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Morás y los Anarcomisóginos: Esquiroles del Patriarcado
Por Belén di María - Saturday, Jun. 23, 2018 at 2:14 AM
beluxdimaria@gmail.com Corrientes, Argentina

Se dicen libertarios, pero operan contra la libertad de las mujeres. Demonizan a la marea verde y tratan de instalar la teoría conspirativa de que la violencia de género “es un invento del sistema”. Cinismo y peligros del nuevo discurso del odio

Cuando un movimiento emancipador cobra fuerza, inmediatamente aparecen los reaccionarios.

No es novedad que quienes tienen interés en mantener todo como está intenten frenar por todos los medios los vientos de cambio.

Pero cuando los cambios parecen inminentes, los reaccionarios agudizan sus estrategias y surgen alianzas inesperadas.

No puede decirse que nosotras, “las del pañuelo verde”, fundamos el movimiento feminista, porque deshonraríamos a muchas generaciones de compañeras que lucharon arduamente antes que nosotras, durante décadas.

Sin embargo en los últimos años crecimos muchísimo y muy especialmente en este 2018 con la discusión por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el centro de la escena y a pasos de convertirse en ley.

::: Ladran, Sancho :::

Gracias a nosotras que tomamos la calle, gracias a la izquierda que nos dio voz en el parlamento mucho antes de que se tratase el proyecto y gracias a todas esas valientes compañeras que nos allanaron camino antes, también.

Tampoco me sorprende que todos quieran salir en la foto, incluídos los exponentes del rancio gobierno Neoliberal que ocupa la Casa Rosada hoy.

Desde Macri hasta Pinedo, pasando por Peña y Michetti, todos sabemos que se manifestaron públicamente en contra y ni la mejor opereta de los capitalistas de la prensa dominante borrará ese estigma de la memoria colectiva.

Nuestra victoria es una victoria popular, es una victoria de clase.

Y seguro que herimos susceptibilidades, ahora que decidimos no mendigar por nuestra dignidad sino ejerzerla día a día, en la Facu, en el laburo, en la web y en nuestros hogares.

En todos estos sitios tenemos que soportar una enorme presión por parte de estructuras patriarcales que están más vivas que nunca, y que replican nuestros viejos, nuestros hermanos, compañeros y profesores, etc…

Y nos armamos de paciencia y explicamos las veces que sea necesario todo lo que significa ser mujer en esta sociedad autoritaria: ser ciudadana de segunda, ser objeto sexual, infravalorada, acosada, abusada, violada y asesinada…¡por el simple hecho de ser mujer!

Yo lo hago de buena gana, y también entiendo que algunas compañeras se harten de ser señaladas, sojuzgadas como “feminazis”, “asesinas de bebés” desde la ignorancia cursi y la mala fé, por parte de gente retrógrada que sigue obedeciendo los mandatos papales, como si no se enterasen de que ya no estamos en el siglo XVI.

Lo que no tolero y no estoy dispuesta a tolerar es que ese discurso del odio se articule como movimiento político.

Y muchísimo menos que se disfrace de “revolucionario” cuando es en realidad violencia contra-revolucionaria, violencia de género, violencia en estado puro.

Por esa razón firmé un petitorio, junto con otras compañeras de lucha, para que el esquirol profesional Nicolás Morás no exponga sus conspiraciones contra el movimiento feminista ni incite más al odio contra las mujeres que luchan en las aulas de la Universidad Nacional del Nordeste.

Ya bastante tenemos que soportar las correntinas en una provincia feudal donde quizás el setenta por ciento de los varones consideran que no hay violación en el matrimonio, manipulados por la aristocracia ganadera, la Iglesia católica y los extremistas evangélicos de moda.

Pero a la hora de interiorizarme sobre Morás, cuya popularidad crece al ritmo de la ira de quienes pierden privilegios, encontré unos cuantos datos sorprendentes.

::: El Berrinche libertario :::

Morás y su séquito, compuesto principalmente por pibes que apenas rozan la veintena (el mismo tiene veintitrés) más algunos que la duplican, hablan con la misma arrogancia agresiva de los que se sientan en la mesa del café a criticar “El zurdaje” y sentenciar “Son todas putas”.

La misma ironía cargada de rencor, pero un lenguaje mucho más rico.

En el caso del líder de la pequeña secta, incluso solemne. Siempre altanero y amarillista, pero solemne.

“El Feminismo es la Quintaesencia del Sistema, Inquisición y Liturgia del Statu Quo” declara en una entrevista, sin ruborizarse.

La misma pieza, como todo lo que dice o escribe, está cargada de referencias inconexas a personajes históricos, autores del pasado y eventos que creo no estudió detenidamente.

Y afirma: “Estoy en contra del academicismo, una patética arrogancia de adoctrinadores y adoctrinados cuyo fetiche consiste en una atmósfera de falsa superioridad moral para opinar o investigar”.

Lo dice un señor que no ahorra en adjetivaciones.

Para rematar el chiste, en medio de sus habituales conspiraciones reptilianas sobre la complicidad entre los trotskistas y el Pentágono, equipara al movimiento feminista con la “Liga anti-sexo de George Orwell”.

Es que sí, para quienes reivindican la cultura de la violación, las que embanderamos el “No es no” somos puritanas encubiertas.

La libertad sexual es, siguiendo este criterio, la “libre” disponibilidad del varón sobre cuerpo de la mujer. Punto en común con los anti-abortistas.

No es la única referencia al libro de Orwell, porque también califica como “Neo-lengua” al lenguaje inclusivo, desconociendo que es un intento voluntario de impedir la invisivilización oral de la mujer. Ninguna ley lo impone, pese a que el paranoico “adalid de los disidentes” sostenga que “la legislación vigente es feminista”.

Y por supuesto repite, como un mantra, que la violencia de género que nos afecta a miles y se cobra una vida cada 28 horas sólo en nuestro país, es en realidad fruto de una “Industria de la Falsa Denuncia”.

Me pregunto qué opinaría al ver llegar a una guardia, como tristemente me toco presenciar a mí, a una piba de veinte años con la nariz ensangrentada, el ojo morado y presa de una angustia imposible de retratar en palabras.

Que a esa piba le pregunten “¿Quién te hizo esto?” y conteste titubeante “Nada, me peleé con mi pareja pero es mi culpa, se le fue la mano, pero no lo va a hacer más”.

Y que nadie, ningún funcionario, proceda a denunciar.

Pero Morás no disfraza su simpatía por la violencia física.

En esta otra entrevista llama a “Boicotear, deslegitimar, engañar, enfrentar y destruir” a las personas que considera autoritarias, y por supuesto las feministas estamos a la cabeza, que somos fundamentalmente “Señoronas de clase media y alta que pretenden mayores tajadas en los divorcios”(sic) y acompaña estas declaraciones una foto del caudillo con cinco fusiles detrás.

Y sentencia “El pacifismo es jactancia de cobardes”. Todo un valiente.

El wannabe intelectual se jacta de no haber cursado nunca una carrera pero dictar conferencias en facultades de diversos países.

Si bien no soy una militante del saber formal ni mucho menos, me tomé la molestia de averiguar un poco más sobre el currículum del hater profesional y encontré una caja de Pandora.

::: Génesis :::

Muchas de las conferencias que da Nicolás Morás no son organizadas por las instituciones educativas, sino por organizaciones de alumnos, casi siempre de derecha neoliberal. Es el caso de Students For Liberty, una red estadounidense con presencia en varios países de América Latina.

En algo hay que reconocerle coherencia al personaje: Nunca renegó de su condición de ultraliberal, aunque una de las claves de su popularidad under es marcar la distancia con el sector mayoritario del liberalismo.

Morás entonces se define en contra del racismo, la homofobia, las patentes, la simpatía con dictaduras militares y grandes corporaciones y se lo considera un ícono del “libertarismo de izquierda”, que más allá de ese discurso políticamente correcto se ciñe a la perfección del dogma liberal: Nada de estado, propiedad privada de los medios de producción, capitalismo sin ningún tipo de restricción.

Lo más pintoresco de los “left-libs” es que justifican su apoyo al capitalismo explotador sosteniendo que la libre competencia es la mejor forma de distribución de la riqueza.

Para 2012, con 18 años Morás ya contaba en su haber con la distintinción de “Joven Liberal Destacado” de la hiper elitista Sociedad Mont Pelerin y había militado en el fugaz Partido Liberal Libertario. Para entonces decidió fundar su propio espacio: Izquierda Libertaria.

Con un nombre que remite más a Bakunin que a Adam Smith reunió un puñado de estudiantes de la Universidad Nacional del Comahue y la UNR y sin serlo él se aprestó a intentar convencer a militantes del FIT de sumarse a su espacio, y abstenerse de votar en las elecciones legislativas de 2013.

Por suerte, poco éxito tuvo en su cometido y aquel año la Izquierda cosechó el mejor resultado electoral de su historia, colocando por primera vez a trabajadores comprometidos firmemente con la defensa de los trabajadores en el Congreso nacional.

Disuelto su pequeño club, el columnista de Infobae y la Voz del Interior (propiedad de Clarín y La Nación) se volcó directamente al macartismo.

::: ¿Quién no tiene un amigo nazi? :::

A mediados del año pasado los anarco misóginos salen de la cueva con motivo de la conferencia Viviendo la Distopía”, donde Morás despotrica contra esa construcción tan conveniente de la “Corrección Política” que engloba básicamente todo lo que no le gusta, y por supuesto la Revolución de las Mujeres encabeza la lista.

Entre acertadas denuncias sobre el espionaje masivo de Google y Facebook (donde las principales víctimas somos los activistas de izquierda) y a la manipulación de los grandes medios hegemónicos (de los que Morás forma parte) aparecen reivindicaciones a la misoginia del Islam, de Vladimir Putin y de los antiguos griegos, críticas a la medicina moderna y a la educación pública, que para el eterno autodidacta es el resumen de todos los males “pagado con sus impuestos”.

Por supuesto, en su realidad paralela, el feminismo es un movimiento castrador que viene para regular la conducta humana, reducir a la población y es directamente una bajada de línea del Pentágono.

La humanidad era definitivamente más libre cuando las mujeres se quedaban en la casa, donde tienen que estar, claro.

También tiene loas para el editor nazi Padre Varela y todos los historiadores negacionistas del Holocausto, lo que le valió una nueva alianza con la extrema derecha, a la que por supuesto el alma transgresora de Morás ve como la “única expresión anti-sistema de la actualidad”.

En el siguiente video puede verse a nuestro hombre compenetrado en una amable conversación ante el feliz Juan Manuel Soaje Pinto, abogado nacionalista católico, defensor de represores de la última dictadura militar y Grupo Clarín.

Creo que es el mejor compendio del argumentario anti-feminista que se puede encontrar.

VIDEO: MORÁS EN EL CANAL NEONAZI TLV1

Y no me parece que haya que subestimarlo, porque estas falacias se repiten cada vez más.

::: Anti-sistemas del sistema :::

Aunque parezca increíble, la principal plataforma de difusión de Morás en la actualidad, además de la Televisión estatal de Irán, son portales alternativos supuestamente comprometidos con el socialismo.

Resumen Latinoamericano, KaosenlaRed, Portal Oaca, Tercera Información, Foro Contra la Guerra Imperialista y la OTÁN, Palestina Libre, Ruptura Colectiva.

Muchos de esos sitios cuentan con sus propias secciones sobre Género. Entonces ¿A qué se debe esa contradicción? ¿Alinearse por un lado con la causa de las mujeres, y patrocinar a quién se proclama el peor de sus enemigos por el otro?

Si me piden una hipótesis, creo muchas de las ideas de Morás calan entre ciertos compañeros que se sienten erróneamente desplazados por el protagonismo de nuestro movimiento.

Algunas compañeras los bautizaron “Los machitos de izquierda”.

Por eso juzgo peligrosa la complacencia o indiferencia ante los anarco misóginos, porque intentan banalizar y desprestigiar a la causa de las mujeres por izquierda.

Si bien, como hemos visto, el discurso del odio roza el delirio, no pocas de esas frases las he tenido que escuchar incluso entre varones del FIT, y no pocas veces.

Igualar la liberación de las mujeres con una forma de revanchismo o “la búsqueda de privilegios” es quizás el recurso más inteligente del patriarcado para deslegitimar nuestra causa y restarle apoyos.

La épica contestataria de Morás y su tropa, esa exageración de su presunta cultura docta y el estilo transgresor de rebeldes sin causa llegan a mucha gente más preparada e incluso mejor intencionada que el público de Agustín Laje y el resto de los haters.

Esa funcionalidad deliberada al orden patriarcal le vale a Morás el mote que nos puso a quienes realmente luchamos contra la inequidad: Él es el mejor ejemplo de “Anti-sistema del sistema”.

Es nuestro enfrentarlos y poner un freno a la propagación de esta nueva amenaza para nuestro movimiento.

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” - Rosa Luxemburg

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