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La reforma laboral que quiere impulsar el gobierno en los pr贸ximos dos a帽os
Por Mariano Mart铆n -
Monday, Aug. 14, 2017 at 12:39 PM
Lunes 14 de Agosto de 2017 | Un gran acuerdo nacional con la participaci贸n de empresas y sindicatos, y la implementaci贸n de un nuevo cuadro normativo de las relaciones del trabajo sobre condiciones laborales por sector, facilidades para contrataci贸n y despido, blanqueo para v铆nculos informales, la reedici贸n de las pasant铆as y hasta la inclusi贸n de las rezagadas licencias por paternidad pasar谩 a ser un objetivo central del Gobierno para lo que resta del a帽o. Ser谩 un combo de proyectos de ley, resoluciones, decretos y acuerdos sectoriales que apuntar谩 a reanimar la creaci贸n de empleo, estancada desde hace varios a帽os.

La velocidad y profundidad de las reformas depender� en buena medida de la evoluci髇 de la puja electoral hasta octubre. Y se har� bajo la sombra de los cambios dr醩ticos operados en Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, con las particularidades de una dirigencia sindical local acostumbrada a cogestionar el poder mucho m醩 que en cualquier otro pa韘 de la regi髇.
En la administraci髇 de Mauricio Macri juran que las modificaciones proyectadas en la legislaci髇 laboral tendr醤 poco y nada que ver con las del pa韘 vecino y que todas ellas se har醤 por consenso con los involucrados, a imagen y semejanza del entendimiento con el sector petrolero en Vaca Muerta. Una vez m醩, como sucede de manera c韈lica en la Argentina, se escucha entre los funcionarios el leit motiv del "Pacto de la Moncloa" como faro a seguir. Las alabanzas de gremialistas y empresarios vern醕ulos a esa experiencia de hace 40 a駉s de la Espa馻 posfranquista, intransferible a la Argentina actual, se convirtieron en una letan韆 que parece resurgir cada quinquenio y siempre cuando las condiciones macroecon髆icas son desventajosas para el pa韘.
El historial que recopilan en el equipo de Macri para sustentar la bandera reformista arranca en el segundo peronismo, en la d閏ada del '70, adonde sit鷄n el pico de legislaci髇 laboral favorable a los trabajadores y, en consecuencia, de las organizaciones sindicales que los representaban. De hecho buena parte de ese andamiaje legal y jur韉ico explica la persistencia del poder韔 de las organizaciones gremiales tradicionales a lo largo de las d閏adas. A esa cima le sigui� una ca韉a estrepitosa durante la dictadura, la meseta del gobierno de Ra鷏 Alfons韓 y una nueva sangr韆 de derechos laborales en los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la R鷄 bajo el pretexto de una necesaria reducci髇 de los costos de la mano de obra.
La restituci髇 de algunas de esas conquistas durante los mandatos de N閟tor Kirchner y Cristina de Kirchner fue, para los funcionarios del Ministerio de Trabajo que rodean a Jorge Triaca, espasm骴ica, parcial y mayormente gravosa para las empresas sin que representara, necesariamente, una mejora concreta para los trabajadores. De ah� la obsesi髇 de Macri por apuntar una y otra vez hacia una presunta mafia de los juicios laborales, como si tal montaje fuese posible y sostenible en el tiempo y a pesar de los cambios pol韙icos en un 醡bito como el Poder Judicial, hegemonizado por familias patricias.
All� surge el principal fantasma que el Ejecutivo busca atacar: H閏tor Recalde, el abogado laboralista que fue hist髍ico asesor de la CGT, mano derecha de Hugo Moyano en sus tiempos de esplendor durante el primer kirchnerismo y luego ariete de Cristina en la C醡ara de Diputados para copar la agenda de discusiones laborales. A Recalde, m醩 que al constante ministro de Trabajo de esas gestiones, Carlos Tomada, o a cualquier otro funcionario le endilgan en el Gobierno responsabilidad directa por las reescrituras de leyes como la de Empleo, Contrato de Trabajo, Asociaciones Sindicales, Riesgos del Trabajo, la de pasant韆s o la sanci髇 de la 26.940 de Promoci髇 del Trabajo Registrado y Prevenci髇 del Fraude Laboral, de 2014.
Esta 鷏tima normativa es uno de los contraejemplos preferidos para el Gobierno. Mientras la gesti髇 anterior -dicen cerca de Triaca- se ocup� de perseguir y castigar a los empleadores que contrataban en la informalidad con medidas como la creaci髇 de un registro p鷅lico de empresarios detectados en esa operatoria, la intenci髇 del actual oficialismo es premiar al dador de trabajo resuelto a hacerlo de manera formal, sea por primera vez o para blanquear a sus empleados no registrados.
Aunque no es del todo cierto que la gesti髇 precedente hiciera foco en la persecuci髇 (de hecho hab韆 promovido rebaja de aportes para nuevas contrataciones) al Ejecutivo le asiste la raz髇 cuando marca que desde hace m醩 de un lustro el empleo no registrado se mantiene por encima de un tercio del total, una tendencia que las actuales autoridades tampoco pudieron quebrar. Surge en este punto uno de los cap韙ulos centrales de la reforma en preparaci髇: un amplio blanqueo laboral. Se trata, explican los funcionarios, de dejar de considerar victimarios a los empresarios en la informalidad. Alegan que la mayor韆 de ellos son pyme y que, con alicientes econ髆icos adecuados, aceptar醤 exteriorizar a su plantilla de personal oculta.
Como hab韆 anticipado este diario en exclusiva en enero pasado, en los papers de la cartera laboral figura la creaci髇 de un "sistema de beneficio integrado por exenciones sobre las contribuciones patronales e incentivos para la contrataci髇 formal de trabajadores" siempre y cuando no haya disminuci髇 de las plantillas. Es decir, se podr� despedir en tanto las incorporaciones al menos compensen esas bajas. Con ese esquema y otros m閠odos esperan revertir una tendencia que clav� en niveles bajos la elasticidad empleo-producto: por cada punto porcentual de crecimiento del PIB el nivel de contrataciones crece, por debajo, en torno de 0,7 por ciento.
Abaratar despidos
En los documentos de trabajo el Gobierno tambi閚 tiene un cap韙ulo reservado a las desvinculaciones. Como dijo a principios de a駉 el secretario de empleo, el exTechint Miguel 羘gel Ponte, el sistema de ingresos y egresos del mercado laboral deber韆 naturalizar ese proceso as� como el cuerpo humano lo hace con las acciones de "comer y descomer". Sobre este rubro se proyecta una redefinici髇 de las indemnizaciones. Al menos para establecer con claridad cu醠es son los 韙ems salariales a contabilizar a la hora de liquidar.
Los funcionarios destacan que hasta ahora es usual que el abogado de un trabajador incluya en las demandas por despidos todo tipo de rubros dentro de las remuneraciones corrientes, tanto los estrictamente salariales (sueldo b醩ico, horas extras) como otros m醩 difusos tales como un tel閒ono celular, un veh韈ulo o la cuota de una empresa de medicina prepaga. Habr� en este caso una delimitaci髇 mucho m醩 clara para darles mayor previsibilidad a los empresarios respecto del costo potencial de las cesant韆s.
A eso se sumar� otra iniciativa que promete controversia: restarle a las indemnizaciones las multas dinerarias a favor del despedido por irregularidades en la inscripci髇 (trabajo en negro) o ausencia de aportes y contribuciones por parte del empleador, que en general llegan a duplicar los montos usuales. Ese diferencial, afirman en Trabajo, podr� ser derivado a la Anses como perjudicada en 鷏tima instancia por los mecanismos de evasi髇 previsional pero ya no al demandante. Creen que as� se desalentar� la apertura de juicios por una baja en la perspectiva de cobro de los abogados.
Para las relaciones laborales preexistentes el modelo a seguir ser� el de Vaca Muerta, el experimento de acuerdo que Macri logr� sellar con el sindicalista patag髇ico Guillermo Pereyra y que prev� una rebaja de los costos laborales por el cercenamiento de algunos de los beneficios consagrados hist髍icamente en el convenio colectivo de trabajo de la actividad. Sabedores de la reticencia del sindicalismo tradicional a la suscripci髇 de entendimientos de c鷓ula que pudiesen salpicarlos de sospechas (a la mayor韆 de ellos los interpel� la denominada "ley Banelco") los funcionarios no promover醤 cambios dr醩ticos en la normativa laboral general y optar醤 en cambio por m醩 acuerdos sectoriales.
Pasant韆s, otra vez
El apelativo para estos casos ser� la necesidad de adaptaci髇 a los cambios tecnol骻icos, un factor mundial de disminuci髇 de los puestos de trabajo que no puede soslayarse, afirman en el Gobierno. Tambi閚 sobre ese argumento girar� la reimplantaci髇 de un sistema de pasant韆s, aunque en lugar de identificarlas con el trabajo precario -como fue la tesis imperante durante el kirchnerismo- se buscar� ligarlas con pr醕ticas de aprendizaje "no laborales".
En este punto el Ejecutivo encontr� una de sus primeras decepciones: el acuerdo tempranero que hab韆 suscripto con la casa de comidas r醦idas McDonald's para la implementaci髇 de un programa de primer empleo para sectores sociales vulnerables pas� sin pena ni gloria (fueron contratados 700 empleados sobre una previsi髇 de 5 mil) y, como agravante, fue bloqueado por la Justicia a instancias de una denuncia de legisladores kirchneristas. Para los futuros experimentos se buscar� un "blindaje judicial". Otro postulado ser� extender las "pr醕ticas formativas" que en la actualidad se limitan por lo general a tres meses hasta un rango de seis a nueve meses.
Padres en casa
La mayor parte del paquete reformista s髄o puede explicarse en un contexto de dispersi髇 del poder韔 sindical. La CGT no acierta a reordenar su interna y s髄o para despu閟 de octubre imagina un principio de entendimiento entre sus sectores para avanzar hacia una conducci髇 鷑ica superadora del actual triunvirato, que s髄o confirma la persistencia de sus diferencias.
La principal central obrera estuvo lejos en el primer a駉 y medio de Macri de ser un escollo frente a varios episodios que en otras 閜ocas hubiesen causado encontronazos con la dirigencia, como el barrido de decenas de miles de contratos en el sector p鷅lico, cierre de l韓eas de producci髇 a expensas de una mayor apertura de las importaciones, represi髇 a las protestas sociales y laborales y marginaci髇 de los gremios de los espacios de decisi髇 econ髆ica. Tampoco lo fueron las dos CTA, que pasaron a convertirse en subsidiarias de los n鷆leos internos de la CGT, y s髄o en alguna medida lo fueron las organizaciones sociales, que mantuvieron presencia a trav閟 de la protesta callejera pero que tambi閚 controlaron su poder de fuego en pos de sostener una negociaci髇 con el Ejecutivo por un mayor reconocimiento institucional.
Para matizar iniciativas en su mayor韆 impopulares el Gobierno prepara una largamente postergada: la ampliaci髇 de las licencias por paternidad (actualmente son de apenas dos d韆s), una conquista que casi ning鷑 sector pol韙ico objetar韆 pero que el lobby de las c醡aras empresarias, en particular la Uni髇 Industrial Argentina y el Grupo de los 6 mantuvo congelada por a駉s. Entienden en el equipo de Triaca que, con un combo de medidas orientadas a reducir el costo laboral en marcha, una extensi髇 de las licencias para padres frente al nacimiento de sus hijos ser� apenas una peque馻 concesi髇 para los sectores patronales.
Hasta esos puntos llegan las proyecciones m醩 ambiciosas del Gobierno. En Trabajo descartaron la posibilidad de avanzar hacia otros rubros espinosos con los que hab韆 previsto arrancar la gesti髇 de Macri como las prerrogativas de la dirigencia gremial consagradas en la ley de Asociaciones Sindicales, y cuyo monopolio de representaci髇 coinciden en cuestionar tanto la Corte Suprema como la Organizaci髇 Internacional del Trabajo. La legislaci髇 no ser� alterada, prometen los funcionarios, y a lo sumo se profundizar� en planteos como el cupo femenino o el voto electr髇ico en el plano de las recomendaciones. Al menos en el corto plazo. La correlaci髇 de fuerzas dictar� los pasos futuros.
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