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Las Guardias Ciudadanas aterrorizan a la población campesina
Por Reenvío APM - Monday, May. 29, 2006 at 3:22 AM

La violencia del Modelo Agroexportador de la Soja continúa agrediendo con más fuerza a las organizaciones campesinas en Paraguay. Un militante campesino murió asesinado por las Guardias Ciudadanas.



Serapio Villasboa Cabrera desapareció el día 28 de abril, fue visto por última vez en una cancha de vóley por la noche en su comunidad, barrio El Paraíso. Diez días más tarde su cuerp fue encontrado sin vida en el interior de un monte, aproximadamente a 400 metros de su domicilio. Según la autopsia realizada, Serapio Villasboa fue asesinado brutalmente el mismo día de su desaparición con 11 puñaladas. En su cuerpo dejaron clavado el puñal con que lo mataron.
Según informó el Grupo de Reflexión Rural (GRR), este sería un nuevo caso de homicidio de un campesino, a manos de civiles armados organizados en las autodenominadas Guardias Ciudadanas. Estas organizaciones paramilitares están creando zozobra y amedrentando a la población en diversas zonas del país. En los últimos meses estos grupos, que se calcula pueden llegar estar conformados por 13 mil individuos entrenados y armados, mataron aproximadamente a 10 campesinos solamente en la región de San Pedro.

Las prácticas ilegales de estas Guardias Ciudadanas incluyen allanamientos, torturas y detenciones hacia quienes no aceptan el nuevo orden ilegal que imponen por el terror y la violencia.

La Guardia Ciudadana, que trabaja con la anuencia del ministro del interior, esta ligada a latifundistas y sojeros. Su principal objetivo es perseguir a dirigentes campesinos. La excusa de estas bandas armadas para ejercer apremios ilegales, es dar una respuesta a la creciente violencia y criminalidad en Asunción debido a la creciente expulsión de campesinos de sus tierras.

Se estima que la soja avanza 250 mil hectáreas por año en Paraguay, causando la expulsión de 90 mil familias campesinas que se asientan en los cinturones de pobreza de diferentes ciudades. Frente a la creciente indigencia generalizada, el gobierno recurre a la necesidad de incrementar las fuerzas policiales en la capital y justifica una creciente estrategia de paramilitarización de grupos civiles controlados por los poderes políticos locales en las zonas campesinas.

La familia Villasboa, apoyada por el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), denuncia en el caso de Serapio Villasboa la falta de interés por parte de las autoridades locales en investigar y encontrar a los culpables de este asesinato. La fiscal, pocos días después del hallazgo del cuerpo, liberó rápidamente a los supuestos responsables. Hasta la fecha no hay respuesta alguna por parte de la “justicia”, no hay detenidos ni imputados por el caso. Por otra parte, el propio hermano de la víctima, Nicomedes Villasboa fue amenazado de ser victima de una muerte aún más cruel que la de su hermano.

Paraguay es el cuarto exportador mundial de soja, con dos millones de hectáreas -64 por ciento de la superficie agrícola- dedicadas a este monocultivo, para agravar la situación el gobierno respalda la idea de expandir aún más el modelo sojero. Los monocultivos industriales de soja son una de las principales causas de violencia y empobrecimiento de las comunidades rurales del Cono Sur de Latinoamérica. La resistencia al modelo de la soja se constituyó así como un ámbito de los Derechos Humanos.

El GRR solicitó el envío de observadores de Derechos Humanos a Paraguay para monitorear la situación que esta sufriendo la población y cuestionar el comportamiento del Gobierno de Nicanor Duarte Frutos.

El MCP solicita asimismo apoyo a las organizaciones internacionales para lograr detener la actual represión sobre las comunidades rurales. Este movimiento planifica realizar movilizaciones el 14 de junio para lograr destituir a la fiscal que esta a cargo del caso de Serapio Villasboa.



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