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Entrevista a Ramón Cortés
Por TVPTS y Pateando el Tablero - Sunday, Feb. 02, 2014 at 4:16 PM

Mirá y difundí el video reportaje a Ramón Cortés, trabajador de Las Heras, condenado a cadena perpetua (realizado el 27/1/14).
Uno de los protagonistas de la lucha de Las Heras cuenta cómo comenzó la pelea de los trabajadores petroleros y de la UOCRA para terminar con la precarización laboral y el impuesto al salario, la pueblada del 2006, la muerte del policía Sayago, la represión y persecusión de la policía y gendarmería, el encarcelamiento y tortura a los trabajadores, sus años en la cárcel, cómo lo vivió su familia, el juicio armado con pruebas falsas, las condenas que recibieron y la gran campaña que se está llevando adelante por la absolución a los petroleros.
Realizado por TVPTS y Pateando el Tablero, como parte de la campaña por la absolución de los petroleros de Las Heras.

En Santa Cruz gobiernan las petroleras y gobiernan los Kirchner. Nosotros somos presos y rehenes de los Kirchner. Lamentablemente esto es así. El que no quiera llamarlo de esa manera es porque es tan cómplice como quienes nos metieron en cana y nos torturaron.

Soy de Las Heras, Santa Cruz, y sé que en el año 2006 se salió a pelear por el impuesto a las ganancias. Comenzó cuando la gente vio que le estaban descontando por el impuesto a las ganancias, se cortaron las rutas y se tomaron los yacimientos. Después de eso mandan a Gendarmería, Gendarmería desaloja la ruta y se llevan al vocero de los petroleros, de la radio a la Alcaidía. Cuando se entera el pueblo que se llevan al vocero a la Alcaidía preso, se hace una pueblada. Se hace una pueblada para reclamar la libertad de Navarro, donde en la pueblada había más de dos mil personas: chicos, mujeres, toda la clase petrolera y trabajadora, de distintos gremios y de distintos lugares de trabajo también.

Cuando se va a reclamar la libertad de Navarro la policía empieza a reprimir. Empieza a reprimir con gases lacrimógenos, balas de goma y también algunas balas de plomo. En ese momento cae un policía muerto. El policía muerto cae por un tiro, pero el tiro que tiene es de atrás. Si él estaba frente a la multitud no puede nunca tener un tiro de atrás. Un policía muerto que es Jorge Sayago, por lo cual nosotros estamos hoy condenados a cadena perpetua.

El día 24 de febrero de 2006 fuimos detenidos. Desde esa fecha hasta el 2009 no se supo más nada. A nosotros nos sacaron de nuestro lugar de trabajo y nos levaron a la Alcaidía de Puerto Deseado, a las 12 de la noche en una trafic, donde fuimos torturados y golpeados por la policía, de tal manera que yo personalmente, por ejemplo, le rogaba a Dios que volcara la trafic porque ya no soportaba más los golpes que me daba la policía. Se me estaba acusando de una muerte, fui acusado de una muerte y estoy condenado por una muerte que no cometí.

Las pruebas fundamentales no están, el fiscal que tuvo la causa los primeros años, el señor Rearte, renuncia a la causa porque dice que no quiere condenar ni iba a llevar a juicio a ninguna persona inocente, porque él sabía que nosotros éramos todos inocentes, no quería condenar a gente inocente, entonces se aparta de la causa. La agarra el fiscal Cándida de Las Heras que, en tres meses, llevó la causa a juicio, cuando han pasado casi ocho años de esta causa. El 7 de febrero de este año se cumplen ocho años. Durante ocho años no se investigó bien y no se supo quién fue el causante de la muerte del policía Sayago. A ellos no les importa la muerte del policía Sayago, les importa callar a los trabajadores que salen a reclamar por sus derechos.

Por eso estaba diciendo yo que, en el 2006, me hicieron abandonar a mi familia. Yo a mi familia no la abandoné porque yo quise. A mi familia la abandoné porque ellos quisieron meterme preso y encerrarme durante tres años. Cuando mi familia me iba a buscar a las alcaidías o a la comisaría les decían que no sabían dónde estaba. Estuve de rehén casi quince días para que mi familia supiera dónde yo estaba. Cuando le dijeron a mi familia dónde estaba yo, ya habían pasado quince días. Era para que se me pasaran los golpes, para que se me fueran los hematomas que yo tenía de la paliza que nos habían dado. Nosotros quedamos totalmente aislados de la sociedad de Las Heras. Estuvimos quince días aislados hasta que la familia nos encontró y nos pudo ir a visitar. Cuando nos fue a visitar nuestra familia ahí se empezó a conocer dónde estábamos presos, cómo estábamos de salud, mental… Nosotros de salud, yo personalmente, a mí me encontraron los médicos de Caleta Olivia y me dijeron que a mí no me bombea sangre en una parte de la cabeza, en el sector derecho, y fue todo por la golpiza que nos dieron a nosotros. Los quistes que tengo en la espalda y en los pulmones es todo por la golpiza y la tortura que hemos recibido durante el año 2006 cuando nos traían a la Alcaidía de Puerto Deseado.

Mi familia está compuesta por mi esposa, Silvana, por mis hijos, el mayor que es Marcelo Cortes, Gabriela Cortes, Joan Cortes, Gilda Cortes, y Bárbara Cortes. Gilda en esa época, cuando a nosotros nos detienen el 24 de febrero de 2006, recién cumplía un mes. Me conoció por fotos. Después, cuando cumplió un año, me fue a conocer a la cárcel con mi esposa.

Cuando yo salí ella no me saludaba a mí. Cuando yo le iba a dar un beso me rechazaba porque no sabía quién era. No me conocía, ella me decía por qué me tenés tanto cariño si yo no sé quién sos. Y era mi hija. Todo ese sufrimiento fue a través de haber estado encerrado injustamente, y hoy condenado a cadena perpetua. Por eso nosotros decimos que estamos siendo condenados injustamente por esta causa. Yo sé que soy inocente y mi familia sabe que soy inocente, y que estuve privado de mi libertad durante tres años injustamente, y después nos dejan un tiempo sueltos y ahora vuelven otra vez con un juicio totalmente armado, con un juicio mentiroso, y nos hacen culpables de la muerte del policía. Porque ya nos hicieron culpables, porque ya nos pusieron cadena perpetua. Pero yo vengo a demostrar que no soy ningún asesino y que soy inocente.

En noviembre estuvimos con el hermano del compañero Darío Catrebala, Franco Catrebala, donde participamos del actos del 19 y 20 de diciembre, que fue un acto muy grande, donde el primer día tuve la oportunidad de hablar y explicarle a la gente, a la sociedad, y a toda la clase obrera por qué estoy pasando y por qué me condenaron a cadena perpetua. El segundo día también fui el que cerró el acto, y fue muy aplaudido por mucha gente con mucha bronca porque lo que nos pasó a nosotros le puede llegar a pasar a cualquier trabajador.

Como siempre digo, la lucha de Las Heras es la lucha de todos, tiene que llevarse la bandera de absolución de los presos de Las Heras bien alto, porque si nosotros vamos detrás de las rejas después vienen por el resto de los trabajadores procesados. Y seguramente no vamos a ser nosotros solamente los condenados, va a haber muchos más condenados por salir a reclamar por nuestros derechos.

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