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Soportar, resistir, vivir (Codigo de Conveniencia)
Por Andrés López y Claudia ((( i ))) - Tuesday, Jul. 20, 2004 at 1:54 AM
andreslopez@riseup.net

Artículo de opinión, una más en este revoltijo de ideas, especulaciones, elucubraciones, sustos y sobresaltos.

Sin ir mas lejos, desde 1999 que ciudadanos argentinos vienen rompiendo patrulleros, todo tipo de vehiculos diseñados para reprimir, personas en distintas partes del pais han destruido municipalidades y comisarias. El fuego de la bronca llego al congreso y a las puertas de la casa rosada. En estos años y muy recientemente, fueron atacadas más comisarias y más patrulleros fueron destruidos, así como lugares donde se cometieron crímenes y viviendas de políticos corruptos. ¿Detrás de estos hechos, es cierto que hay personajes siniestros intentando desestabilizar la democracia, o son todos síntomas de que hay demasiada bronca contra las instituciones, contra los funcionarios inútiles y por la opresión ?

Los hechos ocurridos el viernes pasado en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, deberían abrir el debate sobre qué implica la reforma que pretenden hacer sectores políticos en el código de convivencia, sin embargo, la mediocridad y la estupidización intentan, una vez más, hablar de "la violencia de los inadaptados".

Un joven con cara tapada arrojando una piedra que rompe un vidrio, "es un hecho de violencia", bociferan, y si el vidrio estaba instalado en una propiedad del estado, hacen y harán el jueguito este que tanto les gusta, de llevar la lógica al extremo estúpido de querer comprobar, que quien ataca a un edificio de una institucion, en realidad está atacando a la democracia.
No se conforman con tener leyes para esas cosas, es necesario educar al publico televidente, a los oyentes y lectores.

La trampa más grande de este sistema democrático es la de intentar hacer creer a la población que los legisladores representan al pueblo, como si la voluntad del 50 % de la población hubiera sido vivir por debajo de la línea de la pobreza para que el 9 % viva en la opulencia. En realidad ya esta más que claro que la mayoría de los legisladores sólo representan a los sectores de poder económico. Se supone que la población sólo participe en política a la hora de votar, y resulta que no se votan ideas, se votan imágenes vendidas prolijamente por todos los medios de comunicación.

Ahora, en esta oportunidad, los sectores más enfermos de la sociedad, los que se creen superiores al otro, los que ostentan poder económico, los que salieron beneficiados con el saqueo de la Argentina, los "exitosos", los que dicen que quieren un país justo y se animan a decir que les duele la pobreza y que quieren erradicarla, lo único que se les ocurre es sacar de la vista a quienes les molesta, y si quien molesta no se quiere ir, están disponibles los palos de la policía, una policía que cuanto más corrupta y más asesina, más les sirve a estos sectores minúsculos y enfermizos. Ellos quieren orden, quieren respeto por las instituciones, pero por sobretodas las cosas, quieren mucho poder y mucho dinero, cosas que en el mundo sólo se consiguen sometiendo al prójimo.

Los gobiernos, que basan su existencia en el supuesto de la necesidad del aparato estatal para garantizar los derechos humanos y acondicionar el sistema para beneficiar a la población, en vez de resolver el grave problema de la desocupación, persiguen a quienes encuentran una mínima solución laboral en la economía informal, en este caso los vendedores ambulantes y las mujeres en situación de prostitución. Hay que ordenar el paisaje urbano, dicen, y desalojan el Parque Rivadavia, a los palos echaron a la gente que allí encontró que podía hacer unos mangos vendiendo lo que sea.

Ahí está el Parque Rivadavia, ahí está el ideal de higiene visual urbana de Aníbal Ibarra, una plaza enrejada. Encima ahora, Macri e Ibarra ya no quieren ver vendedores ambulantes, ni prostitutas en las calles, y de paso intentan controlar las manifestaciones, y de paso unos cuantos atropellos más a las libertades de las personas, por eso las reformas al código de convivencia, para que esté todo más ordenado según su ideal de sociedad, donde definitivamente no están incluidas todas las personas. Pero como la mayoría del pueblo no es fascista, entonces hay que convencerlo de que estos hombres que se visten de mujeres, estas mujeres que se acuestan por dinero, estos vendedores que no pagan impuestos, estos piqueteros que viven cortando calles, no aportan a la sociedad, y así, manipulando la información, pretenden que el perseguido sea visto como perseguidor, el atacado sea señalado como el violento.

Si vamos a hablar de violencia, hablemos claro, hay un sector muy pequeño de esta sociedad que no se conforma con ser cómplices de los saqueadores de estas tierras latinoamericanas, no se conforman con someter a la población a la falta de trabajo, de educación, de salud, de vivienda, de alimento básico, ... encima pretenden que la población acepte estas condiciones de vida con total sumisión.








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