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PARAGUAY:Salir de la selva para sobrevivir.
Por Ukhamawa RN indígenas. - Friday, May. 21, 2004 at 10:45 PM
ukhamawa@yahoo.com, ukhamawa@123.cl

Paraguay: Abandonar la selva para sobrevivir: "Esa bestia de color amarillo que derriba nuestros árboles..."


(Correo del Caroní, Guyana, Paraguay- AIPIN, 8 de mayo).­

La aparición de siete hombres, cinco mujeres y seis niños ayoreos silvícolas
totobiegosodes que abandonaron el monte hace un mes produjo gran
conmoción entre los indigenistas paraguayos, pues es el primer
contacto pacífico en 500 años. Estos nativos se vieron forzados a
abandonar el monte movidos por el hambre, dado que su hábitat natural
está devastado.

Si bien a Paraguay lo pueblan 17 etnias indígenas, con alrededor de
87.000 habitantes, los compatriotas muestran poco interés en
entenderlos, aceptarlos y respetarlos. Debido al miedo, es probable
que tanto blancos como indígenas hayan reaccionado tan mal como lo
han hecho y llegado a un peligroso exterminio de los aborígenes, sea
por agresión directa o indirecta, devastando su hábitat natural y
fuente de alimentación.

De los indígenas ayoreos se ha dicho de todo, sin conocerlos
verdaderamente. Con su salida del monte, un grupo de ellos pone de
manifiesto que sucede algo en la selva. Huyeron acosados por la
expansión de la economía del hombre blanco -al que llaman 'coñon'- en
el Chaco, luego de resistirse cinco siglos al contacto con otra
cultura. Estos nativos atraviesan una situación delicada, ya que
provienen de un mundo totalmente diferente y muchas veces la sociedad
envolvente no lo entiende así, lo que produce daños irreparables en
ellos.

Según explicaciones de ayoreos no silvícolas, la tranquilidad se
perdió, porque ahora entran las topadoras y tiran abajo los árboles
para abrir caminos y establecimientos ganaderos. "Dicen que nuestro
mundo tiene dueño. Nuestra libertad a cambio de lo que aún no
conocemos es una decisión que tiene su tiempo: es hoy", fue el
mensaje recibido por el más anciano del último grupo ayoreo silvícola
del Cono Sur, luego de invocar a 'asojna' buscando respuestas a la
invasión de las "bestias de color amarillo".

Por su parte, una anciana que lloraba e invocaba a sus antepasados
sentenció: "Quedarán nuestros espíritus en el 'erami' (selva, mundo).
Yo quiero decir 'no,' pero esta noche no habrá luna en el monte".
Marilin Renhfeldt, antropóloga que hace unos años trabajó con los
ayoreos y estudia actualmente las comunidades indígenas Mbya Guaraní
de la Región Oriental, indicó que, al desaparecer el monte, ellos no
saben adónde ir ni qué comer; se sienten más y más acorralados y
finalmente deben salir a buscar alimentos.

"Sería fundamental que ellos encuentren atención de salud, educación,
vivienda y todo lo demás en sus hábitats naturales y no tengan que
venir a las ciudades, donde acaban pidiendo limosna en las calles, en
el escalón más bajo de pobreza", indicó la experta. Los nativos
ayoreos fueron encontrados en la picada 'Chaidi', a 180 kilómetros al
norte de Filadelfia, (en el Chaco paraguayo), y fueron contactados
por líderes ayoreos, antropólogos y médicos que constataron que todos
se encontraban bien.

Mateo Sobode, un líder de la comunidad, sostuvo que la salida
obedeció a la falta de alimentos en el monte y que es posible que en
un futuro cercano salgan sus padres y algún otro adulto del grupo, ya
que han sido acorralados por los grandes productores de la zona que
usurpan el territorio tradicional de los silvícolas. El dirigente de
la Unión de Nativos ayoreos del Paraguay, (Unap), Domingo Unerai,
pidió a las personas e instituciones no indígenas que se respete la
integridad de los nativos que salieron del monte.

Grupos de antropólogos tratan de que no sea tan chocante su ingreso a
la sociedad del hombre blanco. De todas maneras, la situación es
diferente al pasado en cuanto que la misma sociedad, la Fiscalía y el
Estado mismo asumen, al menos en los papeles, la necesidad de
protección de estos grupos.

Las primeras informaciones indican que todos se encuentran en buen
estado de salud, pero se hallan aislados con el fin de protegerlos de
infecciones que eventualmente pueden adquirir al tener contacto con
gente y ambientes distintos a los que acostumbran, pues enfermedades
como la gripe, sarampión, viruela o tuberculosis han diezmado ya a
las poblaciones de indígenas que ingresaron a la sociedad envolvente
sin inmunizarse.

»Una nueva vida.- "Lo que más les gusta es cantar", explicó Porai
Picanera, uno de los ayoreos que encontró a sus parientes silvícolas
que abandonaron el monte. "Están más contentos ahora que se van
adaptando, pero lamentan que seis de ellos murieran allá por
enfermedades o por el ataque de los tigres", agregó. Causa sorpresa a
los indígenas la relación de los hombres blancos con la naturaleza y
su alimentación. En la selva ellos consumen carne de animales
silvestres, miel y frutas, mientras en la reserva hay galletas,
arroz, fideos y aceite: solamente carbohidratos.

Hay informes sobre el grado de desnutrición de los niños de la
población ayoreo que habitan en las reservas, quienes están muy por
debajo de la línea considerada normal. El Grupo de Apoyo a los
totobiegosodes, (GAT) y el antropólogo Amadeo Bens expresaron que
estos ayoreos recién salidos de la selva siguen alimentándose con
comidas tradicionales como caracoles, tortugas, osos hormigueros,
porotos del monte, zapallitos, raíz de caraguatá, miel de abeja y
agua de manantial sin tratamiento.

Aun habiendo dejado la selva, los ayoreos conservan sus costumbres:
educan a los niños en comunidad, es decir, tienen sus padres, pero la
educación es responsabilidad de la comunidad. "Esas pautas no se
cambian tan rápidamente. La mayoría de ellos son nacidos en el monte
y siguen conservando sus pautas tradicionales. No sé hasta cuándo,
pero no soy muy optimista hacia el futuro", expresó Marilín
Renhfeldt. Las 17 etnias que habitan el país tienen diferentes
cosmovisiones que se transmiten oralmente de generación en
generación.

Para los ayoreos hay un pájaro que se llama 'asojná', que es el que
regula las estaciones y 'dupade' es el sol, que fue el que pintó
todas las cosas en el mundo. "Los que llegaron a ser contactados por
las misiones religiosas fueron forzados a cambiar su religión porque
la idea era sacar a los salvajes, civilizarlos y cristianizarlos.
Antes fue la espada y la cruz, y hoy se puede hablar de armas y
tractores; pero los sacan del monte y los obligan a cambiar", indicó
la antropóloga.

»Últimos habitantes del monte.- El territorio tradicional de los
ayoreo ocupa todo el norte del Chaco paraguayo y va más allá de la
frontera con Bolivia, donde también habita parte de su comunidad. Son
unas 550.000 hectáreas reconocidas por la Constitución Nacional, de
las cuales el Estado solamente les ha traspasado una cuarta parte.
Este inmenso territorio se fue reduciendo a medida que se produjo el
avance del desarrollo y las tribus se fueron quedando sin recursos en
su propia tierra.

Entre los grupos ayoreos existen divisiones regionales de acuerdo con
la región que habitan. Los totobiegosodes, por ejemplo, forman un
grupo cuyo nombre significa "los que habitan la zona donde abundan
los cerdos salvajes". La cruda realidad es que a partir de ahora,
este grupo de totobiegosodes habitará en un área reservada. Pero,
¿serán felices así? "Yo creo que ya no tuvieron opción; entonces
eligieron no morir en el monte, quizá en algún enfrentamiento
violento a los que siempre se encuentran expuestos.

Para ellos es un desgarramiento y un extrañamiento y por eso se pide
que no se insista en contactarlos. Que la gente no vaya a observarlos
como si fueran animales de un zoológico, y que tampoco lleven virus
para los cuales ellos no están inmunizados", respondió Marilin
Renhfedlt. M.D.deV.







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