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Paritarias 2018: Bajarte el salario
Por Indymedia Trabajadoras/es / El Roble - Wednesday, Mar. 07, 2018 at 10:49 PM

El gobierno avanza con uno de sus objetivos principales: bajar “el costo argentino”.

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Con Macri el poder adquisitivo de los trabajadores sufrió una caída brusca. Del 2015 al 2017, el salario mínimo cayó 6,1% en la Argentina, convirtiéndose así en el país donde más se deterioró en la región.

Esta caída no fue pareja, aunque abarcó a casi todos los asalariados. Sólo los aceiteros no perdieron, mientras que entre los más perjudicados estuvieron los choferes, docentes, petroleros y estatales.


Fuente: Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV

Combatir la inflación”

Entre dólar y tarifazos (en gas y luz el aumento con Macri es superior al 1000%) el gobierno insiste en un argumento que no por absurdo es menos repetido: para bajar la inflación hay que “contener” los aumentos salariales.

Aunque la metodología no es nueva el macrismo innovó para peor al imponer discutir la “inflación futura” en base a cálculos del propio gobierno que se presentan como “metas de inflación”.

En 2016 la “meta de inflación” fue del 25% y fue finalmente del 40%. Un “error de cálculo”. En 2017 dijeron que iba a ser de entre 12 y 17%, pero terminó siendo del 25%, otro “error” similar.

A finales del año pasado anunciaron un 12 para el 2018, algo tan increíble que antes que terminara diciembre salieron a “corregirlo” a 15%, cifra que ahora pretenden imponer como techo paritario. Aunque hay consultoras que ya están evaluando hasta un 26%.


En línea con el gobierno: Reguera de aceiteros de San Lorenzo y Fernández de la UTA

Firmando con Triaca

El techo paritario 2018 comenzó complicado por el escándalo aún no resuelto que envolvió a Jorge Triaca Jr. con la intervención del SOMU y su reconversión en una cueva para 250 punteros del PRO.

Sin embargo nunca falta quien tira una línea, o inclina la cabeza, y en este caso fue Pablo Reguera, del sindicato aceitero de San Lorenzo -que hace dos décadas no integra la Federación nacional- quien primero firmó un aparente 15%.

En verdad, el acuerdo contiene otros puntos, como el acortamiento de la paritaria previa y un bono de entre 23 mil y 32 mil pesos que elevan el porcentaje.

Sin embargo, el Ministro de Trabajo repartió a los medios de forma parcial las actas del acuerdo, mostrando sólo las dos primeras páginas, mediante su viceministro y operador Horacio Pitrau, para instalar la ficción del 15%. Todo con la venia del sindicato.

Es que el 15% es tan intolerable que casi nadie lo firmó. Otro ejemplo es el de la UTA, primer gremio “grande” en prestarse a la maniobra. Roberto Fernández firmó un 19% en actas separadas de la cual el gobierno sólo difundió la del 15% y que incluyó además un 3,6% por la cláusula gatillo de 2017 y 1.500 pesos no remunerativos.

Más allá de las sutilezas del marketing, sigue siendo un mal acuerdo. Así lo señaló Marcelo Marín, delegado del transporte cordobés: “Nos hubiese gustado que al menos por una vez Fernández nos representase, pero no, fiel a su conveniencia a la hora de negociar un nuevo aumento salarial hizo lo que le dictaron los empresarios. Nos hubiese gustado que alguna vez se pusiese los pantalones largos y que con la misma vehemencia con que persigue y proscribe a los delegados combativos, se enfrentase a la patronal”.

En la línea de fuego

No todas las paritarias se van a firmar igual de fácil. El gobierno eligió confrontar abiertamente con los gremios que no bailan su música. En ese lote se cuentan los bancarios, docentes, camioneros, estatales y aceiteros de la Federación nacional.

“Estamos en una situación muy difícil porque hay una clara provocación del gobierno”, señaló el bancario Santiago Etchemendi, Secretario General de la CGI CABA del Banco Provincia. “Con las patronales nos plantearon un aumento del 9%. Estamos hablando de las patronales que más ganan en el país”.


Santiago Etchemendi del Banco Provincia

“Lo que se está necesitando es la apertura de una buena discusión abajo, para darle una mayor participación a los compañeros y donde debemos plantearnos seriamente esta falsedad que significa discutir la inflación”, consideró Etchemendi. “Este gobierno ni en sus propios cálculos llega a acertar en los dos primeros años del gobierno y no lo va a hacer en éste. Y no nos ofrecen el 15%, nos ofrecen la mitad para discutir en cuotas, etcétera”.

“Buscan debilitar nuestra actividad gremial por ser un sector muy enfrentado al gobierno, con la intención de aleccionar al conjunto de la clase obrera. Que un gremio poderoso no puede con ellos. Por ese lado es fundamental la paritaria esta porque puede marcar una tendencia desfavorable a los compañeros del resto de los gremios”, afirmó el dirigente bancario.

“Creo que las paritarias a nivel nacional vienen complejas, vienen con firmas a la baja, y hay pocos gremios que están realmente defendiendo el salario”, consideró por su parte Cristian Montaño, Secretario de Prensa de la Federación de trabajadores aceiteros. “El gobierno ha apuntado fuerte a invertenir en esas negociaciones paritarias. Es un tercer jugador que está jugando fuerte a favor de las patronales”.


Cristian Montaño de la Federación Aceitera

“Están firmando el 15% todos gremios afines al gobierno, que se bajaron de la marcha del 21 y que son lo mismo de siempre. Todos entran en el juego del gobierno de discutir porcentajes y no discuten el salario mínimo vital y móvil, cuánto vale la fuerza de trabajo, cuánto necesita cada compañero para vivir dignamente. El problema central está ahí. Al margen que los gobiernos pongan pautas salariales, el problema es que los gremios entran en ese juego de los porcentajes, que si es para adelante, que si es para atrás, y siempre caen en esa trampa. Porque aunque el porcentaje sea igual al de la inflación, si se le aplica a un salario de miseria va a seguir igual. Ese trabajador no va a poder acceder a una vida digna”, agregó Montaño.

“En el año 2015 nos pasó lo mismo con el kirchnerismo que apostó fuerte a un techo salarial y estuvimos 25 días de paro, y este año puede pasar lo mismo. Nosotros no vamos a aceptar un tope del 15%. No vamos a discutir inflación pasada ni futura. Vamos a discutir cuál es el valor de la fuerza de trabajo del compañero aceitero y si no se llega a un acuerdo nosotros estamos dispuestos a pelear como siempre lo hicimos”, concluyó el obrero aceitero.

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