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Denuncian a un sacerdote por "usurpar tierras"
Por Clarín - Thursday, Aug. 12, 2004 at 4:20 AM

DEFIENDE A ABORIGENES SALTEÑOS QUE EVITARON UN DESALOJO

Jesús Rodríguez. SALTA. CORRESPONSAL
salta@clarin.com






Por evitar el desalojo de quince familias de aborígenes, el cura José Auletta fue denunciado penalmente por "usurpación de tierras". La denuncia la hizo la empresa Seabord Corporation (propietaria del Ingenio San Martín del Tabacal), en Orán.

"A lo mejor me llevan preso esta misma noche (por ayer) cuando termine de celebrar la Santa Misa", le dijo el padre a Clarín.

Junto con Auletta fueron demandados el abogado Hernán Mascietti y la escribana Silvia Ortiz, quienes el jueves último fueron a constatar los daños denunciados por los aborígenes en los lotes de la comunidad Igua Pui Genda (El Algarrobal), de Río Blanco, ubicados en el extremo noroeste de la ciudad de Orán.

Allí, un grupo de aborígenes salieron al cruce de los empleados del ingenio cuando intentaban derribar una empalizada con topadoras para avanzar sobre tierras que unos y otros consideran propias. Fue entonces que los vecinos llamaron al cura, al abogado y a la escribana.

"Como la gente se opuso al avance de las máquinas, los empleados del ingenio comenzaron a pegarles con los palos y a hacer tiros al aire. Los aborígenes estaban indefensos. Hubo catorce heridos, dos de ellos internados", contó Mascietti.

Benjamín Flores, de 57 años, y un hijo menor fueron los más golpeados. El chico fue dado de alta días después, mientras que Benjamín recién ayer se retiró del Hospital San Vicente de Paúl.

La comunidad Igua Pui Genda vive desde hace 20 años en el lugar. En total ocupan unas 300 hectáreas de tierras que les fueron otorgadas por el municipio de Orán. A un costado de los lotes pasa la ruta nacional 50. Según la comunidad, la empresa que construyó la ruta recibió como parte de pago una franja importante de tierra, paralela a la cinta asfáltica. Esos lotes ahora son reclamados por Seabord Corporation con la intención de expandir sus plantaciones de caña de azúcar.

"Sólo nos quedan 181 hectáreas. La empresa les mojó las manos a muchos hermanos con 1.000 pesos por cada hectárea. Estos hermanos traicionaron los principios de la propiedad comunitaria, porque estas tierras no son de una persona. De esta forma, el ingenio está reconociendo que los aborígenes son los dueños", dijo el padre Auletta. Y agregó: "Mientras se están desmontando los lotes, los funcionarios de Medio Ambiente de Salta miran para otro lado."

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