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El hombre del mameluco: Tosco por Tosco
Por Leónidas Ceruti - Friday, Nov. 04, 2011 at 7:21 PM

De Agustín Tosco se ha escrito casi todo. En este nuevo aniversario de su fallecimiento, hemos optado por mostrar a Tosco por Tosco, opinando sobre distintos temas, para aquellos que no saben quién fue y para quienes se han olvidado que fue uno de los sindicalistas claves de los años 60 y 70. Entre muchas enseñanzas podemos citar: “Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades”. Asimismo, Tosco afirmaba que “el socialismo que reivindico tiene un perfil colectivo, se manifiesta en la vida en la fábrica, en el taller, en la vida cotidiana en el barrio y entre los trabajadores”.

El hombre del mamelu...
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Son muchas camisas blancas; que arrancan por la avenida; llevando un mundo de piedras; como cerro que camina; Y el cerro quiere crecer; se le suman las camisas; y se le suman las ansias; de la Amrica Latina! (El hombre del mameluco, Los Olimareos)

De Agustn Tosco se ha escrito casi todo, abarcando desde su militancia gremial y poltica, discursos, escritos, aos de crcel, debates, luchas y actos en los que particip. Varios libros, ensayos, notas periodsticas, documentales y pelculas, abordan esos aspectos de su vida. Son conocidas sus definiciones ideolgicas y polticas, conceptos sobre el sindicalismo de liberacin, pronunciamientos sobre la unidad de los revolucionarios, oposicin a la burocracia sindical, el tipo de revolucin que propugnaba.

En este nuevo aniversario de su fallecimiento, hemos optado por mostrar a Tosco por Tosco, opinando sobre distintos temas, para aquellos que no saben quin fue y para quienes se han olvidado que fue uno de los sindicalistas claves de los aos 60 y 70, y que nos ha dejado muchas enseanzas.

Defini que en el accionar de los sindicatos el reclamo econmico solamente, era una trampa tendida por los explotadores. Este, el patrn, trataba de penetrar con esa concepcin, la de pelear solo por el salario y otras reivindicaciones parecidas. Era la ideologa del economicismo que se inmiscua en el seno de las luchas de los trabajadores para desviar el problema central, la lucha de clases en el marco de la lidia por la liberacin nacional, para terminar con la explotacin del hombre por el hombre. Acabar, definitivamente, con explotados y explotadores, terminar con los sueos de los explotadores que quieren que los trabajadores trabajen de la cuna a la tumba.

Los sindicatos histricamente no son el apndice del sistema, sino que nacieron como respuesta a la explotacin de un mundo eminentemente liberal. Las organizaciones sindicales fueron prohibidas, sus militantes perseguidos y encarcelados so pretexto de que conspiraban contra la libertad de trabajo, contra el libre juego de la oferta y la demanda, contra la libre iniciativa, y toda la historia de estas luchas del movimiento obrero organizndose se llama: "sindicalismo". Est teida de sangre, de sacrificios, porque estas instituciones del movimiento obrero eran lo que expresaba las luchas por las reivindicaciones de carcter particular y general de los trabajadores. Ahora bien, el sistema evidentemente pretende transformarlos, usando a sus dirigentes traidores, para ponerlos a su servicio llevando en s a toda la masa trabajadora. Eso es verdad, pero es completamente distinto que los sindicatos sean un apndice del sistema como para que debamos renegar de ellos y dejar que sean usados por el sistema para frenar las luchas del sindicalismo.

El dirigente obrero de hecho es un agente fundamental de la poltica. Los sindicatos deben llevar adelante una poltica. Una poltica que entendemos general y no partidaria, ya que las organizaciones obreras estn compuestas por compaeros de distintos pensamientos polticos. La defensa del inters comn de los trabajadores hace que la organizacin sindical en s no deba ser partidaria, pero la clase obrera es para nosotros un agente fundamental en el proceso de liberacin nacional y social argentino, y todo proceso de liberacin nacional y social es esencialmente poltico. De ah que debamos, los trabajadores, los representantes, actuar en la lucha poltica general, y al margen de una organizacin sindical, actuar dentro de los partidos polticos.

Agustn Tosco, junto a otros dirigentes sindicales, en el 4 aniversario del Cordobazo

En el debate sobre las distintos tipos de gremialistas, los diferenci claramente:

Hay dos tipos, al menos, de sindicalismo. Uno el sindicalismo que denominamos participacionista o adaptacionista, que se mueve en forma dependiente y referencial al sistema. El que es de naturaleza eminentemente reactiva y que condiciona -todos sus actos segn lo obliga la estructura del sistema y las medidas de los regenteadores del poder. Es el que espera que crezca el costo del nivel de vida para pedir aumento de salarios y que termina conformndose en la prctica con el aumento de salarios que la Secretara de Trabajo autoriza.

El otro, es el sindicalismo de liberacin, que ha comprendido que debe ser un factor en la lucha por la liberacin nacional. Es el que atiende tanto a la defensa de los derechos y reivindicaciones de carcter inmediato de los compaeros y que plantea la lucha contra el imperialismo internacional del dinero, en su manifestacin concreta de monopolios de la produccin, de la distribucin, de los servicios, de las finanzas internacionales. Es el sindicalismo que asume una misin y una responsabilidad global, social y nacional. Que plantea la transformacin revolucionaria de las estructuras y que reclama en lo inmediato que los grandes medios de produccin y las palancas fundamentales de la economa sean de propiedad estatal -social y no privada-. El sindicalismo de liberacin lucha en estos momentos contra los tres grandes responsables de la injusticia y de la opresin: el imperialismo, la dictadura y el participacionismo. A su vez levanta tres banderas de unidad y lucha: justicia social, soberana popular y liberacin nacional, que particularmente pueden tener otras denominaciones, pero que en el fondo, deben unir a todos los que luchan por una vida mejor, sean del color que fueren. El sindicalismo de liberacin debe actuar en todos los terrenos, institucionales o no. Depende de la relacin de fuerzas y de las circunstancias para la preeminencia de su accionar en un terreno u otro. Los sindicatos en cuanto instrumentos de la clase trabajadora no son apndices natos del sistema. Este s, quiere convertirlos en un apndice morigerador.

Pero la lucha de la clase trabajadora debe llevarse en todos los terrenos y no debe cejar su esfuerzo para que todos los sindicatos sean, en el mbito sindical, sus canales reivindicativos, desde los cuales mucho se puede hacer para el cambio del sistema, al menos por ahora en Argentina y varios pases del mundo dependiente. El sindicalismo de liberacin asume su papel poltico general en su capacidad vanguardista, en unidad con los dems sectores populares, polticos, econmicos y sociales (...).

Sus planteos sobre la democracia sindical y la democracia directa fueron contundentes: Yo creo, que la democracia sindical es lo contrario de la hegemona del dedo, sino por las asambleas de cada sector, cuerpo de delegados o generales nicos rganos soberanos que consolidaban y refrendaban la lucha del movimiento obrero. Nada poda sustituir a las asambleas, ellas son superiores a los cuerpos directivos. Desde las primeras prcticas me di cuenta que la eleccin del delegado era de vital importancia. Era el momento donde se ejerca la democracia obrera en forma directa sin intermediarios. El delegado es la raz que nutre de savia al sindicato, que viene desde los socavones de la clase trabajadora. Una vez elegido el delegado, pasa a ser la voz de todos, el que transporta las ideas y las palabras de todos, l ya no es ms l, l es todos los compaeros que lo eligieron para que lleve la voz del conjunto. Las cualidades deban ser muy sencillas; ser un buen trabajador y un mejor compaero.

Ya sea en el terreno institucional, en el de la resistencia e incluso en la clandestinidad no hay otra relacin posible que la democracia de bases. Es decir el contacto directo entre los trabajadores y sus representantes o dirigentes. La concienciacin a nivel de bases. La reciprocidad del intercambio de opiniones. Las asambleas generales, las de sectores, las de unidades de trabajo. Claro que hay diferencias para una situacin institucional, de resistencia o de clandestinidad. Pero en definitiva, en el terreno del sindicalismo, nada es vlido sin la democracia de bases y la consecuente reciprocidad entre las bases y las direcciones. En todos los casos de manera tal que las bases sean las que decidan como protagonista de la vida y de los objetivos de su organizacin.

Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una prctica eminentemente democrtica, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compaero que es representante de una organizacin obrera debe mirar ms hacia las bases que hacia la cspide. Ms hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Lo que si reivindicamos es nuestro derecho a la crtica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Crdoba luchan, si los compaeros por los problemas que padecen exigen plenarios de gremios confederados, nosotros, qu decidimos?, pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados, todo por la defensa de la clase trabajadora.

Frente a las transformaciones a realizar en esta sociedad de las injusticias, opin que En realidad la nica revolucin posible es la que cambie la propiedad de los medios de produccin y de cambio, ahora en manos de entes privados y privilegiados, para colocarlos en manos de] pueblo. Es la revolucin socialista, con sus caractersticas y su desarrollo histrico segn las condiciones nacionales de cada pas.
En ningn pas dependiente tiene la burguesa, su burguesa nacional, la posibilidad de desarrollarse, de desarrollar el capitalismo. En la poca del imperialismo, los grandes monopolios o las sociedades multinacionales como se las denomina, son los que marcan el ritmo de la economa de los pases dependientes y ese ritmo de la economa es evidente que continuar siendo dependiente. Nosotros no creemos que la poltica de la liberacin pase por la poltica de la sustitucin de los monopolios. Si bien hay contradicciones interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economa.

Si algo se debati en los aos 60 y 70 fue sobre la violencia, y Tosco dijo: Mi opinin sobre la violencia es la misma que ha sido definida por la reunin del Episcopado Latinoamericano en Medelln. Latinoamrica sufre de una violencia institucionalizada que oprime al hombre, lo frustra e impide su realizacin al mnimo nivel de la dignidad humana. Esta violencia ha engendrado su respuesta que en muchos casos corresponde -como dice Medelln-a una legtima defensa. Esto no significa sustentar como medio poltico la violencia ni como objetivo humano. Nosotros sostenemos que el hombre es un ser de paz que busca su redencin. Pero en definitiva los grandes responsables de la situacin en crisis, de violencia, no son los que actan en respuesta sino quienes la generan basados en un concepto discriminatorio de la sociedad en la cual deben existir crculos privilegiados y grandes masas humanas postergadas.

Algo que a desvelado a militantes y dirigentes durante aos es poder superar los sectarismos, los personalismos y lograr la unidad de los que luchan, y para el hombre del mameluco esa fue una de sus principales preocupaciones: Nuestra posicin es que debe llevarse adelante la unidad de accin, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democrticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformacin a fondo de su situacin econmica, poltica, social y cultural. El esfuerzo que hay que realizar es muy grande y evidentemente no resulta fcil concretarlo. Pero estimamos que en breve tiempo, por las propias necesidades histricas que se plantean, llegar esa unidad orgnica, plasmada, respetando las lgicas diferencias de enfoques y de prctica, y uniendo lo fundamental que es la comn posicin antidctatorial, antioligrquica y antimperialista por la justicia social, la soberana popular y la liberacin nacional.

No dej dudas al definirse: Soy marxista-socialista, sobre la base del materialismo dialctico. Y en cuanto a lo poltico estoy por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideolgicas, pero siempre deben coincidir con la liberacin nacional de los argentinos.

En el acto del Da del Trabajador Electricista, el 13 de julio de 1974

Sobre el papel de los trabajadores en los cambios sociales y polticos, plante Yo veo a la clase obrera como sujeto histrico de las transformaciones revolucionarias, de la sociedad, donde la vanguardia no est solamente en un partido poltico, sino en la nica clase social capaz de generar esos cambios: la clase obrera.

El sistema capitalista mundial concentra los medios de produccin, pero necesita de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que se denomina lucha de clases, contradiccin fundamental: entre la burguesa y el proletariado, entre explotadores y explotados.

Slo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la persecucin, imponiendo una ideologa y una cultura que intenta desnaturalizar las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egosmo en sindicatos y durante la lucha sindical.

El rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalterno en las esferas del poder de la oligarqua y de la reaccin, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad este sistema de opresin, de explotacin y miseria. El papel de la clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los dems sectores populares para lograr la liberacin social y nacional de los argentinos. En este sentido, la va antiimperialista hacia el socialismo es una necesidad del proceso de transformacin, ya que la escalada represiva y reaccionaria lleva hacia el macartismo y la implementacin del fascismo, que en un pas o pases dependientes son: la garra del imperialismo que se demuestra de distinta manera. El socialismo que reivindico tiene un perfil colectivo, se manifiesta en la vida en la fbrica, en el taller, en la vida cotidiana en el barrio y entre los trabajadores.

Por otra parte, para m, el papel que deben jugar los sectores progresistas, populares y los enrolados en el campo revolucionario, es que debe llevarse adelante la unidad de accin, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democrticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformacin a fondo de su situacin econmica, poltica, social y cultural.

Tambin se le pregunt cmo ves a la juventud que est luchando en las calles, fbricas y universidades?, y respondi: La juventud recorre un glorioso camino hacia un nuevo futuro. Hacia la nueva sociedad del hombre nuevo liberado. La inmensa mayora de los mrtires de la causa popular han sido jvenes. La mayora de los presos polticos y sociales son jvenes. Este heroico y expresivo testimonio de su sagrado compromiso con los ideales del pueblo nos hace enorgullecer vivamente de la juventud argentina. De la juventud tomamos el gran ejemplo de su combatividad y de su incorruptible e inclaudicable posicin.

Consultado sobre qu objetivos persegua como dirigente y como hombre, sostuvo: Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nac en una familia de pequeos propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, s que no slo lucha contra ella quien la padece, sino tambin quien la comprende. Claro que la represin la hemos sufrido nosotros tambin. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenacin a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiente sanidad, la falta de vivienda son parte de este esquema injusto.

Alguna vez se sinti derrotado?. Nunca. Y eso que he padecido dificultades muy serias: durante el Cordobazo, al ser tomado por las fuerzas militares y al ser condenado, al ser intimidado con amenazas de fusilamiento, al estar en prisin, al haber sido testigo, el 15 de agosto, de la evasin de Trelew... he pasado por dificultades difciles, de gran tensin. Pero nunca me sent derrotado, ni me voy a sentir, an en las peores circunstancias.

Ser pacientes, perseverantes y decididos: Nuestra experiencia nos ha enseado que por sobre todas las cosas debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces pasan meses sin que nada aparentemente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio de esas tres cualidades, la tarea siempre ha de fructificar: en una semana, en un mes o en un ao. Nada debe desalentamos nada debe dividirnos. Nada debe desesperamos. Siempre, si trabajamos as, obtendremos buenos resultados. Nosotros tenemos pruebas abundantes de todo ello. Estamos absolutamente seguros que Uds. las obtendrn tambin

Y de pronto lo esperado; algo azul trepa la cima; son todos los mamelucos, que corren como la brisa; y salen de todas partes; y se acaba la mentira; y van como Eden cantando; cada cual pasa su vida. (El hombre del mameluco, Los Olimareos)

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