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Elecciones en las cárceles: no hubo fraude, sólo violaciones a los DDHH
Por José Per - Tuesday, Nov. 07, 2017 at 7:06 PM
joseper@protonmail.com (Casilla de correo válida)

Los escrutinios resultantes de los comicios realizados en las cárceles reflejan que sobre unos 36 mil personas detenidas procesadas habilitadas para emitir el voto sólo lo hicieron poco más de 9 mil. Este escaso nivel de participación no se debe a ninguna desobediencia civil: la gran mayoría de esos “no electores” vieron sistemáticamente vulnerados sus derechos políticos por la omisión del Estado en sus distintos niveles y agencias.

Por decreto, las autoridades de comicio (quienes dirigen las actividades del establecimiento) deberán ser funcionarios de las cárceles. Sucede como en las escuelas, con las diferencias que existen entre una institución educativa y una fuerza de seguridad que se alimenta con al menos 3 muertes al mes. Así, el derecho político de los electores es “tutelado” por el servicio penitenciario, lo que habilita todo tipo de extralimitaciones del personal carcelario en el día de los sufragios, aunque se nombren algunas autoridades externas a la cárcel o docentes propios: gran parte de las autoridades de los comicios son personal del servicio. Nada les garantiza saber qué votan más allá del nombre que marcan. Nada les garantiza poder identificarse sin dejar sus documentos a merced del servicio penitenciario.

La inclusión de los condenados es un derecho inminente. La voluntad política de 100 mil personas no puede dejarse en manos de ninguna fuerza de seguridad. Esto no es un problema electoral ni de resultados de escrutinios, es un reflejo punzante del silenciamiento clasista de la vida de los pobres: salvadas las conciencias "multiagenciales", los presos volvieron a ser dejados a merced de sus verdugos cotidianos. Miles de presos sin documentos para identificarse una vez tras las rejas. Miles de presos impedidos arbitrariamente de votar. Gestionando sus derechos políticos, quienes maltratan a sus visitas todas las semanas, quienes administran sus torturas y miserias diarias.

Mientras el sistema representativo sólo ofrezca el fetiche del sufragio como única herramienta de expresión política es imperativo que la sociedad civil retome inclusivamente la voluntad de todas sus partes, con el principal objetivo de impedir la sumatoria de silenciamientos que pesan sobre una población mayoritariamente sin condena, mayoritariamente pobre, mayoritariamente sin primario completo, mayoritariamente sin recursos para contratar un abogado, mayoritariamente acusada de delitos menores.

En las PASO de Agosto y en las generales de Octubre no hubo fraude en las cárceles: solamente se violaron derechos humanos como todos los días. La voluntad política de los presos quedó completamente aplastada por el “mandar a votar a los presos” del servicio penitenciario.

Es necesario el control popular de todas las instituciones.

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