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Junta polvo en Buenos Aires la colección “Nuestra voz”
Por Adrián Moyano - Thursday, May. 12, 2016 at 9:44 AM

Se publicó durante el gobierno anterior pero no se alcanzó a distribuir y el actual, no demuestra interés en hacerlo. Participaron con sus textos y relatos, poetas, docentes y músicos mapuche-tehuelches de la región.

Junta polvo en Bueno...
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En los últimos tramos del gobierno nacional anterior, el Ministerio de Educación concretó la publicación de la colección “Nuestra voz”, un emprendimiento editorial que reunió y entrelazó “textos producidos por alumnos, docentes, miembros de pueblos originarios y hablantes de lenguas indígenas de nuestro país, concebidos y realizados para ser compartidos con la comunidad toda”, según comentaba en sus primeras líneas el ex titular del área, Alberto Sileoni.

Concretamente, la colección se conformó con seis volúmenes de una cantidad variable de páginas, con poesías y otros textos en idiomas de los pueblos indígenas de la Argentina: moqoit, pilagá, qom, rankülche, tehuelche, mapuche, mapuche-tehuelche, haush, selk´nam, yagan, chulupí-nivaché, wichí, mbya, guaraní correntino, chané, ava guaraní, guaraní paraguayo, tonocoté, quichua santiagueño, kolla-quechua, huarpe, diaguita y diaguita-calchaquí.

El emprendimiento tuvo incidencia en la región, ya que a instancias del Plan Nacional de Lectura se convocó la participación de diversos poetas, escritores y músicos del pueblo mapuche, tanto de Río Negro y Neuquén como de Chubut e inclusive de Santa Cruz. Aportaron trabajos que finalmente se publicaron Viviana Ayilef, docente y escritora de Chubut; Tulio Cañumil, educador de la provincia de Buenos Aires; y de Fabio Inalef, poeta y educador de Neuquén capital.

También sumaron sus versos y contadas Anahí Rayen Mariluan, música que reside en Bariloche; Lucía Aillapi, narradora de Sierra Grande; Paloma Orosco, también narradora de Fiske Menuko - General Roca; Fermina Pichumil, educadora de la misma ciudad; Liliana Ancalao, poeta y docente de Comodoro Rivadavia; Juan Carlos Meliñanco, docente de Caleta Olivia; Moisés Meliñanco, de la misma profesión y ciudad; al igual que Juan Nicolás Meliñanco; y por último por orden de aparición, Celia Rañil, por entonces (2015) directora de Pueblos Originarios en Santa Cruz.

Trabajo cuidado

Los seis libros presentan una edición muy cuidada y denotan un trabajo muy intenso, ya que cada poema o narración se presenta en versión bilingüe: castellano-mapuzungun, para el caso del pueblo preexistente a la ciudad de Bariloche y la provincia de Río Negro. El dato desalentador es que durante la gestión anterior no se alcanzaron a distribuir los ejemplares y que la actual, no sólo no parece tener interés en hacerlo, ni siquiera se sabe de qué manera continuará el Plan Nacional de Lectura. Si es que continúa…

La intención original radicaba en que la colección llegara “a las escuelas del país” pero según pudo saber El Cordillerano, casi la totalidad de la tirada junta tierra en dependencias del palacio “Pizzurno”, es decir, la sede del Ministerio de Educación de la Nación. Es más, los trabajadores del Plan Nacional de Lectura que quedan, experimentan la más absoluta incertidumbre sobre su futuro laboral.

Un auténtico despropósito. Según los designios originales, “su lectura nos permitirá conocernos más profundamente, a la vez que reconocernos como un país diverso, que recupera las voces ancestrales y las actuales, dándoles a cada una un espacio propio. La presencia de diversas lenguas con sus variedades locales, en cada uno de los seis tomos: Estamos, Enseñamos, Compartimos, Cantamos, Creamos y Recordamos, es parte fundamental del texto polifónico que trama y sostiene nuestra identidad cultural”.

En tanto, para la administración que estuvo en el poder hasta el 10 de diciembre último, “la Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe y el Plan Nacional de Lectura confluyeron en el desarrollo de un proyecto por mucho tiempo soñado: la elaboración de una colección plurilingüe en una multiplicidad de lenguas que diera cuenta de gran parte de las voces que se hacen presentes en la Argentina de hoy. Con Nuestra voz (el título de la colección), se resume así la búsqueda, recuperación y valoración de cientos de producciones escritas por docentes, alumnos, miembros de pueblos originarios habitantes de lenguas indígenas de diversas comunidades”.

“Los textos reunidos aquí nos llevan de una canción a un testimonio, de una leyenda a un relato de resistencia… También a la posibilidad de sumergirnos en la hechura de una vasija o en el trabajo con el chaguar. Nos permiten recuperar historias ancestrales, observar el arco iris o la luna… Todos nos brindan un espacio a compartir”, añade entre otras consideraciones, la introducción del trabajo.

Que tome nota el Ministerio de Educación de Río Negro y que al menos, reclame los ejemplares que considere pertinente para su distribución en las escuelas de la jurisdicción provincial. Se trata de un gran trabajo, aunque como presidenta de la Nación figure Cristina Fernández de Kirchner… En tanto, la página web del Plan Nacional de Lectura no acusa recibo de la nueva gestión. Desde allí se pueden bajar todos los libros en PDF de la colección “Nuestra voz”. Siempre es mejor el libro tangible, pero algo es algo. AM

Todavía con vitalidad

En el capítulo que lleva como título “Mapuche / Mapuche – tehuelche” puede leerse que “la transmisión del mapuzungun se vio afectada por la historia que vivieron sus hablantes: la discriminación y los prejuicios de la sociedad mayoritaria, los esfuerzos de la escuela por lograr un país monolingüe, las migraciones a las ciudades que los mapuche y tehuelche se han visto forzados a emprender producto de la expulsión de sus territorios”. Esos fenómenos, a los que hubo que sumar “la desestructuración comunitaria”, conspiraron para fomentar “el progresivo abandono de la lengua”.

A pesar de ese cuadro, “hoy en día el mapuzungun continúa siendo una de las lenguas indígenas con mayor vitalidad en el país. Numerosas organizaciones y diversos miembros de la comunidad trabajan intensamente para difundir la cultura y la lengua mapuche, organizando talleres y desarrollando material didáctico para su enseñanza. Muchos adultos y jóvenes se acercan para aprender su lengua en un complejo proceso de afirmación de identidad y recomposición comunitaria”. Bariloche no es la excepción.

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