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Santiago del Estero: denuncian muerte de una trans por falta de acceso a la salud
Por Agencia Presentes - Friday, Jun. 22, 2018 at 1:08 PM

21 de junio de 2018 | Por Ernesto Picco, desde Santiago del Estero | Cuando Daniela Gutiérrez, una trans de 49 años, logró entrar al Hospital Regional de Santiago del Estero, ya estaba muerta. Era la noche del lunes 18 de junio. A la mañana siguiente, la prensa local publicó que había llegado con signos de asfixia mecánica. Las referentes locales de AT.T.T.A (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina) dijeron a Presentes que intervinieron para acompañar a la familia y seguir la investigación judicial. El caso dio un giro inesperado cuando la autopsia confirmó, hace unas horas, que la causa de muerte fue una septicemia (infección generalizada) provocada por una peritonitis grave.

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Martin Silva, el fiscal de turno, dijo que la autopsia descartó que fuera una muerte por asfixia mecánica, como habían informado algunos medios. “El lunes la familia queria que se entregara el cuerpo para ser velado pero yo dispuse la autopsia y una inspección ocular en la casa. Quería asegurar que no había habido alguna pelea ni nada raro, porque ella ingresó muerta al hospital. El martes a la noche la doctora Ledesma, que hizo la autopsia, me confirmó que la muerte fue por la enfermedad que tenía, y que no había signos de interés médico legal. No sé de donde salió la versión de los signos de asfixia mecánica”, dijo el fiscal a Presentes.

“No la querían internar en el hospital”

La familia de Daniela informó a A.T.T.T.A que ella llevaba semanas intentando ser atendida en el Hospital Regional, donde rechazaban su internación. “Ella era paciente del hospital y no la querían internar – contó Luisa Paz, referenta de A.T.T.T.A. – ella tenía corazón grande, grasoso, cirrosis y HIV. Entraba y salía del hospital todo el tiempo. No la querían internar. Ella muere como resultado de la violencia institucional, de no poder ser atendida como corresponde. Y después de muerta, es víctima de la violencia mediática”.

Daniela estaba por cumplir 50 años. Vivía en el barrio Primera Junta de la capital santiagueña, estaba casada, era amada de casa, tenía una hermana y varios sobrinos.

“La familia la acompañaba mucho – cuenta Rubí Gómez, de A.T.T.T.A. – y cuando salió en el diario que podía ser que la hubieran matado no podían creer. Tenían la necesidad imperiosa de saber el resultado de la autopsia y qué había pasado”.

El único asesinato de una persona trans del que se tiene registro en Santiago del Estero ocurrió en 2014 y conmocionó a la opinión pública. Brian Salto, un ex policía, arrolló a Pamela Moreno, de 24 años, con su camioneta. Fue condenado a 20 años de cárcel. Más allá de la resonancia de aquel caso, la violencia institucional, denuncian integrantes del colectivo travesti y trans- se presenta silenciosa y persistente.

Rechazo del sistema de salud

“Hemos registrado muertes de compañeras que ante el rechazo del sistema de salud no vuelven más – explicó Rubí Gómez –. Y dijo que “las tres causales de muerte de la población trans tienen que ver con la salud. Primero el VIH, ya que por la mala atención muchas prefieren dejar el tratamiento y morirse antes que seguir siendo discriminadas. Otra tiene que ver con la hormonización sin prescripción médica, que afecta los órganos internos. Y después está la colocación de siliconas rudimentaria y caseramente. Los dos primeros temas los tiene que asistir el Estado y esto está cubierto por la Ley de Identidad de Género”.

Aunque la Ley de Identidad de género lleva más de seis años vigente, diversas organizaciones de personas trans y travestis vienen denunciando que el sistema de salud, entre otros sectores, no están cumpliendo con su aplicación.

Después de muerta, Daniela y su familia siguieron padeciendo su incumplimiento. Desde el entorno remarcaron que falta sensibilizar al sistema de salud, pero también al judicial. “En la morgue la trataban de masculino, cuando tiene su DNI y la ampara la Ley de Identidad de Género, por más que esté muerta”, explicó un familiar.

“Hemos tenido que salir a desmentir como organización, estando ahí y hablando con la familia – explicó Rubí Gómez – y a visibilizar la negligencia con la que se actúa en relación a la población trans en particular. El lunes a la mañana ella había ido al hospital porque se sentía mal y le han dicho que se vaya que estaba todo bien y a la tarde le ha pasado esto”.

La urgencia de un consultorio inclusivo

En diciembre de 2017 las referentes de ATTA comenzaron una serie de reuniones en el Ministerio de Salud, con apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia. Denunciaron formalmente los problemas de acceso a la salud pública de la comunidad trans en Santiago. Comenzó a gestionarse la apertura de un consultorio inclusivo, que fuentes oficiales anuncian tendrá lugar en los próximos meses.

Patricia Gómez es sexóloga clínica y fue designada para hacerse cargo de ese espacio, que funcionará en el Hospital Independencia. “Tenemos dos objetivos – explicó la médica – brindar atención específica y general a las personas trans a través de este consultorio y además hacer talleres para todo el personal del hospital, para sensibilizarlos porque seguramente habrá que gestionar interconsultas con otros servicios y hay que garantizar el buen trato”.

Travesticidio social, principal motivo de muertes

“Nos atienden muy mal – remarcó Luisa Paz – pero ahora estamos expectantes porque estamos ante la posibilidad de este espacio para sensibilizar tanto al personal del hospital y que las compañeras tengan un ámbito de contención real dentro del hospital y el sistema de salud”.

Por otro lado, activistas del colectivo travesti-trans de otras provincias, junto con organizaciones como Archivo de la Memoria Trans denuncian que además de los travesticios hubo al menos 30 muertes de compañeras víctimas de lo que se denomina “travesticidio social”.

“Los números más invisibilizados son esos, esas muertes, que son crímenes también. El residuo que te deja la falta de atención del Estado: por el ejercicio de la prostitución, la falta de acceso a la salud. Es violencia residual. Todas las trans tenemos violencia residual. No se tiene conciencia de esa violencia: desde cuando te gritan puto hasta cuando te atacan por la calle. Las muertes por la silicona industrial inyectable es un tema del que no se habla. Y en la salud no hay tratamientos para la remoción y es un peligro permanente y autoinfligido por los mandatos sociales”, dijo hace dos semanas a Presentes la activista travesti y trabajadora del Ministerio Público Fiscal, Lara Bertolini. La muerte de Daniela se suma a esta larga lista.

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