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Claudia Lucero de AMMAR Rosario
(Archivo)
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En Santa Fe la violencia y la impunidad nuevamente se presentan
en uniforme policial. En conferencia de prensa, Claudia Lucero y Elena Reynaga,
de la Asociación de Mujeres Meretrices (AMMAR) denunciaron nuevas agresiones
a una trabajadora sexual en la Comisaría Sub 22, de Rosario, entre otros casos.
Atropellos de autoridad, golpes, amenazas y robo, son algunas de las características
de estos hechos, que se repiten en el tiempo.
Dos años y medio atrás Sandra Cabrera, trabajadora sexual
y férrea militante de AMMAR, fue asesinada con un disparo en la cabeza. Ella
denunciaba permanentemente hechos como éste. Se volvió a hablar entonces
sobre la recaudación ilegal que provenía de la prostitución, el tráfico y el
juego clandestino.
“Creo que quieren volver a recuperar la caja que perdieron.
Porque después de todo lo que se hizo, con la instalación de la organización,
la policía perdió gran parte del negocio” afirmó Elena Reynaga,
titular nacional de AMMAR. “Por eso hay tanta resistencia hacia la organización,
por eso siempre se está amenazando, por eso mataron a Sandra. Para ver si nosotras
nos callábamos la boca y nos volvíamos a casa y decíamos, bueno, basta
de la organización”.
Las meretrices continuarán con denuncias públicas
pero no irán a la Justicia porque no creen en ella. “Nosotras vamos
a seguir, porque vuelvo a insistir, ir a la Justicia hoy no resuelve nada.
Porque van dos años y medio del asesinato de Sandra Cabrera y hoy todavía ese
sinvergüenza que la mató anda por ahí riéndose de nosotros”. Con respecto
al gobierno, afirman con sorna que “la secretaría de Derechos Humanos
de la Nación está como perdida ¿no? Ahora, en los actos donde hay muchas
cámaras, sí aparece”.
[Leer
informe completo]
POLICÍA
SANTAFESINA, DELIVERY DEL GATILLO FÁCIL |
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Jonathan, su pareja
e hijito de meses
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Por U.A.D.H. Rosario
4.40 hs. del 23 de abril de 2006, Biedma y Rouillión, Barrio
El Triángulo. En ese día, hora y lugar fue muerto Jonathan Fontana
por efectivos del Comando Radioeléctrico de la URII de la
Policía de Santa Fe. Dicen éstos que estaba por robar junto con
otro una moto y que el dueño los eludió, aunque nunca apareció
ni moto ni dueño alguno de moto diciendo eso. El crimen del
muerto y su acompañante que logró eludir los balazos, fue también
que “al ver frustrado el atraco los dos muchachos se quedaron
sentados en la esquina de Roullión y Biedma...¡esperando el arribo
de otra víctima!” tan fastasmagórica como la anterior, y menos
mal que llegó primero el Comando.
Y la de la repartición: se intentó identificarlos, sacaron armas,
le tiraron a los uniformados, fue repelida la agresión, uno logró
fugarse y el otro, herido, cayó alcanzado por dos disparos frente
a la escalera 44 del Fonavi, con dos tiros en el cuerpo, uno
de ellos en la espalda.
La familia Fontana sabe por testigos y denuncia: “Enfrentamiento
no hubo...cuando Jonathan corría le pegaron un disparo por la
espalda. Y después le dieron otro cuando estaba en el piso.
A MI HIJO LO MATARON COMO UN PERRO”.
7.45 hs. del 6 de abril de 2006, en Flamarión 5027, Barrio Las
Delicias. Dos policías “con tareas diferenciadas” en Medicina
Legal, anduvieron el sábado sábado 6 de mayo merodeando por Flamarión
al 5000 y fueron vistos por lo menos un par de veces en la mañana
temprano. Andaban en una combi vieja y blanca sin patente y supuestamente
iban a “su trabajo”, en un extraño trayecto equivalente a
ir de Rosario a San Lorenzo pasando por San Nicolás. A las 7.45
se escucharon una serie de balazos sucesivos y Verónica Garcilazo
de 23 años cayó acribillada en la puerta de su casa, con cinco
tiros, dos de ellos en la espalda.
Leer
artículo completo en el boletín N°3 de
la Unidad Antirrepresiva por los Derechos Humanos (UADH) Rosario
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