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El PO no tiene remedio
Por MST - Friday, Feb. 16, 2007 at 8:44 PM

Que el PO haya hecho de la calumnia, los ataques a otras corrientes de izquierda y obreras y la tergiversación de la realidad un modo de vida y un lugar común en su prensa partidaria no debería ya sorprender a nadie. Sin embargo en el Nro. 979 de Prensa Obrera, a través de la pluma de Julio Magri (a la sazón, hermano de Altamira) realizan un ataque brutal a la historia militante de Nahuel Moreno, en ocasión de “comentar†la biografía del fundador de nuestra corriente publicada como parte de la colección “Fundadores de la Izquierda Argentina†Dicho libro, que a pedido de sus editores prologa Vilma Ripoll, destaca trazos de la trayectoria de Moreno que parece haber hecho montar en cólera a la dirección del PO. Sería lícito que pretendieran desarrollar un debate político, sin embargo no es así. El PO tergiversa completamente la historia para descalificar un reconocimiento no sólo de Moreno, sino del morenismo, la corriente más importante de la izquierda revolucionaria en la Argentina y una de las principales a nivel latinoamericano e internacional.





AS 446 - 14/02/07
http://www.mst.org.ar
http://www.mst.org.ar/periodicos/as446febr13/po.htm

Una cultura de calumnias y sectarismo
El PO no tiene remedio





PO: Una historia con penas y sin gloria

El PO pretende restarle rigor al trabajo citado, argumentando que no se contempla el trabajo de “desmistificación” de Moreno realizado “especialmente por parte del PO”. Sin embargo tamaña pedantería, no es sólo eso. Se despachan con calumnias diversas acusando a Moreno y a nuestra corriente histórica, de no defender presos políticos y hasta de… reivindicar a la dictadura de Videla!
Llevaría mucho espacio tener que responder cada una de las falsedades y mentiras con las que se despachan en el artículo, cuestión que francamente no amerita el esfuerzo.
Seguramente lo han hecho molestos por el reconocimiento del morenismo, un movimiento en el que hoy no sólo se referencian diversos grupos políticos, sino dirigentes de reconocido rol en la clase obrera, en decenas de fábricas, establecimientos y gremios, en el movimiento estudiantil, popular y de derechos humanos. No sólo en Argentina, sino en diversos países del mundo, como Venezuela al frente de la UNT, en Brasil en el PSOL y decenas de sindicatos sólo por mencionar algunos procesos.
Contrastando con el escasa incidencia internacional de Altamira, conocido en el seno del trotskismo como un dirigente muy limitado. Traduciendo la oscura historia del PO, una organización que desde su debut en 1964, ha repetido mecánicamente su recetario político con pobres resultados, sin variar su vocación eterna sectaria y autoproclamatoria y sin lograr incidir significativamente en la realidad. Que salió del anonimato cuando el Gramma de Cuba denunció las componendas de uno de sus dirigentes con la Fundación Ford. Que se abstuvo en los setenta de intervenir en el proceso electoral rechazando la necesitad de un frente con candidatos obreros y mucho menos en la construcción del clasismo del cual fue marginal. Que pasó completamente inadvertida en la pelea contra la dictadura, por lo que ha despreciado históricamente la pelea por los derechos humanos.
Que ha cometido todo tipo de barbaridades políticas sectarias y oportunistas que sería largo enumerar (llamado a votar sin críticas a la Unión Popular en el 65 “acatando” la orden de Perón; apoyo al frente con el Gral. Torres en Bolivia en el 71; llamado a asumir el gobierno en pleno argentinazo a “todos” los bloques de la Legislatura porteña, incluidos macristas, radicales y PJ; sólo por mencionar algunas que nos vienen a la memoria). Y, coherente con su estrategia nacionalista, nunca fue capaz de construir una corriente internacional. Por lo que se conformó con criticar errores y aciertos del morenismo, un movimiento al que el PO siempre observó desde muy atrás.
Durante años, nuestro partido le ha planteado a PO la necesidad de acordar una política mínima común frente al movimiento obrero y a las direcciones burocráticas y para actuar en el terreno político. La respuesta de PO, con variados argumentos, siempre fue la negativa, exigiendo autocríticas, aduciendo principios inexistentes o impugnando cualquier sector que no comulgue con la visión sectaria de su organización. Haciendo de su práctica política el combate a toda construcción obrera o popular a la que no puedan “controlar”.

Es necesario aprender de los errores

El PO reacciona molesto cuando el libro citado afirma que Moreno “reconocía y se hacía cargo de sus errores”. Algo que ellos ni se plantean, ya que persisten en no sacar ninguna conclusión de los cambios que se dieron en la realidad especialmente luego del argentinazo. Que a nosotros nos llevó a reflexionar sobre la necesidad de generar un nuevo proyecto abierto al protagonismo de los miles de luchadores que están buscando una nueva alternativa y rechazan las prácticas equivocadas de la vieja izquierda.
El PO persiste en la autoproclamación y el aparatismo hacia las nuevas direcciones y organismos sindicales estudiantiles y populares, rechazando construcciones diversas como el MIC o negándose a la generación de la unidad de la izquierda y los luchadores para presentar una alternativa también en el terreno electoral. Ya que les es ajena la necesidad de ayudar al desarrollo de los procesos de masas y subordinan todo a lo único que les interesa: su propia construcción.
E insiste en desarrollar un método de ataques calumniosos habitual en su prensa y materiales que sólo acentúan el rechazo que generan en los luchadores que están buscando una izquierda que les de cabida como sujetos y no como obligados “alumnos” de viejas y equivocadas recetas.
Por eso -como en el Nro. 980 de su prensa- amalgaman las posiciones del MST con declaraciones de Mario Cafiero que no compartimos, cuestión que no hace falta aclarar ya que nuestra corriente tiene muertos y sufrió los ataques de la Triple A, siendo hoy querellantes en la causa abierta por Oyarbide. Y hacen lo mismo con la política actual del PS, cuyo giro llevó justamente a la ruptura de Izquierda Unida con el PC y que largamente criticamos en el marco de polemizar con el Encuentro de Rosario.
El PO es el mismo que en los setenta inventó el “frente único por la base con el programa del PO”, más recientemente el frente “100 x 100” de izquierda y que siempre termina sólo, haciendo frente consigo mismo o rodeado por algún otro grupo sectario que acepte su burocrática y pretendida hegemonía.
Por eso se niegan siquiera a sentarse a discutir la posibilidad de algún tipo de unidad, como lo manifestaron recientemente en una lamentable carta que respondimos en AS nro 440.
En el marco de la necesidad de poner en pie una nueva izquierda, seguiremos llamando a sus militantes a reflexionar. Algo que francamente parece muy difícil en su dirección que viene orientando una corriente que, según pasan los años, es evidente que le cuesta colocar los pies sobre la tierra y persiste en autocondenarse a un proyecto que sólo conoce fracasos.



Guillermo Pacagnini

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