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Hipercolonialismo interno se refuerza en América*
Por Javier Lajo Lazo - Wednesday, Dec. 14, 2011 at 1:31 PM
javierlajo@hotmail.com

Y ahora, caminando, este ancho camino del Qhapaq Ñan (el camino de los justos), los días y los años me llevaron hasta el norte argentino, allá parapetados en la montaña siguen resistiendo los indios; y en Salta con muchos jóvenes organizados, caminamos juntos por la ruta 40 que robó su trazo al Qhapaq Ñan. Estuvimos por Salta, Jujuy, Catamarca y Tucumán, por Santiago del Estero y hasta Santa Fe.

Per-Argentina

Hipercolonialismo interno se refuerza en Amrica*
por Javier Lajo Lazo; javierlajo@hotmail.com
http://www.voltairenet.org/Hipercolonialismo-interno-se?var_mode=calcul

14-12-2011

En las ltimas horas de la tarde comienzan a llegar heridos. Algunos mueren calladamente. Otros dicen a sus familiares que se vayan, que los dejen solos, y cuentan que los indios caen abatidos como los cndores, sobre los picachos. Vetas, manchas, cogulos signan las calles del casero. Pero adnde van a irse las familias?. Todas las rutas se hallan ensangrentadas.
De pronto llega el mismo Benito Castro con la cara, las ropas y las manos rojas. Se ha manchado atendiendo a sus compaeros, y con el borbolln que emana de su propia herida. Cae frente a su casa, llamando a su mujer con una voz ahogada. La masacre de Llaucn ha surgido, neta en sus recuerdos. Marguicha acude con su hijo en los brazos.

-Vyanse, vyanse alcanza a decir el hombre, rendido, ronco, frentico, demandando la vida de su mujer y su hijo.

-Adnde iremos? Adnde?...

El mundo es ancho y ajeno; Ciro Alegra

Si se puede resumir un una palabra la historia reciente de Amrica colonizada, se dir: despojo, y nadie mejor que Ciro Alegra para relatar el despojo de la Comunidad de Rumi, novela emblemtica que inspir desde la literatura las reformas agrarias que sucedieron en las segunda mitad del siglo XX, en el Per y en otros pases de Sud Amrica. Las reformas agrarias se hicieron porque los indios caan por millares, defendiendo sus tierras, sus territorios comunales en las punas, porque ya no quedaba ms territorio donde replegarsey Resistir!. Mi padre me regal la novela cuando tendra yo unos 8 aos y marc mi destino de por vida. Yo haba escuchado de nio a mis parientes, los comuneros de Pocsi, en las tardes de sobremesa, los relatos de la defensa armada de los territorios de la Comunidad frente a los gamonales de la hacienda Muto y la Trampa, escuche a los Taitas, Isaac, Julin, Baltazar, que se batieron a balazos contra los hacendados y la guardia civil, me pareci algo de la vida real, otra cosa es la literatura, hechos de novela, la de Ciro Alegra gan en 1941 el Concurso Latinoamericano de Novela, convocado desde Estados Unidos por la prestigiosa Editorial Farrar & Rinehart y auspiciado por la Unin Panamericana de Washington, premio para una novela en donde se develaba a nivel mundial que los comuneros indios de Amrica seguan resistiendo y muriendo como moscas. Un efecto similar a nivel internacional fue el que produjo en 1934, la novela Huasipungo del ecuatoriano Jorge Icaza. Ante este efecto de las novelas indigenistas, los gobiernos andinos se sintieron presionados para frenar las masacres y los despojos; segn mi padre justo cuando la comunidad de Pocsi estaba por caer ante el poder armado de la Paroneli, como la recuerdan a la hacendada que pretenda las tierras de Pocsi.

Cuando le la tragedia de Rumi, andaba muy acostumbrado ante el racismo anti-indgena, hecho ya carne en el nio de 8 a 10 aos que era yo en ese entonces, acostumbrado al ambiente tan contaminado de discriminacin, en una ciudad como Arequipa, a donde migr Manuel Trinidad, mi padre y donde fungi tanto tiempo de taxista y luego de empresario transportista, siendo siempre slo un comunero migrante. La novela me impact mucho, la vida y pasin del Taita Rosendo Maqui, las aventuras del Fiero Vsquez, el aplomo de Benito Castro, la inmundicia ambiciosa del hacendado Amenbar sera as la historia del Per?, sera as la historia de Amrica?, Ser as la vida?...me preguntaba de nio.

Poco a poco aprend que eso de que la realidad supera la ficcin, era cierto. Camin y camin desesperado, a veces perdido y confundido, angustiado dentro del monstruo colonialista, en sus ciudades, en sus universidadeshasta llegar al ancho y propio camino de nuestros antepasados, aleccionado por mi padre con muy pocos pero sabios y precisos consejos, seales, secretos, estudi la historia y la filosofa del colonialismo y la cultura europea y recordando en carne propia la resistencia indgena de nuestros pueblos colonizados, despojados, torturados por la historia y creciendo al paso de los aos, sent de adulto, aquel sabor cido de saberse sin derecho a existir. Poco a poco crecieron recuerdos tal vez milenarios, no sin padecer coraje, esfuerzo y dolor; por eso nuestra gente no quiere recordar, por el dolor que esto trae; estos recuerdos me provocaron varias lceras estomacales, pero tambin me trajeron muchos y valiosos hermanos de lucha. Ahora ya transito serenamente por el camino de la verdad, de la verdad terrible de nuestros pueblos conflagrados.
Ya han pasado 50 aos, y me sigue doliendo Rumi y la muerte en la crcel de Rosendo Maqui, y nunca supe a dnde fueron a parar los comuneros despojados?...no importa ya, se fueron al monte, a las selvas, a los barrios marginales de las metrpolis colonialistas, se fueron a todas partes a reagruparse y preparar la resistencia pasiva para recuperar el equilibrio del mundo; otras comunidades, como Pocsi, (vocablo puquina que significa Resplandor de Luna), resistieron invencibles, gracias a un tipo de guerra desconocido para occidente. Y no importa ya a dnde fueron los despojados, los espantados, porque ahora, estn de regreso los veo todos los das en las barriadas de Lima, en los mercados, en los talleres y tiendas de Gamarra, en los terminales de buses; pero los vi tambin en la ONU, reclamando sus derechos, en la OEA y en mil foros ms. La resistencia indgena se fue forjando desde el despojo, como una plaga, como una guerra silenciosa invisible y despus cada vez ms invencible, y tambin esa resistencia se fue forjando dentro de m mismo, como algo que me fue haciendo ms consciente, ms fuerte, ms sistemtico.

Y ahora, caminando, este ancho camino del Qhapaq an (el camino de los justos), los das y los aos me llevaron hasta el norte argentino, all parapetados en la montaa siguen resistiendo los indios; y en Salta con muchos jvenes organizados, caminamos juntos por la ruta 40 que rob su trazo al Qhapaq an. Estuvimos por Salta, Jujuy, Catamarca y Tucumn, por Santiago del Estero y hasta Santa Fe. Y cerca de Cafayate, conocimos a Chaile, el Pancho, y estuvimos en el santuario de Quilmes recuperado recientemente por los comuneros Diaguitas liderados por Chaile, y supe una vez ms, que los Rosendo Maquis, los Juan Chalinin, los Francisco Chaile, no morirn jams, porque estn en el corazn de nuestros pueblos y ellos no los dejarn morir nunca, porque los necesitan como el agua necesita la boca de los sedientos, en los caminos de los Andes. Por ellos supe que hay un rescoldo de la resistencia indgena integrado por muchos jvenes del norte argentino, y sta es una crnica de su trabajo inmensamente humano, que tengo el honor de conocer y compartir.

No se puede negar que los pueblos indgenas americanos, fueron naciones, o pueblos que tenan Estados, en algunos casos mucho ms estructurados y sofisticados que los Estados monrquicos europeos del siglo XV, y que gozaban tambin de una soberana plena que la invasin occidental-europea elimin. Siendo esta realidad histrica innegable, el reciente proceso en el seno de la Comisin de DDHH de la ONU, en el Grupo de Trabajo especial para la Declaracin de los Derechos de los Pueblos Indgenas, que hace poco, en Resolucin aprobada por la Asamblea General, el 13 de septiembre de 2007, despus de largos y ociosos 25 aos de debates kilomtricos, en donde tanto los pases hegemnicos duros que no quieren reconocer o reponer el carcter de pueblos a los indgenas, ni menos, el derecho a la libre determinacin, como aquellos que apoyaban generosamente a los delegados indgenas que pusimos nuestro grano de arena; para todos, los trminos de la discusin quedaron reducidos, por lgica y sentido comn a la tesis absurda de la muerte presunta de los pueblos indgenas del mundo. Para todos ellos, solo quedamos poblaciones, es decir individuos dispersos, ciudadanos de segunda y tercera categora. Una declaracin de derechos que suena como una caridad para con los indgenas, cuando lo que debera haber es una restitucin de derechos y ms an: Una reparacin de los derechos conculcados, de los pueblos agraviados, de genocidios contra vidas perdidas (millones de vidas), de bienes robados (billones de dlares de deuda histrica), de los territorios usurpados, tierras despojadas, (todo el continente americano).

Qu vergenza ajena da esa pequea declaracin de derechos! Con razn me dijeron mis hermanos del Grupo de Trabajo de la ONU: Ya no quieren que vengas a las reuniones, ya no te enviarn pasajes me dio gusto, yo les sacaba en cara a ese nido de colonialistas que es la ONU, que la restitucin, la reparacin al genocidio, al saqueo secular, era lo significante, lo imprescindible, no era suficiente una declaracin. Y esa declaracin es insuficiente y cnica, pues el dao debe ser reparado y no habr equilibrio sin reparacin histrica. Una declaracin y todava no vinculante es un papelito sin valor, una metfora de mal gusto de la justicia occidental. Seguir la tesis de la muerte presunta de nuestras naciones y pueblos indgenas como un fantasma que vaga por los salones de las Naciones Unidas en Ginebra y en Nueva York de seguro presidir la Sede del Foro Permanente para las cuestiones indgenas. Y es que la reparacin moral y sobre todo la reparacin material significan reconocimiento a la resistencia, a la vida y al carcter invencible de los pueblos y naciones indgenas de Amrica. Los colonialistas temen ms a esta constatacin, a esta textualizacin y verbalizacin, aquella de que los objetos del colonialismo, tienen herederos resistentes, que no han podido, ni podrn matarnos a todos; temen ms a esto, que a pagar en monedas la deuda histrica. Pero, nuestros pueblos, nuestras naciones siguen su proceso de reconstitucin, de reorganizacin, no se puede matar la vida, ni menos a los cuidantes de la vida sobre el planeta.

Y esto es lo que obviamente sostienen los actuales gobernantes de dichas potencias y sus representantes en la ONU, y su Declaracin de Derechos Indgenas, y ms aun el famoso Convenio 169 de la OIT, aquel que consagra la existencia de dos clases de pueblos, aquellos que pueden hacer uso de esa categora a nivel internacional y aquellos que no lo pueden hacer, es decir los Pueblos Indgenas segn este Convenio 169 de la OIT somos pueblos de segunda categora, para esta institucin del Trabajo que vela por los indgenas como seres que estaran considerados como una especie de trabajadores entre los esclavos y los asalariados, consagra la discriminacin contra nuestros pueblos. A la ONU le basta solo con un mea-culpa por tantos genocidios cometidos, luego de reconocer framente el pillaje colonialista de los ltimos cinco siglos que les ha permitido la acumulacin originaria para crear su actual riqueza solvencia y bienestar se niegan a la reparacin material justa.

De hecho, lo que las principales naciones industrializadas del llamado primer mundo, sostienen es que la historia de los vencedores en una guerra, no es una historia de culpables, sino precisamente es una historia de vencedores. Pero Son realmente vencedores?, o, por lo menos para Centro y Sudamrica, Lograron su cometido los colonialistas del siglo XV?. Es cierta la muerte presunta de las otrora grandes naciones o confederaciones indgenas de Centro y Sudamrica, llmense Inka, Maya, Mapuche, Diaguito-Kalchakis, etc?. Exterminar una tribu, es fcil y de hecho la historia de los vencedores registra estas valientes barbaridades; pero exterminar un pueblo (para no usar ese traicionero concepto de Nacin) poseedor de una alta civilizacin o cultura es mucho mas difcil, sino imposible, no solo por la cantidad de pueblos miembros que estas civilizaciones poseen, sino sobre todo por la calidad de sus valores o modos de vida lo que les da la fuerza suficiente para la lucha histrica a las familias que se resistieron a morir como pueblos.

Adolfo Colombres en 1989, acertadamente escribi: Un indio no est verdaderamente derrotado mientras no est convertido, y aunque Colombres se refiere al cristianismo, el concepto de conversin se hace extensivo a toda la cultura: Nuestros pueblos indgenas se niegan a ser convertidos en una caricatura de Occidente, en ciudadanos de quinta categora. Sin embargo los pueblos indgenas americanos a pesar de los 500 aos de etnocidio, de las innumerables agresiones, exclusiones y agravios (sin reparacin), aun insistimos en la transaccin, en la coexistencia pacfica, aun decimos SI al dilogo, SI al consenso, SI a un nuevo contrato social, SI a la Declaracin de Derechos SIN reparacin; y muchos no-indgenas pensaran que a los indgenas no nos queda otro camino, y yo creo que estn en lo cierto, a los indgenas no nos queda otro camino que el de la paz, el del mutuo respeto, pero no por falta de valenta ni de ansias de justicia, sino porque el legado de nuestra cultura nos induce a buscar el equilibrio y la paridad, sin ellos, no hay solucin a ningn conflicto, por ms vencedores y exterminadores que pretendan ser los colonialistas. Pero falta des-convertir a muchos de nuestros hermanos para que no acepten las migas de los colonialistas; porque la justicia histrica tardar algn tiempo, pero llegar.

Pasar al anlisis de estos conceptos de: Modos de Vida, o Civilizaciones, en el momento actual del debate es fundamental; este debate no debe terminar con la Declaracin de los Derechos de los Pueblos indgenas. Por cuanto que si an existen resistentes o supervivientes- los pueblos indgenas que fueron agredidos e invadidos hace poco ms de cinco siglos, entonces an existe su necesidad histrica, y sus derechos incuestionables de reconstruir sus Estados y de ejercer su libre determinacin. Tratar de atrasar este debate o negar su importancia y trascendencia, es irresponsable, puesto que la nica opcin que deja la intolerancia y la uni-dimensionalidad poltica, econmica, cultural o religiosa, es la alternativa que vemos actualmente en Afganistn o Irak. Pero esta no es la opcin indgena, hace tiempo que las potencias occidentales lo saben: Hasta donde se conoce hasta el da de hoy, los pueblos indgenas tienen una naturaleza y una voluntad transaccional, los indgenas, por lo menos los aqu referidos, de Centro y Sudamrica, no tenemos un modo de vida confrontacional o cultura de guerra. Si hubo guerra de resistencia en casi todos los territorios indgenas de Amrica, como por ejemplo en Argentina, fue porque las fuerzas colonialistas no permitieron otra alternativa que la guerra defensiva, el ataque de los blancos fue total, su guerra fue y sigue siendo hasta la actualidad de tierra arrasada, como se puede constatar en la extrema pobreza que sufren la mayor parte de los resistentes y heroicos pueblos indgenas contemporneos como son los Diaguito-Kalchakis, los Wichis, los Tobas y tantos otros pueblos resistentes. Y all, en Argentina est surgiendo la historia escrita de los pueblos resistentes, la visin de los vencidos en mil combates, pero no derrotados en la guerra; para probar esto est el presente libro y muchos otros que ya aparecieron antes (Marcelo Valko, 2010) y seguirn apareciendo. Son testimonios y pruebas irrefutables.

Lo anterior puede tener un matiz hasta filosfico, lo cual nos puede servir de presentacin al tema de la experiencia histrica de los pueblos Diaguito-Kalchaki, que aqu en el presente libro nos ha reunido. Y eso es lo que propongo en esta introduccin: Que debemos superar el dilogo asimtrico entre colonizados y colonizadores, puesto que nuestros pueblos y culturas aun no han sido derrotados en esta larga guerra colonialista, ni mucho menos han sido reparados por el agravio, por el despojo; debemos apostar por un dilogo paritario intercultural, un dilogo entre seres humanos que tenemos culturas diferentes, ninguna con ms valor que las otras, o ms Derecho de existir que las otras, sino que debemos dar paso, en forma colectiva y con intervencin indgena, al poder creativo del consenso para forjar una cultura de la Unin en la diversidad, (que no es, por supuesto la democracia occidental o su multiculturalismo). El Pueblo de los Quilmes, ya retorn, despus de haber dejado regado su simiente por el mundo, pero ya despert de su largo exilio, de la inconsciencia que le ocasion esa derrota momentnea. Y Occidente en Argentina y en Amrica debe despejar de su mente ese absurdo monopolio sobre valores supremos o ciencias universales o lgicas y razones objetivas que ha caracterizado a la intolerancia de ciertos intelectuales y polticos occidentales, que felizmente son cada da menos, pero sintomticamente siguen fieles a sus discursos e intereses, no quieren soltar, ni compartir el poder. Mientras los indgenas alejemos eso de la lucha por el poder, mientras persistamos en luchar por la recuperacin y el mantenimiento del equilibrio, tendremos asegurada la victoria sobre el invasor; lo contrario es pasarse a sus filas, asumir al enemigo como nuestro maestro.

Las experiencias del exterminio de nuestros pueblos indgenas como las aplicadas en Argentina deben ser cuidadosamente estudiadas y descritas, puesto que los resguardos, las reducciones y las reservaciones no parecen ser los mtodos que se aplicaron en las pampas, los resultados prcticos que ha tenido el colonialismo en contra de nuestros hermanos de Argentina son ms parecidos a los de Norteamrica. Creemos que estas prcticas y tradiciones en territorios donde las poblaciones colonizadas han sido reducidas a minoras, como lo fueron en Argentina y su guerra del desierto comandadas por Rosas, Rivadavia y Roca, como guerras de exterminio, deben de tener un tratamiento descolonizador especial por lo diferente y cruento que resultaron y en lo que devinieron en la actualidad. En estos territorios conflagrados como lo son las Comunidades de los valles Diaguito-Kalchakis la cuestin de la autonoma territorial comunal, es de primer orden. Aunque es tambin de primera importancia la realizacin de diagnsticos situacionales para ver la actualidad del colonialismo hoy en Argentina y la situacin de los pueblos indgenas como una realidad que va a impactar en el futuro cercano del devenir continental. Pero sin estudios profundos y serios sobre esta guerra de exterminio que redujo a los indgenas argentinos a nfimas minoras, no se podr tener una idea aproximada de cmo y de cunta matanza hubo, de qu dimensiones fue tamao genocidio; es como dice Valko un trabajo para los exterminlogos.

Estos mtodos exterminadores como los que se ensaaron contra los pueblos indgenas argentinos, no pudieron ser aplicados, por mltiples razones, en pueblos indgenas cuyas poblaciones son actualmente mayoritarias dentro de pases como Per, Bolivia, Ecuador o Guatemala. En estos pases lo nico efectivo es tratar el tema de las Reformas Estatales en el sentido que apuntamos arriba, el de forjar Estado Pluri-nacionales, lo cual significa implementar verdaderas revoluciones nacionales en cada pas en donde se aplique, por cuanto el tipo de reformas de los Estados sern de orden maysculo, ya que se trata nada menos que de poner fin a fenmenos endmicos en los pases como es el Centralismo y la concentracin del poder y la riqueza. Estos Estados a reformar, son manejados en la forma de regmenes polticamente despticos por una etnia y una cultura hegemnica, puesto que persisten en usar los estilos arcaicos de tipo feudal que an mantienen los Estados-repblicas existentes y que ya no pueden sostenerse por si mismos. Es necesario pues, modernizar los Estados convirtindolos en verdaderos Estados de consenso entre los pueblos que los habitan, y ya sean finalmente convertidos o modernizados como Estados unitarios, Estados federales o Confederacionales, debern tener Constituciones Plurales que interpreten los intereses de todos los pueblos y que consagren los dos principios de la ONU: El principios de Libre Determinacin plena para todos los pueblos y la Igualdad de Derechos entre los pueblos.

Este trnsito no va a ser fcil, puesto que los que tienen el control de lo que comnmente se llama la mamadera estatal no la van a soltar as de fcil, pues esto implica la corrupcin ms flagrante y la existencia de mafias criollas legales que manejan estos viejos Estados mono-nacionales republicanos.

Igualmente me parece importante, para despejar las alternativas que tienen los pueblos indgenas de Argentina, la reflexin sobre la participacin poltica de los movimientos indgenas en las actuales estructuras gubernamentales del resto de pases sudamericanos, tanto de los poderes Ejecutivos como Legislativos, experiencias como las ltimas y abundantes en Bolivia y Ecuador y en menor medida en Venezuela y Colombia. Aqu lo ms importante ser debatir en qu trminos se han hecho las propuestas de los representantes indgenas, o mejor dicho, cules han sido los programas de los partidos o candidatos indgenas; y si han sido aplicados estos programas y propuestas, qu resultados han tenido para el bienestar y el avance de los pueblos que representaron o dijeron representar.

Y aqu caben los recuerdos de cmo se forjo la lucha indgena en Sudamrica. En los aos 80s un grupo de lderes indgenas de varios pases, hicieron realidad la primera internacional indgena en Sudamrica con el surgimiento del Consejo Indio de Sudamrica (CISA), experiencia de la que quiero rescatar, la creacin de la Revista Pueblo Indio, en la que me toc el honor de ser el director-fundador, hasta su cuarto nmero; desde sus pginas caracterizamos e intentamos guiar aquella etapa del movimiento como de una inexorable recuperacin de la conciencia histrica y de la identidad de nuestros pueblos indgenas, lo que despus nos llevara a lanzar la exitosa campaa continental de los 500 aos de la resistencia indgena; luego de la cual se levanta una etapa caracterizada por la transaccin y la conquista de los primeros territorios liberados, que gozan de cierta autonoma, como la de los hermanos Misquitos de Nicaragua y los Kunas de Panam y ciertamente, etapa que prcticamente culmina con el levantamiento armado de nuestros hermanos del EZLN, en Mxico en enero de 1993 y la autonoma de algunas comunidades de Chiapas.
Pero la etapa actual y que nos tiene preocupados en la actualidad es la del primer gobierno indgena en el continente, que muy a pesar de sus actuales dificultades es el de Evo Morales en Bolivia. Podemos afirmar que el Programa del MAS de Evo es algo aun incierto para los intereses de los pueblos indgenas, mas aun su ideario y sus principios ideolgicos son aun cuestionables como representativos de los pueblos indgenas andinos. Claro que las cosas nuevas no nacen bajo modelos ideales, los nios no son copias perfectas de sus padres, pero deben nacer con los genes y el ADN necesarios para el crecimiento y multiplicacin de su estirpe. Que esto suceda depende exclusivamente de la composicin del Estado mayor del MAS y del devenir del gobierno indgena de Bolivia. Podemos tambin esperar una impostacin y farsa, como lo fue el gobierno del falso indgena Alejandro Toledo en el Per? Creo que es muy difcil, pero no imposible, la insurgencia organizada de Evo Morales y del MAS, desde sus chacras cocaleras del Chapare, y mas an desde sus comunidades de origen antes de la inmigracin al Chapare, no son garanta suficiente para decir que las reformas que se ven en Bolivia y en el gobierno del MAS, son un autntico gobierno que interpreta los intereses de las mayoras quechua-aymaras del Kollasuyu altiplnico. El futuro juzgar.

Varios analistas internacionales plantean la inminencia de los cambios en la economa y en los mercados por la irrupcin de la India y la China como las nuevas potencias que amenazan la hegemona de los EEUU y la UE en el mundo y por la fuerte crisis en la que se debate este primer-mundo, pues se dice que aquellas culturas milenarias, gracias al confucionismo, al taosmo y al induismo, han sabido tomar de Occidente solamente lo necesario, en cuanto a tcnica y ciencia, para incluirlo en sus modos de vida, en sus culturas milenarias y para competir con Occidente por la hegemona del mercado mundial.

No dudamos que algo as ocurrir con las civilizaciones indgenas de Amrica, sobre todo en territorio andino que otrora ocupaba la confederacin de los Inkas, territorios que por el sur austral, llegaban al territorio del actual Santiago del Estero, en donde se habla muy bien el quechua, pasando por Tucumn, es decir al territorio Diaguito-Kalchaki, pueblos que no fueron anexados por conquista imperial de los Inkas, como as nos lo han tratado de hacer creer los colonialistas, sino que se unieron a los mtodos confederativos de los Inkas. Esto lo he podido constatar personalmente por la enorme cantidad de smbolos y de instrumentos arqueolgicos Inkas, vigentes aun en los valles salteos, tucumanos y de Catamarca.

Como el Lugar Sagrado de Quilmes queda en Tucumn, tendramos que relacionarlo con el significado quechua de la raz tkuy, que significa: Conclusin, acto y efecto de concluir, y que en verbo activo significa: Concluir, finalizar, acabar. Ahora, en verbo neutro significa: Convertirse, volverse o tornarse. Y otra palabra ms cercana a Tucumn que es Tukna: Obra o trabajo por terminar o concluir; significados del runa simi o quechua que nos dan excelentes races donde podemos relacionar con el verdadero significado de Tucumn y su relacin con el santuario de Quilmes como Pueblo en la ladera, y tambin del final del Qhapaq an. O podra significar, el comienzo ms bien?, pues tal como nos lo seala el smbolo de la serpiente de dos cabezas, tan presente en Tucumn: en dnde est el comienzo y donde el final?. El santuario de Quilmes podra muy bien tratarse del comienzo y el final de la gran ruta Inka.

Es necesario estudiar prolijamente toda esta regin argentina, para reconocer la huella propia y legtima del significado y la presencia Diaguito-Kalchaki en la confederacin Inka, pues la huella del Qhapaq an se reconoce imbatible en la Kata-marka (Kkhta: Ladera, falda de colina o cerro que como Kkhta pampa, que significa: llanura en declive; y Marka cuyo significado es Pueblo colonia. Catamarca significara: Pueblo colonia en declive) o pueblo en la ladera que es la traduccin del runa simi (Santuario de Quilmes, o lugar sagrado recuperado hace poco por las comunidades Diaguitas de Quilmes), pero tambin por sus plazoletas semi-hundidas circulares y cuadradas (ver fotos) y en el smbolo del Qhapaq-runa, inequvoco emblema de los fundadores de la confederacin Inka y presente en todo el territorio Diaguito-Kalchaki: El de las serpientes entrelazadas, o que aparentan ser una anfisbena o serpiente de dos cabezas, que es el cono, sello, escudo inconfundible del Amaro Runa o Qhapaq Runa, que fueron (y siguen siendo) los alarifes del Qhapaq an.

Esa serpiente "bicfala", que tanto aparece en los diseos de los valles Diaguito-Kalchakis, no es una anfisbena, no es una serpiente que tiene dos cabezas, en realidad son dos serpientes enlazadas por la cola, pero que representa los dos sentidos que tiene el tiempo, ya que el tiempo en la cultura andina tambin es paritario. Hay un tiempo de ida, y un tiempo de retorno (O kutin). Lo que no pasa en occidente con su concepcin del tiempo es que solo es de "ida + ida + ida, etc"; en cambio en el mundo andino el tiempo es "ida-retorno, ida-retorno, etc", es decir mientras el occidental piensa que su tiempo es un "ir" permanente, el andino piensa el tiempo como es realmente un ir y venir. Por ejemplo, cada vez que se aspira aire, se est pleno de vida, en cambio cuando uno "expira", uno hace eso mismo: Se est asumiendo la muerte y esto como soporte de la vida, es el kutin, es decir el retorno, lo mismo pasa con el corazn, el distole es la ida, el sstole, el retorno, el primero lleva la sangre con oxgeno y alimento para el cuerpo, el otro devuelve la sangre muerta. Los de cultura occidental tardarn mucho todava en conceptualizar y ms aun en ser conscientes del tiempo reversible o la etapa del retorno, que cualquier indgena quechua conoce como: Kutin.

Son las dos sierpes que cuidan la vida en la leyenda andina recogida por el Amauta Luis E. Valcrcel, son Yakumama y Sachamama, las dos sierpes que atraviesan los tres pachas, una es el arco iris que da color a los seres de la naturaleza, y la otra el rayo que fertiliza y engendra la vida sobre la tierra. Mitos cosmognicos de la paridad y el tinkuy andino-amaznicos; muy presentes y muy domsticos en los valles Diaguito-Kalchakis. La pregunta es si este smbolo fue llevado o trado hasta all, o ms bien, desde aqu fue llevado al norte con la construccin del mtico Camino de los Justos o Qhapaq an, pues segn el prestigioso y ya desaparecido arquelogo e investigador argentino-boliviano Dik Ibarra Grasso (1917-2000), los fundadores de la cultura andina, vinieron de lo que ahora se conoce como el Sur del Cusco, pero de cun al sur vinieron?, al sur de Potos, tal vez?, pues all esta Tukman y Katamarka. Preguntas cuyas respuestas requieren de una profunda y mayor investigacin. Otra pregunta que me cuece la cabeza es: por qu fue destruido el idioma Kakn? por qu los extirpadores frailes cristianos, se apresuraron en decodificar y desaparecer el idioma nativo local?; Sern las mismas razones que tuvieron la exterminacin del idioma Puquina, que fue el ancestro del quechua y del aymara?.

Volviendo a nuestro tema de las confrontaciones de civilizaciones; ya tambin comenz a pasar con los Mayas y los Mapuches, en Guatemala, en Chile y en Argentina. En Amrica Latina nos debemos preparar para los cambios, mientras mas rpido nos sumemos a ellos, menos bruscos sern los saltos. Si bien no podemos saber cmo ser el mundo dentro de los cien aos que vienen podemos estar seguros que el capitalismo occidental no las tiene todas consigo y que la proclamada globalizacin no es ni mucho menos una mera occidentalizacin. El modo de vida occidental ya no tiene la soberbia de antes, sus valores o principios sobre el Individuo, la Libertad, la Democracia, el Mercado, la hipervaloracin del capital financiero, etc, etc, ya no tienen ese sabor a esos valores universales que les dieron como consecuencia de la derrota del llamado socialismo real y el desmantelamiento del bloque comunista. Estos valores ya no pueden ser impuestos ni vendidos de la forma fantica y fundamentalista como lo pretenden aun algunos sectores recalcitrantes polticos y religiosos, que pretenden continuar con ese hiper-colonialismo que subsiste en Amrica Latina.
Por qu decimos que se fortalece el hipercolonialismo?, porque creemos que es necesario caracterizar la verdadera dimensin del dominio de la cultura occidental en nuestros pases; dominio en la forma de Estados criollos que detentan el poder basndose en dos mecanismos que hasta hoy se han perpetuado y que se profundizan desde la colonizacin de Amrica. Uno es el Despotismo Poltico que sustentan las minoras criollas que estn organizadas en las oligarquas polticas que estn posesionadas de los Estados-repblicas con Constituciones mono-nacionales hechas a la medida de sus intereses y mecanismos de dominacin. Y el segundo mecanismo es el llamado Mercantilismo Econmico perfeccionado hasta lmites insospechados, como por ejemplo la verdadera poltica de Estado que protege las importaciones de alimentos subsidiados que compiten deslealmente con los indgenas productores de alimentos nacionales, los ejemplos del mercantilismo de las minoras criollas sobran a lo largo de la historia de nuestras repblicas.

Adems de estos dos mecanismos notorios, existe en el terreno de la educacin un verdadero sistema de control cultural a travs de los sistemas educativos que por ejemplo en casi todos los pases de Amrica, existe solo un programa nico para una poblacin supuestamente homognea culturalmente occidental y tnicamente criolla y aunque se estn probando sistemas de la llamada Educacin Bilinge-Intercultural, estos programas no pasan de ser verdaderos saludos a la bandera. En pases en donde existen millones de indgenas, que no exista un Ministerio de Educacin de la cultura indgena presente, es por decir lo menos una afrenta de lesa humanidad. Y no abundaremos sobre la dominacin cultural a travs del control meditico que ejercen las minoras criollas sobre las masas indgenas, pues para reconocer este discurso es necesario mirar a travs del cristal indgena y sobreponerse al hipercolonialismo mejor implantado en el mundo, que impone un racismo muy sofisticado del cual no se habla ni se legisla, pero que se practica automtica y subliminalmente, la gente segn sea su extraccin cultural y tnica sabe mantenerse dentro de sus espacios estancos, sabe dnde no debe ir y con quin puede hablar y con quin no; es un racismo depurado en donde el indgena y el mestizo es victima y victimario en su misma persona y en contra de sus hermanos. En fin, el racismo en nuestros pases es un racismo encapullado a los mismos mecanismos econmicos, sociales y polticos, por tanto son mecanismos invisibles, ese racismo del cual sus prcticas sociales no se hacen conscientes, no se pueden hablar, ni denunciar, porque las prcticas sociales no delatan su verdadera causa y sus verdaderos mecanismos, salvo cuando por necesidad o casualidad alguien traspasa las fronteras invisibles del racismo subliminal, soterrado, encapullado a un sistema aparentemente legal.

En el ao de 1937 Germn Arciniegas escriba en Bogot que los espaoles no descubrieron Amrica, sino todo lo contrario que la ocultaron, dice: ...se afanaron por esconder, por callar, por velar, por cubrir todo lo que pudiera ser una expresin del hombre americano (Amrica, tierra firme, Edit. Sudamericana, BBAA, 1959; p. 53); No es singularmente sospechoso que los llamados conquistadores espaoles se dediquen a destruir y ocultar absolutamente todo lo que pudiera aparecer como alta civilizacin en Amrica?, al notar la ferocidad destructiva de Espaa uno se pregunta, Es que queran que no quede huella ni rastro... , pero de qu?; Qu es lo que queran ocultar?. Y este ocultamiento sospechoso de los valores de nuestros pueblos, es lo que caracteriza la realidad del colonialismo actual, que aun oculta a los pueblos indgenas cual si furamos invisibles.

En el ao de 1998 el experto independiente de la Comisin de DDHH de la ONU, Alfonso Martnez citaba en su informe sobre Tratados entre Pueblos Indgenas y Estados, al investigador del colonialismo Walter L. Williams cuando escribe: el fenmeno colonial europeo implica la conquista y control de pueblos culturalmente diferentes, cuya idiosincrasia es tan dismil, que por ello deben ser gobernados como sujetos a los que se les margina del proceso poltico (en Journal of American History N 66, Pg. 4, 1980). Esta marginacin total del proceso poltico que excluye a nuestros pueblos de los procesos de gobernabilidad, es algo que re-crea y perfecciona lo que nosotros llamamos hiper-colonialismo sobre nuestros pases andinos.

R. Tom Zuidema, el prestigioso estudioso de la cultura andina, en uno de los diarios limeos de mayor circulacin en el Per, responda hace poco una entrevista que le hiciera Juan Ossio, exministro de Cultura, as : ... Y yo no s hasta que punto en el Per o en las culturas andinas se ha reconocido la pluralidad de la sociedad; en cierta forma, me parece que la cultura indgena nunca ha obtenido un reconocimiento legal; y luego: ...Creo que donde ms ha sufrido la cultura indgena es en la organizacin poltica a nivel mas alto del pueblo mismo... la idea indgena de una organizacin poltica encima de la organizacin de los pueblos existe todava. Y finalmente: Como holands, descendiente de estudiosos coloniales, me parece en cierto modo, que el Per es un pas colonial; hay gente de una cultura occidental que gobierna a pueblos totalmente distintos y si no se puede hacer de Lima una repblica independiente, entonces hay que resolver el problema de estudiar mejor las culturas fuera de Lima... me parece casi imposible occidentalizar todo el pas... .

Estas tres ltimas citas, las he escogido para que nos ayuden a entender las principales caractersticas del hiper-colonialismo de nuestros pases andinos, como fenmenos sociales que hay que estudiar y diagnosticar para intentar soluciones apropiadas a la gran dimensin del conflicto que plantean, estas caractersticas se refuerzan mutuamente y recrean lo que hemos llamado situacin de hiper-colonialismo de nuestros pases, estas caractersticas son: 1. Que el colonialismo interno ha ocultado (o invisivilizado) y con esto, ha negado o desaparecido los pueblos indgenas, incluso en los pases en los que los indgenas tienen una poblacin superior a la de los criollos occidentales. Proceso que ha sido llamado en la ONU: Proceso de domesticacin de los Pueblos Indgenas. 2. Que las minoras criollas y sus estructuras de poder y de gobierno han creado mecanismos de exclusin total en contra de los pueblos indgenas desaparecidos por un proceso culturalmente dirigido, estas estructuras deben ser estudiadas y desmontadas para permitir el acceso intercultural al gobierno y al poder y; 3. Que los Estados y sus mecanismos estatales han sido montados con la pretensin de occidentalizar a todo el pas, cosa que en opinin de muchos especialistas es imposible.

Estos tres fenmenos que todava no han sido estudiados en profundidad y cuyo conocimiento es lo que va a posibilitar las terapias o soluciones efectivas y eficaces; es lo que le hace sugerir socarronamente a R. Tom Zuidema estudioso del fenmeno del colonialismo, que sera mas fcil que los criollos independicen ciudades o barrios dentro de las ciudades, en donde viven, en lugar de pretender ilusamente occidentalizar el total de nuestros pases.

Salta, septiembre del 2011

* Este texto originalmente es la Introduccin del libro: Kakanchic, Pjaro de las Tormentas, La Resistencia del Pueblo Quilmes, de Adriana Zaffaroni, Francisco Chaile, Javier Lajo y Gerardo Choque, del Colectivo Rescoldo, Salta, Argentina, 2011.






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