Julio López
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Intentaron quemar casas de una comunidad de Cuñá Pirú
Por Fuente: Primera Edición / Misiones - Monday, Sep. 13, 2010 at 1:13 PM

010-08-16 | • El dueño de tierras vecinas los amenazó • Sostiene que están ocupando sus terrenos • Las nueve familias de la aldea Yvytu Pora viven al norte de la reserva •

POSADAS. “¿Quién les dio permiso para que entren acá? Si no salen ahora les vamos a quemar la casa”, repitió textualmente Santiago Moreira, integrante de la comunidad Yvytu Pora, intentando describir las agresiones y amenazas proferidas por un vecino que los acusó de invadir su propiedad y que el sábado estuvo a punto de prender fuego a la aldea, que se ubica sobre el límite norte de la reserva privada de la Universidad Nacional de La Plata “Valle del Arroyo Kuña Piru” (que actualmente se encuentra en litigio) y limita con su propiedad, no la invade. Tras irrumpir en la aldea el pasado miércoles, el hombre lo hizo nuevamente el sábado acompañado por su hijo y otras personas, en varios vehículos y llevando bidones con combustible. Amenazó a las familias y fue sorprendido por la Policía de Aristóbulo del Valle, que, alertada por integrantes del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA) que se hicieron eco de una aviso telefónico desesperado enviado por los aborígenes, llegó en el mismo momento en que se preparaban para prender fuego al techo del aula satélite. A raíz de ello, la fuerza de seguridad inició una demanda judicial en su contra.

“Nos asustamos todos”

El episodio es un caso más de abuso y violencia de parte de “los blancos” hacia las comunidades indígenas. Pasadas algunas horas de estos malos trances, que motivaron una denuncia en la comisaría de Aristóbulo del Valle, Moreira relató a PRIMERA EDICIÓN cómo actuó este grupo.“Vinieron ayer (por el sábado) a eso de las cuatro de la tarde, eran ocho personas, (el propietario vecino) con el hijo (y otros hombres). Y justo el cacique no estaba, estaban las mujeres nomás y el hijo del cacique y le preguntaron: ‘¿Dónde está el cacique, o se escondió de nosotros?’. Y como a todos los guaraníes nos cuesta responder en castellano, el (hijo del señor) le dijo (al hijo del cacique): ‘Te voy a meter un tiro si no me hablás’. Vieron la choza que es un aula satélite y tiene todo el techo de (hojas de palmera) pindó y dijeron: ‘Esto en dos segundos se quema todo’”. Como anticipándose a los hechos, “las mujeres, agarraron sus pocas pertenencias y sus documentos y los sacaron de las casas, porque pensaban que las iban a incendiar”, contó Moreira.

Kiki Ramírez, del EMiPA, señaló que “ellos (por la comunidad) creen que esta gente realmente estaba dispuesta a todo, que iba a quemar, que les iban a meter un tiro. Ellos sospechan (que tenían armas), no las vieron pero así sintieron. Si este señor prueba que están dentro de su terreno (lo cual es improbable, ya que oportunamente corroboraron la ubicación con GPS y resultó que se encuentran dentro de la reserva), están dispuestos a moverse de allí; lo que ellos no están de acuerdo es con el modo”.

La primera situación la vivieron el miércoles, cuando el vecino apareció por primera vez. “No fueron muy generosos para hablarnos, lo hicieron en forma brusca”, recordó Moreira. Esto motivó que el cacique Ramón Morínigo denunciara los hechos en la comisaría de Aristóbulo y que la fuerza presentara una demanda judicial.

Intrusión y litigio

La reserva privada de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) comprende unas 6.200 hectáreas, y fueron adquiridas por esta casa de altos estudios para realizar estudios de biodiversidad. Desde 1994, las comunidades reclaman el reconocimiento de sus derechos de propiedad sobre las tierras arrebatadas en nombre del saber y actualmente la reserva se encuentra en litigio. “Por el momento no hay nadie trabajando en la reserva. Hace tres años las comunidades les dijeron (a los investigadores de la UNLP) que hasta que no se resuelva el conflicto ellos no les iban a dejar entrar a hacer ningún estudio. Y desde ahí no vinieron más”, dijo Kiki Ramírez de EMiPa, quien además manifestó su preocupación por la intrusión de familias en la reserva: “Las comunidades hicieron la denuncia, pero (el Ministerio de) Ecología nunca se hizo eco. Cada familia que viene desmonta y eso hace peligrar la reserva natural”, advirtió.

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