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Nuevo camino para la restitución territorial
Por Anred - Tuesday, Nov. 16, 2004 at 11:57 AM
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Ante el saqueo del predio Santa Rosa, de 500 mil hectáreas,por parte de la familia Benetton el matrimonio Curiñanco - Rúa Nahuelquir, Mauro Millán y el abogado Gustavo Macayo viajarán a Roma para difundir el conficto en la tierra de los saqueadores. Lo harán en el marco del encuentro de premios Nobel.

Entrevista a Mauro Millán, mapuche, integrante de la comunidad Once de Octubre de Esquel.

¿Cómo Benetton llegó a ocupar sus tierras?

Todo comenzó cuando (el Estado nacional) se hizo, de alguna manera, fuerte en Patagonia, en territorio mapuche y transfirió la titularidad de la tierra a un grupo empresarial inglés. Las tierras fueron regaladas, obsequiadas, donadas a este grupo que formó la Compañía Tierras del Sur Argentino. Los años transcurrieron y, entre 1991 y 1992, este grupo transfiere al grupo empresarial Benetton, muy poco claramente 900 mil hectáreas que no solo están en Chubut sino también en Santa Cruz, Río Negro y Provincia de Buenos Aires.

Cuando Benetton se hace cargo como nuevo propietario del lugar, se producen varias cuestiones. Entre ellas, los peones, que en su 99 por ciento son mapuches, denunciaban que les habían cercenado derechos que habían obtenido: se les prohibió cultivar la tierra, criar ganado, aves de coral, todos derechos básicos para la supervivencia.

También Benetton comenzó a aplicar una política que iba en desmedro de los derechos que tenían los peones en las estancias. Nosotros nos hicimos eco de esta situación, denunciamos el desvío intencional del río Lepah, que atraviesa a la comunidad Lepah con alrededor de 100 comunidades mapuches, para riego de un importante sector de las estancias. Esta denuncia tomó trascendencia internacional, pero finalmente el estado provincial simplemente favoreció los intereses de la compañía y desactivaron el conflicto.

¿Cuál fue el conflicto más grave con éstas empresas extranjeras?

Hace dos años, la familia Curiñanco Nahuel, que esta compuesta por Atilio, Rosa, sus hijos y sus netos, decidieron retornar a un lugar que tienen que ver con el origen de Atilio Curiñanco, ahí están sus antepasados, es un lugar que siempre se considero reserva, es decir que no le pertenece a nadie pero que es una porción de tierra que se comparte comunitariamente. Ellos después de ser despedidos de la única fábrica que había en Esquel, con sus pocos ahorros invierten para volver a esa tierra, pero inmediatamente se les presentó la policía con una orden de desalojo argumentando que las tierras que ellos habían ido a recuperar pertenecían a la Compañía Tierras del Sur Argentino. Eso que ellos habían hecho todo el trámite previo de averiguar si las tierras se mantenían en la situación en la que ellos la habían conocido. Cuando llegó el juicio oral y público, el grupo Benetton trató de desactivarlo varias veces porque, seguramente, veían que iba a ser contraproducente a sus intereses. Inclusive una vez se presentó el vicepresidente de la Compañía Tierras del Sur Argentino, el señor Perazo, y propuso que la familia Curiñanco deje de reclamar ese predio y, a cambio, ellos se comprometían a retirar la denuncia, principalmente la penal. Desde ya que se rechazó de plano la propuesta. En el juicio oral, la familia Curiñanco queda sobreseída de la denuncia penal, pero el juzgado falló en lo civil a favor al grupo empresarial.

¿Siguen habiendo desalojos?

Si. Durante el transcurso del juicio y posteriormente a él, nosotros comenzamos a investigar y finalmente pudimos comprobar la existencia de una compañía minera que le pertenece al grupo empresarial Benetton. Con los cual mostramos que el interés de la compañía no era sólo abarcar tierras y mostrar un rostro ganadero sino que tiene proyectos mineros. Y el tema de la minería en todo lo que es la cordillera y principalmente Chubut, está muy latente. Gran parte de la sociedad civil y el pueblo mapuche se pronunció para no dejar pasar ningún tipo de emprendimiento minero sobre territorio mapuche, como pasó en Esquel. Este descubrimiento dejó entrever las verdaderas intenciones de este grupo empresarial y eso ocasionó mucho conflicto porque el tema minero está muy latente.

Por otra parte, hace una semana, unos hermanos nuestros de en la localidad de Hualhaina, expulsaron a una compañía minera que intentaba extraer oro sobre el río Lepah. Digamos que este es un tema despertó muchos conflictos en los que las tierras mapuches están muy amenazadas porque hay acuerdos que hicieron el gobierno nacional con empresas mineras donde se prima la seguridad jurídica que demandan las compañías frente a los derechos y libertades del pueblo mapuche.

¿A qué nivel de violencia física llega el conflicto?

Hubo desalojos muy violentos. Los más violentos fueron los de la localidad de Vuelta del Río y Maitén donde la Policía de la provincia de Chubut está financiada por Benetton. Incluso los propios policías los dicen. Cuando se inauguró una comisaría en frente de la estancia El Deque, el comisario agradeció a la Compañía Tierras del Sur Argentinas el hecho porque ellos habían financiado la construcción de la comisaría.

En Vuelta del Río, efectivos policiales destruyeron a patadas una vivienda con intenciones de desalojo. Después está la persecución constante, intimidaciones, acusaciones falsas de que los mapuches robamos ganado. Nos acusan de robar muchísimo ganado y de cuatrerismo y todo el peso de la justicia recae sobre los pobladores mapuches que hoy son vecinos de estas compañías.

¿Cómo se llega a la situación de que muchos mapuches son peones en sus propias tierras?

Esa es una realidad que no sólo se vive en Chubut, sino a lo largo y ancho de Patagonia. Los peones que les cuidan a los latifundistas sus ganados son mapuches, son la gente que conoce todo el trabajo de campo. Ahí se da una sensación particular: hay mucha gente que participa de esta resistencia, de este avance en contra los latifundistas y que de repente son convocadas ocasionalmente para trabajar. Si bien la gente termina trabajando para estas empresas, lo maravilloso es que no pierden su convicción y continúan apoyando este proceso de reclamo y de resistencia.

¿Cómo se organizan?

Tratamos de recrear una forma organizativa ancestral. Creo que nuestros antepasados nos dejaron un gran legado que sirvió para resistir el avance de lo que fue la conquista de los españoles tratando siempre de mantener una organización horizontal. Muchas veces se dice que otros pueblos no pudieron resistir este avance porque tenían una organización mas vertical y era más fácil de desarticular ubicando cuál era la cabeza. Pero cuando encuentran un pueblo con miles de familias autónomas para el español fue muy difícil desarticular el cuerpo.

Intentamos de alguna manera recrear este ejemplo y tratamos de que el proceso organizativo sea lo más horizontal posible y se fomente la participación, teniendo en cuenta que el pueblo mapuche tiene diferentes realidades, hay alrededor de 1 millón y medio de mapuches de un lado y del otro (de la cordillera).

¿Cuál es la postura del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI)?

El INAI es un organismo obsoleto, anacrónico, inservible y es la imagen más clara que tenemos del Estado y de los gobiernos que se van sucediendo en materia de política indígena. Para nosotros el INAI es la clara imagen de lo que piensa el Estado sobre la situación de los pueblos originarios.

¿Cómo surgió el viaje a Italia?

Desde hace tiempo teníamos la iniciativa de emprender este viaje tratando de alguna manera de trasladar la realidad que venimos denunciando a nivel nacional a un ámbito internacional con el objetivo de generar una marco de conciencia a partir de hacer una serie de exposiciones, de unas charlas en diferentes ciudades de Italia. Estábamos esperando el momento oportuno para hacerlo. Varias organizaciones de derechos humanos se acercaron e inclusive viajaron a territorio mapuche, hasta que surgió la posibilidad concreta de que participemos de la reunión de los premios Nóbel de la paz y ver si se lograba la restitución del predio Santa Rosa.

La idea es contar el motivo de nuestra presencia para genera un marco de conciencia y plantear que la Patagonia no es un territorio extenso únicamente, sino que hay una realidad de diversidad cultural en la cual el avance de las multinacionales incide negativamente. Queremos remarcar que nosotros no estamos viajando detrás de Benetton, no estamos viajando para reclamar nada a nadie. Vamos trasladando nuestra situación a aquel país con la idea de que si no se restituye el predio no es una derrota. Me parece que el hecho de crear un marco de conciencia y denunciar a este mismo grupo empresarial en su propio lugar de origen nos parece que es una medida muy positiva para nuestra lucha.

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