Julio López
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PRONUNCIAMIENTO DEL II PARLAMENTO MAPUCHE EN CHUBUT (PUELMAPU)
Por Org. Mapuche Tehuelche 11 de Octubre - Tuesday, Oct. 14, 2003 at 9:48 AM
puelmapu@terra.com.ar (02945) 45 1611

Buenos Aires Chico (Puelmapu), 12 de octubre de 2003.

Los días 11 y 12 de octubre de 2003 realizamos nuestro II Futa Trawun Mapuche en la Escuela Nº 93 del Paraje Buenos Aires Chico (El Maitén). En este parlamento participamos las comunidades mapuche y mapuche tehuelche Ñankulawen, Lago Rosario, Costa del Lepá, Futa Huau, Vuelta del Río, Sepúlveda, Emilio Prane, Mariano Epulef, Pillan Mawida, Gualjaina, Chacay Oeste, Sierra de Gualjaina, Cañumil, Katrawletuaiñ, Napal, Paichil Antriau, Ancalao y Quintriqueo; las organizaciones Pu Weche Lafkenche, Pu Fotum Mapu, Equipo de Comunicación Mapurbe, Organización de Comunidades Mapuche Tehuelche '11 de Octubre' y Centro Mapuche Bariloche; y pu peñi ka pu lamuen de las ciudades: Furilofche, El Maitén, Esquel, San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Fiske Menuko. A este segundo Futa Trawun trajimos nuestras demandas, luchas y pensamientos desde una vasta porción de nuestro Wallmapuche (Territorio Ancestral Mapuche), una porción tan vasta que abarca lo que el Estado argentino ha denominado provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro.

Una vez más reafirmamos que el Futa Trawun es nuestro único ámbito de representación genuina y colectiva para acordar estrategias de lucha como Pueblo, así fue para nuestros kuifikeche y así es para nosotros. Seguiremos por este camino y no renunciamos a la idea de que en un tiempo no muy lejano se realicen parlamentos donde estén presentes hermanos y hermanas de todo el Wallmapuche. En este Parlamento reafirmamos, como lo hicimos en el anterior, que no reconocemos los límites trazados por Argentina y Chile, ya sea hacia fuera como hacia el interior de esos estados. Ni argentinos ni chilenos, Mapuche.

Las denuncias presentadas fueron muchas y en muchos casos coincidentes. Los hermanos y hermanas de Sierra de Gualjaina plantearon que desde hace tiempo demandan al municipio de Gualjaina la construcción de un puente, sin obtener respuestas. Situación similar denunció la Comunidad Ancalao, que reclama la construcción de un puente sobre el arroyo Portezuelo y la Comunidad Costa del Lepá respecto a la reparación de la pasarela existente sobre el río Lepá y la construcción de un puente. La comunidad Futa Huau también recordó que desde hace más de 5 años el Estado se comprometió a enripiar el camino, hacer el alcantarillado pertinente y a construir un puente sobre el arroyo Cañadón Grande, sin haberlo cumplido.

Estas faltas de respuestas son parte de una política por la que se promueve el despoblamiento de nuestro Territorio, ya que no se realizan las obras de infraestructura vitales que garanticen nuestro desarrollo. El aislamiento al que nos vemos confinados afecta, entre otras cosas, a nuestra producción y abastecimiento. Los jóvenes abandonan sus comunidades rurales ante la falta de perspectivas y falsas promesas de progreso y se trasladan a las ciudades para amontonarse en los suburbios. En los campos quedan sólo los ancianos y los terratenientes aprovechan para usurpar una vez más nuestro Territorio.

Este panorama nos pone a prueba y nos da margen para practicar nuestra autonomía y capacidad de autogestión, como lo hicieron los hermanos de la comunidad El Mirador. La falta de respuestas del municipio de Gualjaina, a su demanda de colaboración para la apertura de un camino entre esa comunidad y Costa del Chubut, los llevó a abrir con sus propias herramientas y brazos un camino de 18 km. que será inaugurado el próximo 1 de noviembre.

A esta política de despoblamiento se suma el abierto ataque a nuestro Pueblo: desalojos (latentes en las comunidades Vuelta del Río, Sepúlveda y Pillan Mawida), violencia directa y persecución jurídica. El Estado ha optado por criminalizar nuestra lucha y transformar nuestros reclamos en delitos. No sólo los organismos provinciales de justicia nos imputan, procesan y condenan sino que la Justicia Federal ha comenzado a actuar en el mismo sentido. Dos hermanos han sido procesados por sedición y otros dos se encuentran imputados por delitos contra la propiedad pública. Intentan frenar nuestras protestas armándonos causas judiciales en tanto aumentan el despojo. Actualmente la mayor tensión se concentra en la Comunidad Vuelta del Río, donde la justicia ordenó el desalojo de la familia Fermín. Es de público conocimiento que el terrateniente José Vicente El Khazen, acompañado del interventor del Instituto Autárquico de Colonización y Fomento Rural (IAC), pidió al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) 2 millones de pesos para entregar los 9 lotes en conflicto a la comunidad Vuelta del Río. Desde este Futa Trawun rechazamos cualquier pago, no importa la suma. El Khazen usurpó nuestro Territorio y consideramos que el pago para lograr la restitución del mismo es un premio por los atropellos consumados.

Otro de los conflictos latentes es con el grupo italiano Benetton. Este caso es un claro ejemplo de cómo los terratenientes y las grandes empresas se sirven del Estado para defender sus intereses y saciar su ambición a cambio de migajas. La corporación italiana en más de una oportunidad compró autos 0 km para la policía de El Maitén y esta con empeño defiende sus intereses. Recientemente la Compañía Argentina Tierras del Sud (Benetton) compró un predio en el kilómetro 1440 de la ruta nacional 40, frente al ingreso su Estancia Leleque. Durante décadas allí funcionó una estación de servicio (‘la agencia’) en breve lo hará un destacamento policial. Tal vez esas mismas fuerzas sean empleadas para desalojar a las familias mapuche que se niegan a abandonar las viviendas de la estación ferroviaria de Leleque. El Estado ha pensado un Plan de Desarrollo Regional en base a la reactivación de La Trochita. Como lo hace siempre, cuando piensa en nosotros resuelve profundizar la exclusión. Habrá desarrollo para los amigos del poder y más carencias para quienes carecen de recursos.

El Estado ha dejado al descubierto que las leyes que dicen garantizar nuestros legítimos derechos no tienen ningún valor. Sólo la unidad de las comunidades en conflicto y el acompañamiento coordinado de nuestras organizaciones y comunidades garantizan la efectiva resistencia y lucha ante los atropellos. Así lo hicieron nuestros kuifikeche (antiguos) y así lo volveremos a hacer. Los lugares se mantienen trabajando y desarrollando la cultura, esto nos fortalece para seguir luchando por nuestro Territorio, más allá de los títulos de propiedad y las cuestiones burocráticas.

Está demostrado que las instituciones estatales que dicen atender las demandas de los Pueblos Originarios no implementan políticas que nos beneficien. El INAI es un organismo obsoleto y lo es porque no existe una voluntad política de dar soluciones reales a nuestras demandas. Nunca vamos a permitir que nos represente y menos avalar que negocie o realice gestiones en nuestro nombre, tenemos nuestra propia forma de representarnos y no es a través del Estado que nos oprime. Y como denunciamos al Estado también denunciamos a los yanaconas que, a pesar de carecer de representatividad, hablan en nuestro nombre y con su complicidad legitiman las políticas estatales respecto a los Pueblos Originarios. Estos yanaconas tienen nombre y algunos son: Sofía Miñangir, Ambrosio Anqueo, Claudio Tureo, Oscar Payahuala, Víctor González y Jorge Currumil.

Llamamos a todos los hermanos y hermanas a no ensuciarse con la política wingka, no hacer caso a los koilatufe. El Estado no es árbitro o espectador neutro ante el despojo consumado por terratenientes y empresas locales y multinacionales sino que es un instrumento de ellos. En el Estado está la raíz de todos los atropellos que vivimos, ejemplo de esto es la política de Regularización de "Tierras Fiscales" implementadas por la provincia de Río Negro. Las presuntas "tierras fiscales" no son tales sino Territorio Mapuche y mediante esta política no se regulariza ninguna situación sino que se consuma un nuevo despojo encubierto. El otorgamiento de títulos de propiedad individuales a nuestros hermanos, que demandan la tenencia comunitaria del espacio territorial, es una sutil manera de romper nuestra forma ancestral de organización. Esta medida es llevada adelante en momentos en que empresas mineras realizan cateos en nuestras comunidades y proyectan explotaciones - similares a las previstas en Esquel - en pueblos como Los Menucos.

El avance minero trae de la mano otros atropellos a nuestro Territorio, como la construcción de cinco represas sobre el Río Corcovado (Proyecto La Elena). Estas obras no fueron pensadas para mejorar el servicio eléctrico de la población sino para garantizar el suministro a emprendimientos extractivos.

En la última década el Estado argentino puso precio a esta porción del Wallmapuche, la tasación se consumó a través del Proyecto Patagonia XXI, financiado por el Banco Mundial. Empresas europeas hicieron un detallado relevamiento de las riquezas que podrían llevarse. La única vía para garantizar la preservación del itrofilmogen (todas las formas de vida) y nuestra relación armónica con él es ejerciendo nuestra autonomía y viviendo de acuerdo a nuestra espiritualidad.

Una de las vías para alcanzar esa autonomía es logrando el autoabastecimiento de nuestras comunidades, lo que impide que el Estado llegue con sus políticas asistencialistas y sus punteros políticos. Esto es bien sabido por quienes detentan el poder, por eso se ocupan de que todas las puertas estén cerradas, como sucede con las barreras sanitarias del SENASA y las cargas impositivas. Mediante una práctica discriminatoria no sólo se nos impide comercializar nuestros animales sino llevar del campo a la ciudad un poco de carne para el autoconsumo. Y destacamos que son prácticas discriminatorias porque las mismas reglas no se aplican a terratenientes, como Benetton, o parientes del poder, como Guajardo – hermano del intendente de El Maitén -. Estas barreras nos llevan a vender nuestros animales a bajo precio a los frigoríficos de la zona, que monopolizan el mercado.

Ante la imposibilidad de disponer de lo producido debemos abandonar nuestras comunidades buscando una mejor subsistencia. Es claro que el autoabastecimiento nos permite fortalecer la resistencia, nos da confianza en nuestras fuerzas y organización. La resistencia continua, lo demostraron las comunidades Quintriqueo, Prane, Futa Huau y Huisca Antieco con la recuperación de sus territorios, lo demuestra Vuelta del Río, que impidió el desalojo.

POR TERRITORIO, AUTONOMÍA Y LIBERTAD

II Parlamento Mapuche

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