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La última traición de Huber Matos
Por Percy Francisco Alvarado Godoy - Tuesday, Jul. 01, 2003 at 6:27 PM
percyag@cimex.com.cu

Huber Matos está de visita en la Argentina y se ha dedicado a atacar a Cuba. Esta es la respuesta a las infamias de dicho terrorista.

LA ÚLTIMA TRAICION DE HUBER MATOS.

Percy Francisco Alvarado Godoy.
Escritor guatemalteco.
1 de julio del 2003.

En una entrevista publicada el 25 de junio por el diario argentino “El Clarín”, el anciano cabecilla contrarrevolucionario cubano Huber Matos lanzó un sinnúmero de diatribas contra el Presidente Fidel Castro. Su estancia en Argentina, en ocasión de la presentación de su libro Cómo llegó la noche, sirvió de marcó para estos ataques con los que este representante de la mafia anticubana pretendió enfrentar las notables repercusiones de la visita del legendario Comandante durante la investidura del presidente argentino Néstor Kirchner y, de esta forma, agudizar la campaña contra la Isla que se lleva a cabo a nivel internacional.

Frases cargadas por odios viejos como él, frustraciones incontenidas, mentiras endulzadas con un aire de dudoso protagonismo y, sobre todo, la misma verborrea esgrimida en varias capitales de Europa durante los últimos meses, fueron el núcleo de dicha entrevista. Matos, con 84 años de edad, delgado y con profusa calvicie, no pudo ocultar las heridas que dejan, a lo largo del tiempo, el empecinamiento y fracaso.

En esencia, sus infamias fueron las mismas que hoy emplean Aznar, Bush, los mafiosos de Miami y otros confabulados en los ataques contra Cuba. Fidel Castro —dijo—, es el mismo individuo que fusiló a unos pobres muchachos sólo porque intentaron llevarse una embarcación a los Estados Unidos. Como se puede apreciar, no hay nada nuevo en sus ataques, pretendiendo minimizar la culpa y el delito de un grupo de terroristas que pretendieron secuestrar por la fuerza a la lancha “Baraguá”, cargada de personas indefensas.

En otra parte de la entrevista, acusa al Presidente Fidel Castro de ansiar una confrontación directa con los vecinos del Norte y pretender terminar sus cuatro décadas de poder con una guerra contra Estados Unidos. Nada más alejado de la verdad, por cuanto Cuba ha manifestado, más de una vez, su oposición a la guerra y su apego a la paz. Estamos contra la guerra y contra el terrorismo, ha repetido el Comandante en más de una ocasión y esa es la percepción generalizada de los cubanos sobre el momento actual que vive la humanidad.

Sin embargo, el colmo de su irrespeto llegó cuando fue capaz de ofender a sus anfitriones al decir que lamentó la ignorancia del pueblo y de las autoridades argentinas por el recibimiento dispensado a Fidel castro durante su visita a ese país. Me pareció manifestó mientras asumía una pose de dolor mal montada que todo este reconocimiento y simpatía ignoraban la realidad cubana. Me dio lástima que a estas alturas aplaudan a un bribón, a un monstruo como Fidel Castro. Al manifestarse de esta forma, Huber Matos dudó ofensivamente de la capacidad de los argentinos de discernir cuál es la verdad y cuál es la mentira. No sabe, desde luego, que el pueblo argentino conoce realmente la historia cubana y cómo la revolución significó el fin de largos siglos de explotación y miseria. Fue, en esencia, una página gloriosa a favor de los oprimidos de siempre y la vía para reivindicar sus más genuinas aspiraciones.

La diferencia entre Huber Matos y Fidel la marcó el propio pueblo argentino. La visita del Comandante en Jefe fue apoteósica y aún hoy se recuerda día tras día. Representó una poderosa inyección de dignidad y solidaridad. Sin embargo, la visita de Matos, casi inadvertida, representa por sí sola un fallido intento por ocultar la verdad. Esta nueva traición de Huber Matos fue, en esta ocasión, contra los argentinos, contra su apego a la verdad y a la justicia.

Breve retrato de un fósil del terrorismo.

Nacido el 26 de noviembre de 1918, en Yara, antigua provincia de Oriente, Huber Matos se vinculó al Ejército Rebelde durante la gesta insurreccional y alcanzó el grado de comandante jefe de la Columna Nueve. Poco antes, había arribado al país con una significativa cantidad de armas proveniente de Costa Rica, país en el que había estado exiliado durante algún tiempo al escapar de las persecuciones del ejército batistiano.

Al ser derribado el régimen de Fulgencio Batista, Matos ocupó varias responsabilidades, siendo ubicado finalmente como jefe del Ejército Rebelde en la provincia de Camagüey. A partir de 1959, en que pronuncia un discurso abiertamente provocador, comienza a conspirar contra el proceso revolucionario argumentando que el mismo se está desviando hacia el comunismo. De acuerdo con el telegrama número 5034 del embajador yanqui en la Isla, dirigido al Secretario de Estado de Estados Unidos, se exponen los puntos de vista de Allen Dulles, jefe de la CIA en esos momentos, sobre la participación de Huber Matos en los planes contrarrevolucionarios:

(…) Habían en el exterior un número de batistianos que trataban de ponerse en contacto con la administración de Estados Unidos, pero ellos no eran de utilidad. Las mejores perspectivas se centraban entre los que originalmente habían sido partidarios de Castro, pero en tiempos recientes habían pasado a la oposición. Dio como ejemplos a Huber Matos y al jefe de la fuerza aérea (Díaz Lanz). Si Castro continuase en su actual curso, podría crearse alguna oposición de aquellos elementos dentro y fuera de Cuba. Pero no ha llegado la hora para eso, para nuestra más confidencial información, ya esta haciendo los contactos con esas personas para su posible uso futuro.

No cabe duda de que la CIA había apostado por Huber Matos para encabezar la lucha contra el naciente proceso revolucionario. Este individuo, haciendo caso omiso a su anterior participación en la lucha insurreccional y guiado por un oportunismo y ansias de protagonismo desmedidos, se dedicó de inmediato a crear las condiciones para sabotear el proceso de cambios, aglutinando cerca de él a personas opuestas al tránsito revolucionario que vivía el país. Luego de establecer contacto con elementos contrarrevolucionarios, se dedicó a publicar acusaciones infundadas contra los dirigentes revolucionarios, obteniendo financiamiento de los propios Estados Unidos. La Revolución, por supuesto, no podía permitirle tamaña traición y fue apresado el 21 de octubre de 1959. Como resultado del juicio a que fue sometido, fue condenado a una larga pena de prisión.

Cuando Huber Matos sale de prisión el 21 de octubre de 1979, se trasladó de inmediato a Costa Rica y posteriormente se dirigió a la ciudad de Miami, lugar en que fijó su residencia. Allí, bajo el amparo de sus amos tradicionales, fundó la organización Cuba Independiente y Democrática (CID), la que ha realizado numerosas acciones terroristas contra Cuba en las últimas décadas.

El discurso político de Huber Matos se centra en continuados ataques contrarrevolucionarios y en la búsqueda de crear fisuras entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, alentando a la traición por parte de los oficiales y combatientes. En más de una oportunidad ha hecho llamamientos en ese sentido y ha proclamado su interés por crear células clandestinas opuestas al gobierno cubano dentro de sus instituciones armadas. Tanto en el “Proyecto de la Nueva República”, documento con pretensiones programáticas y sacado a luz pública durante la Convención del CID, celebrada en Miami durante los días del 9 al 11 de agosto del 2002, así como en su adhesión al llamado “Acuerdo por la Democracia en Cuba”, el viejo lobo contrarrevolucionario esgrime la tesis de disolver las instituciones armadas en una Cuba post Castro y perdonar a aquellos que se opongan al régimen.

Enemigo ideológico de la Revolución Cubana, Matos ha apoyado incondicionalmente la política norteamericana hacia la Isla. Sin ocultar su total adhesión a la Ley Helms Burton, defendió en más de una oportunidad todas aquellas medidas que representan el más feroz bloqueo contra Cuba. Hoy por hoy representa las posiciones más radicales dentro de la mafia cubanoamericana y siempre ha apoyado una confrontación directa que acabe de raíz con los que llama sus eternos enemigos: Fidel y Raúl.

En mi caso particular, habiendo tenido la posibilidad de contactar con él en varias oportunidades en sus oficinas del 10020 SW 37 Terrace, en Miami, llegué a conocer su odio acérrimo contra la Revolución Cubana. Más de una vez orientó, a través de mi persona, a sus supuestas células en Cuba, para que hicieran todo lo posible por derribar a Castro. ¡Quemen, destruyan, maten, roben si es preciso: lo importante es acabar con el tirano!, proclamaba en todos sus mensajes escritos y grabados. Para los representantes de la mafia terrorista de Miami, como él, no importa el costo en vidas para lograr sus objetivos y tampoco los métodos empleados para tal fin. Por suerte, amigo lector, los cubanos han podido neutralizar todos los planes terroristas instrumentados por el CID y otras tenebrosas organizaciones a lo largo de 40 años. Allí estuve yo, al igual que mis Cinco Hermanos prisioneros hoy injustamente en cárceles norteamericanas, evitando tales propósitos. Allí estuvo Cuba, defendiéndose.

La verdad oculta en “Cómo llegó la noche”.

Las campañas contra Cuba en estos últimos años, encontraron una nueva oportunidad a través de las casi 500 páginas cargadas de mentiras que componen el libro “Cómo llegó la noche”, escrito por Huber Matos. Distinguido con el XIV Premio Comillas 2001, este ladrillo cargado de melodramatismo y falacias, así como una oleada de encomios y autoalabanzas, se ha erigido en un propósito contrarrevolucionario más y en un medio para atacar y difamar la historia de la Revolución Cubana.

Está claro que no todo se dice en él y salen a la luz sólo medias verdades o mentiras. Allí no aparece cómo se ha enriquecido la familia Matos a costa de las contribuciones de sus seguidores o mediante acciones delictivas como el fraude de cinco mil millones de dólares al Medicare y a otros seguros médicos en que participó el hijo de Huber, hoy prófugo de la justicia norteamericana. Tampoco se habla en este libro de los crímenes cometidos por el terrorismo del CID, ni de las arengas a cometer los más abyectos delitos en nombre de una supuesta libertad de Cuba. Tampoco se habla de los ataques de este anquilosado terrorista contra el redentor proceso bolivariano que se lleva a cabo en Venezuela y que este oscuro personaje atacó en una entrevista concedida al Periódico El Nacional, el 16 de enero del 2003. Allí se atrevió a decir: Cuando el pueblo venezolano le gane la pelea a Chávez, Fidel lo va a recibir en la Habana y le va a decir: Óyeme, tienes una semana para estar aquí y luego te vas a otro lugar. Le va a dar la espalda. Ahora lo utiliza como un peón a sus servicios para esa revolución continental que Castro ha querido llevar a cabo y que está totalmente fracasada.

Por suerte, otra vez se equivoca este hombre de múltiples traspiés. Su desconocimiento del proceso revolucionario que se lleva a cabo en Venezuela o tal vez su ceguera política, no le permiten ver que la mayoría del pueblo apoya a Chávez a pesar de las maniobras de las mismas fuerzas contrarrevolucionarias que han combatido el proceso revolucionario cubano. Y, sobre todo, se equivoca al desconocer la fortaleza e incondicionalidad de la solidaridad de los cubanos a los que más de una vez ha traicionado. Cuba nunca abandonará a sus amigos.

Y, finalmente, se equivocó al intentar atacar a Fidel en la Argentina. Allí, un pueblo valiente sabe distinguir quién es su verdadero amigo y quién es el amañado enemigo. Lo aprendió hace años del propio Martín Fierro, cuando este gaucho genuino y sabio exclamó:

Un padre que da consejos,
más que padre, es un amigo.
Ansí, como tal les digo,
que vivan con precaución,
nadie sabe en qué rincón
se oculta el que es su enemigo.

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