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Krygi volvió a su tierra
Por Fuente: Prensa de Frente - Friday, Jun. 18, 2010 at 7:12 AM

UNA NIÑA CONVERTIDA EN TROFEO DE GUERRA

Despus de muchos aos, un Museo argentino, que fue cmplice del exterminio de los pueblos aborgenes de la regin, devolvi los restos humanos de una ach secuestrada despus de la matanza de su familia en el Chaco paraguayo, hace 114 aos. Es la primera restitucin que trasciende las fronteras de los actuales Estados.

Corra 1896 cuando un estanciero de Samoa, en el Chaco paraguayo, produjo una sangrienta matanza en un campamento ach, en represalia por la faena de un caballo de su propiedad. Los perpetradores blancos portaban fusiles, aunque algunos indgenas fueron ultimados a machetazos, segn sus propias crnicas. Produjeron una masacre. Y se apropiaron de una nia que sobrevivi, a la que bautizaron Damiana, ya que el da de su captura era, segn el calendario catlico, San Damin. Con la misma impunidad, llamaban a la comunidad violentada guayaqu, que en guaran significa ratn de campo.

La pequea Damiana, abandonada en el transcurso de esa escena de carnicera, fue de inmediato apaada y conducida a Sandoa donde hoy es educada por los matadores de los suyos, relat Charles de la Hitte, allegado al antroplogo Herman Ten Kate, que trabaj en el Museo de La Plata a fines del siglo XIX.

El doctor Ten Kate midi y estudi el esqueleto de una mujer vieja que nunca tuvo sepultura. Ms tarde, el alemn Robert Lehmann-Nitsche, jefe de la Seccin Antropologa, examin y dedic un artculo en la Revista del Museo a la pequea sobreviviente de aquel ataque. Tras pasar un par de aos con los asesinos de su familia, Damiana haba sido trasladada a Argentina para servir como mucama en la casa de Alejandro Korn, fundador y director del Hospital de Melchor Romero.

Es en la casa de Korn donde Lehmann-Nitsche la somete a medidas antropomtricas, con todo lo que significa desde el punto de vista de la desnudez de esa nia, de la manipulacin, de las medidas que le ha tomado, cuenta hoy la antroploga Patricia Arenas, que tom contacto con la historia de la nia hace diez aos, al encontrar un texto que el alemn public en 1908, ilustrado con su foto: Es una Damiana desnudita, con las manitos ah atrs, con una piernita que intenta tapar su desnudez.

Se calcula que tena 14 aos. Su expresin cabizbaja y sin ropa despierta la sospecha del trato abusivo que pudo haber recibido al pasar de mano en mano. Consideraba los actos sexuales como la cosa ms natural del mundo y se entregaba a satisfacer sus deseos con la espontaneidad instintiva de un ser ingenuo, apunt tambin el jefe de Antropologa del Museo, cuyo inters por el caso de la India Guayaqu era anlogo al que haba tenido Ten Kate: medir, observar y comparar con las referencias de las nias germnicas de la poca. La poltica de la antropologa que producan era claro: queran mostrar la superioridad de los occidentales, blancos y cristianos.

Era demasiado libertina para una familia burguesa como la de Korn, evoca Arenas. Alarmado por la conducta de la adolescente, el filsofo termin internndola, primero en su propio nosocomio y luego en una casa de correccin. Aquella ignominia ni siquiera concluy con su temprana muerte, atacada por la tisis: su cuerpo volvi al Museo de La Plata, donde los cientficos le cortaron la cabeza y la enviaron a la Sociedad Antropolgica de Berln.

Esta historia permaneci prcticamente olvidada hasta que Patricia Arenas public un artculo en Pgina/12, en noviembre de 2005. Poco ms de un ao despus, se contact con ella el Grupo Universitario de Investigacin en Antropologa (GUIAS), formado por estudiantes y graduados que impulsan la restitucin de restos atesorados en el Museo de La Plata, histricamente reticente a entregar lo que considera parte de su patrimonio.

El genocidio cometido por el Estado en el siglo XIX es el infame origen de buena parte de ms de 10.000 piezas humanas que hoy conserva esa institucin inaugurada en 1885, que recibi cadveres y pertenencias de las vctimas del avance militar sobre el sur y el Chaco, como as tambin restos fueron saqueados de cementerios. Hubo incluso indgenas asesinados por los propios cientficos del Museo, y un grupo que vivi cautivo all, como una exposicin viviente. Una vez muertos fueron descarnados y expuestos en las vitrinas. Ms tarde la coleccin qued abandonada en cajones de madera arrumbados en sucios depsitos.

Con tesn militante, durante todo el 2006 los jvenes de GUIAS hicieron trabajos de ordenamiento y relocalizacin de los restos atesorados por el Museo de La Plata, muchos de ellos en crticas condiciones de conservacin. Entre ms de treinta que pudieron ser identificados estaba Damiana. Figuraba en un catlogo indito de la Seccin Antopologa, donde se consigna el envo de la cabeza al alemn Hans Virchow.

Desde entonces, junto a la antroploga tucumana promovieron que la comunidad ach de Paraguay iniciara un reclamo de restitucin. Ellos estaban muy cansados, como comunidad, de antroplogos que con muy malas prcticas los buscaban para sacarles sangre, para tomarles fotos, para medirlos. Nosotros pasamos muchas pruebas tratando de explicarles que ese no era nuestro objetivo, recuerda Arenas. Ah empieza un largo expediente, donde hubo varios obstculos.

Uno fue comprender que no se le devolva a una familia, ni se devolva por una prueba de identidad y filiacin gentica, sino que se devolva una mujer a una comunidad de origen. Los ach lograron consensos internos, se confederaron y sostuvieron el reclamo. Finalmente, la semana pasada, a tres aos de iniciado el expediente, se produjo la histrica repatriacin de Damiana, rebautizada Krygi, a su comunidad de origen.

Este es un hecho indito. Es la primera vez que se est haciendo esta clase de restitucin. Nunca hubo en Paraguay, remarc el jueves pasado Emiliano Mbejyvagi, Coordinador General de la Federacin Nativa Ach, en un acto realizado en el Museo de La Plata, este lugar triste donde murieron muchos hermanos. Esto puede ser el inicio, para que todos los pueblos indgenas de mi pas tambin tomen conciencia de la importancia de la recuperacin de la memoria histrica de cada pueblo. Por la tarde, Mbejyvagi y toda la comitiva que particip de la restitucin viajaron de regreso a Paraguay con los restos Krygi y otra persona de origen ach, no identificada.

Del otro lado de la frontera los esperaban representantes de las comunidades indgenas y otro acto formal, denominado Reparacin histrica y social, que se realiz en el Museo de las Memorias, ex oficina de inteligencia y torturas durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), que diezm al pueblo Ach. All, frente a los fretros envueltos en mantas rave, Mbejyvgi habl en su lengua ancestral y pidi a sus dioses paz y tranquilidad para una comunidad que todava hoy sufre la discriminacin. Finalmente, la tarde del viernes los ancianos de la comunidad dieron el entierro final en Ypetmi, en los bosques Caazap, testigos de las masacre cometidas contra los ach en los siglos XIX y XX.

El pueblo ach es una de las veinte etnias que conviven en Paraguay. Hoy reducido a siete comunidades, lleg a ocupar 30.000 km2 del actual. Son alrededor de 350 familias y no superan las 1500 personas. En los primeros ocho meses del actual gobierno de Fernando Lugo, una ach fue ministra de Asuntos Indgenas.

Quienes encabezaron el reclamo que logr este hito histrico una restitucin que traspas las actuales fronteras de Estados nacionales- no dan el asunto por terminado. Vamos a ir reclamando todos los huesos que estn dentro de museos del Paraguay, me parece este un buen ejemplo donde un pas reconoce el reclamo legtimo de un pueblo originario, anunci Mbejyvgi en La Plata, donde tambin dej un reclamo pendiente: la devolucin de otros restos humanos ach y todas las objetos de esa comunidad que integran las colecciones etnogrficas, ya que fueron obtenidas de manera ilegal, violenta.

En el Museo platense, donde todava hay una treintena de restos identificados sin restituir, cada reclamo por el estilo provoca un tembladeral. Todava hay quienes se oponen en voz baja y ponen trabas a lo que consideran una prdida del patrimonio. Las autoridades, por su parte, se jactan de los consensos logrados respetando los tiempos de todos, y exhiben como un xito la sala Espejos culturales, que reemplaz la que hasta 2006 tuvo restos humanos en exhibicin. En esa nueva exposicin, los objetos de la comunidad de Krygi estn identificados con un cartel que los nombra como Guayaques, como decan los perpetradores, burlndose de una supuesta cara de ratn. Ach, en cambio, significa los que hablan, las personas.

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