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Hacia una justicia feminista, juicio a la justicia patriarcal
Por Camila Parodi / Marcha - Saturday, Jul. 07, 2018 at 6:17 PM

Tras meses de trabajo y recopilación de historias de violencias machistas y justicia patriarcal, el Tribunal Ético Popular y Feminista realizó su primer sentencia en la Ciudad de Buenos Aires los días 28, 29 y 30 de junio. En las siguientes líneas, tres de las audiencias territoriales para dar cuenta del entramado de las violencias sistematizadas en el juicio.

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Entendiendo que el accionar de discriminación y violencia por parte de las instituciones judiciales da cuenta de una lógica de control y disciplinamiento sistemático sobre las historias de vida de las mujeres, lesbianas, travestis y trans, desde Feministas del Abya Yala se propusieron denunciar el mecanismo también de forma sistemática y colectiva con “iniciativas que desnuden esa lógica de la justicia patriarcal, colonial y racista hegemónica”. En ese sentido, en el marco del 32° Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Chaco el año pasado se inauguraron los Juicios a la Justicia Patriarcal.

Desde ese entonces 14 audiencias se llevaron a cabo en distintos puntos de la Argentina como así también en Paraguay y Uruguay. A lo largo de las audiencias se fue creando un dispositivo y una metodología feminista que abordó y evidenció la forma en la que la violencia judicial condena, revictimiza, discrimina y estigmatiza a mujeres, lesbianas, travestis y trans por el simple hecho de serlo. Como pudieron diagnosticar, no se trata de funcionarios/as aislados/as ni lógicas dispersas, es una estructura de poder la que responde al mismo objetivo de control patriarcal. Es así que el tribunal -integrado por distintas referentes del feminismo y de los Derechos Humanos de todo el continente- realizó una sistematización donde las historias de vida y las respuestas de la justicia relatadas encuentran una misma raíz.

En ese contexto, en los pasados días 28, 29 y 30 de junio realizaron un cierre de dicho proceso con el objetivo de elaborar una primera sentencia colectiva para “contribuir a develar las consecuencias de las múltiples violencias que sufrimos y el papel de la justicia legitimando a las mismas y obstruyendo la sanción a los que las provocan” según explicaron en su convocatoria orientada por la necesidad de abrir un debate sobre “los caminos para fortalecer la justicia feminista, antirracista, y popular”. En esa línea, más de 70 integrantes de distintas organizaciones sociales y feministas que hacen parte de Feministas del Abya Yala se convocaron entonces para organizar la información surgida de las denuncias realizadas para ir develando los aspectos comunes y los sentidos profundos en las mismas al relacionarlas, y a partir de esta reflexión, pensar cómo fortalecer las experiencias y prácticas de justicia.

En ese marco, se presentaron casos vinculados a compañeras de países como Honduras, El Salvador, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Colombia. Casos de femicidio, desaparición de adolescentes y mujeres, criminalización de defensoras de territorios, de presas políticas por violencia de género, abuso sexual, acoso y violencia laboral, madres protectoras que denuncian violencia y abuso sobre sus niñxs traccionadas por la justicia para sacarles a los hijos e hijas, culpabilización de las mujeres, revictimización y armado de causas hacia las mujeres y muchas veces la privación de la libertad.

“Esto se pensó como un par de audiencias, pero después fue extendiéndose a otros puntos del país y del continente”

Distintas historias fueron relatadas a lo largo de las audiencias, más de 50, que pusieron en evidencia no sólo la complicidad institucional y estatal con las violencias patriarcales sino que también dieron cuenta del entramado de las violencias física, simbólica, psicológica, mediática, sexual, que cotidianamente atraviesan las mujeres, lesbianas, travestis y trans y sus familiares que asumen el proceso de denuncia hacia la justicia patriarcal. En ese sentido, participantes de las audiencias de Paraguay, Rosario, Chaco, El Bolsón como así también de distintos territorios de Buenos Aires asistieron al proceso de cierre del juicio que comenzó con la audiencia en el marco de la tercer marcha contra los travesticidios y transfemicidios y que continuó el viernes por la mañana en el Consejo de la Magistratura junto a Diana Maffia.

Entre las participantes se encontraban Marielle Palau de Base Is y Nadia López de Conamuri ambas provenientes de Paraguay, Soraya Maicoño vocera de la Pu Lof en Resistencia Cushamen del Pueblo Mapuche, Lolita Chávez del Consejo de Pueblos Maya Kiché de Guatemala, Nalú Farias de la Marcha Mundial de Mujeres y Edilene Dos Santos Costa de Brasil, Charo Alcire de las Mujeres Clasistas y Combativas de Chaco, Valeria Belozerkovsky Colectivo Nómadas e Ivana Huenelaf activista mapuche de El Bolsón, Alejandra Ciriza integrante de organizaciones de DDHH de Mendoz, Mabel Gamarra de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto de Rosario, Adriana Guzman y Silvia Castillo Condori Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, Sandra Chagas, del Movimiento Afro cultural, entre muchas otras.

Justicia Patriarcal en el sur: “Siempre cumplí con la ley, y ellos no cumplen con nosotras”

La quinta audiencia a la justicia patriarcal fue realizada en territorio mapuche. “Atravesadas por un experimento represivo, producto de la lucha del pueblo mapuche y de organizaciones sociales que hemos tomado la decisión de defender y recuperar el territorio” explicó Valeria Belozerkovsky. En ese contexto, recordó “tenemos la desaparición forzada y asesinato de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel, mientras tanto, el gobierno sigue entregando al magnate inglés Lewis le acaban de dar la exención del impuesto de ingresos brutos porque puso una usina hidroeléctrica, también otros nacionales, como Tinelli y Ginobilli”. En la audiencia se dieron a conocer tres historias, la de Otoño que en el 2016 fue raptada por una red de trata, “sus padres comenzaron a buscarla por todos lados y se dieron cuenta que había una complicidad muy grande de la policía, ella estuvo 7 meses desaparecida y apareció muerta en un canal” explicó Belozerkovsky y agregó “gracias a la movilización popular salió a la luz que había una gran red de trata con complicidad policial y narco. Los padres terminaron por descreer de esa justicia y apelar a la movilización”.

El otro caso es de Lorena, quién descubrió que su hija estaba siendo abusada por su pareja, padre de su otro hijo, ella “lo denunció inmediatamente y echó de la casa” expresó sobre la audiencia Belozerkovsky, sin embargo, manifestó “la justicia no lo encontró culpable, él la seguía amenazando y violentando, hasta que finalmente una jueza logra apartarlo del vinculo con su hijo, luego de un tiempo otra jueza la obligó a reestableser el vinculo y a ir a mediación”. “Lorena se animó a denunciar en una movilización de mujeres por el caso de Micaela” relató de forma tal que mientras las mujeres la escucharon en el juzgado la trataron de loca.

La tercer historia presentada fue la de Ivana Huenelaf activista mapuche-tehuelche de El Bolsón, quien se encontraba presente de forma tal que tomó la palabra. “Tras solidarizarnos con el Pu Lof en Resistencia Cushamen en una de las primeras represiones fuertes donde habían detenido a tres compañeros mapuches fuimos perseguidos y criminalizados sin explicación” manifestó Huenelaf. Tras ese suceso Ivana a sido señalada como integrante de la RAM y por ello estigmatizarla, “el policía que me disparó va a ser el testigo por la otra parte, el cargo es intento de asesinato. Yo estuve judicializada, se me acusó de terrorismo, robo -decían que robé 360 animales a las 3 de la tarde- y uso molotov”explicó y afirmó “si bien me sobreseyeron de esas causas, quedan dos, resistencia a la autoridad y corte de ruta que pensé que se iba a caer porque no hay pruebas, pero ahora van 23 policías como testigos”. Ante esta situación Huenelaf reflexionó “la justicia no tiene conocimiento de nuestros pueblos originarios, no tienen conocimiento de cómo entrar a nuestros territorios. Yo siempre me presenté en cada audiencia en cada pedido, en cada declaración y siempre cumplí como me piden que cumpla la ley, y ellos no cumplen con nosotras” y en ese sentido reafirmó “no soy terrorista, soy territorialista”.

A continuación, Soraya la vocera de la Lof en Resistencia Cushamen explicó que su territorio se está convirtiendo en un ejemplo para la sociedad: recuperaron tierra, practican la autodefensa, entonces esta violencia le puede pasar, hay castigos de baja y alta intensidad” manifestó “nosotros de alta intensidad, nos tirotean, nos matan, a las y los docentes y trabajadores de salud de paro en conflicto, baja intensidad los reprimen”. Y en ese sentido afirmó “a diferencia de cualquier criminalización contra una mujer blanca, nosotras como pueblos originarios, finalmente utilizamos los espacios de audiencia como una tribuna, porque es obvio que desde el vamos no van a tener en cuenta ninguna de nuestras palabras, de por si los jueces se retiran si nos presentamos en mapudungun por lo que decidimos que ese lugar no es para hablarles a los jueces y abogados, sino para hablarle a nuestra gente”.

Paraguay: “Ahora nos vamos a animar a hablar”

“A raíz de la participación en el ENM llevamos la propuesta del Juicio ético a Paraguay” anunció Nadia López de Conamuri, “entonces empezamos a juntarnos en la que era Plaza Italia, hoy Plaza de Mujeres, ahí nos reunimos y trajimos la propuesta para hacer en el marco del 8M el juicio”. “Fue impresionante cuando empezamos a mirar los casos que llegamos a presentar” reflexionó López ya que “en los diferentes casos de mujeres campesinas y urbanas pudimos ver cómo actúa la justicia patriarcal y cómo en este momento afecta más a las compañeras en el campo, porque los compañeros están casi todos imputados entonces son ellas quienes ponen el cuerpo en este momento de avance del capitalismo, del agronegocio, son ellas y los niños/as”. Fueron 14 casos en total, la mayoría de ellas campesinas en defensa de su territorio, perseguidas, criminalizadas, judicializadas como las tres compañeras el caso Curuguaty (15 de junio) , que es la que llevó al golpe de estado (22 de junio) acusadas por invasión a la propiedad ajena, cumplieron 6 años de prisión, fueron liberadas en estos días, unos meses antes de terminar la condena. En un proceso plagado de irregularidades. Solo se acusó a personas campesinas y a ningún policía.

Otro caso fue el de las familias de Guahory perseguidas por defender su territorio, tanto por fuerzas armadas pero también por la seguridad privada de los terratenientes del agronegocio (que son en su mayoría brasileros). “Mujeres quemadas, judicializadas, presentadas en la causa como acompañantes y no como sujetas de reforma agraria al igual que en el caso de Curuguaty” afirmó la integrante de Conamuri -Paraguay. En esa línea, también compartieron la historia de Silvino Talavera de 2 años quién murió por fumigación de agrotóxicos en el campo. Si bien es la primera causa que tuvo una condena, los culpables fueron condenados a 2 años de prisión, luego de un proceso irregular y en el que la madre sufrió hostigamientos “pero sí es un antecedente importante porque fue la primera condena, están rodeadas de cultivo de soja transgénica y sigue resistiendo en el territorio con su familia” recordó López.

En cuanto a las historias de mujeres urbanas relataron la historia de una niña abusada sexualmente en la escuela por uno de los docentes, “fue revictimizada, la causa cajoneada y aun no se desarrolló la Cámara Gesell” explicaron en representación del juicio a la jusitica patriarcal de Paraguay, por su parte “el abusador sigue libre y dando clases en la escuela”. A su vez, sumaron también una situación de acoso en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica ante la cual “la Justicia dijo que no fue acoso sino “cortejo”y el violento le metió una contrademanda a la demandada” manifestaron ya que preside el Consejo de Magistrados de la Universidad es decir se trata “del jefe de quienes juzgan el caso, dando cuenta de la alianza entre iglesia católica, universidad y poder en Paraguay” explicaron junto a Marielle Palau.

También dieron cuenta de historias de compañeras de la diversidad como el caso de las compañeras lesbianas que no pueden acceder a visitas privadas en la cárcel y de la violencia a travestis y trans. Entre ellas, Emily, compañera trans que “fue apresada en una plaza central por una fuerza policial sumamente violenta, sin identificación fue apresada, torturada” afirmaron, como así también “Mariana Sepúlveda, compañera trans que sufrió un intento de transfemicidio, causa trabada en la justicia desde donde la fiscalía le dijo que ella misma se hizo las marcas en el cuello de forma tal que terminó desistiendo de la causa porque corría riesgo de ser contra-denunciada”.

Para finalizar, Palau reflexionó “intentamos tener un poco de todo y fue casi imposible conseguir casos de mujeres indígenas porque están tan vulneradas que ni siquiera llegan a acceder a la justicia, no existen, no les toman las denuncias y es importante señalarlo”. Por otro lado, también recordó “cuando hicimos una evaluación después de la audiencia, muchas mujeres dijeron: ahora nos vamos a animar a hablar”. “Hay una infinidad de casos que no están” explicó la integrante del Tribunal Ético Popular y Feminista “fue abrir la caja de pandora, primero nos costaba identificarlos y cada vez más abrumador, muchos vinculados a la violencia sexual y doméstica como así también al disciplinamiento de los cuerpos de las mujeres para que no puedan tomar las otras luchas”.

Ahora hay que pensar en la construcción de una otra justicia feminista, no sólo en el tribunal sino como una práctica cotidiana. Pensaren el formato del juicio, más allá de este documento general que sería esta sentencia. Que las sentencias puedan ser adecuadas, que yo pueda adecuarla para mi caso, que yo pueda escribirla y que lo firme el tribunal. Esto nos puede servir en los juicios donde estamos criminalizadas (enviar carta, amicus, garantizar determinados trayectos, etc).

Rosario: Eso que llaman pasión es violencia patriarcal

Yanina es la hermana Rocio, 15 años, embarazada de 9 meses, de su hija Génesis y asesinada por Camacho. “Un día 27 agosto 2014 mi otra hermana Vanesa la deja a ella con su compañero, la deja sola porque como si bien nosotras sabíamos que sufría violencia de género nos criamos en un ambiente de mujeres de casa, muy jóvenes fuimos madres, y como que naturalizamos todo esto que hoy sabemos que no es natural y que termina con el femicidio en muchos casos” reflexionó, y relata que cuando vuelve la hermana la encuentra a Rocío colgada de una sábana. “Hubo irregularidades por parte de la fiscal del caso” explicó ya que “no se hizo bien el peritaje, la toma de pruebas y tampoco se pudo salvar a Génesis porque Rocío estuvo mucho tiempo colgada”. En ese sentido, Yanina manifestó “se nos maltrató de forma cruel a la familia, se nos separó del cuerpo de mi hermana, y él que era el sospechoso estaba al lado del cuerpo”. Durante todos estos años de lucha por parte de la familia “fue un constante de maltrato, vulneración de nuestros derechos, palabras duras y crueles” explica la hermana de Rocio la joven de 15 años asesinada por quien pide justicia, “como que nosotras éramos culpables, que nosotras lo provocábamos haciendo marchas, esa fue una palabra de la fiscal cuando íbamos y hacíamos denuncia” expresó. A su vez relató “mi mamá también es analfabeta y nos costó muchísimo llegar a la justicia, golpear puertas y es por eso que ahora hacemos mucho hincapié en la justicia, queremos expresar esta bronca porque nos violentaron, nos quebraron”. Tras la realización del juicio en Rosario Yanina explicó “sola te quiebran y no lográs nada, hoy siento que estoy acompañada, que estoy sanando, no solamente la pérdida, porque es un dolor que siempre va a quedar, pero sanar todas esas culpas que me pusieron”.

Luego fue el turno de Selma, la cuñada de Vanesa quien fue prendida fuego por quien era su pareja. Celma explicó que esa triste historia no quedó allí, “el femicidio de vanesa se llevó la muerte de la mamá que murió de tristeza y hoy tengo un papá que no quiere salir de su casa ni bañarse”. “En el recorrido de 8 años vamos conociendo con un montón de mujeres, que casi todas esas mujeres se ponen la mochila cultural de salvar el matrimonio. Mochilas que llevamos como mujeres, donde pretendemos que podemos llegar a cambiar a un violento” reflexionó Selma “peleamos hace mas de 8 años y la causa fue archivada porque la fiscal Araoz nos dijo que Vanesa murió por amor y no por las quemaduras en todo su cuerpo”.

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