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Brasil: Raíces del MST
Por reenvío la fogata - Wednesday, Jun. 02, 2004 at 6:29 PM

Marina dos Santos Servicio Informativo "alai-amlatina" La Fogata




En enero de 2002, el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) cumplió 20 años de edad. La fechas son, sin embargo, apenas referencias históricas, lo más importante son las conmemoraciones en la base a lo largo de todo el año. Quien lucha por tierra solo está cobrando una deuda social que el Estado brasileño contrajo con los pobres. Por esto, quien lucha por tierra y reforma agraria, lucha también por el cambio de la estructura agraria y por los cambios sociales en Brasil. Más que en las conquistas materiales, el MST se afirmó sobre elementos de la cultura brasileña, tomándolos como sustento de sus propias convicciones.

Somos fruto de una larga historia. El Movimiento no puede ser comprendido solamente por sus últimos veinte años. En verdad es fruto de la historia realizada por nuestro pueblo. Somos hijos del pueblo brasileño. De hecho solo existimos hoy porque, antes de nosotros, el pueblo organizó otras formas de organización y de lucha por la justicia. Somos herederos de las luchas históricas de los pueblos indígenas, de los negros, de los blancos, de los movimientos campesinos y de resistencia. Somos fruto de muchas reflexiones. Somos fruto de la teorización de muchas experiencias de lucha que nos antecedieron, sea en Brasil o en los movimientos campesinos de América Latina.

Elementos que precedieron y acompañan al Movimiento:

1º El descubrimiento del derecho. El MST vive desde hace 20 años por haber descubierto el derecho de tener acceso a la tierra. Al ver a otras personas que eran propietarias de tierras, descubrimos que también podemos serlo, y buscamos las causas por las cuales no somos. Ese descubrimiento puede llegar a la conciencia por la comparación entre el tener y el no tener, y por la enseñanzas de la historia de otros movimientos y de la solidaridad entre las personas.

2º La confianza y solidaridad. Quien cree, confía. Este sentimiento de credibilidad da a los otros el merecimiento de liderar, representar el colectivo, guardar objetos y recursos financieros, etc. El MST se empeña por el grado de fidelidad, compañerismo, espíritu solidario, simpatía y respeto, vislumbrando a aquel que debe merecerlo. Los pobres son solidarios por naturaleza. Sabemos que no precisamos de muchas cosas, apenas unos de otros.

Elementos que desarrollaron y expandieron el Movimiento:

a) Ser nacional: el MST se volvió nacional porque la necesidad de los trabajadores sin tierra se extendió por todo el territorio. Las fuerzas sociales, sindicales y religiosas determinaron las posibilidades de instalación y organización del MST en cada lugar. Siendo así, luego de ganar la confianza, el Movimiento ganó apoyo estructural, financiero y moral para hacer las reuniones y las ocupaciones.

b) Adopción de principios: Elaboramos principios para garantizar la línea política de no apartarnos de los objetivos: hacer la reforma agraria y conquistar una nueva sociedad. Memorizados los principios, otros dos elementos se presentaron como forma de implantarlos: identificación de los desafíos y elaboración de los métodos. La responsabilidad con las tareas fue y es la razón de la eficiencia del MST. El respeto a las decisiones colectivas es un deber incuestionable.

c) Aceptar las tácticas y ampliar las reivindicaciones: Un movimiento social tiene su causa específica, pero debe vincularla a las causas generales. Si la principal reivindicación es la tierra, no podemos darnos por satisfechos cuando la conquistamos, porque aún faltarán el crédito, la escuela, la casa, el transporte, etc.

En la historia del MST aprendimos que la fuerza de la opinión pública favorece o dificulta las victorias. Llegamos a los veinte años apoyados por la sociedad brasileña. La discusión para elaborar un proyecto popular para el país: La alternativa es el proyecto popular porque solamente éste puede garantizar definitivamente los derechos negados por el capitalismo.

¿Cómo se mantiene un movimiento social?

Hay infinidad de aspectos que determinan la construcción y la preservación de un movimiento durante mucho tiempo. Simplificando, podemos decir que un movimiento social se mantiene por la combinación de elementos básicos, como por ejemplo, preservar los elementos que lo originaron. Fue importante para el MST mantener esa fidelidad a lo largo de los años. Las contribuciones iniciales del Movimiento permanecen. Por ello, a cada paso surgen nuevos desafíos; por eso la organización requiere enfrentarlos.

La injusticia social está en el origen del MST, y no podría haber surgido si no hubiese concentración de la tierra en Brasil, donde tan solo el 1% de los propietarios detentan el 46% de las propiedades. La necesidad de enfrentar el latifundio hizo que los trabajadores buscasen formas organizativas. Como la tarea de derrotar al latifundio no era pequeña, la función inicial del MST continúa siendo válida y actual. La primera consigna surgida en la lucha por la tierra en el inicio de la década de 1980 fue: "Tierra para el que la trabaja", simbolizando la relación que hay entre reforma agraria y generación de trabajo.

El descubrimiento de que la tierra se conquista con organización, lucha y presión, llevó al Movimiento a vincularlo con el derecho a la educación. Cuando surge la posibilidad de ocupar el latifundio, la preocupación central es si hay escuela para los hijos. Este ideario se extiende cada vez más a los jóvenes y a lo adultos, sea a través de la alfabetización o de la búsqueda de universidad. Sin el conocimiento científico, la reforma agraria no prospera. Con la tierra, el conocimiento científico debe tornarse patrimonio colectivo. La fuerzas de la movilización para enfrentar los desafíos y buscar soluciones a los problemas, llevó a las personas, individual y colectivamente, a tener el reconocimiento público de las sociedades local, nacional e internacional. Solamente la participación en la lucha social y política de forma organizada es capaz de devolver a las personas el espacio negado. En la medida en que se estructura la organización a través de las personas, la percepción social cambia completamente a su respeto. Nadie teme un grupo que pide limosna en las veredas de la ciudades, pero teme un acampamento de los Sin Tierra porque está organizado. Así, el excluido se integra nuevamente por la fuerza al convivir social con identidad colectiva. Rescata los espacios perdidos en la relación social, pero también la dignidad perdida.

Avance de la conciencia

Sería difícil, sin embargo, construir un proyecto, por más simple que fuese, si no hubiese una organización de personas. A través de la lucha no se edifica solo construcciones materiales que adquieren forma a través de casas, escuelas, puestos de salud, almacenes, etc. Se edifican también seres humanos. En este período, muchas personas se vuelven pedagogos, historiadores, filósofos, médicos, agrónomos, cantores, escritores, poetas, guitarristas, agentes de salud. Con eso, el incremento del nivel de conciencia es inevitable. El simple hecho de hacer cosas que no fueron realizadas anteriormente en forma colectiva ya es señal de avance en la conciencia de cada ser social. Hay una conciencia en el acampamento y otra en el asentamiento, ya que los elementos que componen las estructuras de cada uno de ellos son diferentes. La conciencia es un factor determinante para cualificar una organización y darle larga vida sin -por tanto- desviarse de sus objetivos estratégicos.

El MST, además, no sería un movimiento social si no fuese creativo. Lo imprevisto es característica indispensable de los movimientos sociales. Esta creatividad hace que se produzca una nueva manera de vivir la colectividad, de resolver los problemas. Se crean nuevos métodos para seguir siempre adelante. Se comprende que el mayor legado que dejaremos a las futuras generaciones serán los valores. Compañerismo es una palabra nueva que entra en la conciencia y su explicación se da a través de la actitudes. La solidaridad entre los pobres es el involucramiento en las luchas de otros sectores, contribuyendo con nuevas ocupaciones o realizando el trabajo voluntario internamente en la sociedad en que vivimos. Eso genera cuidado y respeto a la vida y a la naturaleza y gusto de pertenecer a la organización como parte de su historia. En ella está escondida y sumergida en inexplicables razones la energía que mueve las fuerzas del enfrentamiento y la contestación al orden vigente. Sin esta energía sería imposible justificar sacrificios, martirios y pérdidas registradas en todo momento. Nuestro destino continúa siendo el mismo.

El MST sigue siendo un movimiento social que pretende organizar a los pobres del campo y sus amigos, para luchar por una sociedad con menos pobreza y menos desigualdad. Y encontramos que el combate con relación al latifundio, el capital, la ignorancia y la dominación tecnológica es la mejor forma de construir una sociedad igualitaria en el medio rural en Brasil. Por eso, en la conmemoración de los veinte años, todos los derechos serán rescatados y conmemorados porque, a través del descubrimiento de los mismos, los obstáculos fueron vencidos. Debemos mirar a la historia para divisar un futuro más claro. Aprovechar la madurez de quien ya caminó tanto y consiguió llegar a los veinte años, poder tener la lucidez de mirar atrás, divisar cada curva del camino andado y superar los errores, fortalecer los aciertos, sacando lecciones para los próximos pasos. Los veinte años del MST pertenecen a quien soñó, a quien luchó, a quien murió y a quien aún no nace. Conmemoramos por quien dio por lo menos un paso en esta ruta y por toda la sociedad que nos dio la solidaridad.

* Marina dos Santos integra la Dirección Nacional del MST

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