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¿Qué crisis?
Por Redacción Cruz del Sur - Sunday, May. 13, 2018 at 8:59 AM

Artículo de Diario Cruz del Sur sobre situación actual en Argentina

¿Qué crisis?...
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Economía 11-05-2018

¿QUÉ CRISIS?

Especialistas de Rosario y Buenos Aires coinciden en que la crisis que llevó al gobierno nacional a volver a negociar con el FMI es en última instancia política. Recogimos las opiniones de Ricardo Rouvier, Diego Añaños, Lucio Guberman y el sindicalista Carlos Ghioldi.


Redacción Cruz del Sur


El domingo pasado, antes de que se supiera que el gobierno argentino recurriría una vez más al FMI después de una corrida bancaria que se llevó el 10 por ciento de las reservas del Banco Central –que, como expresó en una entrevista en este medio Jorge Murillo, no son de libre disponibilidad, ya que en gran parte son prestadas–, el politólogo argentino Andrés Malamud decía a los periodistas del programa “El Círculo Rojo” (que emite una radio porteña) que esta “es lejos la peor crisis de este gobierno y aún no está resuelta. Es una manifestación más de una enfermedad crónica de la Argentina: gastar más de lo que se produce, sale más plata de la que entra. Hay un contexto internacional que es fundamental, pero hay causas domésticas que son más políticas que económicas, como el ‘ruido’: tiene que ver con la incapacidad que tiene el gobierno para mostrarle a los inversores que puede pasar leyes. Los inversores saben que una democracia se maneja con congresos, y ahí se manejan con mayorías o con acuerdos. Este gobierno no tiene mayorías, necesita lograr acuerdos. Hay dos maneras: un acuerdo amplio, tipo pacto de la Moncloa, o acuerdos puntuales, que requieren muñeca. En Argentina el gobierno decidió no hacer un acuerdo grande, decidió muñequear y en este momento está maltratando a sus negociadores, a Emilio Monzó (presidente de la cámara de Diputados). Ese fue un elemento que generó desconfianza”.


Desde Cruz del Sur consultamos a algunos especialistas con tres preguntas sobre la crisis actual: ¿Cree que la crisis que llevó a la corrida del dólar y, luego al FMI, es económica antes que política o al revés? ¿Cómo cree que impactarán en la provincia las exigencias que hará el FMI al gobierno nacional?, y ¿Cómo evalúa la reacción del gobernador Lifschitz ante la repercusión que tuvo esta crisis?




Ricardo Rouvier, consultor político, Buenos Aires.

—Considero que la composición de la crisis que estamos atravesando tiene un componente económico y uno político. No se puede negar que no es una crisis artificial, sino una de mercado, en términos reales. La Argentina vuelve a repetir una vez más el problema de la escasez de dólares. Ahora, sin dudas que la crisis es en última instancia política que requiere de una respuesta política y no meramente técnica. Pero están los dos elementos en la crisis.


—El impacto de la crisis va a ser negativo para todos, también para las provincias, donde habrá recortes de obras destinados a bajar el gasto público. Es indudable que parte de la crisis se va a trasladar a todas las provincias y, sobre todos, a los sectores de menores recursos que se van a ver afectados por el impacto de la inflación. Los más pobres y la clase media, una vez más, van a tener que hacerse cargo de esta crisis.


—Creo que hace unos días (Miguel) Lifschitz hizo declaraciones que comparto totalmente, dijo que esta es una crisis de carácter económico-financiero y sin duda requiere no sólo de una respuesta técnica sino política, que es lo que está faltando. Lo que falta todavía, con respecto al gobierno, en un país presidencialista, donde el poder ejecutivo es una sola persona, es una respuesta más política de la que hubo hasta ahora. En ese sentido se siente un vacío, una falta de conducción y dirección del estado nacional. Hoy han salido varias figuras importantes, como el presidente de la Fiat (Cristiano Rattazzi, quien fuera fiscal de Cambiemos en las últimas elecciones), el mismo FMI, tirando cifras de a cuánto debe estar el dólar. 26, dice uno, 27, el otro. Bueno, eso es un caos, un desorden que no puede ocurrir. Tiene que haber una decisión vertical para poder ordenar este desorden que es la crisis. Esas opiniones del presidente de Fiat, entre otros, van a incidir sobre los mercados.



Diego Añaños, politólogo, especializado en Economía (UNR).

—La crisis, como cualquier fenómeno social, colectivo, tiene un conjunto de posibles causas. Tiene causas externas (los cambios con respecto a la tasa de referencia de la Reserva Federal de EEUU, la reversión de flujos globales hacia esa economía, lo que se llamaba el flight to quality, la búsqueda de seguridad de las colocaciones financieras en momentos de turbulencias, etcétera), algunas causas internas, que uno podría vincular a la percepción de algunos agentes económicos de que la cosa se complicaba, con información calificada, la imposición sobre la renta financiera de los tenedores de Lebacs extranjeros, en fin hay varias razones que se nombran como lo que podríamos llamar razones de corto plazo. Hay algunas razones de mediano plazo que tienen que ver con las políticas que se viene llevando adelante el gobierno que, entre otras cosas ofreció la posibilidad de comprar dólares de manera discrecional por parte de cualquier agente sin ningún tipo de explicación, porque le garantizó tanto a los exportadores como a las empresas no liquidar reservas en el país y poder mantener sus ahorros en el exterior. Estas son razones de mediano plazo que tienen dos años y medio y están vinculadas con el gobierno de Mauricio Macri que también explican el fenómeno porque la razón de largo plazo dice que la Argentina no genera los dólares que se necesitan para desarrollarse. Por lo cual, sistemáticamente, si esa fábrica de dólares que tenemos que es nuestro comercio exterior, nuestra balanza comercial, se transforma en deficitaria y no generamos un mecanismo de respuesta (el mecanismo es claramente limitar la venta de dólares para uso indiscriminado), vamos a tener siempre problemas porque los dólares tienden a faltar en la economía argentina. Son razones de corto, mediano y largo plazo.


—Eso depende de cómo sea el modo en que el FMI haga la estimación del déficit que le va a reclamar bajar al estado nacional. Si sólo va a incluir el déficit primario, el resultado sobre las provincias va a ser básicamente sobre el nivel de actividad: como va a haber acciones que van a tender a ralentizar el crecimiento de la economía o a frenarlo, las provincias lo van a sentir dentro de su recaudación impositiva, por otro lado uno supone que el pago de la deuda histórica se va a frenar o se va a hacer a través de mecanismos más complicados y extendidos en el tiempo y ese puede ser el efecto indirecto. Ahora, si dentro de la estimación del déficit a bajar se agrega el financiero, que es el primario más el derivado del pago de los servicios de la deuda, y se le agrega el déficit de las provincias, ahí seguramente las complicaciones van a ser muy grandes porque se van a exigir recortes en el gasto del estado a las provincias, lo que va a complicar a cada uno de los gobernadores.


—La reacción, por ahora, de Lifschitz, sólo se limita a algunas declaraciones, que en todo caso uno podría analizar que llegan tarde, porque esto mismo que dice hoy Lifschitz podría haberlo dicho hace dos años y medio. Estoy convencido de que el gobernador es un atento e inteligente lector de la realidad nacional y un buen conocedor de la historia económica y política argentina y sabía perfectamente desde el día que Macri tomó las primeras medidas hacia dónde avanzaba. También reconozco que la posición de los que hacemos análisis sentados en el living de casa es distinta de la del gobernador, quien se tiene que sentar todos los días a negociar con el gabinete de ministros y el presidente. Ahí Lifschitz tiene algún grado de restricción con respecto a las declaraciones que hace. Pero creo que llegan tarde porque hay algunas cosas que uno le escuchó decir a su ex ministro de Producción (Luis Contigiani, hoy diputado nacional) hace mucho tiempo.



Lucio Guberman, consultor político, Rosario.

—Es una crisis que comienza por una apuesta económica del gobierno que no tiene resultado positivo, es decir, lo que el gobierno supuso que eran las condiciones para que vengan los capitales, pero sin ningún tipo de restricción ni solicitud de inversión en la economía real, lo cual les da la misma facilidad de entrada que de salida y esa mala apuesta de política económica termina poniendo al gobierno en una crisis política.


—El impacto en la provincia va a tener mucho que ver con el impacto que tengan estas medidas en la nación. En particular la provincia y Rosario y su región han sido siempre muy susceptibles a los vaivenes del modelo económico nacional, es un sector complejo, porque tiene industria, sector exportador, logística, tiene mucho que ver con las altas y las bajas de la economía nacional. El impacto va a estar directamente relacionado con la marcha de la economía nacional.


—La reacción de Lifschitz es tibia, y hasta ahora la tibieza, con el gobierno nacional, ha llevado a que le bicicleteen la deuda histórica a la provincia, por más que tiene fallo favorable de la Corte Suprema, los 50 mil millones de pesos no aparecen, se negoció la firma del pacto fiscal y esto no se arregla, el pacto fiscal se va cumpliendo de hecho y,a l final de cuentas, la idea esta de que si son flexibles con el FMI pueden ser flexibles con Santa Fe es una contradicción en sus propios términos. Parece que el gobernador todavía está pensando si le conviene apretar al gobierno o, si lo hace, se va a quedar sin nada porque el gobierno no está en la mejor situación para cumplir con nadie que se lo reclame con urgencia. Me parece que cuando sale a hacer declaraciones deja en claro la indefinición estratégica con respecto a qué hacer con esta vuelta al FMI. Fue duro cuando dijo que cuando escuchamos hablar del FMI se nos eriza la piel pero enseguida bajó un cambio.



Carlos Ghioldi dirigente gremial mercantil, Rosario.

—Más que una crisis, esto es producto de una desaforada acumulación y transferencia de ingresos en los bolsillos de un puñado de capitalistas especuladores que genera, a su vez, una situación incómoda en el elenco gobernante. Pero esto no quiere decir que no estén articulando una política con la cual hemos sido robados la mayoría de los trabajadores y los sectores populares para beneficiar a un grupo de especuladores financieros y un puñado de empresarios amigos del elenco gobernante. En la negociación con el FMI los intermediarios tendrán enormes comisiones, lo que llama a la sospecha de que esta situación puede haber sido generada para beneficio de estos intermediarios. Es decir, esta es una vuelta de tuerca para un plan económico que desde el primer momento se configuró con una enorme concentración de riqueza y capitales en los sectores más concentrados de la economía y un enorme robo y saqueo a los sectores populares.


—Las exigencias del FMI no son nuevas, son de público conocimiento. En la provincia se sentirán las consecuencias con un ajuste en caja de jubilaciones, despido de trabajadores públicos, achique en lo que ellos llaman gasto en educación y salud pública. Y también se achicaran los montos de coparticipación y las partidas de obras públicas. Las consecuencias que hace el FMI serán, como siempre, nocivas para el pueblo trabajador y para todas las provincias del país.


—Es cierto eso que dijo el gobernador, de que “se nos eriza la piel” porque nada bueno puede venir en relación a las políticas del FMI. Eso es realmente así. Sería importante que todos los sectores que vemos la gravedad de este asunto coordinemos acciones, movilizaciones y diversas medidas para impedir este nuevo despojo que se está por consumar.

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