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No a los despidos en Calsa. Con más de un mes de acampe, seguimos aprendiendo a luchar
Por Periódico El Roble - Tuesday, Jun. 10, 2014 at 12:14 PM

10/06/2014 | Al cierre de esta edición los trabajadores de CALSA llevan 40 días de acampe luchando por la reincorporación de los 60 despedidos. Recordemos que el conflicto comienza con 3 despidos injustificados a principio de año. Dos asambleas definen por unanimidad adoptar una posición solidaria e ir al paro. A esto la empresa responde con 57 despidos más, una actitud desmedida en la que se evidencian las verdaderas intenciones del directorio de la empresa y su casa matriz ABF.

No a los despidos en...
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CALSA es una empresa histórica argentina que, absorbida por una multinacional inglesa, viene girando todas sus ganancias a la casa matriz en lugar de invertir en mejorar las condiciones de trabajo. Solo basta ver los daños generados sobre la salud de muchos compañeros incluso jóvenes: hernias de disco, tendinitis, etc. Hablamos de una empresa que produce 300 a 400tn de productos de panificación por día a desgaste de solo 230 trabajadores.

A raíz de esta situación se vino dando entre los trabajadores un grado de organización incipiente que permitió en los últimos años lograr un aumento del 30% por fuera de convenio en blanco además de ciertas mejoras mínimas en condiciones de seguridad e higiene.

No satisfecha ABF con sus altísimas regalías, exige a la empresa aumentar aún más la productividad: Decide bajar una suma millonaria de inversión que solo se girará bajo condición de “tener control de la fábrica” (según afirmó la misma empresa). Esto se traduce en destruir la organización de base que se viene dando en el seno de la planta.

El objetivo del plan es reemplazar personal con antigüedad y bajo convenio por trabajadores tercerizados a los cuales les puedan exigir ritmos de producción aun mayores en peores condiciones de trabajo (lunes a lunes 12hs) y bajo la certeza que serán despedidos ante la más mínima queja o problema de salud.

Es así, que tras un mes de conflicto, incluso con pérdidas millonarias, la empresa insiste con dejar afuera a los compañeros que más han luchado contra este plan, pensando en disciplinar de esta manera a todo el resto de los laburantes. En definitiva, desde su lógica comercial decide invertir una fortuna en dejar familias sin su sustento en lugar de solucionar cuestiones básicas de la producción.

Más allá de la búsqueda permanente por tener ganancias extraordinarias, está en juego una óptica empresarial donde los trabajadores son simples recursos humanos, partes desechables de una maquinaria aceitada. La visión de los obreros de CALSA que venimos luchando por nuestro sustento es totalmente la opuesta y es por eso que apostamos a la solidaridad y tomamos las decisiones en asambleas que hacemos todos los que le ponemos el cuerpo a este conflicto, que soportamos la dureza de una huelga, que nos sostenemos con el fondo de lucha.

Durante este mes hemos aprendido que aquella solidaridad que afianzamos entre nosotros también existe fuera de los paredones de la fábrica. Son muchos los trabajadores, vecinos y estudiantes que se acercan al acampe, comparten nuestros mates, aportan desde donde pueden y nos hacen sentir que son uno más de nosotros.

No es casual que la solidaridad entre trabajadores se extienda más allá de los portones de una misma fábrica. Tampoco es casual que no muchas sino prácticamente todas las empresas se comporten de la misma manera, usando y desechando laburantes en pos de ampliar sus ganancias. Aquí en CALSA, o en cualquiera de las empresas que están sufriendo en este momento despidos y suspensiones (Shell, Gestamp, Lear, Volkswagen, etc), qué lógica se imponga va a depender profundamente de nuestra unidad como clase en la lucha y en la calle.

Trabajador de CALSA

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