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GALEANO, QUEDESE DEL LADO DE LOS PUEBLOS!!!
Por ANA D. -
Sunday, May. 11, 2003 at 3:06 PM
ARTICULO PUBLICADO POR CX36 Y POR "BRECHA" ACERCA DE LA POSICIÓN TOMADA POR GALEANO CON RESPECTO A CUBA-REPRODUCIDO POR "NUESTRA PROPUESTA"
RESPUESTA A EDUARDO GALEANO
CUBA NOS NECESITA MAS QUE NUNCA
En su editorial del 15 de abril, la radio CX 36 se refirió a las críticas al gobierno cubano hechas por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, que publicadas en el semanario Brecha con el título Cuba duele, recorrieron el mundo. "No se abandona al amigo en dificultades y menos ahora que Cuba está amenazada y condenada en la pequeña lista negra del imperialismo norteamericano. Allí no hay petróleo, ni gas, ni riqueza alguna, a no ser un pueblo, un gobierno y una revolución conducida por Fidel Castro", dicen los cumpas de la CX 36, una radio de izquierda con sede en Montevideo, y que pertenece al Movimiento 26 de marzo, integrante del Frente Amplio. Aquí va el contenido de aquel editorial
Algunos intelectuales queridos nos duelen porque le hacen el "caldo gordo" al imperialismo norteamericano en guerra contra la humanidad. Ayer fue el Nobel de Literatura José Saramago el que nos dijo que "hasta aquí llegaba" defendiendo la Revolución Cubana. Hoy nos levantamos con la sorpresa de que el uruguayo Eduardo Galeano, a quien queremos más que al portugués, también nos abandona porque "Cuba duele". Como si hubiéramos regresado a la capucha, estos son tiempos que hay que estar tensos, porque los golpes serán sin aviso previo, sin saber de dónde vienen ni quién será el próximo en golpearnos.
Sin ser periodistas y menos escritores, tenemos derecho a defendernos con ideas, reconociendo a quienes desconocemos en sus palabras presentes, tan bien dichas, pero tan lejos de su pasado.
Sin otra intención que la de no entregarnos es que decimos en voz alta lo que pensamos. En pocas palabras, tanto Galeano como Saramago con sus confesiones y sinceramientos condenatorios del sistema cubano no dicen nada nuevo ni distinto a lo que han expresado durante todos estos años los enemigos de la revolución.
Ambos intelectuales que han brillado durante tanto tiempo y cuyos aportes no están cuestionados por nadie, abandonaron nuestro barco, el de la lucha, el de la solidaridad, el de los amigos que se ven en las malas y no solo en las buenas. Igualmente debemos tratar con respeto y la mayor altura a los grandes que han estado siempre en el camino justo, y algún derecho tienen a equivocarse de ruta en un mundo complejo y mediático. No son héroes a los cuales debemos venerar y así los comprenderemos en sus debilidades e insuficiencias como cualquier mortal.
Al fin de cuentas han sido de los últimos en rendirse, mucho antes lo hicieron tantos comandantes y líderes políticos que no sirve ensañarnos con ellos como si fuera una traición infame.
Tenemos derecho de todo corazón a pedirle al nuestro, por lo menos a ese Eduardo Galeano de Las venas abiertas, ese himno continental que a todos nos representa, que corrija el rumbo, que vuelva al nuestro que se le necesita más que nunca ahora "cuando las papas queman".
En las palabras casi comunes de estos hombres se percibe un dejo de decepción. El europeo señala "hasta aquí llegué". Lo demás que dice no nos importa tanto porque la esencia de su estado de alma está representada en esa frase con la que se inicia su declaración y cierra su artículo en el diario El País de España. "Hasta aquí llego" significa ni más ni menos que ya existía un cansancio agotador y pesimista en el intelectual que apenas lo sostenía, con alfileres, a la revolución. La decepción destroza la construcción de la esperanza porque el centro del mundo pasa a ser el sujeto, el hombre individualmente, a quien los demás por los que se jugó lo han defraudado. Tantas veces criticados, tantas oportunidades perdidas, tantos palos recibidos, ¿para qué?
Lo doloroso de estos procesos se encuentra cuando se "bajan los brazos" y comienza una etapa de justificaciones. Ahora donde vayan ambos intelectuales deberán perder más tiempo justificándose que contribuyendo con su pensamiento y capacidad de síntesis a lo más importante y hermoso que tiene el ser humano que seguirá siendo la lucha por la liberación de la humanidad.
Lo torturante para Galeano ha de ser desde ahora hasta el final sentirse mimado y protegido, por más que él no lo quiera, por aquellos que hasta ahora lo trataron como su peor enemigo. Las grandes editoriales, los empresarios dueños de los medios de comunicación, los hábiles políticos, toda esa basura parafernalia, le abrirá las puertas con la pretensión de que las renuncias se repitan, se profundicen, se extiendan a otros ámbitos sociales y políticos.
Conviene señalar, por si se nos olvida por un instante tan siquiera, que estos son tiempos de guerra. Y que en la guerra la única paz que los enemigos quieren de nosotros es la rendición. Y nosotros decimos en nombre de muchos uruguayos que con Cuba morimos, en ésta también.
Y convidamos a que otra vez Galeano esté de nuestro lado, del lado de los que siempre la defendimos por lo bueno y por lo malo que una revolución tenga. Como defenderemos hasta morir a nuestra madre, así como es ahora, con sus virtudes y defectos.
Eduardo Galeano denota cansancio y saca a relucir muchos más argumentos con los que se justifica mucho más que el literato europeo. Galeano va mucho más atrás que Saramago, el cual se reconoce a sí mismo comunista.
Eduardo Galeano trae a la memoria las discrepancias de Rosa Luxemburgo con Lenin. "La libertad -dice Rosa Luxemburgo- sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por numerosos que ellos sean, no es libertad para el que piensa diferente." Y también "Sin elecciones generales, sin una libertad de reunión ilimitada, sin una lucha de opiniones libres. La vida vegeta y se marchita en todas las instituciones públicas y la burocracia llega a ser el único elemento activo".
Al escritor compatriota dice dolerle que "la revolución haya ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó" y agrega: "Lo digo con dolor. Cuba duele".
En 1961, cuando los norteamericanos armaron y financiaron la contrarrevolución y la primera invasión a Cuba, Fidel Castro y el gobierno declararon el carácter socialista de la revolución. Desde allí en adelante la revolución no tuvo nada de espontáneo, un aspecto que no siempre está relacionado con la "frescura" que pretende el escritor, y sí mucho con el capitalismo.
Con derecho y justeza Galeano ha criticado anteriormente, dentro y fuera de la isla, el partido único y el estado como respuesta a la omnipotencia del mercado.
Si ha tenido la fortaleza moral de criticar la revolución en sus bases mismas, el estado y el partido, nosotros tampoco creemos en la omnipotencia del pensamiento único que piensa que las revoluciones son sólo para sacar las dictaduras o los dirigentes corruptos y dejar todo lo demás igual.
¿Pero cómo es que Galeano se dio cuenta ahora de la falta de "libertad de prensa y de opinión" en Cuba", por cuya causa la disidencia no tiene derecho a expresarse con sus nostalgias del coloniaje y del vasallaje al imperialismo norteamericano?
¿A qué intelectuales y "liberales democráticos" hace referencia Galeano en Cuba y a quienes les adelanta, que el dejarles hacer, conducirá tarde o temprano a la soledad y a recibir el castigo que merecen?
No estamos de acuerdo en la afirmación que hace nuestro compatriota en cuanto a que la Revolución Cubana no debió aprender de su enemigo Estados Unidos las malas costumbres refiriéndose a la pena de muerte. Cuba no utiliza la pena de muerte por atentar contra la "propiedad privada", no lleva a la silla eléctrica a los negros, pobres o latinoamericanos, muchos de ellos a veces con deficiencias mentales o adictos graves a las drogas o el alcohol.
La Revolución Cubana ha fusilado desde sus comienzos a quienes atentaron contra las conquistas del pueblo, a los terroristas financiados por otra nación extranjera que quiere cambiar el régimen comunista para regresar al capitalismo. Los que buscan por todos los métodos posibles, a lo largo de todos estos años, asesinar a Fidel Castro, generar el terror y la inseguridad en la isla. Pero, por sobre todas las cosas, aquellos nostálgicos del capitalismo no precisamente para que existan más de un partido político o varios diarios donde expresarse. La libertad y democracia que Estados Unidos y los gusanos cubanos de Miami y de la isla intentan regresar a Cuba son la de la "propiedad privada", la de la explotación del hombre por el hombre, la de la libertad de empresa, la de la justicia del poder.
Galeano afirma que "son visibles en Cuba los signos de decadencia de un modelo de poder centralizado, que convierte en un método revolucionario la obediencia a las órdenes que bajan", desde las cumbres.
Galeano atribuye al bloqueo, a las mil formas de agresión, ser causas del desarrollo de una "democracia a la cubana" que alimenta la militarización del poder y brindan coartadas a una rigidez burocrática. "Y que hoy es más difícil que nunca abrir una ciudadela que se ha ido cerrando a medida que ha sido obligada a defenderse".
Se aleja Galeano de la verdad de la conducta racional y ni que hablar de su posición progresista.
En Cuba son visibles mucho más que nunca los signos de moral revolucionaria, de firmeza heroica y de dignidad humana. Cuba sigue siendo un bastión irreductible de las ideas mejores de la humanidad, de la verdadera democracia, de la auténtica libertad de los pueblos. Cuando todo el mundo se cae, Cuba se levanta más y si Cuba era grande en nuestro continente para cuyos pueblos nadie preveía una revolución, ahora que los gobiernos comunistas de Europa del Este degeneraron y se entregaron sin tirar un solo tiro, pues ahora entonces Cuba brilla mucho más que antes.
Discrepamos también en lo que es la línea de pensamiento de Galano. Las conquistas populares, los logros en la salud, el derecho al trabajo de todos los cubanos, los logros en la enseñanza, el deporte y las ciencias, han sido posibles gracias a la revolución. No es culpa del bloqueo que en Cuba la ciudadela esté cerrada y alerta con su ejército del pueblo, los milicianos y los comités de defensa de la revolución. Es su carácter marxista leninista el que le da la fuerza y el derecho a defenderse para no traicionar a los trabajadores y a los pobres una vez más.
Usted y Saramago, y posiblemente otros, podrán hablar a partir de ahora mucho contra las aberraciones del imperialismo norteamericano y otros capitalistas del mundo. Pero eso no lava las conciencias, del otro lado de la vereda.
Al fin de cuentas, nosotros no somos nadie para dictar conductas o criticar a nadie. Pero los necesitamos de este lado, del lado de los pueblos, de los revolucionarios. Del lado de los desaparecidos, de los intelectuales cubanos que ya formaron una Comisión Antifascista. Queremos que por lo menos usted no se entregue, no se rinda, siga del lado de los pobres de los que se mueren todos los días porque ni se come con muchos diarios en la calle, ni el hombre se cura con promesas electorales de cientos de partidos políticos.
Véngase con nosotros compañero, la historia nos dará la razón tarde o temprano. No se abandona al amigo en dificultades y menos ahora que Cuba está amenazada y condenada en la pequeña lista negra del imperialismo norteamericano. Allí no hay petróleo, ni gas, ni riqueza alguna, a no ser un pueblo, un gobierno y una revolución conducida por Fidel castro.
Cuba nos precisa más que nunca. Pero no sólo ellos lo precisan a usted, el pueblo uruguayo lo precisa a Galeano en este trillo, sin cambiar la pisada, son sus palabras elocuentes, justas, elegidas, cada una de ellas para llegar a la conciencia y hasta el corazón y el alma de nosotros.
De este lado, del lado de los trabajadores, de la izquierda, de los que están sin trabajo, de los sin techo. De los que sufren hambre, de los que no tienen ropa que ponerse.
Ese es nuestro bando, de él no nos bajamos, y cuanto más hipocresía existe en el mundo y más y mayores condenas haya contra Cuba, más y más revolucionarios seremos.
Y el que nos engañe una vez, la culpa será de él, pero la segunda vez, la culpa será nuestra.