Julio López
está desaparecido
hace 4508 días
versión para imprimir - envía este articulo por e-mail

Lanzamiento del Frente Nacional por el Reconocimiento del Trabajo Sexual
Por reenvío red eco alternativo - Thursday, Sep. 12, 2013 at 9:48 AM

Jueves 12. A las 18. En la sede de CTA Capital, Avenida Independencia 766, Cdad. de Bs. As.

Su objetivo es conseguir el pleno ejercicio y respeto de los derechos de las trabajadoras sexuales autónomas. Contactos: Claudia Brizuela (secretaria general AMMAR) 15-6885-2475 / Yolanda Aguilar (sec. gral. Ammar-Chaco) 0373-15-563-3573 / Sonia Tabares (sec. gral. Ammar-Ushuaia) 02901-15-609-499.

agrega un comentario


Hetairismo anticapitalista
Por Beatriz Preciado de Gimeno - Thursday, Sep. 12, 2013 at 12:20 PM

download: Rtf at 37.3 kibibytes

Notas marginales críticas [entre corchetes] a “UNA PROCLAMA DE LESBIANAS FEMINISTAS PROSEXO A FAVOR DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES”

5 de agosto de 2013 a la(s) 11:03

Las lesbianas aprendimos en el proceso de politización de nuestra sexualidad y de nuestras vidas [se entiende el sentido, pero aclaremos que “nuestra sexualidad” y “nuestras vidas” son politizadas, en cierto modo, incluso antes de nuestro nacimiento -incluso el indudable lastre prehistórico que también nos configura, es politizado] que el primer paso para el empoderamiento es el nombre [casuística innata de esta gente perdida en su “giro lingüistico” que pretende poder cambiar “la cosa”, cambiándole el nombre. Mas, suponemos que la persona en cuestión -dejemos que se ponga el nombre que le plazca- intenta decirnos que el primer paso para modificar un modo de existencia es algo así como proyectar una categoría social que le reemplace. Como fuera que sea, muy a tono con la teoría del “empoderamiento” el “cambiar la cosa” cambiando su nombre]. Muchas hicimos ese aprendizaje a través de las herramientas políticas y teóricas que nos aportaron los feminismos, en especial, aquellos que sostienen la autodeterminación sexual como fundamento de las luchas sexo-políticas [anticipemos, en todo caso, que cualquiera que “se nombre” como “trabajadorx sexual” deberá de secar su “autodeterminación sexual” en beneficio de alguna suerte de patronal si pretende poder seguir “empodernadose” y llevar ese nombre propio (de las relaciones capitalistas)]. Sin embargo, también aprendimos que persiste al interior del movimiento feminista, no con exclusividad pero sí como un espacio más por el que transitamos, la lesbofobia y el imperio de las jerarquías por clase, identidad sexual, raza, ubicación geopolítica, edad, reconocimiento institucional, etc [Valga todo lo dicho, para que sirva de algo, para decir que lxs esclavxs sexuales son trabajadorxs superexplotadxs; el eslabón más débil de la clase trabajadora]. Esto provoca que ciertas voces se amplifiquen, ciertos cuerpos se visibilicen, ciertas posiciones se erijan como representativas del movimiento y ciertas figuras monopolicen el discurso público, a costa de sumir en el silencio, la ignorancia y la invisibilidad, a otros cuerpos, otras voces, otros nombres [¿Puede hablar el subalterno?. Verán que toda esta diatribosa proclama esta atravesada por esta pregunta].
En la Argentina del matrimonio igualitario y de la ley de identidad de género, hoy se está librando una batalla silenciosa pública y moral altamente efectiva contra las trabajadoras sexuales [A decir verdad, la supuesta batalla, es contra el proxenetismo y la prostitución. Batalla de la que ustedes también forman parte, tratando de “abolir” (¡abolicionismo!; ¡Que horror!) la categoría social de “prostituta” por una más “decente” categoría de “trabajadora” sexual (si fuera por políticas abyectas habría que conservar la primer categoría en desmedro de la segunda. Pero se entiende el -buen- gesto)], que tiene como palanca bélica a las políticas implementadas en la lucha contra la trata y la explotación sexual [Aquí vale lo recién dicho también para vosotras]. Una palanca que se acciona desde una serie de presupuestos del feminismo abolicionista que termina contraponiendo los derechos de las trabajadoras sexuales a los derechos de las víctimas de trata [Mas también desde una serie de presupuestos neoliberales del feminismo reglamentarista que termina confundiendo lxs trabajadorxs con simples prestadorxs de servicios. A decir verdad, una “esclava sexual” se encuentre mucho más cercana a la categoría de “trabajadora” que una prostituta autónoma, que no es más que una prestadora de servicios, es decir, una categoría social de clase media (practicar un oficio -por más que se diga el más antiguo del mundo, no te hace trabajadxr. Es la relación con el capital lo que te convierte en tal. Pero lxs neoliberales tienen muy buenas razones para confundir tales categorías; mas no sea para reivindicar ese paraíso de los derechos humanos como lo es el mercado y el intercambio simple de mercancías]. La trata requiere que se la persiga, el trabajo sexual requiere que se lo reconozca, dos políticas diferentes aunque articuladas [Ambas son medidas de policiales], porque sacar de la clandestinidad el trabajo sexual es una forma de luchar contra la esclavitud sexual y la trata de personas [No nos metamos aquí con la lucha contra el patriarcalismo, las xenofobias de todo tipo, etc, que aquí se deja en manos de la policía. Nos alcanza con mencionar que es en la lucha contra el trabajo en general y, acaso, también, en la lucha sindical contra el trabajo sexual donde se articula la lucha contra la trata de personas y la explotación -esclavista o asalariada, sexual, o de cualquier otro tipo].
Este feminismo que sólo ve violencia en el sexo pago [donde ustedes solo ven “autonomía”. Por lo demás ya nos hemos acostumbrado a la tergiversación como su método de crítica], víctimas o alienadas en quienes afirman ser trabajadoras sexuales [Más allá de las objeciones que las abolicionistas pudieran realizarle a este respecto, por nuestra parte nos limitamos a redundar en que ustedes “sólo” ven “trabajadorxs sexuales” donde a lo sumo habrá prestadorxs de servicio. Evidentemente lxs trabajadorxs del porno -en cuanto trabajan para generar plusvalía para sus patronales- son trabajadorxs, mas no lxs prostitutxs autónomxs -como no lo es ningún cuentapropista por lo demás. Similares consideraciones merecen lxs cooperativistas, sobre todo cuando se organizan en andrajosas cooperativas de la fuerza de trabajo], y sólo mujeres en el campo del trabajo sexual, cuando hay también varones, travestis y trans [Cosa que usted, mi querida, parecía insinuar hasta unos renglones más arriba, por lo demás. Por otra parte, en el “campo del trabajo sexual”, como usted bien ha de saber, esta lleno de trabajadorxs esclavos; tanto como prostitutxs que se resisten a tal “campo de trabajo” en general por considerarle particularmente vejatorio y envilecedor], termina siendo un feminismo antisexo, antiputa, victimista y mujerista [Lo que en vuestro caso se traduce en un feminismo pro industria del sexo, pro trabajo asalariado -la forma general e implícita de la prostitución-, victimista (en cuanto que hace de sus queridas “trabajadorxs suexuales” victimas del “campo” abolicionista en general) y neoliberal]. La equiparación e indiferenciación entre las personas que deciden ejercer el trabajo sexual con las que son esclavas sexuales porque son víctimas de las redes de trata, provoca el silenciamiento y el borramiento del espacio público de las trabajadoras sexuales así como la inercia policial y política para una búsqueda real de las víctimas de trata. Redimir y reinsertar a las prostitutas cual ejército de salvación [¿Estará hablando del asentamiento Fernet, o del Museo de antropología?] y, promoviendo la erradicación total de la prostitución [Imagínense pues, si no se puede pretender algo así como “la erradicación de la prostitución” (¡¿Pero acaso no son ustedes quienes pretenden eso?!), ni soñemos con “erradicar” el trabajo asalariado en general, o el trabajo sin más] parece ser el objetivo central del feminismo abolicionista que, muy a su pesar, termina aliado con políticas criminalizadoras y persecutorias de las mujeres [Ni que decir que vosotrxs, mi querida -y al parecer no tan a su pesar-, terminan aliados con políticas capitalistas que reivindican el “trabajo libre” y criminalizan cualquier intento de abolir el trabajo]. ¿No sería más deseable que pusieran el mismo énfasis y vehemencia en la erradicación del matrimonio como institución hetero y homo-patriarcal que regula la sexualidad? [Para el caso; ¿no sería más deseable que pusieran el mismo énfasis y vehemencia en luchar por la disminución de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo para “erradicar” la desocupación que regula esas tan sartreanas “decisiones” de pasar a formar parte de ese bonito “campo del trabajo sexual”].
El cuerpo de las trabajadoras sexuales está atravesado por una paradójica metáfora espacial y, por lo tanto, visual [El cuerpo de lxs trabajadorxs sexuales (recordemos que en este “campo” no compiten solamente las mujeres) está atravesado por un sin fin de elementos que lejos están de una “metáfora”]. Por un lado, las medidas implementadas desde el estado nacional, como el decreto que prohíbe la oferta de avisos sexuales, las borra de los medios de comunicación, de la visión pública, lo que implica una política de invisibilidad [Que el mercado sexual sea la parte más visible del capitalismo farmacopornogáfico le tiene sin cuidado a nuestra “querida”, enceguecida como esta con las luces de “El Estado”]. Y por otro lado, las leyes contra la trata aprobadas en algunas provincias, que justifican allanamientos a prostíbulos y departamentos autogestionados por trabajadoras sexuales autónomas, las arrojan a la calle, a una extrema visibilidad que las expone a la policía cotidianamente, a la vigilancia moral de l*s vecin*s y al abuso de los fiolos [Mas con la abolición de la prostitución al reconocerla como un trabajo, sus prestadorxs travestidas neoliberlamente de trabajadorxs no quedaran para nada exentas de requisas, inspecciones. Más todavía, quedarán mucho más expuestas a la visibilidad policial y a la vigilancia medica y, acaso, también, patronal que, dado el caso, también podrá dejarlas de patitas en la calle para que se empoderen, etc. (cosa que, por lo demás, ya es más o menos lo que en general sucede)]. En ambas situaciones, la sistemática impugnación de sus voces mediante la resistencia a ser escuchadas o subestimadas y despreciadas en sus opiniones [¿?], las silencia como sujetos políticos.
Como lesbianas esta batalla nos involucra y nos convoca, como mínimo, por dos motivos: porque bien sabemos lo que significa la negación de la identidad autopercibida, y el acallamiento de nuestras voces [Acaso sea por nostalgia podríamos decir que es el ser social el que determina la concienica y no al revés. Y nada más contradictorio que la conciencia de clase media. Por lo demás, el liberalismo en general “significa” un dispositivo de poder que identificandonos como “sujetos políticos” empoderados, con “voz”, “decisión”, etc; hace de nuestra “identidad autopercibida” la mejor “herramienta política” de su dominación. Ya como soberanías sometidas, ya como soberanías ilusorias], y porque con estas políticas que se llevan adelante contra el trabajo sexual so pretexto de combatir la trata [insistimos que son, en todo caso, políticas contra la prostitución, tal y como ustedes también las llevan adelante], imponen normas que regulan lo que podemos y no podemos hacer con nuestros cuerpos, lo admisible y lo inaceptable, lo legítimo y lo ilegítimo [Que estupidez, como si el trabajo sexual fuera a dejarnnxs exentxs de “normas que regulan” etc.]. Por lo tanto, es una batalla que nos involucra a tod*s, por más que pensemos que no nos afecta. El boicot al sexo reproductivo que implican el aborto y tener sexo por dinero son prácticas que continúan penalizadas para las mujeres, convertidas en delito (aunque la prostitución no lo sea en nuestro país, y sí lo es el proxenetismo) a través del código penal, los códigos contravencionales o la moral hegemónica [El boicot al sexo procreativo, en todo caso. Boicot que, por lo demás es, quizás, la práctica sexual más extendida al día de hoy, más no sea a través de onanistas placeres. En cuanto al “sexo por dinero”, nada tiene de anti-reproductivo, en ningún sentido. Ni anti-reproductivo de las relaciones capitalistas -todo lo contrario, ni tampoco de la reproducción humana en cuanto tal. Ya el solo hecho de tener sexo para obtener dinero sitúa al sexo como “reproductivo” en estos dos sentidos del termino, es decir, el sexo por dinero es doblemente reproductivo].
Como lesbianas, sabemos que la identidad política sirve para identificarse en la lucha [¡!]por el reconocimiento, la celebración de la existencia, la denuncia de agresiones, abusos y discriminaciones y la demanda de derechos. Por la historia del activismo lésbico y por nuestras historias personales, sabemos muy bien la violencia que conlleva la negación de una identidad política y, por lo tanto, del empoderamiento que ella supone [¿Será acaso que toda “identidad política” supone algo así como un “empoderamiento”, sea lo que sea eso?. ¿Será que prostitutxs no es una “identidad política”?]. ¿Qué posibilidad tienen las trabajadoras sexuales para empoderarse si desde el principio son tratadas como víctimas? ¿o como mujeres en situación de explotación? [En cierto sentido, todas. Y más allá de que porque ustedes también “las” victimizan; precisamente porque continuarán en “situación de explotación”. De lo que quizás carezcan sea de cualquier posibilidad de apoderarse de algo y acabar con la explotación. Nada esta haciendo tanto daño a la clase trabajadora como las interpelaciones neoliberales a su empoderamiento. En términos económicos, esto significa, sencillamente, procurar una mayor valorización de su fuerza de trabajo en el mercado. En términos políticos, ni más ni menos que el mandato moral de hacer de la impotencia su poder. Ante todo, no hay que apoderarse de nada].
Como activistas prosexo [como cualquier página farmacopornográfica]que cuestionamos el modo en que nuestra sociedad heteropatriarcal y racista asigna privilegios sobre la base de la adhesión a su código moral, regido por la norma monogámica heteronormativa, esta batalla nos implica porque estas medidas punitivas y de persecución representan una política sexual anti-sexo [Que bobera. Acaso nuestra activista prosexo carezca de “La voluntad de saber”]. Prosexo es una identificación política que emerge en las llamadas “guerras del sexo” en Estados Unidos en los años ´80, representando las disputas entre feministas antipornografía, antiprostitución y antisadomasoquismo y las feministas prosexo y anticensura, y aunque en nuestro contexto es un término que casi no circula habitualmente en el discurso feminista, nosotras nos reconocemos como tales porque significa sostener una política libertaria [que por momentos es más bien una política neoliberal] sobre los derechos sexuales, el trabajo sexual, la censura y la libertad de expresión, la industria del sexo, el material sexual para adult*s, la elección y la libertad sexual [Che, que ahora hay pederastas que esgrimen argumentos más o menos similares, y quizás con menos jactancia libertaria ni grandilocuencia política]. Significa reconocer las actitudes y políticas anti-sexo, la hipocresía y los pánicos sexuales que tiñen el modo en que la sexualidad es analizada en los medios, en las instituciones, en el estado, e incluso dentro de las comunidades lgtttbi y feminista [Cuando, quizás mejor, tendría que significar, en todo caso, la reivindicación de “el sexo” o, mejor, la sexualidad como un fin en si misma, y no como un medio para otro fin. El feminismo prosexo, es, en tal sentido, un feminismo antisexo, no tanto por puritano, sino más bien por utilitarista].
Las celebradas narrativas de la democratización a través del reconocimiento de la “diversidad sexual”, señalan las formas públicamente legítimas de vivir la sexualidad, los límites y jerarquías entre formas y prácticas sexuales ideales, admisibles, o inaceptables. Así, las nuevas fórmulas de regulación sexual que levantan la bandera de la “diversidad” están teñidas de una moral anti sexo [¿Esta chica pretende que convertir la prostitución en un trabajo -en el sentido que aquí se esta discutiendo- implicara que deje de haber formas “legítimas de vivir la sexualidad”, de lucrar con, o de sobrevivir a través de ella, etc?. ¿Cuando usted introdujo la palabrita “adult*s”, no esta explicitando regulaciones sobre la sexualidad que delimitan prácticas legítimas e ilegítimas, etc?. ¿Cuándo usted decía que la trata debía ser “perseguida”, no estaba haciendo exactamente lo mismo?. ¿Cuándo se “censura” la práctica sexual de la violación, no se esta señalando “las formas públicamente legítimas de vivir la sexualidad, los límites y jerarquías entre formas y prácticas sexuales ideales, admisibles, o inaceptables”?. Y así, las nuevas fórmulas de regulación que levantan la bandera del “trabajo sexual” están teñidas de una reproductivista moral anti sexo].
Las trabajadoras sexuales están siendo criminalizadas y estigmatizadas, favoreciendo aun más la clandestinidad de su actividad, lo que acrecienta las condiciones para la trata [Vaya victimización, que no deja de ser cierta, pero no dice que lo son en tanto que prostitutxs, y, en tal sentido, mas no sea implícitamente, vosotrxs también las estigmatizais]. Estamos ante un momento histórico en el que es preciso defender los derechos de todas las personas vinculadas al mercado del sexo, que contribuya a ampliar sus márgenes de decisión, libertad y autonomía [Más allá de las buenas intenciones, lo del momento histórico responde a la necesidad del capitalismo de abrir nuevas ramas legítimas para la explotación laboral]. Para las que deciden ejercer el trabajo sexual: reconocimiento de su actividad como trabajo, reconocimiento de derechos en tanto que trabajadoras, estímulo de la sindicalización; y para las que lo viven mal: posibilidades de formación para desarrollar otro trabajo [Lo que va de suyo, minimamente, si efectivamente las nuevas ramas de explotación capitalista del trabajo adquieren carta de ciudadanía]. Para las que son víctimas de trata, que son obligadas y coaccionadas [como si el trabajo asalariado, en general, no respondiera a ningún tipo de “obligación” o “coacción”. La crítica lésbica y el cretinismo jurídico]: protección y persecución del delito, y desmantelamiento de las redes de complicidad institucional, policial y política [los horizontes policiales en la lucha contra la explotación, se corresponden con el cretinismo jurídico y su mistificación “libertaria” de la relación contractual del trabajo asalariado].
Como activistas lesbianas feministas prosexo no queremos el tutelaje del estado ni de las instituciones ni del feminismo abolicionista para decidir sobre nuestros cuerpos [acaso sí, del “mercado sexual”, las patronales, ART, etc. Y DEL PROPIO ESTADO -HAY QUE DECIRLO-, O QUIÉNES SON LOS QUE DEBEN "REGULAR" SINO EL MISMÍSIMO MINISTERIO DE TRABAJO?]. L*s trabajador*s sexuales -mujeres, trans, travestis, gays- son nuestr*s aliad*s y no nuestr*s enemig*s en la lucha por la autodeterminación sexual [mezquina y limitada “autodeterminación” en todo caso]. Por eso apoyamos su demanda de reconocimiento del trabajo sexual como trabajo y exigimos que su voz sea escuchada [Es decir, apoyan su demanda por la abolición de la categoría prostitución. El final de la abyección].
En esta batalla el silencio no es una opción, es una toma de postura a favor de quien detenta la hegemonía, de quien va ganando la lucha, que son las políticas de persecución moral, policial, estatal y feminista hacia las trabajadoras sexuales [Y luego de todo esto, que no se nos diga luego que lxs activistas“prosexo” no “victimizan” a lxs prostitutxs –pues solo cambian de victimarixs- y que no participan de la estigmatización y persecución moral y feminista de la prostitución].
Agosto del 2013.

agrega un comentario


¡No, no y no!
Por Eusebio R. - Friday, Sep. 20, 2013 at 12:37 PM

el trabajo sexual es explotación (en doble sentido; explotacion de la mujer y explotacion de la enfermedad mental del hombre; abrir la concha como un sapo a cambio de $$$$ NO ES TRABAJO. ES MISERIA HUMANA.
¿QUIÉN RESPETA a una puta?... Nadie. La defendemos por hipocresia y necesidad, pero hasta ahi. Mi vieja limpiaba pisos por dos mangos al dia, le hubiera sido mas facil curtirla de "trabajadora sexual"...
¿O todavia no entendieron, manga de obtusos, que trabajar y dar ejemplo es una dignidad?. Pero "trabajar" vendiendo tu cuerpo al mejor postor sin immportarte nada mas, puuaaajj.
MEJOR TRABAJEMOS EDUCANDO DESDE ABAJO PARA LA DEMOCRACIA DEL PLACER, giles.

NO A LA PROSTITUCION DE LA CONDICION HUMANA,
SI A LA JUSTICIA SOCIAL

agrega un comentario


jajaja
Por doktor bressano - Friday, Sep. 20, 2013 at 6:34 PM

Qué mentiroso sos, Brutus, aparte te sale el fachito, pero decime: tu vieja no era montonera? Ahora pasó a ser mucama... Argentinas a las armas!

agrega un comentario


marxista hipocrita
Por Wotan - Friday, Sep. 20, 2013 at 8:14 PM

las prostitutas tienen su dignidad, hay varias que laburan por su cuenta y no son obligadas por nadie. cada una tiene sus propias razones de porque lo hace.
no podemos pensar y decidir por ellas que deben o no hacer o que es lo bueno para ellas.
ese argumento autoritario y paternalista que usan muchos que se dicen de izquierdas y varias feminazis y tambien los nazionalistas fachos me askea.

ese es uno de los pocos puntos en comun donde coinciden los comunistas y fascistas.
port que no hablan de los taxi boys y de los travas? ellos tambien se prostituyen y no oi a nadie nunca referirse a ellxs. solo se fijan en las mujeres.

no olviden que la prostituta o meretrix al igual que una actriz porno y una que esta en un local swinger es dueña de su propio cuerpo asi como de su alma y conciencia, y es ella la que decide si se quiere acostar con uno o no.

agrega un comentario


Coincido
Por Macho Morenista - Friday, Sep. 20, 2013 at 9:49 PM

Aunque me encantan las culonas dominicanas.

agrega un comentario


brutus?,,, me extrañaria
Por proletario - Friday, Sep. 20, 2013 at 10:11 PM

yo me acuerdo cuando brutus defendia la creacion de prostibulos oficiales para controlar el sexo facil, jaja, nada que ver con el abolicionismo
ademas, otra diferencia, Me la corto si Eusebio no es un ex trosquista renegado devenido en peroncho centro morenista

agrega un comentario


No
Por doktor bressano - Friday, Sep. 20, 2013 at 11:17 PM

Yo tengo memoria, y esa es la línea reaccionaria de Brutus. Y si vos sos Juan Calvo, me la corto, sos Brutanga.
Ahh, y aguanten las burronas!

agrega un comentario


Y no sólo eso, doktor
Por KIKE MERLOT - Friday, Sep. 20, 2013 at 11:20 PM

Brutus tiene un problema fijo con los cumpas de red eco alternativo, he ahí el problema.

agrega un comentario


¿Cumpas... de quién?
Por Bronstein - Saturday, Sep. 21, 2013 at 2:46 PM

Red Eco Alternativa de golpeadores social-facistas y gays inconfesos ES UN ENGENDRO REACCIONARIO DEL PTS: OFICINA DE JUBILADOS MORENISTAS PAPALES PROPOLACOS DE LA GUERRA FRIA, BASURA CONTRARREVOLUCIONARIA.
ODIAN al "indio" Evo Morales, a los "populistas" Hugo Chavez y Rafael Correa, DENUNCIAN "la dictadura castrista", bancan a los "rebeldes" SIRIOS Y LIBIOS PORQUE VIENEN DEL RIÑON SOCIALDEMOCRATA FRANCHUTE QUE DESDE SIEMPRE MARCHÓ carne y uña con la CIA y PARA REMATARLA ENTREGAN LA MEMORIA DE SU PROPIO LIDER HISTORICO NAHUEL MORENO, ACUSANDOLO DE HABERSE EQUIVOCADO AL DENUNCIAR LA POLITICA GENOCIDA DE ISRAEL. NADA MAS OXCIDENTAL Y RACISTA KE LOS BURGUESES GODOY Y CASTILLOS
CON ESTO, ELLOS SABEN LO QUE KIERO DECIR.
CUMPAS, las pelotas.
POR HOY, YA DIJE DEMASIADO..

agrega un comentario


BRUTUS BASURA!
Por juglar popular - Saturday, Sep. 21, 2013 at 4:38 PM

BRUTUS, BASURA, VOS SOS LA DICTADURA!

agrega un comentario