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7mo Cumple Carnaval de Pocho Lepratti: la lluvia no limpió la memoria
Por Indymedia Rosario - Thursday, Mar. 06, 2008 at 4:04 PM
rosario@indymedia.org

"Mala noticia para los ingenieros del horror:
la máquina de la muerte, produce vida"
Eduardo Galeano

Durante tres días se realizó el Cumpleaños Carnaval en homenaje a Claudio "Pocho" Lepratti en la plaza que hoy lleva su nombre. El corazón de Barrio Ludueña, se pobló de colores, de música y recuerdos para decirle feliz cumple a Pocho, que el pasado 27 de febrero habría cumplido 42 años. Con más soles que lluvia, el festejo organizado por los pibes del barrio que vivieron y trabajaron con el militante asesinado el 19 de diciembre de 2001, fue una verdadera fiesta que dejó bien en claro que la alegría es la mejor forma de no olvidar y de multiplicar el ejemplo que Claudio Lepratti sembró.

Un año para tres días. Tres días de nervios, de contratiempos, de compromisos y alegría. Tres días en los que la plaza se renueva por completo y se muestra todo lo hecho en esa casa hecha Bodegón Cultural, para que cada vez más pibes conozcan la vida y menos la Subcomisaría 12º de Policía. El nombre "Plaza Mármol", que metaforizando podríamos asociarlo con lo frío, lo estático, lo duro, fue cambiado por "Plaza Pocho Lepratti" o "Plaza del Pocho" y eso es todo un símbolo de lo construido durante todos estos 7 años, de lo que se ve y siente al llegar a Velez Sarfield y Liniers ... ahí donde el mástil enarbola la bicicleta de este militante que se pedaleaba la ciudad para construir ese "mundo donde quepan todos los mundos".

Y la lluvia cayó, pero no calló las voces ni abrumó la alegría que se constituyó en la inquebrantable voluntad de seguir, a pesar del dolor de la muerte, de la injusticia y la impunidad que rondó a todos los asesinatos del fatídico diciembre de 2001. Desde el lunes 25 al miércoles 27 se realizaron talleres, recitales y muestras en Barrio Ludueña, donde participaron personas de diferentes lugares del país o personas de todos los lugares, como el misionero Joselo Schuap, que hace años recorre estos lados del continente en un graffiteado colectivo con su banda, a modo de denuncia itinerante mediante la música y el video.

"Esto es algo muy especial. Los chicos se propusieron hacerlo inmediatamente después de que lo asesinaron a Pocho, ya en febrero de 2002. Ahora estamos en el séptimo cumpleaños y la familia ha estado siempre que pudo, y esta vez mamá y Laura se han sumado a esto y como yo, se reencuentran y redescubren muchas cosas a través de la gente con la que él estaba y compartía sus días acá en el barrio", contó Celeste Lepratti, hermana de Claudio. Laura es otra de las hermanas de Pocho y esta vez se trasladó junto a su madre, Dalis Bel, desde la ciudad natal de Lepratti, Concepción del Uruguay, Entre Ríos, para vivir el día de cumpleaños en el lugar donde Pocho se mudó tras abandonar el seminario.

"Una contestación a la injusticia"

Claudio Lepratti fue asesinado de un balazo en la garganta en la tarde del 19 de diciembre. En medio de la represión policial desatada en las cercanías de la escuela 756 de Barrio Las Flores, donde se desempeñaba como auxiliar de cocina, el joven trepó al techo y exigió a la fuerza (se trataba del Comando Radioeléctrico de Arroyo Seco) que deje de tirar, porque allí había chicos comiendo. Entonces, el agente Esteban Velásquez lo apuntó con su itaka a diez metros de distancia, gatilló y lo mató. "No hay que olvidar de que a Pocho lo mató un cana en su lugar de trabajo, que fue mandado por el entonces gobernador Carlos Reutemann a quien Néstor Kirchner va a poner a su lado en el Partido Peronista, así que a no olvidar", sentenció Milton desde la conducción del escenario que se instaló en la plaza de Vélez Sarfield y Liniers.

"La lucha es lo que nos paso a cada una de las familias de los caídos, que no hay que olvidar que fueron nueve, siete a manos de la policía y que hasta el día de hoy la lucha sigue y el reclamo es el mismo por justicia. Lamentablemente hasta el momento nos hemos encontrado con impunidad por estos crímenes. Además de los responsables materiales que por supuesto tienen que rendir cuentas, también, más tarde o más temprano, los responsables políticos tendrán que rendirlas, con Carlos Reutemann a la cabeza: él dio ordenes concretas, la policía que él dirigía como Gobernador de la Provincia salió a asesinar gente y este señor está en la vida política como senador nacional actualmente, no ha dado respuestas y nosotros le exigimos que las de y pague por esto", afirmó la hermana de Pocho.

En lo que respecta a las actuales autoridades, nadie se acercó a esta conmemoración. Cabe recordar que durante su campaña, el Gobernador Hermes Binner hizo uso de la canción "El Ángel de la Bicicleta" (de León Gieco en homenaje a Lepratti) y que en una ocasión llegó a la plaza durante la realización delcarnaval. "Recuerdo que la vez que Hermes Binner se hizo presente coincidió con el carnaval que nos dio la sorpresa de estar actuando León Gieco, que también fue más convocante para un sector y eso hizo también que se haya acercado más gente de otros lugares sobre todo, la gente de acá del barrio es siempre la que esta, la que se suma. Lo que me parece importante destacar es que todos los anuncios hechos acerca de revalorizar del trabajo social que hacía Pocho, tiene que pasar, esos compromisos que se adoptaron deben cumplirse", exigió Celeste.

Pese a la corrupción y la hipocresía política, la realización del carnaval es una puesta que refleja un modo de vida: la alegría para no olvidar, como arma ante el dolor la injusticia, como herramienta de multiplicación. "Pocho jamás hizo nada para que alguien se lo reconozca o hable de él. De plano hay que decir que esto lo hacemos por nosotros , para reivindicar un trabajo y a una persona como él que para nosotros significó tanto. Pero él desde ya estaría enojadísimo con esto", aseguró la hermana del militante asesinado en 2001. "Vos fijate como se mantienen en el tiempo, este es el séptimo carnaval en el que se transformó el dolor en alegría y quedan las semillas y las raíces para que siga. Es una contestación a la injusticia", definió el Rodolfo, "el Mono" Saavedra, reconocido muralista que forma parte del Bodegón Cultural Casa de Pocho.

Voces, pinturas y redoblantes

A lo largo del carnaval, se efectuaron talleres diversos. La Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas Rosario (AMMAR), brindó una charla acerca de la prevención del HIV y sexualidad responsable, que más bien significó el traslado de la tarea que ya hace tiempo llevan adelante en el Bodegón Cultural que hoy funciona en la casa donde Pocho vivía, en Gorriti al 5500 (a tres cuadras de la Plaza). Mientras los jóvenes y adultos se interesaban en el mencionado taller, los mas pequeños al otro lado de la plaza bailaban al ritmo de los redoblantes en el taller de murga y percusión que año tras año los convoca.

Además no faltó el clásico taller de pintura y realización de murales colectivos de la mano de "El Mono" Saavedra, reconocido artista que pobló la ciudad de hormigas simbolizando el trabajo comunitario. Como cada carnaval, las paredes de Ludueña se llenaron de contenido y el centro de la plaza de Liniers y Vélez Sarfield se pobló de símbolos, frases y colores. "Al principio me pasaba el carnaval pintando, ahora se formó un grupo de ocho personas afortunadamente que están laburando, además que la gente que se suma a la realización del mural espontáneamente, cebando mate o como sea. En esta oportunidad se hicieron dos murales referidos al tema de la alegría que nos hace fuertes y también acerca de rescatar a los niños", contó el Mono.

Pero si hubo un encuentro que dejó emoción y recuerdos, fue el que tuvo como disparadores a los escritos del propio Pocho, que se abrieron para que todos los escucharan y leyeran. Junto al Padre Edgardo Montaldo, quien este 2008 cumple 40 años de trabajo en Ludueña, se analizaron y repasaron muchísimas vivencias e ideas que humedecieron miradas y reflotaron alegrías y tristezas. La idea fue"tratar de empaparnos de esta práctica que Pocho tenía y que tenemos la fortuna de que él la dejo escrita y a partir de ahí reflexionar sobre nuestra propia práctica en base a lo que él hacía", señaló Celeste."Este año tenerlo a Edgardo contándonos cosas que piensa de Pocho, fue como una misa . Los talleres todos los años nos sorprenden", definió por su parte Liliana Leyes, referente del Bodegón y compañera de Pocho en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Rosario.

"Trabajar con Pocho no fue trabajar, fue vivir con Pocho, era algo cotidiano, de esperar todos los días a que venga y se cuelgue al timbre para llevarme a alguna reunión aunque no tuviera ganas. Conocerlo de tan chico y seguir viviéndolo ahora a siete años que él no esta, para mi es bastante fuerte. El momento de reflexión que hoy tuvimos entre todos y cuando llegó el Padre Montaldo y nos acordamos de los campamentos, recordamos anécdotas y me hizo rebobinar y darme cuenta de cosas que en ese momento no pensaba y también me hizo sentir mal, porque son momentos que yo quería seguir viviendo y me pone mal porque me doy cuenta que él no esta más y a mi me duele un montón porque fue una figura paterna para mí", confesó emocionado Juanchi, un chico del barrio que conoció a Lepratti con tan solo 8 años y hoy optó por continuar con su ejemplo.

"A Claudio lo sigo descubriendo todos los días por la cantidad de gente que lo conoció, que me sorprende, de lugares variadísimos . Todos los días alguien tiene algo nuevo para contarte sobre él, algo que hicieron juntos, una tarea", narró Celeste quien antes del asesinato de su hermano desconocía su trabajo barrial y la importancia que él tenía para aquellos pibes que hacían contacto con él. En este sentido, cabe destacar que esta mujer decidió mudarse a Rosario y desde el reclamo de justicia, sumarse a las diversas luchas. "A él lo callaron, pero a nosotros nos multiplicaron en el laburo y en el decir que él esta presente en cada uno de nosotros", subrayó Leyes.

De todos lados...

El cumple carnaval convocó a personas de diversos lugares del país. "Conocí la figura de Pocho por las comunidades y para mi fue un aliento para seguir trabajando, en un momento que sentí que no podía y él me hizo entender que donde estemos parados siempre podemos seguir y buscar quien nos acompañe. Vengo por los objetivos y las señas que dejó su trabajo. Esto es un aliento para muchos jóvenes", aseguró Rocío, de las comunidades eclesiales de base de Mar del Plata.

"La idea es ver como funcionan las murgas de acá y ver como la podemos fusionar con la nuestra para que sirva de estímulo. Y el interés porque es una murga de barrio, porque nace por la movida del Pocho, esto de usar la alegría como forma de resistencia es profundo, interesante y te anima a seguir luchando. Cada febrero venir a Ludueña es un encuentro con amigos, con los sueños, es como una inyección anímica para volver a tu ciudad donde estás trabajando", comentó Darío, un joven que hace dos años tiene el mes de febrero reservado para participar de este carnaval, ya sea dando talleres, o buscando fusionar la experiencia local con su trabajo en una murga de Concepción del Uruguay.

Sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos artísticos fue la presencia de Joselo Schuap, músico de Misiones, cantautor que denuncia y crea conciencia de una forma más que especial: "venimos con la misma energía hace cinco años. Hemos recorrido toda Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y el detalle es que ahora el colectivo -en el cual se traslada con su banda - funciona con gasolina y con agua, el sistema que incorporaron en un colectivo verde acá en Rosario", detalló el artista que hizo bailar a toda la plaza.

"Este es como un encuentro en el que la gente de buen corazón cada un año se ve, se abraza y el Pocho vuelve a resucitar a cada momento. Yo vine a tocar y a mi no me importa un carajo que llueva, que el sonidista se quiera ir o quedar, estoy acá con mis compañeros que están acá y no voy a decir que son de fierro, porque el fierro es muy frío... Son verdaderos seres humanos que no van a tener problemas en que debajo de un techito saquemos los instrumentos y toquemos y de esa forma estar presentes del todo, a través de nuestra música", enfatizó Joselo, quien compartió escenario con chicos del barrio, referentes de la continuidad del trabajo que realizaba Pocho, como Varón y "Loki" Fernández, Lucas García y demás percusionistas que quisieron sumar sonidos a la puesta de esta gran músico que aportó contenido, alegría y ganas a la jornada del 27 de febrero.

De cierres y aperturas

Como cada año, el carnaval se cerró a pura murga, esta vez bajo una constante garúa que no hizo más que incentivar el baile. Una numerosa Murga Los Trapos (aquella que Pocho creó en el barrio para juntar a los pibes) fue la vedette de la jornada, estrenando remeras verdes y negras y mostrando un aceitado sonido en el que se noto el ensayo permanente que efectúan semanalmente en la plaza o en el Bodegón. Se vió a Emilio y Natalia "La Flaca" con su pequeña hija Daniela bailando mejor que nadie, se vio a Varón actuando y cantando las canciones con los más chiquitos y a El Loki agitando la bandera de Los Trapos, demostrando que la alegría de bombo y redoblante la llevan adentro y que fueron capaces de transmitir su espíritu a los más chicos, como Erica y Rica que con toda la emoción hicieron cantar y bailar a los nenes y nenas que reúnen en este grupo que llevan adelante con unas ganas y una dedicación admirables.

También y aunque quiso zafar mandando tormenta, fue quemado el Rey Momo, el rey de la burla que dicen, se consume en llamas llevándose todas las broncas y las angustias para comenzar un ciclo positivo. Así, por largo rato y al ritmo de las murgas, el fuego consumió al Momo construido por la gente del barrio, concentró las miradas de quienes decidieron volcarse a la tradición, dejar atrás lo malo y bailar alrededor de la quema. Pero por supuesto, todo terminó con más agua que fuego, porque la jornada lluviosa repitió el cierre del carnaval de otros años, a pura guerra de barro.

Esta fiesta barrial es el corolario a un año de trabajo, de encuentro, de esfuerzos colectivos que demandan una constancia una fortaleza espiritual que uno admira de estos jóvenes, padres de familia, trabajadores, que tras el asesinato de Claudio Lepratti, se miraron a los ojos y supieron que había un compromiso profundo que había germinado en ellos y decidieron darle cauce. Hoy el Séptimo Cumpleaños Carnaval de Pocho es un maravilloso recuerdo cercano, pero las injusticias y el dolor son realidades permanentes y en este sentido, una de las militantes llegadas de Mar del Plata manifestó: "ahora estamos todos acá, pero después te vas y pensas en el laburo que ellos siguen acá , deseas que no caigan en lo que después los hace alejarse de todo y que sigan sumando". Tal vez ahí está el meollo de la cuestión: en saber que realmente "Pocho Vive, la lucha sigue", no es una frase de marketing, no es un spot de la memoria, si no una construcción común en la que todos y cada uno podemos poner nuestro granito de arena, desde donde estemos, siempre apelando a la unión de fuerzas y a ese amor humano que Claudio practicaba.

"No permitimos ni nos desvelamos con esto del mito: Pocho era como cualquiera de nosotros, nada más que había optado por un montón de cosas, entre ellas venir a vivir a una villa cuando tuvo un montón de posibilidades de hacer otras cosas, de vivir de otras maneras y eligió esta: trabajar con los pobres y los niños del lugar y a eso le puso todo. No tenemos que perder de vista que eso que él hacía lo puede hacer cualquiera de nosotros, seguro que él es único e irrepetible, pero hay cosas de su trabajo que uno puede ir tomando y pueden servir para ir reflexionando sobre lo que uno mismo hace", opinó Celeste.

En este sentido, la hermana del militante asesinado afirmó: "Si hay algo que nos dejó es saber que a la realidad, por más oscura que nos parezca, la podemos transformar, es un trabajo duro todos los días, con cosas que te hacen sentir bien o mal, pero se puede". O tal como reza el libro dedicado a la memoria del militante acribillado por la policía santafecina comandada por Carlos Alberto Reutemann:

" Pocho sigue y seguirá pedaleando en bicicletas de nubes para decirnos siempre que sí,

que se puede, que vale la pena tratar de cambiar este mundo injusto

y que no importa que te detengan tu corazón indetenible,

porque si tus huellas valen la pena,

seguro que habrá alguien,

que habrá muchos que las seguirán haciendo.

Y te mantendrán despierto, a pesar de tanta noche..."

(María Belén Sigot , libro"Pocho Vive")


Transmisión de Aire Libre Radio Comunitaria: los internos del Suipacha haciendo Tardes Nuestras

Apuntes del futuro: los pibes del barrio rescataron hojas e ideas de la agenda del Pocho.

Celeste Lepratti: en vivo para Aire Libre Radio Comunitaria.

A pesar de la tormenta, Momo llegó igual


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