Julio López
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Qué lejos estamos del socialismo (O cómo la conducción del CECSO nos echó de Marcelo T.)
Por (reenvio) La Barbarie - Tuesday, Dec. 30, 2014 at 8:36 PM
labarbariesociales@gmail.com

El título de este escrito puede sonar pesimista y, aunque de algún modo lo somos, hay otra parte de nosotras que se mantiene firme procurando el cambio. El pesimismo es lo que nos llama a la destrucción de lo establecido, creemos que dentro de los paradigmas de la política actual no hallaremos más que desastre.

Del desastre queremos hablarles, pero de su rostro cínico. Porque parece que nos llaman a identificar un sólo tipo de enemigo, desde la abstracción: el capital, la burguesía, etc. Pero esos enemigos se materializan en sujetos, estructuras, actitudes concretas. Debemos estar atentas alos matices.

Frente a la realidad actual, hostil, machista, explotadora y denigrante nos organizamos buscando compañeras, intentando no sólo sobrevivir sino destruir y modificar aquellas micro-prácticas en las que el sistema, el desastre, habla a través nuestro sin que nos demos cuenta.

Partimos de la horizontalidad, del apoyo mutuo, del compañerismo, de la solidaridad. Toda horizontalidad implica por definición la confrontación con los verticalismos, el patriarcado en todas sus expresiones, ya que no sólo ocurre en la relación “hombre-mujer”, sino que motoriza millones de mecanismos como la chicana, el cinismo,el patoterismo, el apriete.

Creemos que toda esta mierda es sistemática, por lo que dar un ejemplo más de todo ésto podría llevarnos a la confusión de tomar el caso por el todo. Estamos lejos de verlo así. Aprovechamos, sin embargo, la ocasión para comentarles lo sucedido y, sobre todo, para posicionarnos en medio de esta sociedad que se pudre desde adentro. Porque en La Barbarie no nos consideramos solamente un colectivo de trabajo. Por un lado nos come lo económico, la necesidad de obtener un salario que es aquello que nos permite no sólo sobrevivir sino seguir organizándonos, seguir insertándonos en redes, articulando, creando. Ese es nuestro objetivo y lo que nos permite seguir viviendo en medio del caos. No es el trabajo, no es el salario en sí mismo.

Es por estos motivos que necesitamos realizar actividades que nos posibiliten autogestionar nuestro laburo. Sobre todo en los meses de verano en los que la baja empuja fuerte. Con el apoyo de muchísimas compañeras solidarias, ya sean artistas, bandas, talleristas o mismo espacios afines, venimos organizando movidas que nos puedan ayudar en esta tarea; a la vez que tejemos lo más importante para nosotras,que son los vínculos político afectivos.

Así se nos ocurrió hacer una fiesta en el estacionamiento recuperado por los estudiantes en la toma de la Facultad de Sociales del 2008, en la sede de Marcelo T. Ya hemos realizado actividades allí y conocemos cómo se solicita el espacio y así procedimos, reservando la fecha con anticipación. El calendario de actividades y, aparentemente, la última decisión sobre el manejo del espacio, la tiene la conducción del centro de estudiantes (CECSO), en este caso el Partido Obrero e Izquierda Socialista, que hicieron de interlocutores frente al resto de los grupos que forman la conducción. Nos llevamos una sorpresa cuando diez días antes de la fiesta el presidente del CECSO nos escribió por facebook para decirnos que la fiesta que estábamos difundiendo coincidía con una actividad que el centro de estudiantes ya tenía planificada para ese día, que nuestra fiesta no había sido agendada respetando los procedimientos reglamentarios, pasando por arriba de la “Comisión Directiva”, etc. A este hecho le siguieron tristes llamadas telefónicas teñidas de maltrato y cinismo.

“Deberían solidarizarse con los becarios que no reciben salarios hace meses” ¿de qué becarios hablan? ¿se referían a los trabajadores que tienen trabajando en relación de dependencia sin pagarles? “El bar del estacionamiento también se autogestiona, como ustedes” (?!) ¿Un espacio autogestionado gestionado sólo por y para el partido? Desde el vamos que nos solidarizamos con las trabajadoras sorteadas pero no con quienes regentean el bar y el estacionamiento cual propietarios, que imponen una mediación a favor suyo. La única forma real de solidaridad es sin mediaciones, codo a codo con las compañeras.

“El espacio es del centro de estudiantes” era el argumento principal cuando afirmábamos haber reservado el espacio y que nos correspondía la fecha. ¿Quién sería el centro de estudiantes? nos preguntamos. Unos pocos que lo conducen, nos contestamos. Estamos encerradas en una situación en la que la relación de fuerzas no nos da, en la que un conjunto de militantes actúan como propietarios de un territorio recuperado, un territorio en disputa constante. Su firme convicción de poder sacar provecho de nuestra actividad los llevó incluso a proponernos “de onda” (hola cinismo) que podíamos organizar la fiesta con ellos (una fiesta ya organizada). Nosotras no articulamos así, utilitariamente, a último momento, sólo para juntar guita. Porque además se trató de un apriete, no había opción de hacerlo solas como lo planeamos. O la hacíamos con el CECSO o nos corrían.

Fueron varios días de maltrato e incertidumbre, de llamadas telefónicas, de irlos a buscar para hablar cara a cara (algo mínimo), de intentar sostener un diálogo con un presidente del Centro que sólo jugaba con su blackberry; para que, después de discutir durante dos horas, recién al final del “diálogo” (practicamente un monólogo), y en un recurso de pantomima diplomática, nos deslicen que “el Centro no va a evitar que hagan la actividad”. ¿En qué condiciones? ¿Bajo qué compromiso? ¿Hasta dónde llegan las confianzas? Nosotras, por convicción y como desafío cotidiano, no activamos de esa manera, burguesa por excelencia, guiada por la mezquindad y la competencia. La palabra tiene un peso. Elegimos dar un paso al costado considerándonos absolutamente echadas del espacio.

El último argumento que esgrimieron, habiendo tenido varios días para pensarlo, era que el CECSO puede garantizar en MT un grupo de 50 personas en “seguridad” y que nosotras no. Primero dieron por descontado que no podemos hacerlo y, en segundo lugar pero más importante, queda discutir qué entendemos por seguridad. En la úlima fiesta que hicieron pusieron 50 monos en seguridad y aún así hubo conflictos. Parece que la próxima hay que poner 100 personas y así sucesivamente. El conflicto está. Parece familiar, ¿no? “Queremos más policía” retumba en nuestros recuerdos...

Cuando dijimos “¡¡chau MT!!”, inmediatamente le pedimos a la Bicicueva y al HackLab, espacios afines con los que ya venimos articulando, que nos tiraran una soga. Es por eso que decidimos cambiar de lugar el festival a un espacio compañero donde funcionan talleres horizontales y autogestivos, aún a riesgo de mermar la asistencia por no ser una zona céntrica y, en consecuencia, también la recaudación para los gastos fijos del local en verano. Preferimos articular así, apuntamos a seguir tejiendo vínculos. Los invitamos este sábado 13 a este hermoso espacio donde funciona un taller de autorreparación de bicicletas, un laboratorio de experimentación en tecnología llamado HackLab y una huerta. De seguro nos sentiremos más a gusto.

¡Vamos las pibas y aguante la solidaridad!

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