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Descolonizar nuestras mentes
Por José Del Grosso*/Rebelion - Thursday, Oct. 16, 2003 at 8:30 AM

Para poder sanar es necesario reconocer que estamos enfermos.

14 de octubre del 2003



* Psicólogo clínico



Para poder sanar es necesario reconocer que estamos enfermos. Igualmente, para descolonizar nuestras mentes, debemos reconocer que estas han sido colonizadas a través de una serie de técnicas psicológicas y la inoculación de un conjunto de programas inconscientes.

La tarea de sanar a nivel mental es una tarea muy ardua, pues todos tenemos la impresión de que actuamos libremente, que las ideas que albergamos son nuestras y que, además, estas son correctas. Por ende: ¿por qué habríamos de revisarlas? "Yo jamás compartiría ideas equivocadas o que fueran contra mí mismo". Sin embargo, ¿cuántas veces no hemos comprado objetos que realmente no nos son útiles? ¿Cuántas veces no dijimos sí cuando queríamos decir no o lo contrario? A muchos la idea de haber sido mentalmente colonizados, a pesar de ser un hecho, una realidad, puede parecerles un cuento de ciencia ficción y, en particular, este artículo podría parecerles una manera de llamar la atención.

Pero lamento desanimarlos. No es así.

En particular, nosotros latinoamericanos a pesar de habernos ¿independizado? formalmente, informalmente cargamos a cuestas en el presente con el pasado de la ideología colonizante del europeo: su lengua, su tiranía, sus complejos de superioridad, su inclinación a la rapiña, su oportunismo, su vanidad, su codicia, su inhumanidad, su psicopatía. Cargamos con su filosofía, su religión asfixiante y su estilo de vida apegado a lo material. Todo lo cual, particularmente durante el último siglo, ha ido formando un sincretismo con la ideología colonizante del "estilo de vida estadounidense" y subrayo estadounidense, porque ellos no son América (no son nosotros ni nosotros somos ellos), que es una manera sutil a través del lenguaje de anexarnos inconscientemente a su dominio imperialista.

Por suerte, aún perduran en nosotros algunos rasgos positivos de nuestra herencia indígena como son la solidaridad con el otro y el impulso guerrero de nuestra voluntad de querer ser libres e independientes.

Pero nuestra voluntad inquebrantable de guerreros que desean ser libres e independientes no nos sirve de mucho si nos "hacemos los locos" y no somos conscientes de que cada día que pasa somos mentalmente manipulados con mayor intensidad y efectividad por el "big brother", el "tío sam" o con más propiedad por el imperio.

"Eso no me pasa a mí". "A mí eso nunca me va a ocurrir". "Yo no me dejo manipular por nadie". "Es imposible que me manipulen, yo no sólo soy inteligente, sino que además soy un intelectual"…

La posibilidad de que alguien sea manipulado no pasa exclusivamente por un acto de voluntad, ser inteligente o haber leído muchos textos. Incluso no hace falta ni el chantaje ni la fuerza bruta para manipular a alguien.

Sin ser expertos, todos hemos manipulado a alguien alguna vez y, a su vez, también hemos sido manipulados, de modo que sabemos que la manipulación pasa por: "ni se dio cuenta de que lo engañé" o "ni supe cómo me engañaron".

Allí está la clave de toda manipulación, de toda posibilidad de introducir ideas colonizantes en nosotros: "Que no nos damos cuenta, que no tenemos consciencia de que estamos siendo manipulados"; pues de otro modo no caeríamos en la trampa de los colonizadores.

Si abrimos nuestra consciencia a nuestro entorno y observamos y escuchamos lo que los demás dicen y hacen, podremos apreciar que la manipulación comienza por la familia y se extiende a la educación formal, la formación religiosa, la vida en el trabajo, el comercio, los medios de información, la vida política y la vida íntima de pareja.

Si ello es así, ¿no es de esperar que desconocidos con intereses desmedidos de poder y control también nos quieran controlar y manipular? ¿No es posible que esos individuos sin escrúpulos y con cantidades inimaginables de dinero utilicen conocimientos científicos sobre la conducta humana para manipularnos? Por favor, píenselo. Al menos considere la posibilidad de que ha podido ser víctima de la manipulación. Si no reconoce la enfermedad, jamás podrá sanar.

Lavado de cerebro

La manipulación de la opinión pública no es algo nuevo. Seguramente, esta comenzó desde el mismo momento en que aparecieron los primeros grupos de cazadores y prosiguió con el surgimiento y formación de las primeras sociedades y religiones. Sin embargo, ha sido durante el último siglo que las técnicas y estrategias de manipulación mental han alcanzado asombrosos grados de sofisticación y efectividad, tanto es así, que hoy en día es posible manipular la opinión pública a distancia.

Muchos son los factores que han hecho posible la manipulación a distancia.

Entre ellos podemos mencionar: la concentración de grandes capitales y poder; el sistema jurídico nacional e internacional a disposición de un reducido grupo de poder económico que controla el proceso de colonización global; organizaciones como Human Rights Wacth, que sirven como intermediarios de los deseos y necesidades de los mencionados grupos de poder; el desarrollo de las tecnologías de comunicación; la anuencia de una parte significativa de la comunidad científica; y las investigaciones científicas sobre la conducta humana y el funcionamiento del cerebro humano. Todo ello en combinación con nuestra ignorancia sobre temas álgidos como la globalización, el neoliberalismo, el efecto invernadero…; la desinformación; el haber cedido nuestras voluntades y capacidades a supuestas autoridades: "expertos" o "conocedores" religiosos, científicos, políticos, militares y economistas para que manejen nuest ra vida pública; y el haber aceptado la implantación en nuestro lenguaje cotidiano de eufemismos: "asesinatos legales", "daños colaterales", "ayuda humanitaria (después de haber bombardeado a ase mismo pueblo)", "bombas inteligentes"

La connotación negativa de la palabra manipulación ha sido mimetizada a lo largo de la historia mediante expresiones tales como sugerencia, consejo, propuesta, conversión… y, más recientemente, con términos como propaganda, guerra psicológica, operaciones psicológicas…, o de manera más suave y elegante como publicidad, relaciones públicas e ingeniería social. Pero en sí todas ellas son técnicas de lo que conocemos como lavado de cerebro.

Si tomamos literalmente el concepto de lavado de cerebro, podemos creer que se trata de una limpieza de este, es decir, de la eliminación de "ideas" equivocadas. Pero no es así.

A través del lavado de cerebro, lo típico es hacernos creer que nuestra percepción y concepción de la realidad, aunque se ajusten en buen grado a los hechos, son erradas. Lo que se pretende en realidad es "bloquear" nuestra sana capacidad de percibir y razonar.

Aunque nos venden sutilmente la idea de que están eliminando en nosotros un conjunto de ideas erróneas y nos muestran la luz, en realidad lo que tratan de hacer los manipuladores es que "nuestro cerebro funcione con programas que alteren nuestra capacidad de análisis o la anulen y/o generen confusión en nuestra mente, de manera que nuestro sistema lógico de pensamiento deje de funcionar adecuadamente y permita la entrada de programas e información falsa que actúen sobre nuestro inconsciente y que, a su vez, nos impulsen a reaccionar en beneficio de nuestros agresores".

El esquema aproximado de acción de la toda manipulación es el siguiente:

- Hay una realidad concreta.

- Sobre esa realidad siempre se crea y se presentan dos connotaciones antagónicas: vg. Capitalismo-Comunismo; Gobierno-Oposición; Demócratas-Republicanos...

- El victimario utiliza alguna estrategia para atraer y atrapar nuestra atención. Usualmente, aparece como alguien interesante, con autoridad…, que conoce un secreto: ¿No se ha dado cuenta de…?

- El victimario, como quien no quiere la cosa, lleva la conversación al "terreno emocional". Desde allí crea confusión, miedo y cierto nivel de angustia en la víctima, haciéndola dudar de sus propias percepciones, recuerdos y capacidad de razonamiento.

- El victimario usando hábilmente las ideas y el lenguaje de la víctima, le plantea a esta que su connotación de la realidad, no sólo es errónea, sino peligrosa.

- El victimario re-crea la realidad de una manera que a la víctima le parece "lógica" y "aceptable", momento que usa para introducir toda clase de programas e ideas que le convengan.

- El victimario induce a la víctima a creer que hay una solución única para "poner remedio" al estado de cosas existente.

Cuando los victimarios han logrado su propósito, no hay manera de que las víctimas del lavado de cerebro entren en razón. No hay explicación lógica posible, argumentos o pruebas contundentes que valgan para hacerles ver la realidad de los hechos, pues, en su angustia y agitación mental, las víctimas no logran hacer funcionar "correctamente" su capacidad de razonamiento.

Imagine toda esta manipulación mental usada por privados a nivel social. ¿No resultaría en confusión, ineptitud y esfuerzos aplicados en direcciones desatinadas?

Lo anterior explica, por ejemplo, cómo tantas personas de la oposición venezolana víctimas del lavado de cerebro, a pesar de las evidencias, continúen afirmando hoy día que no hubo golpe de estado en Venezuela el 11 de abril del 2002 o vayan a misa y junto con el cura rueguen a Dios que se muera Chávez.

Lo más increíble es que las víctimas del lavado de cerebro están convencidas de que sus victimarios "les abrieron los ojos", "les ayudaron a conocer y ver la realidad"; y los perciben y defienden como sus salvadores.

Al haber perdido la confianza en sus propias percepciones y en su propia capacidad de razonamiento lógico, la víctima de lavado de cerebro, confusa y angustiada, se vuelve indecisa y siente la necesidad imperiosa de confiar en alguien para "saber" qué decisiones debe tomar. Es este el momento en que la víctima entrega su poder y confianza a los lavadores de cerebro y/o a aquellas "autoridades" que les son "sugeridas". Este es el momento en que los lavadores de cerebro pasan a ser los ojos, oídos y voz de sus víctimas, tal cual como lo decían literalmente los mass media venezolanos durante el Paro de Diciembre y Enero pasados.

En general, las víctimas del lavado de cerebro, al haber perdido la confianza en sí mismos, encuentran "cómodo" depositar su confianza en los mass media, algún sector político y religioso, educadores, consultores financieros…

Así, el lavado de cerebro a través de lo que se llama Public Relations o Creadores de Imágenes es tan efectivo que, por ejemplo, los grandes inversionistas estadounidenses depositan su confianza en un diario como el Wall Street Journal. Literalmente, no hacen ningún movimiento financiero sin antes haberlo consultado. En el plano político, el lavado de cerebro conducido a través de los Creadores de Imágenes es tan efectivo, que los votantes ¿olvidan? los antecedentes dudosos de los candidatos y votan por ellos como si se trataran de personas virtuosas.

En frío, sin el trabajo de Public Relations durante las campañas políticas, ¿cree sinceramente que la gente hubiera votado por un Mala Hierba (Bush traduce Mala Hierba) un Aznar, un Blair, un Uribe o un Carlos Andrés Pérez?

¿Cree que un reducido grupo de gente en Venezuela sin este trabajo de lavado de cerebro, conducido a través de la creación de imágenes, le estaría prestaría atención o toleraría a una Marta Colomina o a un Napoleón Bravo o creería a los actuales cabecillas "políticos" y "militares" largamente conocidos como corruptos, denunciados antes incluso por los mismos mass media?

Un aspecto interesante sobre lo anterior es que muchas de las víctimas del lavado de cerebro desprecian tanto a sus victimarios como a aquellos que estos presentan con una Imagen Lavada. Las víctimas "saben" que ni sus lavadores de cerebro ni los vagabundos a quienes les ha sido lavada la imagen son confiables.

Sin embargo, las víctimas, confusas, siguen sus directivas porque quedan mentalmente atrapadas en la falacia de que sólo hay dos alternativas posibles, entregando así "voluntariamente" su poder y capacidad de razonar. Es por ello, que en la actualidad muchas personas nos dan la apariencia de incompetencia mental y hay un sentimiento social de futilidad.

Otros objetivos del lavado de cerebro

Además de poner en duda y alterar tanto nuestra capacidad de captar realidad como mantener perturbado nuestro mundo emocional, podemos señalar los siguientes objetivos:

- Poner en duda nuestra memoria.

- Poner en duda el auténtico significado de las palabras.

- Desinformarnos.

- Mantener una visión distorsionada de la realidad, generalmente de tipo pesimista a la que se contrapone una utopía que podría ser alcanzada "sí y sólo sí…"; de manera que permanezcamos en un ligero estado de depresión, desaliento, desánimo, infelicidad, descontento, miedo…, mientras soñamos con un mundo mejor.

- Crear necesidades artificiales y convertirlas en necesidades básicas.

- Mantenernos divididos y distantes los unos de los otros. "Siempre hay un enemigo y ese alguien es siempre aquella persona que tiene una visión distinta de las cosas".

- Hacernos creer que somos incapaces, impotentes, desvalidos… y que debido a ello, debemos ponernos en manos de los "fuertes", los "inteligentes", los "preparados".

- Favorecer una cultura basada en prohibiciones.

- Favorecer una cultura que excluya la consciencia de sí mismo y el asumir la responsabilidad de nuestras acciones.

- Favorecer una cultura de la culpa.

Algunos factores que han favorecido la manipulación de la humanidad o la autopreservación del sistema de poder en manos de pocos

Todo sistema social tiende básicamente a mantener su estabilidad y a autopreservarse a través de su sistema de creencias y las emociones vinculadas a ellos.

No existe idea que nos sea emocionalmente neutra o indiferente. De alguna manera, siempre nos mostramos a favor o en contra de ellas. Las creencias, además, no se refieren simplemente a información o contenidos. Siempre llevan consigo reglas de conducta vinculadas a la manera de percibir la realidad, pensarla, decidir, sentir, hablar y actuar.

Un sistema de creencias basado en actitudes positivas hacia la solidaridad, la fraternidad, la cooperatividad, el amor, la alegría, el conocimiento, la sabiduría, la satisfacción, la honradez, la justicia, la autoestima, la paz, la democracia…; destruiría per se toda posibilidad de un sistema social del tipo en que unos pocos controlan a la mayoría.

Para los dominadores de un sistema tal es necesario quebrar y mantener quebrado todo atisbo de autoafirmación individual y colectiva, despojar a cada individuo de su poder personal y colectivo, robarle a la mayoría su capacidad de discernimiento.

A continuación mencionaré algunas de las estrategias que los colonizadores mentales han aplicado a la humanidad a lo largo de su historia y que han servido como sustrato efectivo a las actuales técnicas de lavado de cerebro del imperio.

1-Ignorancia y flojera mental

Yo diría que la ignorancia y la flojera mental de pensar por nosotros mismos han jugado un papel esencial en la manipulación de nuestras conductas a lo largo de la historia de la humanidad.

La ignorancia a la que me refiero no tiene nada que ver con lo que la gente comúnmente llama falta de conocimientos, estudios, cultura. Se refiere más bien a: "El desconocimiento de cómo son manipuladas nuestras mentes", "El desconocimiento de la historia que nos condena a repetir el pasado", "El desconocimiento de… las leyes… los manejos internos de los partidos… el tejemaneje de la economía…"

Además, si a las mayorías se las condena al analfabetismo, como forma extrema de ignorancia, eso quiere decir que ellas quedan a merced de las costumbres, las tradiciones, los rumores, los chismes, las murmuraciones, las supersticiones, las creencias… y, por ende, son fácilmente manipulables. Razón por la que con frecuencia es suficiente apelar a sus temores o a sus deseos para movilizarlas a favor o en contra de…

Cualquiera que sea el nivel de ignorancia, si no hay análisis, si no hay crítica, si no ponemos a prueba lo que nos dicen y no investigamos, eso también quiere decir que todos quedamos en manos de las re-acciones emocionales que despiertan en nosotros los mensajes de los lavadores de cerebros.

Ilustremos lo anterior con un ejemplo. El espíritu de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela destaca la "Democracia Participativa", ¿verdad? Si es así y si la mayoría de los venezolanos dijimos SÍ a ella mediante nuestro voto, entonces, ¿por qué siguen existiendo los partidos "políticos"? Sin nuestro consentimiento y participación, ¿no siguen los partidos políticos decidiendo internamente por nosotros? ¿No es antidemocrático que la mayoría de nosotros nos veamos obligados a votar por los candidatos que escogen internamente todos y cada uno de los partidos políticos? ¿No repetimos el pasado al vernos obligados a votar en contra de…, es decir, estoy en desacuerdo con el candidato del lado que estoy, pero como no quiero que ganen los del otro lado, tendré que votar por el que sé que es un sinvergüenza? ¿Quién ha autorizado a la gente de esos partidos a ser nuestra voz y a tomar decisiones por nosotros? Si piensa con detenimiento, la respuesta a la última pregunta es: Nosotros mismos al "tener flojera de pensar", "al tener flojera de participar en la vida democrática por la que supuestamente dimos nuestro voto de aprobación".

2-Negatividad

Por donde quiera que miremos en la historia, la atmósfera psicológica social de la mayoría de las sociedades occidentales está impregnada de una negatividad, pesimismo e impotencia descomunales.

Pensemos un poco al respecto. ¿Es ese clima psicológico el resultado de una conclusión a la que llegó la humanidad de manera realista o se trata de algo inducido?

¿Quién es más fácil de manipular: una persona optimista o una persona llena de rabia, descontenta y pesimista? ¿Qué ocurre con estas últimas personas? ¿Le queda alguna energía para ser creativa, para participar activamente en la solución de los problemas sociales que más le afectan? ¿No es esa una estrategia para mantener nuestra mente distraída con preocupaciones "creadas"?

Diga usted, ¿No ha sido levantada nuestra cultura sobre la base de una atmósfera psicológica de "seriedad", de "gravedad", de "tristeza" de "severidad", de "formalismo", de "juicios", de "obligaciones", de "impotencia" de "una desvalorización de lo humano", de "poca autoestima", de "sentimientos de culpa"?

Vamos a llevar lo anterior al plano individual personal. Piense en lo que sucede en usted mismo. ¿Qué ocurre cuando usted está ante el mundo en una posición del tipo: "Yo estoy mal, el mundo está bien" o "Yo estoy mal, el mundo está mal"? ¿No termina muchas veces entregándose a las circunstancias o entregando su voluntad a otros? ¿No es usted más dependiente en esos momentos y desea que lo "ayuden"? ¿Puede concentrarse en lo que hace y captar todo cuanto ocurre en el aquí y el ahora o su mente salta de una cosa a otra sin que la pueda detener? En esos momentos ¿es usted dueño de sí mismo? En todo caso ¿No se vuelve incapaz e impotente?

Observe, por ejemplo, qué responde al saludo de los demás: "Estoy ahí", "llevándola", más o menos", "regular", "haciendo lo que se puede", "sobreviviendo", "en la lucha"… ¿No son estas expresiones que reflejan su propio desaliento? Al comenzar su día, ¿cuáles son las primeras ideas que llegan a su mente: "Otro día más", "Otra vez a trabajar", "Qué dura es la vida"…?

¿Qué ocurre entonces con el guerrero que hay en usted? ¿No empieza a buscar culpables de su desaliento? ¿No continúa su día maltrecho, malhumorado tratando de buscar placer y evitar el fastidio y el dolor? ¿Quién es el amo ahora? ¿Usted o las ideas que pululan su mente?

Si nos vamos al plano de las religiones, la mayoría de ellas ha asociado la alegría y la risa con lo pecaminoso y diabólico. Si nos vamos a la Biblia y leemos el Antiguo testamento, podemos apreciar que incluso la alegría es asociada con expresiones de agresión: v.g. el pueblo de Israel se llena de regocijo cuando Dios ha aplastado a sus enemigos. ¿No es esa una manera de inocular y disfrazar la envidia, el odio…?

No es casualidad que los judíos consciente y deliberadamente hayan crucificado a Cristo por su mensaje de Amor, pues este iba en contra de las posibilidades de manipulación y control de la Opinión Pública.

No es extraño que la Iglesia Católica en particular y el cristianismo en general hayan entre ambos convertido la humildad en sumisión y siguieran los pasos de los judíos, reforzados estos con algunas ideas filosóficas de los griegos clásicos según las cuales las emociones vinculadas al cuerpo siempre tienen una connotación negativa.

Tampoco es extraño ni tiene nada de inocente que la Iglesia Católica haya desplegado toda una campaña propagandística imponiendo que lo correcto es que nosotros, la mayoría, seamos buenos como los santos, mientras que quienes nos están controlando y dirigiendo, los pastores, muestran estar más del lado del diablo que de Dios y de Cristo.

Pero, ¿qué ha significado ser bueno y santo? Ser santo, según el cristianismo y la Iglesia Católica es ser alguna clase de estúpido que acepta todo ¿con resignación? y vivir con una cara grave, cabizbajo, mirando al piso, triste, lleno de pesar y dolor.

El amor de los ángeles, santos y del mismo Cristo nos lo vendieron como sumisión, obediencia, docilidad, respeto, reverencia, miedo, esclavitud, servidumbre...

¿Qué es lo que usted ve al entrar a una Iglesia? Imágenes de dolor y sufrimiento, ¿verdad? ¿Ha visto alguna vez una imagen de Cristo lleno de alegría y seguro de sí mismo? Jamás, ¿verdad? Siempre vemos a un pobre hombre, al hijo de Dios (y todos somos hijos de Dios) crucificado, derrotado...

¿Cuál es entonces el verdadero mensaje del cristianismo? ¿No es ese el Cristo que debemos imitar para salvarnos? ¿No se contradice lo anterior con el mensaje de Amor de Cristo, es decir, de alegría, de estar contentos, de tener nuestra mente libre sin miedos, de convivir sin excluir a nadie? ¿Por qué cree que hay tanta oposición en un sector de la Iglesia Católica a que interpretemos los Evangelios y en todas las misas son los curas los que nos lavan el cerebro con sus interpretaciones sesgadas?

2-3¿Ideas filosóficas o ideas malvadas?

-Existen el bien y el mal.

-El ser humano es malvado por naturaleza.

-Entre los seres humanos existen seres superiores e inferiores, por lo tanto, hay seres que nacieron para mandar y seres que nacieron para ser mandados.

-Entre los seres humanos inferiores están las mujeres.

-Todo aquel que tiene ideas propias y diferentes a las del status quo es un loco o es un poseído por el diablo. Estos individuos ponen en peligro el orden social.

-Es peligroso poner el poder y los conocimientos en manos de los seres humanos inferiores, es decir, de las mayorías marginadas. ¿Quién sabe qué locuras podría ocurrírseles?

La autopercepción y la percepción de los demás sobre nosotros influyen notablemente en nuestra autoestima y, por ende, en nuestro poder individual, en nuestra capacidad de actuar.

Sobre la base de la existencia ¿incuestionable? o ¿falta de reflexión de nuestra parte? del bien y del mal, siempre explicados sobre las dilucidaciones y puntos de vista que nos han brindado quienes detentan el poder y sus acólitos ideólogos, se nos ha inoculado desde nuestra mente consciente hasta nuestro inconsciente y nuestros genes, que el ser humano tiene un lado maléfico, destructivo, que lo hace poco confiable y por ello son necesarias las leyes. Es esa, parte de la autoimagen y la imagen que tenemos de los demás.

¿No es haber sembrado esa imagen en nuestras mentes una buena estrategia de poder, control y manipulación? ¿No introduce de inmediato esta idea la desconfianza entre nosotros mismos, a temer del prójimo porque me podría hacer daño? ¿No nos divide en buenos y malos y, por ende, en amigos y enemigos? ¿Se ha preguntado alguna vez cuán amigos son los calificados de amigos y cuán enemigos los calificados de enemigos?

Las leyes ¿divinas? y ¿laicas? instaladas sobre esta premisa ¿no legalizan directa e indirectamente el castigo a quien es diferente del rebaño? ¿Estas ideas no nos llevan individualmente a sentir desconfianza hasta de nosotros mismos? ¿Qué imagen de nosotros mismos y de los demás podemos desarrollar a partir de la idea de que el hombre es malo por naturaleza?

Deténgase, por favor, a pensar un momento sobre lo anterior. ¿No es la estrategia del bien y del mal, de amigos y enemigos y la institución de leyes internacionales basadas sobre dichos conceptos precisamente una de las estrategias que utiliza USA para tener una excusa legal de atacar a aquellos países que tratan de ser autónomos? ¿En qué se basan las ideas de terrorismo del imperio?

Imaginemos que por un momento nos metemos en la mente de nuestros colonizadores mentales y deduzcamos ¿qué pensarían de nosotros, la mayoría? y ¿cómo utilizarían esa simple idea de la existencia del bien y el mal?

Los seres humanos son malos por naturaleza, poseen malos instintos, por lo tanto, son muy pocos aquellos que están dotados de buenos sentimientos. Debido a ello no podemos esperar que podamos gobernarlos a través de la razón. Sí, no cabe otra posibilidad de gobernar a la humanidad que no sea la de la violencia, el castigo, el terror…

Pero esto no es lo peor. Lo peor es que todo hombre aspira al poder. Siendo así y siendo maligna su naturaleza, todos están prontos a convertirse en dictadores, a pasar por encima de todos y sacrificar el bien común a cambio de sus intereses egoístas.

¡Qué tal si a toda esa gentuza se le instruye, se le da verdadera educación, aprende a pensar y dispone de conocimientos! ¿No acabarían pronto con todo? ¿No terminarían por tener ideas propias? Siempre hay gente como Bolívar que piensan en la libertad. ¡Que locura, todo hubiera terminado en libertinaje, en caos! Sólo nosotros sabemos cómo mantener el orden. Menos mal que siempre hay gente que piensa como nosotros o ingenuos entre esa multitud de imbéciles que se hacen eco de nuestras ideas y dan al traste con las dichosas ideas de libertad. Pero hasta esa idea la hemos sabido convertir en una estrategia de manipulación para mantener a raya a esas masas.

¡Hum, cómo me río de estos miserables de hoy! Son como niños a los que se les engaña con facilidad. Creen en la libertad. Sí, les hemos hecho creer que gozan de libertad política y los hacemos creer en referéndums y partidos políticos.

Ellos no saben que decidan lo que decidan, somos nosotros quienes estamos detrás de sus candidatos. Somos nosotros los del dinero y son esos ambiciosos manejables como títeres a través del dinero.

Hemos sobrevivido a través de la historia gracias al sometimiento de las masas, de esas bestias indignas de ser llamadas seres humanos. Menos mal que las hemos podido dirigir a ratos a través de la fuerza bruta y a ratos mediante las leyes, que no es sino una forma de mimetizar o enmascarar a aquella. ¿No es una maravilla que se nos hayan ocurrido las leyes? Sí, poder torturar, encerrar, matar o cualquier otra cosa a todo aquel que opine, piense, critique o promueva ideas diferentes a las nuestras. A nosotros, los que sí sabemos y damos la vida por la verdad y la democracia.

¿El ser humano es malvado por naturaleza o se defiende de la demencia de los poderosos?

Yo no veo ninguna superioridad en los que se hacen llamar superiores. Por el contrario, veo en ellos un profundo complejo de inferioridad que, entre otras cosas, se manifiesta en su cobardía, en su paranoia, en su violencia como única solución para ¿resolver? los conflictos sociales nacionales e internacionales.

Veo debilidad y cobardía en un Bush, en un Aznar, en un Blair, en un Álvaro Uribe, en un Pinochet, en un Gustavo Cisneros, en un Carmona Estanca, un Carlos Andrés Pérez…, que se esconden detrás de una hipócrita imagen de santos que supuestamente defienden la democracia, que se esconden detrás de armas y soldados físicamente más fuertes que ellos. ¿Fueron escogidos por Dios o por el destino estos seres tan frágiles que deben esconderse tras la fuerza bruta?

Usted, Señor. Usted, señora, ha pensado alguna vez ¿Por qué se ha mantenido sometida a la mujer a lo largo de la historia? ¿Por qué las telenovelas de nuestro continente suelen mostrar a las mujeres como "cenicientas" o como "brujas malvadas"? ¿Por qué la televisión y las propagandas muestran a nuestras mujeres latinoamericanas como unos seres con la cabeza llena de cucarachas, cuyo máximo valor es que sirven a los hombres para acostarse con ellas?

Le voy a dar una pista. Arme usted el resto. Conocemos el mundo y aprendemos la lengua desde el pecho y los brazos de nuestra madre.

2-4 El dinero

En Occidente el oro, las piedras preciosas, tesoros, posesiones…, han sido, erradamente, asociadas durante siglos con el valor y la potencia de los seres humanos; y digo erradamente, ya que se trata de clases de cosas cuyas naturalezas son distintas. Una cosa son los objetos y otra son los seres humanos. Sin embargo, haciendo caso omiso a ello, a lo largo de la historia se ha venido desarrollando la convicción de que, supuestamente, "mientras más se posee más vale una persona, más fuerte, más poderosa, inteligente, sabia… es". Y lo anterior, a su vez, ha sido equívocamente asociado con ocupar un lugar en la sociedad, con derechos, grados de libertad y privilegios. Igualmente, la gente ha tendido a desarrollar una autoestima y una imagen artificial en función de lo anterior.

Así, la mayoría de los que más tienen tienden a jugar a ser dioses y ya desde la soberbia que ello implica, se convierten así mismos en "pobres seres", que no se paran sobre sus propios pies y desde sus capacidades y potencialidades, sino que lo hacen desde las "muletas" del tener. Al otro extremo del continumm tener están quienes carecen y han desarrollado una pobre imagen de sí mismos:

"pobrecitos nosotros", "somos pobres víctimas", "nosotros los desamparados"…; lo que equivale a no tener fe en sí mismos y en sus capacidades. Lo que equivale a que suelan entregar su poder a alguna autoridad, a algún salvador, a depender de las limosnas y voluntad de los ricos.

Todas las imágenes de sí mismos y la autoestima desarrolladas sobre las asociaciones anteriores son falsas y cuestionables. Todos somos igualmente vulnerables y estamos expuestos a las mismas eventualidades.

Tener dinero no significa haber alcanzado un nivel en el cual se está exento de inseguridad psicológica, sentirse vacío, depresiones, delirios de grandeza, paranoia, obsesiones, amargura, envidia, codicia, insatisfacción. Estar exentos de problemas y perversiones sexuales, de abandono, de infidelidad conyugal, de inmoralidad…, menos aún de contraer enfermedades, ser alcohólico, fármaco dependiente… Llegar a convertirse en un psicópata, en un corrupto. Tampoco tiene nada que ver con conocimientos, sabiduría, fuerza…

Desde un principio, quienes desarrollaron estas ideas crearon su propia trampa y entramparon a los demás, pues, en el desequilibrio sembraron la semilla de la desconfianza y hermana de ella es la paranoia, que es lo que podemos observar en sujetos como el emperador Mala Hierba, Rebuznar, Uribe, Gustavo Cisneros, Marcel Graniel, Lusinchi y acólitos de estos en los mass media como una Marta Colomina, que no hace sino rebuznar y pedir a gritos que los gringos vengan a invadirnos para sentirse segura. ¡Pobre ilusa!

Por otro lado, ¿quién dijo que la pobreza obligada es una virtud? Empezando por los mismos "santos", no creo que los monjes seguidores de San Francisco estuvieran muy contentos durmiendo sobre paja, arreglada sobre un piso de piedra. No creo que en invierno sus mentes estuvieran serenas pensando en Dios.

Igualmente, no creo que los ricos tengan por su condición de ricos, una mente serena y no los persiga el temor de perder sus fortunas, porque entre las reglas del juego establecido por ellos mismos está la de arruinar al otro y apoderarse de sus pertenencias. ¿No es cierto que a lo largo de la historia el que "tuvo", envidió al prójimo y lo asesinó y despojó de sus pertenencias? ¿Es falso que entre quienes tienen hoy existen fuertes rivalidades, engaños, traiciones y guerras económicas entre corporaciones, las cuales se devoran unas a otras? El tener y el ser son dos cosas de naturaleza totalmente distintas y debemos separarlas si queremos liberarnos de la esclavitud de las apariencias, si queremos descolonizar nuestras mentes.

Por un lado, todos valemos y somos/siendo. Nos hacemos a nosotros mismos. No venimos hechos, sino que somos/siendo según la medida exacta de lo que sembramos en nuestras mentes, de lo que creemos que somos. Por el otro lado, el tener, para que sea justo debe ser el resultado del esfuerzo individual: "tengo lo que merezco, porque eso ha sido lo que he sembrado".

Tristemente en lugar de creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad para ser felices sobre la base de sentirnos satisfechos y contentos, sobre la serenidad de nuestra mente, hemos confundido la felicidad y la supervivencia con el dinero, lo cual a su vez, es una manera de ponernos precio, de vendernos, de dejarnos llevar por los temores vinculados a la falta de dinero.

Habiendo perdido hace mucho tiempo el hábito de pensar por nosotros mismos, hemos llegado a convertir (mentalmente) en algo natural todas las creencias y emociones derivadas de ellas, de las cuales he venido hablando a lo largo del artículo; y así, a pesar de nuestra capacidad de discernimiento no vemos otro modelo social que no sea el canibalismo económico, no vemos otro modelo de comportamiento ciudadano que no sea imitar a los "poderosos", a los "tiranos".

Nuestra tragedia es nuestro pesimismo de que no existe otra forma de existir que no sea la de imitar a los ricos, es decir, que la de ser tiranos. De manera, que cada uno de nosotros lleva en sí el "virus de la tiranía" e, inconscientemente, pisamos a los demás en la creencia de que, aparte del dinero, la tiranía es una posibilidad de ser, de poder existir y sobrevivir.

Siendo así, no es extraño que toda la gente con menos recursos que los ricos, sea presa de sus ansias de ser y ande en busca de un carguito, un puesto, que se corrompa a sí misma, que se venda, que envidie a aquel que sea inteligente y le ponga todas las zancadillas posibles para que así no quede en evidencia su oscuridad. No puede dársele a alguien el puesto de portero y que no crea tener tanta autoridad como sus jefes. Tampoco es extraño que los de "abajo" busquen ser policías o soldados y se presten a oprimir a sus iguales, pues creen que tener armas de fuego y un uniforme les proporciona poder y los convierte en alguien.

Toda estrategia que vincula el dinero al poder, al ser, a la felicidad, a la autoestima…, es una bomba de tiempo social, la cual mantiene aterrorizados y en tensión a todos los miembros de la sociedad: ricos, clase media y pobres o como usted quiera dividir artificialmente la sociedad.

Aunque la paupérrima imagen de sí mismos mantiene ¿tranquilos? a los marginados durante temporadas, estos no pueden más que sentir odio, envidia y resentimiento hacia los ricos. Odio, envidia y resentimiento que descargan en violencia entre sí mismos y hacia quienes tienen más que ellos: robos, asesinatos… Sin embargo, ello le sirve a los ricos para desviar la atención de crímenes, como matar de hambre a la mayoría, a pesar de que la producción de alimentos, no sólo es suficiente para alimentar a la población mundial, sino que, además, alcanza para dar de comer a un 10% más.

A través de la miseria, el odio y la envidia que esta produce en los menos favorecidos, es fácil manipularlos, es fácil usar por migajas de "dinero" y "poder" a algunos de sus miembros para que repriman y aplasten a sus iguales.

La idea de que sólo el que posee es, le sirve a los ricos para justificar la marginación de la mayoría, nuestra represión mediante la violencia y nuestra exclusión en la participación de la vida del estado.

Por favor, someta a prueba los programas, los virus, que señalé antes. Parte de nuestra ignorancia es haber aceptado sin pensar todo un sistema de creencias que va en contra de nosotros mismos, que nos lleva a fingir lo que no somos, a actuar como si y a que todos permanezcamos en pie de guerra los unos contra los otros. ¿Vamos a seguir aceptando esta situación?

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Por un - Thursday, Sep. 29, 2005 at 9:21 AM

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