http://argentina.indymedia.org/news/2006/03/386581.php Enviar comentarios por correo electrónico.
"Saber que nacà en la ESMA es lo más feo que me pasó en la vida"
Por La Razón -
Tuesday, Mar. 21, 2006 at 1:21 PM
A 30 AÑOS DEL GOLPE: VICTORIA DONDA PEREZ, HIJA DE DESAPARECIDOS "Saber que nacà en la ESMA es lo más feo que me pasó en la vida"
El 24 de marzo de 2004, durante un acto en la Escuela de Mecánica de la Armada, decidió que debía hacerse un examen de ADN para confirmar las sospechas sobre su pasado. El estudio genético reveló una historia terrible que recién ahora está empezando a comprender y aceptar.
"ERA DIFICIL ENTENDER QUE CADA VEZ QUE HABIA SALIDO A PEDIR VERDAD Y JUSTICIA TAMBIEN, SIN SABERLO, LO ESTABA HACIENDO POR MI«", DICE VICTORIA.
Más Información
• Horóscopo
POR ANDRES FEVRIER
afevrier@larazon.com.ar
"Era difícil entender que cada vez que había salido a pedir verdad y justicia también, sin saberlo, lo estaba haciendo por mí." Los primeros días de agosto de 2003, Victoria Donda Pérez recibió una noticia que jamás había imaginado: se enteró de que podía ser una de las más de 500 personas hijas de desaparecidos que nacieron en centros clandestinos de detención. Pero recién el 24 de marzo de 2004, "cuando el Presidente recuperó la ESMA", según sus propias palabras, decidió hacerse el análisis de ADN para despejar todas las dudas.
Durante los meses anteriores al examen anduvo deambulando entre el miedo y las dudas. También investigó todo lo que pudo sobre quién podía ser su familia biológica. Sí sabía que había nacido en la Escuela de Mecánica de la Armada. Por eso el 28 aniversario del comienzo de la última dictadura militar fue difícil para Victoria, militante del Movimiento Barrios de Pie (cercano al kirchnerismo) y empleada del Ministerio de Desarrollo Social.
"Saber que nací en la ESMA es lo más feo que me pudo haber pasado en la vida. Y estar ahí, donde había nacido, fue horrible", cuenta. "Yo sabía que a muchas mujeres embarazadas las habían torturado. Y sentí que fuera quien fuera mi madre, ella había tenido la valentía de soportar la tortura para que pudiera nacer; en cambio, yo no tenía la valentía de hacerme un ADN", explica. Eso la decidió a realizarse el análisis genético.
Los resultaron confirmaron que Victoria es hija de María Hilda Pérez y José María Laureano Donda, militantes montoneros secuestrados en 1977. Hace unos meses se enteró de que su madre la tuvo sobre una mesa, en un cuartito oscuro de la ESMA. Pero Victoria vivió muchos años sin saber, con otro nombre y con una familia que no le había dicho la verdad.
¿Cuál fue tu reacción cuando en tu casa admitieron lo que pasó?
Primero me enojé. Esa noche dormí muy mal o no dormí, no me acuerdo. Pero al otro día me di cuenta de que en realidad, independientemente de todo, yo los quiero. Y que para juzgar está la Justicia, y no yo.
No le gusta demasiado a Victoria hablar de la familia que la crió. Mucho menos de la causa judicial que enfrentan por haberla secuestrado y ocultado. Sí, en cambio, se suelta ante las preguntas sobre su padres biológicos. "Los dos eran jóvenes y militaban en Morón. Mi papá era dos años menor, y cuando empezaron a salir le mintió con la edad. El era muy alto, medía 1,90 metro. Eso fue de lo primero que me enteré", dice Victoria, que heredó la altura de su papá.
A medida que empezó a adentrarse en la vida de sus padres comenzó también a conocer a su tío paterno, el capitán de fragata Adolfo Miguel Donda Tigel, y el siniestro rol que jugó en esta historia.
José María había estudiado en el Liceo Naval, pero en los setenta comenzó a militar en el peronismo junto a varios compañeros de promoción. Adolfo, en cambio, pasó a ser jefe de Operaciones de la ESMA.
Cuando María Hilda fue secuestrada, José María confió en que su hermano la ayudaría. Pero a él también lo "chuparon", un mes y medio más tarde. Varios sobrevivientes del mayor centro clandestino de detención del país contaron que Adolfo estaba al tanto de lo que pasaba con su hermano y su cuñada, y que no hizo nada por evitarlo.
Adolfo, además, se apropió de la hermana mayor de Victoria, Daniela, y se la entregó a sus padres, los abuelos paternos. Hasta ese momento la había cuidado la abuela materna, Leotina Puebla de Pérez, que luego fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y que desde hace varios años vive en Canadá.
Victoria tuvo un encuentro con Daniela. "No me quiere ver —cuenta—. Yo la llamé después del ADN para contarle que era su hermana. Después ella por mail me pidió que vayamos a ver a Adolfo; ahí entendí que no podía haber relación. A ella la crió él, y también debe tener que acomodar un montón de cosas en su cabeza. Hoy no tenemos relación".
¿Seguís buscando información sobre tus padres?
Hubo un momento en el que ya no quise saber más. No me gustaba mucho enterarme cosas de ellos, porque yo los reivindicaba como compañeros, pero me cuesta todavía verlos como mis padres. Supongo que debe ser por eso de que cuando los ves como tus papás te das cuenta de que sos huérfano. Y no me gusta sentirme así.
¿Y pudiste ver a tu abuela?
Hablamos varias veces, pero nunca nos vimos. El 31 de marzo viajo a Canadá. Voy a estar allá una semana.
¿Por qué no viajaste antes?
En parte por la plata, pero además me costaba ir. Yo estoy contenta de haberme hecho el ADN, porque creo que la verdad te hace realmente libre. Pero después hay que acomodar toda esa verdad en algún lado. Y eso me cuesta, lo escondo un poco.
Viviste más de 20 años con un nombre, y hace unos meses aceptaste el que te había puesto tu mamá. ¿Fue difícil?
Mirá... Hace tres meses se murió mi gata, que tenía 12 años. Se llamaba Victoria, porque fue un nombre que siempre me gustó. Entonces no me costó justamente por eso. Además, sentía que era como un homenaje a mi papá y a mi mamá que me dijeran Victoria.