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Paraguay: Noticias de Destrucción Masiva
Por Alejandro Sánchez - Monday, Mar. 17, 2008 at 6:10 PM
alejandrosanchez77712@hotmail.com

La guerra informativa, la peor de las guerras.


El arma más poderosa del mundo no es la bomba nuclear, sino la manipulación informativa.

 

Imagen:Nuclear fireball.jpg

 

Quien estudia los grandes genocidios y crímenes de la humanidad, se dará cuenta que tras los más atroces actos violentos estaban la propaganda, los dogmas y fanatismos o la desinformación intencional, que prácticamente es equivalente a la propaganda.

Siempre el poder de turno ha creado todo un sistema propagandístico para sostener y justificar su poder. Lo hicieron los romanos, precisamente Catón el Censor, con el “delenda ex Carthago”, lo hicieron los nazis con su idea de la conspiración judía internacional. Lo hicieron los generales asesinos y Kissinger en la Operación Cóndor con el tema de “comunistas ateos y come niños”. Lo hace George W. Bush y sus neocons con el tema de “la amenaza terrorista”.

Pero existe un ejemplo más paradigmático, por tratarse de una nación pobre africana: El Genocidio de Ruanda. Este genocidio, donde un mismo pueblo solo podía diferenciarse en dos tribus ancestrales por sus apellidos (Hutus y Tutsis) fue el caso más triste donde la comunidad internacional demostró su inexistencia e inutilidad total para hacer respetar el derecho internacional humanitario y los Derechos Humanos. Un solo pueblo, con raíces en dos tribus antiguamente antagónicas (como lo eran los tobas y los guaraníes) padeció la peor de todas las catástrofes históricas: Tras el asesinato del presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, se desató una caza de brujas donde la clase gobernante -mayoritariamente Hutu- persiguió y asesinó en masa a cualquiera que simpatizara con los Tutsis o fuera descendiente Tutsi. No es que existía un odio racial enorme en este pueblo, sucedió que la única radio estatal de alcance nacional fue copada por locutores y periodistas que se dedicaron a infundir odio y venganza a través de la desinformación. A través de esta radio se difundían constantemente falsas noticias sobre que los descendientes de Utus estaban siendo asesinados por Tutsis o, en el mejor de los casos, se distorsionaban las verdaderas noticias.

Hoy, esos locutores y “periodistas” han sido condenados por el tribunal penal internacional para Ruanda; están en la cárcel.

Sabiendo que actualmente los iraquíes muertos alcanzan el millón; es decir, la guerra de Irak es prácticamente un genocidio; habría que preguntarse si los periodistas principales de CNN, REUTERS, EFE y otros medios “aliados” a CNN, deberían ser juzgados por promover el genocidio de Irak. No es una exageración esto, el caso de Ruanda demuestra hasta qué punto un periodista y su medio pueden promover el odio, la guerra y el genocidio.

Por supuesto, imaginar a periodistas de CNN siendo juzgados por el genocidio iraquí es como imaginar a George W. Bush ordenando retirar las tropas norteamericanas de medio oriente.

Los medios de información (o desinformación) y sus periodistas tienen un poder extraordinario y una responsabilidad igual: Pueden infundir paz o guerra y masacres. Lamentablemente la línea que la mayoría de los medios occidentales observan es la de promover la guerra y la destrucción.

Los efectos de ello ya se sienten en Irak, pero la tendencia indica que se podrían extender a otros países. Sobre Irak, un documental de la televisión española, donde se entrevistaba a esos pocos y valientes soldados norteamericanos que denunciaron los abusos y crímenes de guerra en dicho país, demostraba el grado de fanatismo y desinformación que abundan entre los mismos. Uno de los entrevistados comentó como un compañero suyo se arrodilló, rezó un padre nuestro, pidió bendiciones a Cristo, luego se levantó y ejecutó a un prisionero iraquí en Abu Ghraib. Lo que no llegó a profundizarse en el documental es de dónde se informan los soldados norteamericanos. No hace falta investigar mucho: Leen, ven y oyen noticias de CNN y otros medios norteamericanos bien manipulados, tanto sus computadoras, radios y televisión están controlados solo para que los mismos puedan informarse de medios controlados por el complejo militar industrial estadounidense. Distintos estudios y artículos de análisis demuestran que mayoritariamente la población norteamericana está en similar estado de manipulación informativa, salvo aquéllos que se atreven a leer medios alternativos de información en sus computadoras; que no son pocos en norteamérica.

¿Y en Paraguay, Cómo Estamos?

Salvo las pocas radios comunitarias, Radio Viva, algunos programas de Radio Caritas y tal vez alguna radio FM perdida en el interior del país, todos los medios de información están sujetos a los intereses de los sectores de poder económico en Paraguay (exceptuando la RPC, que tiene accionistas norteamericanos aparentemente encubiertos por Chena Ventures, ¿un CNN doméstico?) especialmente de los jugosos royalties de Itaipú y Yacyretá. De todas maneras, la manipulación informativa doméstica no suele pasar del silvestre y tradicional “Efecto Curiyú” de exagerar y distorsionar noticias sobre sucesos locales; cuando el suceso da para ello.

Sin embargo, hace unos días algo muy peligroso llegó a suceder, algo cercano a lo que los periodistas del genocidio de Ruanda hicieron. Desde una radio AM de alcance nacional, un renombrado periodista -conocido por su gran capacidad de crítica y análisis- empezó prácticamente a realizar propaganda en contra de dos pueblos hermanos: Venezuela y Ecuador. Lo hizo en momentos en que Crisis diplomática de Colombia con Ecuador y Venezuela estaba en su punto más álgido. Rompiendo con todo su historial de sentido analítico y criterioso, este periodista llegó a tratar a dos gobiernos hermanos (incluyendo a sus pueblos por tanto) de criminales, asesinos y todo lo que uno pueda imaginarse, llegando incluso a justificar la violación a la soberanía territorial de un estado; con lo cual daba más que un claro apoyo a la violencia, la violación del derecho internacional y de los derechos humanos.

Es una verdadera lástima, lo conozco a este periodista, es una persona muy estimada (demasiado como para nombrarla en este artículo) Pero lo que hizo dejó un nefasto precedente en el periodismo nacional paraguayo, lo suyo sobrepasó el simple “Efecto Curiyú” y se circunscribió en el perifoneo a favor del odio, la guerra y las masacres ilegales. Si algo he respetado siempre es ese pensamiento general y casi unísono de los periodistas nacionales de despreciar las masacres ilegales (como la de Minga Guazú) y la violación del derecho. Pero este periodista rompió con ese acuerdo tácito, básico para incentivar la cultura democrática y para intentar construir algo parecido a una cultura de la paz (tan necesaria en estos tiempos)

Este precedente nefasto es peligroso, porque podría ser el inicio de la creación de un odio hacia venezolanos y ecuatorianos; como esos odios viejos que antes se tenía contra los argentinos. Apoyar la violación del derecho internacional y de los derechos humanos es entrar en un juego peligroso. Todo conocedor de la ley sabe que combatir a los criminales como un criminal no lleva más que a generar más injusticias. Si el asesinado Raúl Reyes era un criminal y un terrorista, entonces debía ser juzgado en juicio y no ejecutado en forma sumaria e ilegal. Este es un razonamiento básico, es el fundamento de la cultura democrática, tan vapuleada a nivel internacional y tan incipiente en nuestro país. Por eso, el daño que ha provocado este mi estimado periodista es de lo más enorme y peligroso.

La famosa temática del Falso dilema , del dar a entender que solo la violencia y la guerra son las únicas vías para resolver los conflictos, de entrar en la nefasta dicotomía de “El bien contra el mal”, del “Antiterrorismo contra el terrorismo” es la fuente de todos los abusos y todos los crímenes; porque sirve para justificar todas las atrocidades, como la del soldado norteamericano que reza antes de torturar y asesinar. Es de desear que este tipo de acciones; que podrían rayar con la incitación a la violación de los derechos humanos y el derecho internacional; no se vuelva a repetir. Si se vuelve algo sistemático, entonces podríamos con el tiempo vernos en una nueva versión del perifoneo que causó el genocidio de Ruanda. Entrar en eso destruirá la poca cultura democrática en Paraguay y avalará a los escuadrones de la muerte hace tiempo operativos en nuestro país.

Abogado Alejandro Sánchez .

Activista de Derechos Humanos.

Y Ecologista .

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