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Integración regional: realidad, proyecto o juego
Por Rita Sbrascini (*) | APM - Thursday, Nov. 03, 2005 at 8:40 AM

Hugo Chávez confirmó que Venezuela se incorporará al MERCOSUR. Sin embargo hay actores que parecen vacilar. En Mar del Plata, Estados Unidos juega sus cartas

Estados Unidos presiona en la IV Cumbre de las Américas para hacerle un lugar al ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas) dentro del documento final que deberán suscribir los presidentes. Por su parte Sudamérica resiste, pero no todos con la misma intensidad. El venezolano Hugo Chávez lleba la batuta de la integración peros si se mira para los costados a veces uno no sabe bien si esta ante una realidad, un proyecto...o un juego.
Dentro de ese escenario, los diversos intentos latinoamericanos por hacer del hemisferio un único bloque son una constante. Muchos de los actuales jefes de Estado de la región, declaran la necesidad de esta unión, pero el más firme en ese sentido es venezolano Hugo Chávez.

Hace pocos días atrás, Eduardo Rothe, asesor estratégico del Ministerio de Comunicación de Venezuela, dijo en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) que Revolución Bolivariana se plantea la integración latinoamericana en en forma estratégica. En este sentido expresó claramente que para el presidente Chávez, es fundamental "trabajar en un proyecto conjunto de integración".

Otra muestra más de esa convicción ha sido la presencia de Chávez, en la Primera Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones, efectuada en Brasilia a fines de setiembre. Pero por si algo faltaba, Venezuela anunció su decidida voluntad de pasar a ser miembro pleno del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) a partir de la próxima cumbre de ese bloque, prevista para el 8 de diciembre próximo, en Montevideo.

La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) surgió de la reunión efectuada el 8 de diciembre del 2004, en la ciudad de Cuzco, Perú, durante la Tercera Cumbre Sudamericana, como una comunidad política y económica.

Los mandatarios de doce naciones decidieron construir la CSN a partir de la convergencia gradual entre la Comunidad Andina y MERCOSUR, sumando a Chile y luego a Guyana y Surinam.

Luego de esa iniciativa, los presidentes de Sudamérica se reunieron los días 29 y 30 de septiembre en Brasilia, para concretar la decisión política de formalizar el proceso de unión e integración, por medio de una agenda específica y mensurable en un tiempo breve.

Es de destacar el valor estratégico económico de esa iniciativa. Se trata de un bloque de unos 360 millones de personas, con un PBI de 800.000 millones de dólares y 188.000 millones de dólares en exportaciones.

El proyecto se fundamenta en acuerdos marco en tres aspectos: libre comercio regional; concertación de políticas comunes e integración energética y de comunicaciones.

Confirmando su vocación integracionista, Chávez, anunció desde Brasilia que su país impulsaría la creación de un Banco de Desarrollo Sudamericano, con el aporte de cinco mil millones de dólares, provenientes de los treinta mil millones de dólares que posee actualmente esa nación, en reservas internacionales.

Recordemos que, recientemente, Venezuela, según declarara su presidente, a la televisora estatal VTV, había procedido a retirar las reservas internacionales que su país poseía en bonos del tesoro estadounidense, para invertirlos en Europa. En este sentido expresó, "hemos movido las reservas desde Estados Unidos a Europa, pero en vez de moverlas a un banco europeo debemos mover las reservas a uno sudamericano ¡Por el amor de Dios, no me digan que es imposible!".

En esta misma línea Chávez exhortó a sus colegas que asistieron a la Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones, a destinar parte de las reservas internacionales de sus países para conformar un fondo financiero regional, aunque estos no se encuentran en las mismas condiciones económicas, ya que el estado venezolano cuenta con reservas importantes, por su condición de país exportador de petróleo.

Debemos considerar asimismo que desde Brasil, también se ha dado un gran impulso a la CSN, y en este sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Celso Amorim, afirmó que "la integración sudamericana es un imperativo". "En la medida en que el MERCOSUR y la Comunidad Andina profundicen su integración, reforzaremos nuestra capacidad de negociación externa", aseguró Amorim.

Desde ya estas palabras deben entenderse dentro de la coyuntura en que se encuentra Brasil, dado que según expreso el ministro, luego de las elecciones en Estados Unidos, se negociaría el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Brasil y Estados Unidos ejercen la presidencia conjunta de las negociaciones, actualmente estancadas a nivel bloque, pero que han avanzado bilateralmente. Con lo cual el ALCA es una posibilidad que circunda Brasil, sobre todo en el Cono Sur, donde los Andinos, ya se encuentran negociando TLC, Chile ya lo hizo y Uruguay y Paraguay esperan su turno.

Ubicados en este contexto no olvidemos que para Estados Unidos no habrá ALCA sin Brasil y esto le implica reconocer su importancia política y estratégica, dándole el carácter de líder en América Latina y definitivamente en el MERCOSUR.

Por lo tanto, el centro de la cuestión de la integración regional sería una decisión basada en las diferentes voluntades regionales, que se encuentran atravesadas por los propios intereses nacionales de los correspondientes países.

Se visualiza entonces que son diferentes las posturas, a pesar de las intenciones declamadas. El planteo de la unidad genera pensamientos y augurios diversos y aún opuestos y el más apasionado con la idea es sin duda Venezuela.

Brasil y Argentina s encuentran en un punto intermedio porque si bien en principio rechazan el ALCA dejan en forma explícita la posibilidad de que si Estados Unidos revisa sus políticas proteccionistas en materia agrícola, entonces sí el ALCA podría ser acordado.


Chile, Colombia y Uruguay - este último en menor grado -, pretenden optimizar sus lazos de forma bilateral con Estados Unidos y la Unión Europea, y Paraguay, conforme informo esta semana APM, manifiesta una abierta disposición a firmar una TLC (Acuerdo de Libre Comercio) con Washington.

Esta línea de acción estaría permitiéndolo a Estados Unidos cumplir con si "plan B" a favor del ALCA: llegar a él a parir de una sumatoria de acuerdos bilaterales.

Parecería ser que, para algunos, el regionalismo en el hemisferio se encuentra en una etapa lúdica: estarían jugando al "Antón Pirulero" y así las cosas ya sabemos, como dice el cántico infantil, "que cada cual atiende su juego".

(*) Rita Sbrascini es alumna del seminario curricular de grado “MERCOSUR, procesos de Integración Latinoamericana y Medios de Comunicación, de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

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