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Orán: Angélica Miranda, la reina del pim-pim, originaria y única
Por El Tribuno / Salta - Saturday, Mar. 10, 2018 at 4:48 PM

10 DE MARZO 2018 - Detrás del tipoy, su baile y su sonrisa imborrable y eterna, hay una historia de lucha por su identidad ava guaraní.

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Por Andrea Silvera

FOTO: Angélica Miranda, la reina del pim-pim, en los Corsos Color 2018. Javier Corbalan

"Angélica Miranda no baila sola:/ cuando sus brazos morenos se alzan al cielo/ y su cuerpo airoso ensaya una mudanza/ América entera gira en su danza". (Santos Vergara)

Una vez más se adueñó del corsódromo, como hace 54 años lo hace de forma consecutiva. Es que el pim-pim es una danza que los ava guaraní llevan en lo más profundo de su ser. Y Angélica Miranda, digna representante de esa comunidad aborigen, no quiso estar ausente en las noches de los corsos del trópico. Acompañada en el baile por su padre don Crescencio Miranda, de 104 años, con un paso cansino no dejó de llevar el ritmo. Angélica Miranda lució sonriente al frente de "Los Pimpineros de Ava Guaraní".

Angélica Miranda es la reina del pim-pim, baila con los pies descalzos, los ojos cerrados y los brazos extendidos como alas. Angélica Miranda, un ícono de la cultura oranense

Si bien no sabe su edad exacta, cree que esta rondando los 70 años, aunque en su documento figura como fecha de nacimiento en el año 1956 en el lote Sarita. Cacique mayor desde hace un poco más de un año, ocupa un cargo como coordinadora nacional ava guarani y a pesar de que está aprendiendo a leer y escribir, trabaja incansablemente para mantener las raíces de su cultura aborigen, la lengua, su baile y su estilo de vida.

Enamorada de la vida y de sus raíces, es madre de tres hijas, muy joven quedó viuda y "así fue que me instalé en barrio Estación y luché para sacar adelante a las pequeñas", recuerda orgullosa de sus orígenes.

El escritor Santos Vergara describe detalladamente lo que es el baile del pim-pim y lo que representa para la cultura de los pueblos originarios.

Por suerte siguen vigentes los grupo de pim-pim, representando a los aborígenes ava guaraní, no solo alegrando los corsos de Orán, sino también manteniendo en alto una identidad.

Es la manifestación más autóctona y significativa de los carnavales del Trópico. El pim-pim es una danza ancestral de los ava guaraní, comunidad aborigen que habita la región desde tiempos remotos, pero su ritmo contagioso y su vistosa coreografía vienen conquistando seguidores de diferentes sectores, sobre todo a partir de las grabaciones de orquestas populares como Los Diamantes Jujeños y más recientemente el grupo Ternura. Participantes infaltables de nuestros corsos, los grupos de pim-pim están integrados principalmente por miembros de la comunidad originaria, que proceden tanto de nuestros barrios periféricos como de otras localidades vecinas como Pichanal e Hipólito Yrigoyen.

El pim-pim es una música que se sustenta en la percusión, aunque también se incluye el sonido casi imperceptible y agudo de una flauta. La orquesta está conformada por diez a quince músicos que ejecutan "angúas" (tambores) y un "timimbui" o "pinkuyo" (flauta). En cuanto a la vestimenta tradicional de los ava guaraní está conformada así: las mujeres visten tipoy (vestido de una sola tela de color intenso que les cubre el cuerpo); también usan un collar de monedas y una roseta sobre la cabeza. Mientras que los varones visten pantalón negro, faja de color, camisa blanca, pañuelo al cuello y sombrero a la manera europea. Los más ancianos aún conservan las huellas del "tembetá", que era un botón inserto en el labio inferior.

Entre las agrupaciones de los corsos de Orán se encuentran "Pim-pim Ama Vera", de Pichanal, y "Pimpineros de Ava Guaraní", de Orán.

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