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Tuberculosis: Otra enfermedad de la pobreza (Parte I)
Por Argenpress.info - Thursday, Jun. 11, 2009 at 12:12 AM

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Un seguimiento de las enfermedades en nuestro país puede ser un alerta esencial para verificar que Argentina, por más que muestre cifras de crecimiento económico, este, resulta inexistente en cuanto a cómo golpean las enfermedades infectocontagiosas en la población más vulnerable. Por esto, la demandada de la distribución de la riqueza es una necesidad negada para los seres humanos que sufren de ellas.

Haciendo un relevamiento de los últimos diez años, la tuberculosis es otra de las enfermedades no sólo de la pobreza, sino que evidentemente ha crecido.

Es prevenible, curable, hay drogas, tratamientos eficaces, medidas y procedimientos de control. Pero aquí vale un alto. Existen, el problema es si se llevan adelante, se controlan y se verifica que dicho control sea correcto.

Hacia principios del año 2008, se anoticiaba sobre el recrudecimiento de la enfermedad en al ámbito nacional. Varios factores, además de la pandemia del VIH/SIDA, generan acciones propicias para su agravamiento en distintas zonas del país.

Y se aclaraba que al cuadro de avance de la enfermedad se sumaba el debilitamiento de los programas de control, "que al hacerse menos eficientes en sus acciones, han determinado la emergencia de un importante problema que ensombrece el futuro de la enfermedad: la resistencia a las drogas antituberculosas", La Gaceta.com.

Igualmente, y como en todos los casos, el presupuesto dedicado al control de la tuberculosis se redujo en forma considerable en los últimos tiempos. Además que el presupuesto actual para salud a nivel nacional es del 2 por ciento.

"A la hora de la asignación de recursos, Salud sigue contando con el 2% del Presupuesto Nacional. La variación interanual del 16.2% (página 56) significaría (con la inflación real admitida por los propios funcionarios del 25%), una disminución en términos reales del 8.8%" dijo Jorge Yabkowski, presidente de Fesprosa.

Haciendo historia

La Organización Mundial de la Salud sostenía para el año 2000 que para afrontar la “emergencia sanitaria mundial” le había propuesto a los países dos metas que conducirían a disminuir la morbilidad, la mortalidad y la transmisión de la enfermedad: curar el 85% de todos los casos con baciloscopía de esputo positiva y detectar el 70% de los nuevos casos.

La República Argentina se encontraba entre esos países, en este Plan del Programa Regional. Asimismo, la información publicada por la Organización Panamericana de la Salud alertaba sobre que nuestro país tenía una implementación de menos del 10 por ciento de esas metas.

La pobreza como desencadenante de otra realidad

Es un factor preponderante la pobreza, es determinante a la hora del rebrote que aqueja al país. En este contexto, el crecimiento registrado en la Ciudad de Buenos Aires —el distrito con mayor desarrollo económico y social de Argentina—, es indicativo de la omisión estatal en la implementación y el desarrollo de la estrategia del DOST/TAES.

"El DOTS/TAES (sistema de tratamiento corto con observación directa) es una de las intervenciones sanitarias más eficaces en función de los costos. Esta estrategia global tiene cinco elementos básicos: el compromiso del gobierno para la implementación de un programa contra la tuberculosis; la detección pasiva de casos; el tratamiento acortado directamente observado y estandarizado de todos los casos con baciloscopía positiva; el abastecimiento regular de medicamentos; y un sistema de seguimiento y evaluación del programa". Informe Cels 2001.

Podemos agregar que como afirma la OMS, el 95% de los casos de tuberculosis ocurren en países subdesarrollados.

Tuberculosis, una amenaza que no cesa

Con este encabezado la OMS advertía que si bien había sido erradicada, se reinstaló en casi todo el mundo, asociada a la pobreza y el HIV.

En 1993 se consideró como una emergencia sanitaria global. Por todo esto se consideró a la tuberculosis como una de las enfermedades tratadas con mayor negligencia en el mundo.

¿Por qué la OMS sostenía esto?

La tuberculosis es la principal patología mortal causada por un único agente patógeno.

• Tres millones de personas murieron de tuberculosis en 1995; y en 1996, unos 3.5 millones.

• El 95% de los casos se produce en países en desarrollo.

• La tercera parte de la población mundial se encuentra infectada por el Mycobacterium tuberculosis.

Para ese momento se realizaron, en Buenos Aires, las Segundas Jornadas Neumonológicas del Mercosur, la situación de la tuberculosis en la región y, particularmente, en la Argentina, fue uno de los temas abordados por varios especialistas, locales y extranjeros.

La doctora María Cristina De Salvo, jefa de la División de Neumotisiología del hospital Tornú y presidenta de las mencionadas jornadas sostenía: "El aumento de los índices de pobreza en los países en desarrollo, sumado al crecimiento demográfico, las migraciones en busca de mejores condiciones de vida -que llevan al despoblamiento de las áreas rurales y al crecimiento de la población marginal de los grandes centros urbanos-, la problemática vinculada con el sida y la aparición de bacilos resistentes a las drogas contra la tuberculosis transforman esta enfermedad en una amenaza creciente".

El mapa de Argentina

En ese momento, De Salvo distinguía tres situaciones distintas.

"Salta y Jujuy son una zona caliente, con una incidencia y un nivel de resistencia a los tratamientos realmente alarmantes. Esto se debe a que son vecinas de Bolivia y Perú, los dos países de América latina con mayor incidencia de tuberculosis". Tanto es así que entre un 15 y un 20% de los casos de tuberculosis reportados en la Argentina corresponden a inmigrantes de estos países.

"La ciudad y la provincia de Buenos Aires son una zona de incidencia intermedia, mientras que provincias como San Luís son de baja incidencia, completaba De Salvo.

Argentina reportaba, anualmente, unos 13.000 casos nuevos y unas 1.000 muertes ocasionadas por la tuberculosis. Desde 1985 las cifras se mantuvieron. Por eso De Salvo afirmaba: "Lo que preocupa es no ver un franco descenso de la enfermedad".

Pero, también tener en cuenta que las estadísticas no son confiables ya que se calcula, admitía la doctora De Salvo, que un 65 por ciento de los casos son reportados. "Para resolver el problema de la tuberculosis en América Latina es preciso establecer un correcto diagnóstico de situación”.

Otros aspectos, por un lado las medidas hospitalarias: "El problema se soluciona invirtiendo en medidas de salud pública de eficacia comprobada. Estados Unidos, ante un rebrote de tuberculosis vinculado con el sida y las migraciones, tuvo la voluntad política de hacerlo y logró controlarlo", sentenciaba De Salvo.

"Hay que dotar a los hospitales de habitaciones de aislamiento, indispensables para evitar el contagio intrahospitalario, especialmente el de bacilos multirresistentes a los tratamientos convencionales".

Lo otro se trata de tener la provisión adecuada de drogas de primera y segunda línea. Y no descuidar al personal sanitario que trabaja con los pacientes enfermos.

El tratamiento contra la tuberculosis dura seis meses, sostenía De Salvo, 12 pastillas diarias, poca información y un trabajo de los médicos no correcto.

"Los tratamientos duran 6 meses; los primeros 2, el paciente debe tomar aproximadamente 12 pastillas por día. Pero al finalizar el primer mes suele sentirse mejor y piensa que está curado. Esto ocurre porque muchas veces los médicos minimizan la tuberculosis y no le explican correctamente al paciente lo que tiene. El médico debe explicarle tanto a él como a su grupo familiar que tiene tuberculosis, que se puede curar, pero que para ello debe tratarse durante 6 meses, y que si abandona antes de tiempo va a recaer".

Esta situación se modificó, más adelante veremos que en la actualidad, Capital Federal y la provincia de Buenos Aires aportan el 50 por ciento de los casos de tuberculosis.

Ver también:
- Otra enfermedad de la pobreza: Dengue
- Se calcula que hay 4.000.000 de chagásicos en nuestro país, se la llama epidemia silenciosa: Estamos perdiendo la batalla contra el mal de Chagas

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Tuberculosis: Otra enfermedad de la pobreza (Parte II - Final)
Por Argenpress.info - Friday, Jun. 12, 2009 at 9:34 AM

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Estrategias de seguimiento: En cuanto a la asociación sida-tuberculosis, "la aparición de los cócteles antirretrovirales utilizados para el tratamiento de la infección por HIV y la provisión de drogas contra la tuberculosis de segunda línea para tratar los casos multi resistentes (bastante frecuentes en los pacientes HIV positivos) ha permitido manejar mejor estos casos".

Pero, como de costumbre, son los factores socioeconómicos los más difíciles de revertir. "La tuberculosis, igual que otras enfermedades infectocontagiosas, es el emergente de una realidad socioeconómica que tiende a empeorar, explicaba De Salvo. Condiciones precarias de vida, como el hacinamiento o una mala alimentación, son factores que facilitan el desarrollo de la enfermedad".

Con un buen archivo, una correcta información colabora siempre para estas situaciones extremas. La tuberculosis ha mantenido un escenario de infección pareja en estos años, no hubo modificaciones, por el contrario, las cifras pueden inducir a manifestar que no son totalmente confiables, en un tramo de este trabajo las fuentes nos dicen que por cada caso reportado hay nueve más. Que sólo el 65 por ciento de casos se reporta. ¿Cuántos casos reales hay de tuberculosis en nuestro país?

Año 2004

Se notificaban 12.000 nuevos casos de Tuberculosis por año. Todas las formas de tuberculosis, afectando de la siguiente forma:

54% son menores de 35 años;
17% son menores de 15 años de edad
56% son varones

5.600 casos nuevos anuales de tuberculosis pulmonar examen directo positivo:
49% son menores de 35 años;
3,4% son menores de 15 años de edad
57% son varones

Notificación de casos de tuberculosis en Argentina en 2004
12.040 casos notificados
(22 en La Rioja a 5.233 en Buenos Aires)
84,2% de casos pulmonares
(68,4% en Santa Cruz y 97,2% en Catamarca)
65,8% de confirmación por ED en casos pulmonares
de 15 años y más
(27,5% en San Luís y 90,3% en La Pampa)
11 casos de meningitis tuberculosa
(5 en Buenos Aires, 2 en Chaco, 1 en Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, Corrientes, Salta y Santa Fe)
Fuente: Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) “Emilio Coni" con base en la información de los Programas de Control de Tuberculosis de las 24 jurisdicciones de Argentina. Junio 2005.

En el año 2005 se registraron 11.242 nuevos casos.
En el año 2006 se constataron 11.068 nuevos casos

En agosto del 2007, el ministro de Salud de la provincia del Chaco, Ricardo Mayol, ante la muerte de 11 personas por desnutrición, tenía que admitir que en la zona perjudicada, con mayoría de comunidades originarias, había un promedio de 80 a 100 nuevos casos de tuberculosis. "En 2006 los casos detectados por primera vez son entre 80 y 100. Debe de haber entre 130 y 140 enfermos en total entre nuevos y crónicos", La Nación, 20 de agosto del 2007.
En el caso de Corrientes, sobre un total de 246.578 mujeres entre 12 y 50 años, según Censo del INDEC 2001, las mujeres con tuberculosis siguen en el siguiente cuadro.
AÑO CASOS
2000 106
2001 102
2002 89
2003 105
2004 81
Total 483

Una realidad incontrastable

Pueblos originarios y situación sanitaria

Viven mayoritariamente en forma muy precaria, en asentamientos rurales y en forma comunitaria. Según el Censo 2004-2005 se reconocieron como originarios unos 700.000 habitantes, sin embargo las cifras pueden ser aún mayores, llegando, entre descendientes y otros mestizajes, a más de 2.000.000, esto es el 5 por ciento de la población total.

Esta situación muestra que así como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la población de origen indígena es minoritaria, hay provincias en nuestro país, el que no termina en la General Paz, que tienen un promedio de habitantes originarios que va entre un 17 a 25% del total de la población.

De estas comunidades principales, culturas originarias, más de 30 en total, existen una derivación, algunas fuentes hablan de más de 800 comunidades en todo el país.

A esto se debe agregar que por efectos de la migración urbana en algunas capitales de provincias habría una altísima concentración de familias y personas indígenas.

Según esta información su composición y distribución sería aproximadamente la siguiente:

Región Noreste (provincias de Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe), pueblos Mbya-Guaraní, Mocoví, Pilagá, Toba, Vilela y Wichí.

Región Noroeste (provincias de Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán), pueblos Atacama, Ava-Guaraní, Chané, Chorote, Chulupí, Diaguita-Calchaquí, Kolla, Omaguaca, Tapiete, Toba, Tupí-Guaraní y Wichí.

Región Sur (provincias de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego), pueblos Mapuche, Ona, Tehuelche y Yamana.

Región Central (provincias de Buenos Aires, La Pampa y Mendoza), pueblos Atacama, Ava Guaraní, Diaguita-Calchaquí, Huarpe, Kolla, Mapuche, Rankulche, Toba y Tupí Guaraní.

Otra sistematización delimita los pueblos de la siguiente forma:

Montaña, Llanura, Litoral y Mesopotamia y Extremo Sur
Montaña
Noroeste
Atacamas, Diaguitas, Omaguacas (Lule –Vilelas), Tonocotés.
Sierras Centrales
Comechingones, Sanavirones
Cuyo
Huarpes

Llanura
Pampa y Patagonia
Tehuelches
Neuquén
Pehuenches
Chaco
Guaikurúes, Mataco – Mataguayos, Chiriguanos, Chané, Lule-Vilelas.

Litoral y Mesopotamia
Litoral
Guaraníes, Chaná-Timbúes.
Interior
Caingang, Charrúas.

Extremo Sur
Canales Fueguinos
Yamanas, Alakaluf.

Es importante destacar la realidad de los pueblos originarios, porque ellos son los que soportan todas las devastaciones que producen este tipo de enfermedades infectocontagiosas y producto de la pobreza.

Sufren la destrucción ambiental, las condiciones sanitarias están agravadas por: escasez de agua, asistencia médica deficiente o nula, ausencia de medios de transporte y comunicación, mínima asistencia educativa, ausencia de saneamiento ambiental, control inexistente de plagas y parasitosis animal y humana.

La falta de políticas de estado no permite conocer acabadamente la realidad social de los originarios, si se puede afirmar, sin error a equivocarse, que en el entorno social donde viven están afectados por los índices más elevados de las infecciones agudas, en este caso la tuberculosis, el mal de Chagas, el Cólera y así se suma el Dengue, la fiebre amarilla y tanto más.

Esta falta de estadísticas relacionadas con cada una de las culturas, tomando una situación social: educación, salud y recursos humanos: viviendas, espacios habitables, trabajo y demás, nos arrastran a tomar la información no oficial, pero que no es fácil desmentir. Hay zonas rurales, en nuestro país, donde la mortalidad infantil alcanza al 30 por ciento.

La situación social de los pueblos indígenas es incontrastable, están pobremente alimentados, los niños que no reciben una adecuada alimentación hasta los seis años tienen un serio compromiso en su desarrollo intelectual, además de niveles importantes de desnutrición y exposición a las enfermedades infectocontagiosas.

Si bien en las escuelas donde concurren pueden recibir una comida diaria, los establecimientos están cerrados tres meses al año de mínima y existe la discriminación por parte de las familias no indígenas y los maestros. Esto lleva al alto porcentaje de deserción escolar, la falta de recursos económicos de la familia que generalmente emigra hacia los centros urbanos buscando alguna forma de conseguirlos.

Todo esto lo soportan porque hay una drástica reducción de sus territorios, falta de trabajo, el alcoholismo, se dice en menor medida la prostitución y este contexto social lo sobrellevan las generaciones más jóvenes.

Es bueno reflexionar sobre la situación social y económica de los pueblos originarios y sus habitantes, en una sociedad que se dice no discriminar, pero a cada paso que da, se comprueba lo contrario.

Provincia de Mendoza

En el diario Los Andes del 13 de octubre del 2005 informaba sobre el 33º Congreso de Medicina Respiratoria, donde según sus informaciones se detectaba un caso de tuberculosis cada 48 horas.

Asimismo, se registraban 11.500 nuevos casos de enfermos afectados por tuberculosis en Argentina anualmente.

"La tuberculosis es, fundamentalmente, una enfermedad del hambre y de la alimentación insuficiente en calidad y cantidad. Especialmente cuando las cifras oficiales permiten saber que más del 50% de la población argentina vegeta por debajo del límite de la pobreza", sostenían.

Por su parte, la jefa del Programa Nacional de Tuberculosis, Elsa Zerbini, declaraba que “la tasa de Mendoza no es tan alarmante, pero creemos que se están encontrando menos casos de los que realmente hay. La gente tiene que pensar que cuando tose pertinazmente es posible que pueda estar afectada por la tuberculosis. También los médicos de los centros de salud tienen que pensar en estos términos”.

En el año 2004 se detectaron 200 casos nuevos de tuberculosis en Mendoza, mientras que de la cifra de 11.500 a nivel nacional, el 50% se concentraba en Buenos Aires; solamente en el Hospital Muñiz, ubicado en la Capital Federal, en el primer semestre de 2005 se registraron 138 casos en niños de hasta 16 años, mientras que en 2001 esa cifra fue de 71 y en 2002, de 96. Es decir que solamente en los primeros seis meses del 2005, prácticamente, se había duplicado el registro de niños afectados de tuberculosis en el 2001.

En el año 2007 en la provincia de Misiones, se detectaron un 20 por ciento más de casos nuevos de tuberculosis relacionados con el 2006. Esto se traduce de la siguiente forma:

Nuevos infectados de Tuberculosis en 2006: 214

Nuevos infectados de Tuberculosis en 2007: 258, o sea, 44 personas más contrajeron la enfermedad.

A esto se debe agregar que se considera que cada nuevo infectado o que ha contraído la tuberculosis hay 9 personas más que la padecen sin saberlo. Esto en número se traduce a: 258 x 9 = 2.322 personas con tuberculosis en la provincia de Misiones en el 2007.

Enfermedad de la pobreza sostienen los especialistas, mal nutrición, mala alimentación y un caldo de cultivo en una parte importante de nuestra población actual que tendrá que resistir estas enfermedades que avanzan sin contención.

La tuberculosis afecta a miles de personas, en el 2006 murieron 805 personas y 900 durante el 2007.

El 50 por ciento de los casos se concentran en el Conurbano bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los registros hablan por sí mismos: 42,9 personas cada 100 mil habitantes tienen o han contraído tuberculosis en la Ciudad de Buenos Aires, y otra estadística sostiene que para el 2006 era de 38 cada 100 mil, esto explica el avance de la enfermedad.

En el caso de la provincia era 30 cada 100 mil y los últimos registros nos dicen que 4.500 a 5.000 nuevos infectados por año hay en la provincia más grande de Argentina.

Tuberculosis otra enfermedad de la pobreza y de la falta de políticas de estado, esas, que debieran solucionar los problemas esenciales de los pueblos, palabra por cierto que ha dejado de ser utilizada, y aparece como un término del antiguo castellano. En nuestro país se ha generalizado el vocablo de la gente y se ha quitado protagonismo a los pueblos exigiendo por otras realidades.

Ver también:
- Tuberculosis: Otra enfermedad de la pobreza (Parte I)
- Otra enfermedad de la pobreza: Dengue
http://www.argenpress.info/2009/06/otra-enfermedad-de-la-pobreza-dengue.html
- Se calcula que hay 4.000.000 de chagásicos en nuestro país, se la llama epidemia silenciosa: Estamos perdiendo la batalla contra el mal de Chagas
http://www.argenpress.info/2009/06/se-calcula-que-hay-4000000-de.html

FUENTES: La Nación Lunes 17 de julio de 2000, ARGENPRESS, Los Andes, La Gaceta y fuentes propias.

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La tuberculosis en los niños y adolescentes debe ser erradicada
Por Argenpress - Tuesday, Jun. 16, 2009 at 7:11 PM

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Las últimas estadísticas sobre tuberculosis infantil fueron publicadas el 30 de mayo del corriente año, en la página Infancia Hoy.

En esta situación, los médicos especializados advierten sobre la cantidad de casos registrados de tuberculosis y la incidencia entre la niñez y adolescencia.

Según las cifras para el 2006 hay 11.068 casos registrados, no quiere decir totales, porque como advertimos en los otros informes, sólo un 65 por ciento se reporta, otros conviven con la tuberculosis sin que sea registrado en los anales estadísticos y médicos.

De este total 2.127 (19,6%) correspondieron a menores de 20 años y de ellos: 1.093 procedían de la Capital y la Provincia de Buenos Aires.

En esta línea, en la Sección Tisiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, en el 2007 se notificaron 155 casos de tuberculosis, la tercera parte eran niños mayores de 10 años.

El doctor Heather Zar sostuvo que: El compromiso sobre la salud infantil de la TBC ha sido poco reconocida. Probablemente en parte sea por la dificultad para confirmar su diagnóstico. Esta dificultad surge de la inespecificidad de los síntomas, la coexistencia con desnutrición, la dificultad en la obtención de muestras y la baja tasa de confirmación bacteriológica. En consecuencia el diagnóstico está relacionado con la definición de caso clínico, prueba de tuberculina y radiografía de tórax.

Las formas de detección de tuberculosis

Por su lado, el Comité Argentino de Tuberculosis, sostiene que: "el diagnóstico de certeza de tuberculosis implica la identificación del agente causal en muestras de directo y cultivo de secreciones orgánicas ó muestras de tejidos".

Asimismo, en el ámbito nacional, el 60 por ciento de las muestras pulmonares se confirman por bacteriología, de las cuales casi un 80 por ciento, de dichas confirmaciones, se basan en la baciloscopía. "El diagnóstico de certeza en las formas extrapulmonares responde principalmente al rinde del cultivo, que aporta tres de cada cuatro diagnósticos de certeza, concluyen.

En el caso de los niños

"Los signos y síntomas clínicos de TBC pulmonar en niños generalmente son inespecíficos. A pesar de ello se han desarrollado varias reglas de predicción diagnóstica, pero todas carecen de precisión y especificidad, particularmente para pacientes con desnutrición o coinfección por HIV".

Y concluyen: "Una revisión sobre estas escalas de predicción mostró que solo 5 de 17 de estas reglas de predicción se han adaptado para pacientes con coinfección por HIV y sólo una fue especialmente desarrollada para estos pacientes".

Igualmente, el doctor Domingo J. Palmero, médico de planta del Hospital Muñiz y columnista de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), afirmó que la tuberculosis es una triste realidad argentina que debe erradicarse. Además agregó que los métodos que se emplean no permiten que haya una solución definitiva, ésta, debe enmarcarse en el tema médico y social.

En el año 2008, en el ámbito capitalino las cifras sobre los casos nuevos de tuberculosis resultan alarmantes. El Ministerio de Salud porteño realizó un relevamiento donde detectó que se sumaron 2.500 nuevos casos.

La tuberculosis está en las poblaciones más frágiles, en cuanto a su realidad social, educación y salud, afecta a los pobladores de las villas, los asentamientos, los lugares más precarios de la ciudad. Que en los últimos años han aumentado en cuanto a número de espacios geográficos y población.

Esto se da porque no tienen o carecen de los servicios básicos, los problemas de alimentación adecuada y la información adecuada y permanente de este tipo de enfermedades. Todo este cuadro va contra la eficacia del tratamiento y colabora con la retrasmisión del mal, o sea, la infección.

"Un enfermo sin tratamiento infectará entre 5 y 10 personas por año", según un estudio elaborado por el Hospital Pedro de Elizalde.

En el diario La Nación del 22 de enero del corriente año, los periodistas, abajo referenciados, realizaron una serie de entrevistas, allí una vecina, María Rosa González, de Ciudad Oculta que tiene dos hijos, uno adicto recuperado y otro sin recuperar, aporta las experiencias que padece a diario: sus vivencias como madre y la adicción al paco. "Los chicos en los pasillos comparten las pipetas, duermen a la intemperie, no están bien alimentados por eso se contagian de tuberculosis y otras enfermedades. La mayoría de los chicos que se internan por problemas de drogas están con esta enfermedad".

También agrega: "las doctoras de la salita del barrio están sorprendidas por el aumento de casos. "Acá a la vuelta murió una chica de tuberculosis; era madre de cinco pibes", señala la referente social de la villa, conocida como una de las Madres del Paco".

Jeremías que se ha recuperado comenta que por los pasillos de Ciudad Oculta. "Se ven muchos pibes vomitando sangre. No sé si es tuberculosis o qué. Pero muchos no están bien", dice. Prefiere no dar más detalles.

La evidencia muestra que, en América Latina y otros países denominados en vías en desarrollo, la enfermedad en infantes es en promedio del 15 al 30 por ciento del total de los casos.

Una muestra en Argentina

La incidencia de tuberculosis (TBC) en menores de 5 años fue 24.3/ 100.000 habitantes en el año 2000, mientras que la tasa global era del 31.8/ 100.000.

El 17% de los casos fueron menores de 15 años: "lo que indica una activa transmisión de la infección, que se diagnostica generalmente ya con enfermedad avanzada, por la historia de foco, la reacción tuberculínica positiva, y los signos y síntomas clínico- radiológicos", afirma la doctora Cristina Cerqueiro de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Por otro lado, el documento del Comité Argentino de Tuberculosis sentencia que, en los menores no diagnosticados, la enfermedad se presenta más severa, " pudiendo desarrollar TBC miliar (tuberculosis diseminada y extrapulmonar)".

Las principales causas de la Tuberculosis Farmacorresistente (TBFR) son:

a) falta de tratamiento supervisado,

b) mala adhesión de los pacientes a la terapia,

c) tratamientos no estandarizados,

d) desabastecimiento de drogas o utilización de drogas de baja calidad,

e) manejo irregular de los pacientes por el sector privado,

f) ausencia de control de infecciones en los hospitales, prisiones y asilos

g) coinfección VIH/sida.

En la tuberculosis y más aún en pediatría, muchas veces la confirmación microbiológica no es posible. Este hecho dificulta el reconocimiento de la posible resistencia a drogas anti-tuberculosas, concluyen.

El 27 de marzo pasado, en General Villegas, provincia de Buenos Aires, murió un niño de cinco años, aparentemente de tuberculosis. La doctora Ambroggi afirmaba: "Realmente es una sensación de atraso infernal que se nos muera un chico de tuberculosis. Tal vez esto sirve para que la gente se de cuenta de que todavía existe, mata y sigue haciéndolo. Y todo por no hacer acciones baratas y fáciles que son las que indica el programa, que señala que todo poseedor de determinada cantidad de días debe ser llevado al médico, tomar una radiografía, y de ser necesario estudiar las secreciones pulmonares para ver si tiene el bacilo y hacer la reacción mantú".

En el caso de los niños, sostuvo que "cuando es un chico el que muere de tuberculosis tenemos un agravante más para alarmarnos, porque se sabe que la vacuna BCG es mala, incompleta y no logramos que saquen una eficaz como se hizo con otras enfermedades infecciosas, como por ejemplo la polio, que se erradicó. Cuando la vacuna es dada al recién nacido lo previene de las formas más graves de tuberculosis, que son las que han causado la muerte de este chico". La doctora oriunda de General Villegas está a cargo del laboratorio de diagnóstico de tuberculosis del Hospital Muñiz en la ciudad de Buenos Aires.

La tuberculosis es producto de las inexistentes políticas de Estado para erradicar la enfermedad. Entre 11 y 13 mil nuevos enfermos se registran en nuestro país. Son enfermos silenciosos, no tienen demasiada prensa. Anualmente mueren entre 850 y 900 personas. También niños, porque son los más vulnerables.

La pobreza se lleva nuestra niñez. Pero el enemigo frontal es la ausencia de una verdadera política sanitaria de salud a nivel nacional.

Por eso, mejor es recordar al médico sanitarista Ramón Carrillo y a otro sanitarista como Arturo Oñativia. Ellos tuvieron políticas de estado…

Fuentes: La Nación Verónica Dema y Gustavo Barco, Infancia Hoy, Diario Actualidad de General Villegas.

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