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El Segundo Rosariazo, el hecho maldito de la historia rosarina
Por Leónidas Ceruti - Wednesday, Sep. 15, 2010 at 9:29 PM

16 y 17 de Septiembre de 1969

Seguimos en la lucha contra la desmemoria

La historia de los trabajadores en la Argentina, es amplia y variada, con múltiples miradas, pero los historiadores tenemos una deuda para con ellos, ya que existen vacíos y silencios de distintas historias. Muchas han sido las formas de negar la presencia de los trabajadores en la historia argentina. Desde borrar toda referencia a ellos en las historias oficiales hasta la destrucción de los documentos, periódicos, y otros materiales que las distintas organizaciones sindicales han producido y lo siguen haciendo.

Como parte de la lucha ideológica, contra los postulados de las clases dominantes de Rosario, que pretenden ocultar las luchas obreras y populares de la ciudad, seguimos insistiendo en recordar año tras año, cada aniversario del Segundo Rosariazo.

Además, desde hace años nos hemos propuesto: No olvidar, Rescatar y Difundir las grandes gestas obreras de la ciudad y el país. Unir aquellas luchas con las de hoy, con la voluntad de continuar día a día, luchando contra las injusticias de esta sociedad, producidas por los explotadores de siempre.

Hace muchos años, la historiadora Beba Balvé, señalo que el “Segundo Rosariazo o proletario sigue siendo el hecho maldito de la ciudad. De eso no se habla, no se recuerda, pareciera que el fuego antidictatorial continuara quemando”. Ante esa masiva protesta, por lo que significó política y socialmente en el desarrollo y crecimiento de distintos gremios, activistas sindicales, agrupaciones obreras y políticas, muchos nos preguntamos ¿por qué la recordación del Segundo Rosariazo, aparece como “el hecho maldito” en la historia de los rosarinos, porque muy pocos quieren recordarlo? ¿por qué la movilización de masas más importe de la historia de la ciudad (los cálculos de la población que participó de esas jornadas van desde las 100.000 a las 250.000), no se recuerda?. De eso no se habla. ¿Por qué? se hacen actos, notas, mesas redondas, por otros acontecimientos, cuando si algo caracterizó al “Segundo Rosariazo” fue la alegría, la libertad, la solidaridad y la bronca antidictatorial de todo el pueblo de la ciudad. ¿Por qué los medios de comunicación hablaron durante años del Rosariazo de mayo de 1969? De eso no saben las nuevas generaciones y las viejas poco recuerdan.

Pensamos que el motivo es que las clases dominantes tomaron nota de la capacidad de lucha y la fuerza de los trabajadores junto a otros sectores sociales. Por eso durante años hubo un “pacto o conspiración de silencio” por parte de algunos periodistas, medios de comunicación, y dirigentes gremiales y políticos “arrepentidos” de esos pecados de juventud. Pero la tozuda voluntad de varios militantes por recuperar y mantener viva la memoria histórica de ese acontecimiento, hizo que desde hace varios años de eso se Hable, se Recuerde, y cada vez aparezcan más publicaciones, libros, videos, películas, jornadas de homenaje y debate.

Porque si algo distinguió a los Rosariazos, fue la decisión de ganar las calles de todo el pueblo de la ciudad, contra una dictadura. Además en cada barricada reinaba la alegría, la solidaridad, se disfrutaba la pelea por la libertad, y la bronca antidictatorial florecía en las manifestaciones donde codo a codo luchaban peronistas, comunistas, socialistas, radicales, independientes.

Por todo esto, debemos preservar la memoria histórica de las luchas del pueblo de Rosario, para que de eso sí se hable y se recuerde.

¿Qué fué el Segundo Rosariazo?

La dictadura militar de 1966, tras intervenir "La Unión Ferroviaria", anuló convenios y conquistas, produjo rebajas de categorías y de sueldos, 116.000 empleados y obreros fueron sancionados. El 8 de septiembre de 1969, el Cuerpo de Delegados de la Seccional Rosario del Ferrocarril Mitre y la Comisión Coordinadora de la Unión Ferroviaria comunicaba que "se iniciaba una huelga de brazos caídos en los lugares de trabajo", tras la suspensión de un delegado administrativo. Pararon ese día los Talleres de Rosario, Pérez, Villa Diego, y personal administrativo. Por la noche en una masiva asamblea se decidió continuar la huelga, esta vez por 72 hs., con la adhesión de La Fraternidad, y la medida se extendió a las Seccionales de Arroyo Seco, Empalme, Villa Constitución, San Nicolás, Cañada de Gómez y Casilda.

La empresa anuncio suspensiones, la CGT Rosario se declaro "en estado de alerta y convocó a un plenario", mientras los delegados declararon "la huelga por tiempo indeterminado" a partir del día 12. La solidaridad del resto de los ferroviarios se extendió por todo el país. La dictadura a través del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad), ordenaba la aplicación de la "Ley de Defensa Civil", por lo cual todo el personal ferroviario era movilizado, con convocatoria militar y les sería aplicado el Código de Justicia Militar.

Un plenario de 32 gremios de la "CGT Unificada de Rosario", resolvió "realizar un paro por 38 horas, los días 16 y 17”. La solidaridad llegaba de todos los trabajadores de Rosario. Los estudiantes universitarios y los partidos políticos se sumaron al paro.

Desde las 10 hs, masivas columnas de trabajadores comenzaron a marchar partiendo de sus sedes sindicales o de los lugares de trabajo. Desde LA FRATERNIDAD más de 7000 ferroviarios, se dirigieron a la empresa Minetti, posteriormente se les sumaron los obreros textiles de "Extesa", se incorporan los trabajadores del vidrio, de la construcción, etc. Desde Oroño al 1300, marcho la columna de LUZ Y FUERZA, y otra lo hizo de la Usina Sorrento. Del sur venían los obreros del frigorífico SWIFT, los portuarios y los metalúrgicos. Todos trataban de converger al local de la CGT, en Córdoba al 2100. Los estudiantes concentrados en las distintas facultades se unían a las columnas.

Al comenzar la represión policial, ésta lograba parcialmente dispersar a los manifestantes, pero pronto levantaban barricadas, resistían, se reagrupan y continuaba la protesta. Por toda la ciudad, aparecían barricadas en donde se encontraban peronistas, radicales, comunistas, socialistas, etc.. Los puntos de concentración aumentaban, se incendiaban los colectivos y troles que no paraban, y la policía se fue replegando.

Con el correr de las horas, era cada vez mayor la cantidad de vecinos que se sumaban a la protesta, y la lucha se desplazo a los barrios. Se incorporaron las amas de casa y los niños, y durante toda la jornada se turnaron para mantener en actividad las barricadas, donde se realizaban espontáneas asambleas para discutir como continuar.

Las fuerzas policiales fueron desbordadas, y no consiguieron penetrar en Empalme Graneros, algunas zonas de Arroyito, en varias manzanas de la zona sur, y en numerosos barrios.

El Ejército se hizo cargo de la represión y comenzó a recuperar el control de la ciudad. Un desconocido Coronel Galtieri, comandaba uno de los batallones. Los enfrentamientos siguieron por la noche y durante el día 17.

Por todo esto cada 16 y 17 de septiembre debemos recordar el Segundo Rosariazo y homenajear a todos los protagonistas de ese alzamiento popular.

¿Qué significaron los “azos” del 69?

Eran épocas en que los trabajadores estaban acorralados por la proscripción del peronismo, la intervención de sus sindicatos, el cercenamiento de conquistas históricas, la detención de muchos dirigentes, y la situación económica que se agravaba, creó un clima de broca y lucha.

Desde 1969, todo se aceleró y constituyó un punto de viraje en la evolución del país. Se vivió un proceso de cambios entre los trabajadores, estudiantes universitarios, partidos políticos, y en las principales tendencias que se expresaban dentro de la dictadura.

Los protagonistas, fueron la clase obrera y a los universitarios que fueron sin duda alguna las fuerzas con que contó el movimiento antidictatorial.

Por un lado se puso de manifiesto el estado que había alcanzado la radicalización de la conciencia política de importantes sectores de la sociedad y el profundo rechazo a la dictadura.

Esos movimientos de masas actuaron como factores de presión para cambios dentro del propio gobierno nacional y dejaron dos consecuencias: comenzó a enterrarse el proyecto que no tenía plazos, y se inició un proceso político en toda la sociedad.

Las grandes movilizaciones demostraron la capacidad de lucha, creatividad, y solidaridad del pueblo. Las asambleas obreras populares, algunas espontáneas, que se realizaron en Rosario y Córdoba, en las jornadas de mayo y septiembre, reuniendo en su seno a los obreros, estudiantes universitarios y a gran parte de la población pobre de los barrios tomados, rodeados de barricadas, y en algunos lugares con la población ejerciendo el poder de policía, por ejemplo, el de permitir la salida de los bomberos tomados para sofocar incendios, controlar la entrada y salida de los barrios, también constituyeron una forma embrionario de los órganos de poder, con democracia directa abarcando ya a toda una ciudad. Pero su insipiencia y en gran medida la ausencia de una verdadera organización, no permitió la unificación de las asambleas barriales entre si, a través de delegados electos, en un consejo único de la ciudad.

Fue un tiempo plagado de sueños, encantamientos y de esperanzas por quienes los protagonizaron. Años idealizados por algunos y descalificados por otros. Años en que apareció una verdadera contracultura en las artes, las letras, la vida cotidiana, la sexualidad, la vestimenta, las costumbres. Y como escribió Adolfo Gilly, años que marcaron una “esquina peligrosa, una de aquellas en donde la historia pudo haber dado un viraje”.

ENTREVISTAS A PROTAGONISTAS DE LOS " ROSARIAZOS" REALIZADAS EN EL AÑO 1996 POR LEONIDAS CERUTI Y MIRTA SELLARES

Profesor Rubén Naranjo

¿Cómo vivió las movilizaciones del 69?

- Yo participé en todas las movilizaciones que hubo ese año, tanto de los hechos de mayo como los de septiembre, no solamente yo, sino todo el grupo de pintores... no lo hicimos orgánicamente como un cuerpo, sino individualmente, pero todos salimos a la calle...Participamos en la protesta de la calle. Pasamos de ser perseguidos a perseguir a la policía. Frente a las escalinatas de la Bolsa de Comercio, nos dimos cuenta que la policía se había replegado. Eso produjo un gran entusiasmo estudiantil, si bien hubo columnas de obreros que habían apoyado, especialmente los obreros de los Talleres de Pérez, que mandaron una columna importante. Básicamente, el movimiento de mayo fue producto de la protesta estudiantil. Eso no quiere decir, que haya estado reducido a este sector únicamente. Recuerdo, estar sentado en una esquina determinada, corrido por la policía, mirar a mi costado y encontrarme con una persona mayor, o profesores y estar junto a mí jadeando, sentado en un cordón. Tomábamos aire y volvíamos. Nadie tomó distancia. Estábamos convencidos de estar en la calle.

Cuando uno analiza esos años no puede dejar de reconocer hechos que pasaron fuera del país y que tuvieron que ver con los comportamientos, con las decisiones. El Mayo Francés del 68, marco el comportamiento distinto para los jóvenes de todo el mundo. En aquella época, estábamos muy deseosos de tener los graffitis de las paredes de Paris. La situación social del mundo era diferente y en Rosario repercutía en forma muy directa. Los jóvenes de aquel momento estábamos muy comunicados. El mayo francés derramo toneladas de tinta, pero no derramó sangre. No murió nadie en el mayo francés, por lo menos como efecto de los conflictos. En cambio en Argentina, tal vez porque somos latinoamericanos y trabajamos de una manera distinta, acá murió mucha gente, tanto en los hechos de Rosario, Córdoba, Corrientes. El 69, para la Argentina fue un año signado por la sangre, por la muerte.

¿Lo recuerda como un hecho espontáneo?

En este tipo de cosas, hay fechas, hay días, tal día de mayo pasó tal situación, y efectivamente pasaron cosas. Pero esos hechos fueron culminación de procesos. No se elaboraron ese día. Son puntos de llegada de procesos sociales muy agudos que tuvieron distintas vertientes.

Mayo de Rosario fue una protesta estudiantil, que se desencadenó a partir de la muerte de Cabral en Corrientes. Este hecho encadenó otros de nivel nacional.

Dr. Horacio Zamboni, abogado laboralista

¿Cuál era el panorama de la ciudad al iniciarse el paro de 38 horas en septiembre?

- Nosotros veníamos de la zona industrial, donde se había parado, y llegamos a Rosario ya avanzada la tarde. Desde la entrada a la ciudad prácticamente ya no se podía avanzar por las barricada. Ese día en San Lorenzo hubo un acto en las puertas de Molinos Rió de la Plata, que fue reprimido por la policía. Además, habían intentado hallan el Sindicato de Aceiteros. Se volvió a Rosario como se pudo, porque no teníamos trasporte y nos encontramos con que estaba prácticamente tomada, barricadas por todos lados, columnas de humo en distintas zonas.

La gente en las barricadas gozaba de la libertad y la defendía frente a los embates de la represión. Las barricadas eran derribadas pero se volvían a levantar, y eso prácticamente duró mas de 30 horas. Había mucha bronca por la prepotencia militar, la proscripción del peronismo, la intervención de los sindicatos, las conquistas perdidas.

¿Qué balance hace del Segundo Rosariazo?

- Lo primero que habría que señalar es que ese día las cúpulas militares y los sectores económicos dominantes estaban condenando a muerte a mas de 15.000 dirigentes obreros. Unos pocos fueron ejecutados en esos años, pero a partir del golpe del 24 de marzo de 1976 la masacre se hizo efectiva.

La otra cuestión a rescatar es la unidad antidictatorial. Todos esos obreros peronistas, socialistas, comunistas, que habían salido a exigir sus derechos mantenían sin duda sus diferencias pero estaban juntos en la calle contra la dictadura.

Yo recuerdo por ejemplo que la barricada del Cruce Alberdi, en Génova y Avenida Alberdi, estaba dirigida por el jefe de los bombos de Menem, a quien todos conocían porque entonces comandaba los bombos de a hinchada de Rosario central.

Por entonces aparece en el movimiento obrero una pluralidad de posiciones políticas y desde septiembre del 69 en la Argentina ya nada será igual. Onganía tenía los días contados, hubo discusiones en el poder militar sobre cómo desactivar una lucha que, si no se hacían concesiones marchaba inexorablemente a una explosión violenta que encabezaría, ahora si, la clase obrera. Porque la diferencia entre el primero y segundo Rosariazo fue el papel protagónico que en septiembre tuvo la clase obrera organizada sindicalmente. Salían las columnas desde los sindicatos con acciones muy claras. Arrastrando a otros sectores sociales. Ahí esta la diferencia con el primero, donde el papel protagónico lo tuvo el movimiento estudiantil, aunque apoyado por sectores obreros. Por otra parte, en septiembre se le dejó el centro al poder oficial, la gente se refugiaba en los barrios y se combatía junto al vecino, al amigo y que esta la segunda característica: fue netamente popular.

Entrevista a Enrique Gigena: ex delegado ferroviario e integrante de la comisión coordinadora de la Unión Ferroviaria durante los Rosariazos.

¿Que papel jugaron las Comisiones Coordinadoras en la histórica huelga ferroviaria de septiembre del 69?

- En esas luchas de los ferroviarios, que marcaron el reencuentro con los métodos propios y naturales de la clase obrera, hubo una importante contribución de las Comisiones Coordinadoras, que impulsaron y le dieron forma organizativa a la resistencia antidictatorial y contra el sindicalismo colaboracionista.

¿Como fueron, en esa época, las asambleas de los Talleres de Pérez?

- Eran asambleas masivas. Recuerdo la del 22 de Mayo de 1969, que se realizó en los lugares de trabajo de las distintas seccionales del gremio y que culmino en la concentración junto al mástil de los Talleres de Pérez, donde se rindió homenaje al joven Blanco y a las demás victimas de la represión y se resolvió apoyar el paro activo del día siguiente. En el proceso de toda esa lucha se recupero la democracia obrera a través de las multitudinarias asambleas que se hacían diariamente y hasta dos veces por día resaltando los principios naturales de organización y lucha clasista y restableciendo la unidad combatiente del gremio y su permanente movilización.

Entrevista a Héctor Quagliaro, quien dirigía la Seccional Rosario de la CGT de los Argentinos

¿Que nos puede contar del Segundo Rosariazo? ¿Qué pasó en septiembre de 1969?, porque a veces no se sabe bien que hubo dos Rosariazos.

En septiembre del 69 estalla un conflicto ferroviario por la suspensión de dos compañeros que eran militantes sindicales, la unión ferroviaria estaba intervenida, se llamó a una Asamblea, se autoconvocó a una asamblea en la Unión Ferroviaria. Yo participé en mi carácter de Secretario de la CGT, ellos decidieron un paro, trasladamos eso a un plenario de todos los sindicatos de Rosario y se resolvió hacer un paro, un paro general con movilización. En ese tiempo, no se si la palabra correcta es esa, pero inauguramos un nuevo mecanismo de protesta, que ya no era el paro como se decía dominguero. Sino que convocábamos a la ciudad, o dividíamos a la ciudad en zonas y convocábamos desde las 10 de la mañana a encontrarse en determinado lugar a todos los sectores organizando en cada zona, para confluir en el Centro. Eso produjo una represión, y bueno, se lanzó allí el paro de septiembre, que fue el segundo Rosariazo, que tuvo también una connotación social muy importante.

Bueno, todo eso nos fue poniendo a nosotros en una situación, o por lo menos a Rosario, en una situación de avanzada en cuanto a las demandas y los reclamos sociales muchos de los cuales todavía no están totalmente satisfechos.

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