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Venezuela: fracaso del boicot opositor y nuevo optimismo en el chavismo
Por Julián Aguirre, Notas - Monday, Jul. 31, 2017 at 2:48 PM

31 de julio de 2017 | Por Julián Aguirre, desde Caracas. La jornada electoral para la Asamblea Nacional Constituyente transcurrió sin mayores inconvenientes, exceptuando episodios de violencia puntuales en algunos de los focos tradicionales de actividad de los grupos de choque de la oposición. La realización misma de los comicios supone una primera victoria, ante la incertidumbre y temor de que se experimentara un esfuerzo a gran escala por desestabilizar el país y amedrentar al electorado.

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Pocos minutos después de la medianoche, Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunció el número total de votos emitidos: 8.089.320, un 41,43% del padrón electoral. Supera por un buen margen a los votos anunciados por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en su “plebiscito” inconstitucional realizado el 16 de julio. Supone entonces un fortalecimiento de la legitimidad de la iniciativa gubernamental y una importante recuperación de la capacidad del chavismo para aglutinar y movilizar la participación popular. Trae consigo un necesario respiro desde que la representatividad del gobierno sufriera un duro revés en la derrota de las legislativas de 2015.

La MUD ya había adelantado antes del anuncio de los resultados que convocaría a una jornada de protesta el lunes. No obstante los últimos días han evidenciado una caída considerable en su capacidad para canalizar al descontento, al no poder movilizar a sus bases con el objeto de impedir la realización de los comicios. Por un lado, la exacerbación de la violencia acabó por alejar a los sectores más tibios o indecisos, algunos de los cuales optaron incluso por participar de la votación como contrapeso a la violencia callejera.

De esta manera, y en medio de una marcada crisis de liderazgo, la dirección del bloque quedó por el momento bajo el predominio de los sectores más extremistas comprometidos con forzar la salida abrupta del gobierno. Finalmente, los cambios constantes en el programa de su agenda de lucha contribuyeron a alimentar la confusión y el desánimo entre sus simpatizantes.

Los EE.UU., junto a varios gobiernos europeos y latinoamericanos adelantaron su rechazo terminante al proceso constituyente, e insinuaron el inicio de represalias tanto diplomáticas como de orden económico.

En su primera prueba electoral desde 2015, el chavismo pudo construir un escenario propicio que le permitió reganar la iniciativa y desactivar los embates opositores. Su propia base social y electoral, pese al desgaste sostenido en los últimos años, respondió frente a la crisis con participación. Participación sumamente favorable para reconstruir la legitimidad y capacidad de representación del proyecto bolivariano.

No obstante, esto es tan solo el fin de una etapa y el inicio de otra en la disputa por la suerte del país. Trae consigo nuevos interrogantes y puntos de partida: ¿qué voluntad y capacidad de negociación mostrarán las conducciones de ambas partes? ¿Ante la frustración, podrán ser desactivados los grupos de choque que operan bajo la etiqueta de “La Resistencia” o veremos una exacerbación de la violencia?

Aún queda por ver qué estrategia y respuesta elaborará el gobierno para solventar la profunda crisis social y económica, principal origen de sus preocupaciones. ¿Cómo canalizar las expectativas reunidas por la campaña en una renovación del texto constitucional? En agosto, se presentarán las candidaturas a gobernaciones y alcaldías. Lejos de terminar, esto tan solo comienza.

@julianlomje

Foto: Rolando Segura / Telesur

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