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Editorial El Roble N°121, Abril: “Voracidad del capital y la encrucijada en la región”
Por Periódico El Roble - Monday, Apr. 09, 2018 at 8:42 PM

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Las necesidades de los empresarios pasan, básicamente, por defender e impulsar sus ganancias. Ganancias que obtienen gracias a nuestro trabajo. En tiempos en que los países imperialistas (hoy EEUU, Rusia y China) se encuentran sumergidos en una guerra comercial para imponer al resto condiciones más favorables para los capitalistas aliados y así hacer crecer los respectivos PBI’s (Producto Bruto Interno), se produce ni más ni menos, que una feroz competencia entre todos los patrones del mundo para hacerse de una mejor tajada de esa masa de riqueza que produce nuestra clase. Por esta razón es que en distintas regiones buscan imponer reformas (laborales, tributarias, jubilatorias) y ajustes. Las huelgas ferroviarias de Francia, frente a los intentos de privatizar el tren, o las reformas que impulsan los gobiernos de Brasil y Argentina, son ejemplos de esto.

La profunda crisis política del país vecino responde a este marco. El malestar social creciente que generan todas estas políticas de hambre, empuja a que Temer haya decidido la militarización de Río; agudiza la necesidad de proscribir de la forma que sea al único opositor con peso electoral (aún cuando el PT haya comenzado con el proceso de reformas y ajuste); y envalentona a que los sectores de la derecha más reaccionaria junto a los militares, amenacen con planteos abiertamente golpistas si Lula no termina en prisión. Es que el programa político del gran capital no acepta vacilaciones y debe avanzar a cualquier precio, aún cuando esto signifique poner en jaque a su amada “democracia”.

En nuestro país, de la mano del ajuste, los despidos y la precarización creciente, esa búsqueda por relanzar las ganancias capitalistas también avanza. El gobierno de Macri, con la complicidad del PJ, con traspiés y con una conflictividad social en aumento, tiene los mismos planes que esa derecha golpista brasilera.

Sin embargo, las movilizaciones de masas que presenciamos el año pasado, cuyo punto más alto fueron las jornadas del diciembre caliente contra las reformas previsionales, se mantienen como tendencia; aún cuando en cuando en comparación a marzo del año pasado pareciera estar todo más calmo. La enorme pelea en la mina de Río Turbio, las puebladas multisectoriales en Chubut, la lucha de los ingenios azucareros en el norte, la ejemplar resistencia a los despidos en el Inti, las enormes movilizaciones del 8 y 24 de Marzo y la lucha por salario con paro nacional incluído de los aceiteros, nos dan una pauta. Cada movilización y conflicto, se van convirtiendo en rechazos generales a la política de Cambiemos, aún cuando en la disputa sectorial llevemos las de perder.

Debemos remarcar que en esta dinámica, el método que sobretodo desarrollaron el movimiento de mujeres y de aceiteros marcan el camino. En ambos casos, las asambleas y la deliberación por abajo ocupan un lugar central. En el caso del movimiento feminista, fueron semanas de deliberación en distintas zonas que permitieron avanzar en el debate, ampliar las reivindicaciones, dando como resultado una contundente marcha y un documento leído desde el palco con rasgos sumamente progresivos. Por su parte, la Federación aceitera, a través de los gremios locales y los cuerpos de delegados de fábrica, vienen impulsando un gran debate entre toda la base obrera para dar una comprensión cabal sobre la necesidad de defender no un punto más o menos en la paritaria sino directamente el costo de la fuerza de trabajo, además de las condiciones laborales. De este modo, construyen la unidad y la fuerza para realizar paros contundentes a nivel nacional.

La situación política en la región se encuentra sumamente abierta y en una encrucijada. Mientras las y los trabajadores no avancemos en desarrollar una alternativa política propia, independiente cualquier sector patronal, será sumamente difícil enfrentar los planes de los patrones. Pero tenemos la fuerza, nuestros enemigos lo saben y le temen. Ahora hay que organizarla.

Equipo de El Roble.

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