El jueves, después de 15 días de marchas multitudinarias en las principales ciudades de Brasil, los gobiernos de San Pablo y de Río de Janeiro afirmaron que bajarán las tarifas de ómnibus, trenes y subtes, al precio que tenían antes del aumento. Desde el Movimento Passe Livre realizaron una amplia manifestación para “celebrar el triunfo del pueblo”. En la misma, se hicieron presentes organizaciones de extrema derecha reivindicando la criminalización del aborto y la reducción de la edad penal para menores; además, atacaron a organizaciones de izquierda y quemaron banderas. "Ahora debemos hacer una evaluación, pero seguramente ahora buscaremos la tarifa cero en el transporte público. Existieron militantes de extrema derecha que le quieren dar aires fascistas a este movimiento popular", dijo Pedro Bernardo, del MPL.
La masividad de las manifestaciones expresaron un descontento más profundo, en torno al funcionamiento de los servicios públicos en general y al discurso, sostenido por el Gobierno, de que en Brasil “todo va bien”. "Además del crecimiento económico, el mito falaz de la "nueva clase media", hay una realidad profundamente crítica en todas las esferas de la vida cotidiana de los asalariados" señala el sociólogo Ricardo Antunes, y asegura que "cualesquiera que sean las consecuencias de estos movimientos, el país ya no será el mismo. Apenas estamos empezando".
Más información en Sección Internacionales