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¿Se divide la CGT?
Por MST - Sunday, May. 13, 2012 at 4:59 AM

Hacia nuevos cambios en el mapa sindical

09 mayo 2012

El escenario sindical viene con nubes negras en el horizonte. Paritarias trabadas, conflicticos crecientes al calor de la crisis económica y un paro nacional convocado por la CTA, ameritarían la mayor unidad posible en la acción para lograr una demostración de fuerzas que ayude a imponer un programa de emergencia que responda a las necesidades urgentes de los trabajadores. Sin embargo en la mente de los viejos caciques sindicales están las peleas por la manija para el próximo periodo, con vistas a la renovación de la cúpula de la CGT.
Una nueva reunión del llamado “antimoyanismo” que articulan las otras tres fracciones en que ya se encuentra dividida la vieja CGT, agregó leña al fuego de una crisis que viene de hace tiempo y se viene profundizando. Esos dirigentes, atornillados a sus sillones desde hace décadas, se juntaron para impugnar la convocatoria de Moyano al Congreso Normalizador del 12 de julio y al Comité Confederal del próximo 23 de mayo.
El moyanismo y sus adversarios juegan al póquer con el número de delegados, atribuyéndose cada uno la mayoría. Pero la verdad es que, más allá de quién gane, que haya uno o dos “Congresos”, no hay ninguna apelación a las bases, ni elección democrática de ningún tipo, sino un recambio de camarillas donde ahora Cristina se rodea de lo peor del sindicalismo empresarial encumbrado con el menemismo. A tono con la necesidad de avanzar a un país capitalista normal y aplicar el ajuste que demanda la crisis económica en ciernes.

Crisis por arriba, nuevos aires por abajo

Esta pelea comenzó hace tiempo con la puja de cuatro sectores: la Azul y Blanca del gastronómico Barrionuevo, los “independientes” (Martínez, Rodríguez y Lingieri), los Gordos (Lescano, Cavalieri y West Ocampo) y el moyanismo. La relación con distintos sectores empresariales, el manejo del botín de las obras sociales saqueadas entre estos dirigentes y la caja K, la pelea por los favores del kirchnerismo y las presiones desde abajo por la falta de respuesta son factores concurrentes de esta profunda crisis. Que, no obstante, tiene su raíz principal en un divorcio creciente con las bases obreras.
La crisis pegó un salto con el portazo de Moyano en las narices del gobierno, justamente en momentos en que el gobierno necesita más ajuste y más rapiña de la caja de las obras sociales. A los actuales amigos del gobierno que se juegan a desbancar a Moyano, se sumó Yasky que ahora ocupa el lugar del camionero en la claque de los actos oficiales.
Más allá de cómo termine la contienda y de la formalidad de “una o dos CGT” lo que sí podemos aseverar es que vamos a nuevos realineamientos y un cruce de caminos. No sólo de divisiones por arriba, sino de recambio por abajo. Porque al calor de las luchas y de las grietas en las alturas se incuban fenómenos que son el germen de una nueva en la dirigencia sindical.
Las peleas y divisiones por arriba, sazonadas con patotas, abren mejores condiciones para el desarrollo de este proceso de renovación sindical que despunta por abajo.
Que comenzó al calor del Argentinazo de 2001 y que, más allá de los vaivenes y ritmos se sigue desarrollando. Con un importante activismo, delegados, internas y cuerpos de delegados.

Apoyar las luchas y preparar el Paro Nacional del 8/6

La nueva etapa por la que transita la CTA luego de la división fomentada por el gobierno y el triunfo de la Lista 1, ofrece un ámbito para el reagrupamiento en el seno del cual se puede fomentar este proceso de recambio. Si nuestra central se postula con fuerza y una política correcta puede salir fortalecida de este cruce de caminos.
Las paritarias sin resolver con empresarios que se cubren para cuando la crisis pegue más duro necesitan, los reclamo en curso por salarios en los estatales, la salud y los gremios privados como los camioneros, bancarios, petroleros y los metalúrgicos que empujaron a su propia dirigencia a realizar un paro nacional de 24 hs, requieren no solamente de peleas por sector sino también de una lucha coordinada por un programa de emergencia.
En ese sentido son claves varias cuestiones fundamentales: el apoyo a todas estas luchas y los nuevos dirigentes que surgen desde abajo en las mismas, la articulación de las mismas y el fomento de un nuevo modelo sindical democrático, autónomo y combativo distinto al de la vieja dirigencia en crisis.
Desde la CTA hay que redoblar los embretes al sector de Moyano que no ha pasado de las palabras a los hechos para que movilice por puntos comunes como la anulación del impuesto al salario, las asignaciones universales y paritarias sin techo, entre otros.
Y redoblar los plenarios y asambleas en todo el país con vistas a la preparación del Paro Nacional del 8 de junio, con cortes y movilizaciones.

Guillermo Pacagnini, Mesa Ejecutiva Nacional CTA

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