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De por que el pequeño productor agricola se ha fascistizado.
Por Alfredo Zaiat - Sunday, Aug. 02, 2009 at 1:45 PM

La activa participación de la Federación Agraria Argentina en la vida social de la Exposición Rural, además de la férrea alianza que constituyó en la Mesa de Enlace desde marzo de 2008, debería ofrecer la oportunidad de replantear esa ficción de segmentación que entusiasma al arco progresista

En varios temas vinculados con la economía existen lugares comunes que al expresarse reciben la aceptación de auditorios sensibles. En el caso específico de las retenciones a cuatro cultivos clave, el discurso políticamente correcto desde el universo del progresismo refiere a la necesidad de segmentar la carga de los derechos de exportación según extensión del predio o volumen de producción. Incluso uno de los principales argumentos para cargar la culpa al Gobierno por la derrota de la Resolución 125 apunta a la torpeza política de haber aglutinado a todos los productores de la Pampa Húmeda sin separar a pequeños y medianos de los grandes. Insistir con esa idea puede calmar conciencias por haberse abrazado a la Sociedad Rural, pero a esta altura resulta una cínica simulación. La activa participación de la Federación Agraria Argentina en la vida social de la Exposición Rural, además de la férrea alianza que constituyó en la Mesa de Enlace desde marzo de 2008, debería ofrecer la oportunidad de replantear esa ficción de segmentación que entusiasma al arco progresista. Más aún cuando los supuestos beneficiarios ya la han rechazado en el abortado proyecto modificado en Diputados de retenciones móviles. Esa impugnación brindó contundentes evidencias para empezar a familiarizarse acerca de la relevante transformación de ese sujeto agrario. De ese sufrido y laborioso chacarero en su pequeña parcela que pena ante el avance de los terratenientes con grandes capitales. Ese retrato sólo ha quedado en el imaginario de cierta corriente política que aún piensa que existen intereses divergentes entre esos productores, y que se niega a escuchar una y otra vez los discursos excitados de esos líderes campestres hermanados.

La propuesta de la Mesa de Enlace consiste en una fuerte baja de las alícuotas de los Derechos de Exportación, hasta cero para el trigo, maíz y girasol y del 35 al 25 por ciento para la soja. Para este último cultivo se plantea un esquema de segmentación, impulsado por la FAA para seguir confundiendo a la tribuna que la añora, que es lo mismo que presentar una disminución generalizada puesto que alcanzaría a casi todos los productores. Más allá de ese juego político, a nivel operativo la segmentación es de difícil fiscalización por la elevada informalidad y opacos mecanismos de comercialización de las cosechas. Un esquema de recaudación que diferenciara alícuotas según volumen de producción o cantidad de hectáreas de la explotación se transformaría en un colador. Además, esa tarea pasaría a ser realizada por las grandes exportadoras de cereales, que son las que al final de la cadena pagan las retenciones al fisco. Esas compañías deberían ordenar los despachos discriminando según la dimensión del productor, para luego disponer el giro de los recursos a la Aduana. Ya se sabe que ese mecanismo no sería una vía confiable teniendo como antecedentes los actuales procesos de investigación de la AFIP sobre operaciones de triangulación, utilización de paraísos fiscales y elusión fiscal por parte de esas compañías.

En realidad, al margen de las consideraciones operativas y de la comunión de intereses entre productores de tamaños diversos, la indiferencia del sector a la medida de segmentación se encuentra en que muchos de los actores de esta actividad operan en negro. Para poder acceder a beneficios fiscales o ser parte de un cuadro fraccionado de retenciones se requiere cumplir con las obligaciones impositivas, previo a registrarse como contribuyente. No es el escenario más habitual en el negocio agropecuario, lo que explica la furia de los representantes del sector del campo privilegiado contra la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).

El menosprecio a la segmentación de retenciones de dirigentes que dicen representar a pequeños productores sojeros de la Pampa Húmeda tiene su origen en el extraordinario cambio de paradigma tecnoproductivo de la actividad agraria. Entre diversas mutaciones en la organización de la producción, uno que se destaca y que en general no tiene tanta consideración en los análisis del presente conflicto es el papel de los contratistas de servicios agrarios. Desde mediados de la década del noventa se ha producido un fenómeno creciente de tercerización de buena parte de las labores agrícolas pampeanas. El contratista de servicios realiza el trabajo cultural agrícola a cambio del pago de una tarifa (en pesos o en porcentaje de la producción) por hectárea trabajada (arar, sembrar, siembra directa, fumigar, cosechar). Se trata de una actividad conocida desde el siglo XIX, en la que se destacaban los contratistas de trilla, pero en los últimos años se ha expandido progresivamente hasta alcanzar un significativo nivel de generalización.

Eduardo Azcuy Ameguino, director del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, se pregunta: “¿Qué queda de la personalidad de productores directos de todas las capas de chacareros medios y pobres en la medida en que reemplacen el trabajo personal/familiar por la contratación de los diversos servicios agrícolas?”. En el documento que publicó en Realidad Económica 244, “El papel del contratismo de servicios de maquinaria en la caracterización socioeconómica de las pequeñas explotaciones agropecuarias”, se responde: ese proceso “puede alterar –y de hecho lo hace– muchos de los supuestos que se han utilizado hasta la actualidad para conceptualizar a los agentes económicos y construir tipologías sociales agrarias”. Azcuy Ameguino, en base al Censo Nacional Agropecuario 2002, calculó que en la zona privilegiada de Pergamino casi el 60 por ciento de la superficie agrícola es trabajada por contratistas, elevándose a un promedio del 80 por ciento para los pequeños productores de hasta 100 hectáreas. Se estima que en los años siguientes ese proceso se ha profundizado aún más.

Esos contratistas tiene variadas formas, pero la más usual es la de un productor que posee una parcela propia de tierra y un equipamiento muy superior a sus necesidades. También suelen disponer de mano de obra familiar en exceso. Entonces “venden” servicios de labores agrícolas y de cosecha. Sus clientes son explotaciones mayores a las que no conviene inmovilizar grandes sumas de capital fijo y mantener personal permanente y talleres de mantenimiento. Pero también atienden a pequeños productores sin la capitalización necesaria para mecanizarse y sin la superficie mínima que lo justifique. La expansión de la aplicación del paquete tecnológico siembra directa-semilla transgénica-glifosato, que requiere economías de escala para maximizar rentabilidad, impulsó el crecimiento del negocio de los contratistas. Se empezaron a crear empresas al efecto exclusivo de realizar dichas tareas, así como también grandes productores que buscan optimizar la utilización de sus maquinarias. Azcuy Ameguino explica que “de esta manera, también entre los contratistas existe una fuerte diferenciación social que va desde pequeños productores familiares hasta fuertes capitalistas agrarios”. Destaca que analistas del agronegocio remarcan que “lo singular de la Argentina y clave del éxito agrícola es el mercado de servicios agropecuarios que ofrecen los ‘sin tierra’, que hacen ‘chacring’ (servicios de cosecha, de pulverización, siembras, labores culturales)”. Y concluye que “no es posible continuar denominando como familiares o chacareras a aquellas explotaciones donde todas o la mayoría de las labores sean realizadas mediante la contratación, en este caso indirecta, de fuerza de trabajo ajena”.

Avanzar en la comprensión de la forma y organización de la producción agrícola, y de los agentes sociales que intervienen en ese proceso, permite un análisis político y económico más preciso acerca de la disputa que está marcando el sendero de desarrollo futuro del país. De esa manera se estaría en condiciones de eludir los lugares comunes que agradan a la tribuna de las buenas conciencias, como la idea de la segmentación de retenciones a los productores sojeros pampeanos. Si se superara la instancia de entendimiento de ese complejo ciclo económico, quedarían en evidencia las fuerzas en pugna y el inquietante destino que le depara a las mayorías el avance del poder emergente de la trama multinacional sojera.

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Mas al respecto
Por Fernando Krakowiak - Sunday, Aug. 02, 2009 at 1:53 PM

No fue sólo una crítica a la política agropecuaria oficial. El discurso que ayer pronunció el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, dejó entrever el país que los dirigentes rurales desean construir de cara al bicentenario, tomando como impulso la victoria opositora en las últimas elecciones. “Cuando el campo dice patria piensa con nostalgia en aquel magnífico granero del mundo capaz de alimentar a la humanidad entera, hoy convertido en presa de la voracidad fiscal y la falta de políticas adecuadas”, aseguró al dejar inaugurada la Exposición de Palermo. Además, el dueño de casa calificó al Estado como un “predador insaciable”, criticó que las provincias deban “humillarse y mendigar para recibir una fracción de la riqueza que el campo le entrega a la nación” y sostuvo que las cuatro entidades del agro tienen un programa, consensuado con la oposición, para “salir de la crisis y terminar con la pobreza”. En el palco, a su lado, aplaudían Mauricio Macri, Francisco de Narváez, Alberto Rodríguez Saá, legisladores, empresarios y todos sus compañeros de la Mesa de Enlace. El vicepresidente Julio Cobos, que ya es considerado un opositor más, adhirió por carta. El Gobierno, en cambio, no envió ningún representante y evitó polemizar con Biolcati. “Tengo una labor un poquito más importante que la de analizar discursos”, dijo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

La intervención del ruralista incluyó fuertes críticas al Gobierno, esperables luego de los históricos desencuentros y la disconformidad que había expresado la Mesa de Enlace tras la reunión del viernes. “A los que cultivan el maltrato hacia el campo y sus productores les decimos que el campo dejó de ser la mansa vaca que se deja ordeñar para cubrir el costo de ineficiencias y de políticas equivocadas”, dijo Biolcati en uno de los momentos más celebrados desde la tribuna. Sin embargo, lo distintivo del discurso fue su impronta tradicionalista y grandilocuente, a punto tal que empezó citando el Martín Fierro y mencionó la palabra patria más de cincuenta veces en menos de media hora para explicar cómo la honraron los próceres y cómo debe honrársela en la actualidad. “La patria nos define, nos da el ser y modela una identidad con la cual podemos confrontar el presente y delinear el futuro. Pienso en Manuel Belgrano, en José de San Martín, en Domingo Faustino Sarmiento y en Juan Bautista Alberdi. Hombres que le dieron a la patria todo sin pedirle nada, hombres que fundaron y construyeron esta nación sin necesitar superpoderes”, afirmó.

Luego describió lo que, según su visión, es hacer patria en el presente, destacando las protestas agrarias del año pasado. “Fue el despertar de la conciencia cívica de una generación que asumió el desafío de ponerse de pie y descubrió que era posible transformar el país en una nación representativa, republicana y federal”, sostuvo. Para evitar que lo critiquen por defender sólo sus intereses sectoriales, también señaló que la Mesa de Enlace tiene un programa “para salir de la crisis y de la pobreza”, que fue consensuado con los partidos de la oposición. Afirmó que el plan no incluye dádivas ni clientelismo político y que apuesta a la generación de empleos para lograr una mejor distribución de la riqueza. A su derecha, aplaudía el presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, quien ayer participó por primera vez de la inauguración de la Rural junto a una decena de directivos de su entidad. En octubre del año pasado, Buzzi había intentado participar en la Constituyente Social que la CTA organizó en Jujuy con el objetivo de luchar contra la pobreza, pero debido al rechazo que genera su figura en varias organizaciones sociales de ese espacio le recomendaron no ir. Por eso ahora lucha por la redistribución del ingreso junto a Biolcati y el resto de los miembros de la Mesa de Enlace.

Biolcati remarcó ayer, incluso, que el objetivo es trabajar no sólo con la oposición sino también con otras organizaciones patronales. “Vamos a sumar a actores del escenario agroindustrial, a otras entidades empresarias, para impulsar juntos el desarrollo nacional, sacar al país de la crisis y terminar con la pobreza”, remarcó sin dar más precisiones. En las primeras filas del palco había varios empresarios de otros sectores con los que la Mesa de Enlace mantiene una buena relación como Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina; Cristiano Rattazzi, titular de FIAT; Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio; Mario Vicens, titular de la Asociación de Bancos Argentinos, y Eduardo Eurnekian, de Aeropuertos Argentina 2000, entre otros. Lo llamativo es que al mismo tiempo que los ruralistas plantean discutir con otros sectores una estrategia de desarrollo nacional se resisten a integrar el Consejo Económico y Social que convocó el gobierno con objetivos similares, al menos desde lo discursivo (ver aparte).

La preocupación que genera entre los ruralistas el nivel de pobreza actual contrasta con su cruzada en contra del cobro de impuestos por parte del Estado. Ayer Biolcati habló de “voracidad fiscal” y luego calificó al Estado como un “predador insaciable”. Casi al mismo tiempo, Página/12 pudo ver cómo algunos dirigentes rurales coordinaban en el palco con los legisladores opositores una estrategia para voltear las retenciones en el Congreso, pese a que el Gobierno dijo que son fundamentales para financiar las políticas sociales. Juan Carlos Morán, un diputado bonaerense de la Coalición Cívica, que ofició de articulador cuando Margarita Stolbizer trató de convencer al empresario Mario Llambías para que fuera candidato, le señaló ayer a Alfredo De Angeli que la intención de ellos es bajar al recinto el próximo martes y tratar de alcanzar el quórum, no sólo para recortar las retenciones sino también para eliminar los ROE y los encajes productivos. “Así debilitamos a la Oncca”, dijo el legislador. De Angeli se mostró entusiasmado, pero aclaró que antes “había que contar bien los porotos”. Luego, el federado se acercó a De Narváez para conversar sobre el mismo tema, pero al flamante diputado no se lo veía muy cómodo analizando la estrategia parlamentaria en la primera fila del palco y de frente a las cámaras. Por lo tanto, rápidamente le puso fin a la charla.

Cuando a los integrantes de la Mesa de Enlace les señalan la contradicción que supone manifestarse preocupados por los pobres al mismo tiempo que buscan pagar menos impuestos, ellos responden que eso se solucionaría si se pudiera incrementar la producción y por ende la recaudación. “En muchos años no ha existido un solo plan tendiente a aumentar la producción agroindustrial. Mientras los países vecinos promueven el desarrollo de sus fábricas de alimentos, hacen crecer su stock ganadero y la presencia de sus carnes en todos los mercados de mundo, en la Argentina celebraremos el bicentenario importando carne, trigo y leche”, afirmó ayer Biolcati con tono apocalíptico. Las palabras del titular de la Sociedad Rural difieren con respecto a lo dicho el viernes por la ministra de la Producción, Débora Giorgi, quien aseguró que entre 2007 y 2009 Argentina aumentó su participación relativa como proveedor de carne de alta calidad a la Unión Europea del 17 al 28 por ciento, mientras que Brasil, por ejemplo, retrocedió. Giorgi también dijo que la producción y las exportaciones de leche vienen creciendo y volvió a remarcar que la cosecha 2009/2010 de cereales y oleaginosas podría llegar a 96 millones de toneladas, lo que sería un nuevo record histórico. Sobre este último punto, también la multinacional Monsanto se mostró optimista. La semana pasada su gerente de Semillas y Biotecnología, Pablo Ogallar, aseguró en una presentación ante la prensa que “la campaña de maíz va a ser un excelente negocio para el productor” porque la cotización mejoró al mismo tiempo que bajaron los precios de los fertilizantes y el valor de los alquileres. La Mesa de Enlace, en cambio, no toma en cuenta todos estos datos y seguirá presionando a través del Congreso para lograr una baja de las retenciones. De los pobres dicen que se ocuparán después.

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Mas aun
Por Fernando Krakowiak - Sunday, Aug. 02, 2009 at 1:56 PM

El presidente de Coninagro, Carlos Garetto, sostuvo el viernes en nombre de la Mesa de Enlace que “no hay margen político para formar parte del consejo económico y social”. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, respondió ayer que “los vamos a invitar tantas veces como sea necesario porque son un segmento importantísimo en la vida económica y social”. “Si trabajamos como lo hicimos ayer (por el viernes), ese margen político va a existir y va a tener el marco más adecuado para discutir estas políticas”, concluyó. Página/12 le preguntó ayer en la Rural a Héctor Méndez, titular de la UIA; Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat; y Carlos De la Vega, presidente de la Cámara de Comercio, que puede pasar si finalmente los ruralistas no se suman. Además, Rattazzi aprovechó para bromear al mencionar las estrategias que está evaluando para cobrar las compensaciones oficiales haciendo valer su condición de tambero.

“Es una preocupación. Tenemos, que hacer todos los esfuerzos para que el Consejo no fracase porque no se puede hacer nada si el 40 por ciento del PBI no está presente”, afirmó Méndez, quien, sin embargo, se mostró esperanzando con la posibilidad de que modifiquen su posición. “Ambas partes tienen que ceder por el bien de todos”, agregó. Carlos De la Vega, por su parte, consideró que “con buena voluntad de todas las partes se deberían generar las condiciones necesarias para que el campo también participe en el consejo donde tiene reservados cuatro lugares, pues el país no puede darse el lujo de que este conflicto siga”.

Por último, Página/12 conversó con Rattazzi, quien se limitó a decir que “si el campo no se suma sería un consejo económico muy devaluado”. Rattazzi no sólo estuvo en la Rural como invitado sino también en su calidad de productor agropecuario, ya que, además de dirigir Fiat Argentina, tiene un tambo que produce 13 mil litros de leche por día.

–No va a poder cobrar las compensaciones porque son para los que producen hasta 12.000 litros –le comentó este diario.

–¿En serio?, ¿ése es el límite? Entonces voy a matar un par de vacas para poder entrar.

–Igual le corresponde el subsidio por los 3000 primeros litros.

–Bueno, pero puedo armar cuatro tambos distintos y listo –respondió sonriendo con picardía y haciendo valer su fama de “inimputable”.

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Mas sobre el fascismo que viene
Por Horacio Verbitsky - Sunday, Aug. 02, 2009 at 2:17 PM

El esfuerzo que los miembros de la Mesa de Enlace escenificaron ayer y el viernes para reprimir su fastidio fue una forma más sutil de transmitirlo, pero su contenido fue el mismo que en la asamblea del lunes y Hugo Biolcati lo hizo expreso en su discurso inaugural. La Comisión de Enlace anunció que no concurrirá a la Mesa para el Diálogo Económico Social, lo cual traslada también la presión a los otros integrantes del G7, con dos desenlaces alternativos: que los rústicos subordinen al resto y entre todos frustren el CDES o que se encierren en sus silos de marfil en espléndido aislamiento. Llamaron “provocaciones” a todos los anuncios oficiales, que consideran por debajo del mínimo aceptable para la distensión. Comunicaron que presionarán sobre los diputados y senadores en sus lugares de residencia para forzar en el Congreso antes del 10 de diciembre la baja de diez puntos en las retenciones a las exportaciones de soja y la supresión lisa y llana para todos los demás productos e hicieron saber que se reanudarán las asambleas para que el gobierno se allane a sus demandas “de acuerdo a lo que el pueblo votó”, todo lo cual es una amenaza de reiteración de los ataques violentos que padecieron varios diputados. Afirmaron que no dinamitarían los puentes “por ahora” e insinuaron que volverán a tomar las rutas si los anuncios oficiales son “otro verso, otro engaño”. Pero ahora lo harán para acabar con la pobreza y la exclusión porque les da vergüenza que haya un chico con hambre, el discurso que Buzzi le enseñó a Biolcati para mejorar el marketing ruralista. Entretanto, siguen incorporando las concesiones que obtienen en cada reunión. La ministra Debora Giorgi las cuantificó en 21.700 millones de pesos desde abril de 2008 hasta julio de 2009. Una de las quejas de la Mesa de Enlace fue que la ministra leyera en su conferencia de prensa esas cifras que, dijeron, no mencionó durante la reunión. Lo que más parece molestarles es que, con el mejor tono, haya puesto en evidencia los beneficios que el sector ha embolsado y sus perspectivas para la próxima cosecha de cereales y oleaginosas, de una rentabilidad muy superior a la del promedio de la economía. Esa decisión,

inaugurada por la presidente en la cita con los bloques legislativos propios, pone en contexto los reclamos en términos comprensibles para toda la sociedad. Lo más notable es que los patrones rurales no hicieron el menor gesto de refutación de esas cifras. Prefieren la confrontación y el desgaste. Para esta semana se espera un paro y bloqueo del acceso a las usinas elaboradoras de leche de la mitad de los tamberos que responden a la Mesa de Enlace y que rechazan los anuncios formulados por la presidente en Villa María, con el beneplácito de la otra mitad.

En qué creen los que creen
Sólo una visión provinciana puede atribuir a la política oficial la sequía más grave del siglo, la peor crisis global en ochenta años o el desplome del mercado internacional de leche. El viernes llegaron a Roma cuatro tamberos alemanes, quienes se echaron a la ruta en sus tractores con la esperanza de obtener una audiencia con su compatriota Benedicto XVI porque, dicen, han perdido la fe en los políticos. Sólo reciben entre 17 y 19 centavos de euro por litro, es decir, entre noventa centavos y un peso, al cambio de esta semana. A sus colegas argentinos el gobierno les asegura el mismo peso por litro. Por cierto, sus costos son más bajos que los europeos.

La Nación y Clarín descubrieron esta semana que “los líderes del campo priorizan, lo que ellos consideran triunfos políticos, que los obtuvieron, en detrimento de la solución real a sus dificultades concretas” (Joaquín Morales Solá) y que “las reivindicaciones sectoriales ya se han transformado en planteos políticos” porque “la Mesa de Enlace marca el ritmo y los tiempos de la oposición” (Ricardo Kirschbaum). Esto ratifica que el bloque agrario no pugna por unos puntos más de rentabilidad, aunque no rechaza ninguna transferencia, sino por imponer su hegemonía sobre el conjunto de la sociedad y subordinar cualquier otro interés al suyo. En la zona núcleo de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, donde tienen sus explotaciones los mayores propietarios, el precio de la soja de primera superó este año en 54,4 por ciento al del promedio del quinquenio 20032007, y el margen bruto en 113,1 por ciento. Las perspectivas son mejores para 2010, cuando se esperan la mayor cosecha y la más alta rentabilidad de la historia, aunque Biolcati haya insistido ayer que en el Bicentenario habrá que importar carne, pan y leche.

Gente sincera
La brutal sinceridad de la Mesa de Enlace hizo que salvo la inflexible Coalición Cívica Libertadora el resto del arco político se espantara por la clase de Frankenstein creado en su laboratorio de aprendices de brujo.

Biolcati dijo que la asamblea del viernes era “el primer acto de la era poskirchnerista. La primera batalla a los Kirchner se la ganamos en la calle, después les ganamos en el Congreso. Nos dijeron que fuéramos a elecciones y también les ganamos en las urnas. ¿Que nos queda por ganar? Han perdido el poder”. Pero tanto él como Carlos Garetto creen que el gobierno no se dio cuenta que perdió las elecciones ni la oposición que las ganó”. Para Biolcati, la pelota quedó picando y “hay que agarrarla antes que la recuperen los Kirchner”. Para Garetto, “el campo” es el “custodio de las decisiones que tomó el país el 28 de junio”. Buzzi le negó margen a Scioli para buscar reconciliarse con una visita, porque “no tenemos una tolerancia indefinida”. Primero fue el Acuerdo Cívico y Social, cuya aversión a los desbordes corporativos es propia de su genética radical. Luego Felipe Solá, que procura un punto de equilibrio entre sus contradictorios roles de gauchito y peronista. Por último, hasta el filántropo colombiano tomó distancia de la Sociedad Rural, o sea de sí mismo, ya que es su socio principal en el predio de Palermo. Esas reacciones explican la sordina con que el viernes tocaron la misma partitura, la aclaración de Eduardo Buzzi de que “sólo defendemos los intereses del sector y no somos la mesa coordinadora de ninguna otra cosa”, la ausencia de figuras políticas con excepción de Maurizio Macri, Alberto Rodríguez Saa y Francisco De Narváez y el tono sosegado con el que Biolcati dijo ayer su discurso feroz: que el Estado era un predador insaciable, que 12 millones de argentinos apoyaron con su voto a la Mesa de Enlace, que “ha dejado de ser la mansa vaca lechera que se deja ordeñar para cubrir el costo de la ineficiencia y de las políticas equivocadas” y que ahora sumará a otras entidades empresarias, “para sacar al país de la crisis y terminar con la pobreza”. Dijo que continuaría el diálogo, pero se arrogó la representación de la Patria para decir que Belgrano, San Martín, Sarmiento y Alberdi construyeron la nación sin superpoderes y murieron “en la dignidad de su pobreza sin tener que presentar declaraciones juradas”. La jornada se inició con una banda del Ejército al son de la misma marcha que acompañó el ingreso a la Sociedad Rural de la calesa que conducía al ex dictador Onganía en 1966. La hiperinflación y los saqueos de 1989 acabaron antes de tiempo con el gobierno de Raúl Alfonsín y educaron a Carlos Menem, quien entendió el mensaje de la pistola en la nuca y archivó antes de asumir el programa populista que lo llevó a la presidencia. Del mismo modo, el ultimátum de la Mesa de Enlace por la rendición incondicional de CFK se dirige a todo el sistema político. Ése es el sentido de la creación de un fideicomiso federal para financiar la actividad política de la Mesa de Enlace, que se propone marcarle el paso al gobierno y a la oposición. Aunque los patrones rurales no lo adviertan, es otra forma de la impotencia que aqueja desde 1916 a su clase, de crear una fuerza política que represente sus intereses dentro del sistema institucional. Tampoco les resulta fácil comprarla hecha, como un dócil lote de peones y mucamas.

La coordinadora de cámaras patronales agropecuarias usó la apertura de la exposición ganadera, el lunes 27, para suscitar abucheos e insultos contra la presidente CFK y su esposo, contra el dialoguista jefe de gabinete Aníbal Fernández y contra el liviano gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli, que el día anterior había peregrinado a humillarse en el santuario de Palermo. Y Mario Llambías provocó una ovación para José Alfredo Martínez de Hoz. Así mostraron a propios y ajenos que están preparados para una segunda vuelta de lo que Guillermo O’Donnell llamó “la venganza social de la oligarquía contra la Argentina plebeya”. Ayer el locutor mencionó a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, recibidas con fuertes aplausos.

El Rey Momo
Entre el público que el lunes alentaba cada agresión de la Mesa de Enlace gritando “Hay que sacarlos”, “que se vayan”, sonreía el secretario general del sindicato de trabajadores rurales y estibadores (UATRE), Gerónimo Venegas, que se alterna con las cuatro cámaras patronales en el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), de modo que lo preside año por medio.

La estatuilla que ilustra esta página es el emblema oficial de ese ente autárquico de derecho público no estatal. Pero Venegas es además el ariete del ex senador Eduardo Duhalde, que también busca venganza, y la rama sindical de Unión-Pro. Como uno de los propósitos del RENATRE, creado en 1999, era blanquear el empleo, las entidades patronales lo recibieron sin entusiasmo. Pero Venegas venció esas resistencias con una política de seducción, que incluyó una demora en la reglamentación del registro, tan extensa que en 2005 el ministerio de Trabajo debió hacerlo por él. Según distintas fuentes, hay entre 1,2 y 1,5 millones de trabajadores rurales, de los cuales sólo han sido registrados entre 550 y 650 mil. El método consensuado entre ambas partes consistió en blanquear tres de cada cinco trabajadores. Con el 1,5 por ciento de las remuneraciones que se descuenta a los empleadores para un seguro de desempleo, el RENATRE es un notable espacio de generación de recursos, no menos de 15 millones de pesos mensuales. La UATRE que dirige Venegas recauda otro tanto por seguro de sepelio, que paga el trabajador. Venegas también preside la Obra Social, OSPRERA, que se superpone con el seguro de sepelios, y maneja la bolsa de trabajo. Para participar en ella exige la afiliación a UATRE, lo cual ha sido objetado por el ministerio de Trabajo. El empleo rural registra el mayor índice de informalidad del país. En algunas provincias como Formosa, Chaco, Misiones y Santiago del Estero roza el 90 por ciento. Pero incluso dentro del reducido sector formal, dos tercios de los trabajadores son no permanentes o changarines. Esto no depende de la índole del trabajo sino de las relaciones sociales de contratación. La ley de contrato de trabajo califica estas situaciones como de empleo permanente pero discontinuo y garantiza formas de protección de la estabilidad y en el cálculo del aguinaldo, las vacaciones y la indemnización por despido, como ocurre con los trabajadores en heladerías o los gastronómicos de temporada veraniega. En cambio los rurales de Venegas, Biolcati, Buzzi, Garetto y Llambías carecen de esos derechos. Los cargos en el Consejo de Administración del RENATRE son rentados y han servido como salida laboral a los recomendados de las entidades. La secretaria de Venegas es la hija de Enrique Crotto, el ex presidente de la Sociedad Rural que en marzo de 2002 dijo sin parpadear que si el nivel de las retenciones llegaba al 25 por ciento “prendemos fuego a todo”. Ésa sigue siendo la idea siete años después, como se pudo apreciar después de la reunión con el gobierno del viernes y en la inauguración oficial de la muestra de ayer.

Curraz, Buzzi
La armónica relación de Buzzi con la Sociedad Rural tiene una explicación menos alambicada y personal que la de Venegas. La Federación Agraria, nacida hace casi un siglo como expresión de la lucha de los pequeños arrendatarios contra los grandes terratenientes representa en la era de la soja intereses similares a los de las entidades mayores, lo cual le ha provocado serios conflictos internos. Juntos votaron también en contra del horario laboral de ocho horas porque sostienen que en el campo se trabaja de sol a sol. El mes próximo habrá elecciones para renovar su conducción. Todo parece indicar que Buzzi será reelecto. Como vicepresidentes, Buzzi propone a dos grandes sojeros: los arrendatarios Omar Barchetta y Julio Curraz, con más de 3.000 hectáreas cada uno. Esto es seis veces más que el promedio de las explotaciones en la rica región pampeana y veinte veces el tamaño de la explotación pampeana pequeña que se consideró para ser exceptuada de retenciones en la discusión parlamentaria. Es más fácil entender así que Buzzi haya celebrado como un campeonato mundial desde la carpa de Palermo el voto de Julio Cobos que no sólo volteó el proyecto oficial sino también todas las mejoras que Agustín Rossi había negociado introducirle en la Cámara de Diputados a favor de los más pequeños. El lunes en la Sociedad Rural, Buzzi se sinceró: “La aspiración de todos nosotros es retenciones cero”. El gobierno no parece haber tomado debida nota de esta metamorfosis de la Federación Agraria, en cuyas manos sigue la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, creada en octubre de 2008 con un presupuesto de más de 400 millones de pesos, en cuyo organigrama abundan los funcionarios vinculados a la Federación Agraria. Sin embargo, no ha generado políticas favorables a los pequeños productores. La Federación Agraria también es la fuerza dominante en el FONAF, el Foro Nacional de Agricultura Familiar, creado en 2004 y que se mantiene con fondos públicos aunque no es un ente estatal. Diversas organizaciones de pequeños productores protestan que la Subsecretaría a cargo del ingeniero agrónomo Guillermo Martini ha obstaculizado su participación en el Foro, lo cual en algunas regiones ha derivado en la organización de foros paralelos. El funcionariado de la Subsecretaría participó el 21 y 22 de mayo en Junín, Mendoza, en un encuentro político con la consigna “Cobos 2011”. Una de las agrupaciones organizadoras de ese acto agradeció después del triunfo de Cobos que le hubieran brindado “sus estructuras” y su “apoyo incondicional”.

¿Quién es el amo?
La suerte del proceso político depende en buena medida de cómo diriman sus diferencias los sectores dominantes. La Asociación Empresaria Argentina, que reúne a medio de centenar de líderes de las principales empresas del país, presentó también su pliego de condiciones al gobierno y pocas horas después se reunió con la Mesa de Enlace. Varios de los puntos planteados por la AEA coinciden con los reclamos de las patronales agropecuarias. También la UIA se mostró de acuerdo con el documento de la AEA. Ambas entidades responden a la línea que fija la transnacional italiana Techint. Durante el almuerzo del ministro de Economía Amado Boudou con la Unión Industrial, los reclamos más insistentes fueron sobre el tipo de cambio y las negociaciones salariales, dos formas complementarias de defender su rentabilidad contra la participación de los trabajadores. A la semana siguiente, el jefe de gabinete Aníbal Fernández advirtió a los mismos interlocutores que de la política monetaria y el tipo de cambio no hablaría, porque los fijó Néstor Kirchner en 2003 y ha sido exitosa, como testimonian los casi 47.000 millones de dólares de reservas. Por alguna razón misteriosa en el gobierno creen que la UIA no sustenta el mismo plan que la AEA, lo cual contradice las expresiones públicas de la propia Unión Industrial. También creen que una de las principales asociaciones de criadores de ganado (la de Shorthorn) se apresta a renunciar a la Sociedad Rural y que Luis Pagani dejará la presidencia de la AEA. El tiempo dirá si estas son algo más que expresiones de deseos. Una de las incógnitas de estos meses pasa por la actitud del grupo Clarín, cuyo principal ejecutivo es uno de los vicepresidentes de la AEA, ante las sucesivas decisiones oficiales que lo afectan. Una es la anulación de la numeración telefónica que el secretario de Comunicaciones Lisandro Salas le había concedido a Cablevisión. La presidente se enteró leyendo la resolución en el Boletín Oficial y sin perder un segundo ordenó revertirla. “Lo hace él mismo o el que designaré en su lugar”, dijo. Lo hizo él mismo. Otra es la autorización para que el Sistema de Medios Públicos opere un sistema de HDT (transmisión directa al hogar vía satélite). El proyecto, elaborado por Tristán Bauer cuando asumió, fue paralizado por el ex jefe de gabinete Sergio Massa a pedido de Clarín y recién se retomó luego de su renuncia. Contempla un paquete de señales que llegarían en forma gratuita a los hogares que adquirieran una antena y un decodificador, de precio moderado. Estas señales serían la transmisión del propio canal 7, un canal de Noticias competitivo con los cinco de oposición, uno con programación infantil, el cultural Encuentro, uno de cine, y varios internacionales, como Televisión Española y Telesur. La frutilla del postre sería un canal deportivo, que transmitiría algunos partidos de fútbol. Por lo pronto el COMFER ya cuenta con el apoyo de dirigentes de Boca Juniors y un gobernador, padre de un futbolista, ha interesado a la AFA. Esta posibilidad llega en el peor momento de la relación de los clubes con la televisión, cuya retribución es ínfima en comparación con la magnitud del negocio.

Los panes
Al reiterar ante los legisladores que la distribución del ingreso era irrenunciable, la presidente mencionó un estudio que había recibido, según el cual los 1.500 pesos de salario mínimo acordado en el Consejo del Empleo implican el máximo poder adquisitivo histórico de ese instrumento. Sólo un diario mencionó la afirmación en forma sucinta pero sin profundizar a qué se refería. Se trata de un análisis del sociólogo Artemio López, que sigue un método propuesto por su colega Leandro M. Cárcamo Manna, para medir la evolución del salario mínimo vital y móvil entre 1980 y 1997 según su capacidad adquisitiva en kilos de pan común. Es un indicador rudimentario pero útil como aproximación a una tendencia, igual que el Big Mac que mide el tipo de cambio relativo entre países. En mayo de 1984 el salario mínimo mensual podía comprar 252,5 kilos de pan francés, en 1990 apenas 4 kilos. Los 1.500 pesos acordados esta semana constituyen un récord histórico. Si se toma el precio del pan del INDEC (2,64 pesos), pueden comprarse 518 kilos. Con las hipótesis de máxima y de mínima del diario opositor La Nación (3,50 y 4 pesos el kilo) podrían comprarse 428 y 375 kilos de pan por mes. Es decir que en la peor lectura posible el poder adquisitivo del salario mínimo superaría en un 50 por ciento al máximo histórico previo, de 1984. La limitación es que no lo perciben los trabajadores desocupados ni los precarios. A la reunión del Consejo del Salario que acordó ese incremento sí asistieron los delegados de las cámaras agropecuarias, de la industria y de ambas centrales sindicales, incluyendo las diversas líneas internas de la CGT que en los días previos habían intentado cobrarle a Hugo Moyano la derrota del 28 de junio. El detonador de la ofensiva fue el pase de Comercio a Camioneros de 40 chóferes de Casa Rodó, que prefirieron ganar 5.000 pesos mensuales con el convenio de los verdes que 1700 en las filas de Armando Oriente Cavalieri. Los funcionarios que participaron en las reuniones se asombraron al ver el estado de algunos de los Gordos, como el envejecido y obeso Oscar Lescano que no puede dar un paso sin su bastón, o el ferroviario José Pedraza, bajo el avance de una enfermedad degenerativa, como el Alzheimer, o una afección localizada en el putamen, del tipo del Parkinson.

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El fascismo llegó, hace rato...
Por Marta Dillon - Sunday, Aug. 02, 2009 at 2:28 PM

El olor a bosta es como un sello de agua sobre el cuero lustrado de sus botas de caña alta: prueba de originalidad, marca de estirpe. El contratista, de todos modos, taconea sobre el mármol de la escalera que lo llevará a su asiento en la tribuna de los representantes zonales. Se quita así el desperdicio pero advierte, sorprendido en el acto: “No es por vergüenza si no para no patinar. Este es el olor del trabajo”. “Que no es lo mismo que el olor a mierda”, dice una mujer a su lado y se tapa la cara como disculpándose por el exabrupto.

Facón, rastra de plata, poncho negro y sombrero de fieltro el hombre dice ser “llamado Peter Arroqui, contratista y autoconvocado”, oriundo de Coronel Suárez. Las galas le sirven para destacarse; también su entusiasmo cuando, de pie, grita ¡bravo! mientras Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, anota entre la lista de pestes padecidas por el campo a un “Estado predador insaciable”. Toda la tribuna del lado derecho del palco oficial se encabrita en aplausos con esas palabras, aunque su arenga de claque bien compuesta tampoco se sacia. La corrección política que parece haberse aprendido bien de este lado de la arena, donde los sementales de toro en exposición se dejan admirar como si supieran que ellos tampoco son “la mansa vaca lechera que se deja ordeñar para pagar los costos de la ineficiencia”, metáfora firmada por Biolcati para hacer referencia al “campo” representado allí por sus más envarados dirigentes.

Es que querían más del discurso de apertura oficial de la 123o Exposición Rural Argentina. Es lo que se escucha en los corrillos, lo que se dice por lo bajo cuando se pregunta. En voz alta, en cambio, Peter Arroqui opina con elegancia: “Fue medido, pero está bien, no queremos fomentar la guerra civil”. ¿Quiénes serían entonces los contendientes? Ya no hay respuesta, es hora de agitar la bandera azul y blanca con un curioso diseño en negro en el lugar destinado al sol. Parece una hélice, pero de lejos, también una esvástica. “No sé qué significa, a mí me la regalaron”, dice un joven de boina roja que no deja de agitar su insignia después de evaluar el paralelo.

Es una mañana de sol y el predio de la Sociedad Rural desborda de gente. La organización del evento ha dispuesto la entrada a las tribunas como si fueran mangas por las que se entra en fila, de a uno. A la derecha, los productores más reconocidos y los dirigentes zonales. A la izquierda del palco oficial, un público más llano y menos comprometido con los discursos, aunque señale a ciertos políticos como si se estuviera en frente de alguna celebridad del espectáculo. Hay allí un escenario, en definitiva, y un espectáculo que agradece que el frío haya amainado y tal vez, también, que la fiesta del “campo” se dé en un entre nos sin fisuras. Ni la Presidenta, por supuesto, ni funcionarios del Poder Ejecutivo. Ni siquiera se ven representantes de los trabajadores más castigados del sector agropecuario.

Están de un lado los que se beben las palabras como si esperaran que el trago fuerte llegue en algún momento para lanzar su grito de júbilo –sucedió con la mención al Estado predador, pero también cada vez que se mencionó la palabra patria– y del otro los que esperan el show de caballos, gauchos e indios caracterizados con pelucas, el pecho desnudo y montando a pelo. Entre esa muchedumbre, una señora recibe besos que devuelve con un “gracias, querida”. Es doña Lita de Lazzari, el ama de casa de voz estridente y un sentido común blindado, conservador y católico.

“Acá se respira aire nacional”, dijo Lita como enamorada mientras caía sobre las tribunas una lluvia de papelitos celestes y blancos expulsados por bombas de aire bien dispuestas en los cuatro vértices de la arena. Papelitos como en la cancha de fútbol, arenga de marca nacional registrada en el Mundial ’78, pero geométricamente recortados, que subrayan la voz del locutor: “No se callen como extranjeros frente a este grito compartido: ¡viva la patria!”.

Un corrillo de productores cordobeses le da la espalda al espectáculo. El palco oficial, pocos minutos después de terminado el discurso, está casi vacío. “Podría haber sido más crítico, más fuerte, más después de la tomada de pelo de ayer (por el viernes). No sé para qué le dicen diálogo si es un monólogo, dieron lo que la Presidenta ya había ordenado.” ¿Y cómo ve el futuro Oscar Azar, productor de granos y carne de Río Primero, Córdoba? “Les queda poco”, se adelanta su hijo, boina roja y ojos azules. Pero el padre enseguida lo disciplina: “No digas eso. Ojalá que no, que recapaciten”. La idea es poner paños fríos, pero el joven asegura que el discurso de Biolcati “lo llenó, sobre todo por las cosas que dijo de la patria”.

“Es que esa palabra es necesaria en este tiempo en que se la ha devaluado y manoseado, parecemos más Venezuela que un país acorde a nuestra identidad”, Guillermo Fernández Llanos, productor, criador de caballos y dirigente de la SRA cordobesa oscila entre la repulsión “por la situación actual” y una cordura que quisiera quede en los papeles. “No pongas sólo de Venezuela, lo que quiero decir es que acá se interpreta el sentir del productor verdadero. Porque nosotros no manejamos el campo por teléfono, estamos acá con nuestros hijos y todos nos ensuciamos de bosta.”

Tal vez es esa sensación de estar al amparo, entre iguales, lo que permite al público más interesado guardar las opiniones más urticantes. Ahí estuvieron en el escenario las espadas de los hombres de campo –hay mujeres sí, pero ellas no son nombradas, ni desde el palco, ni en el entre nos que se define de esa manera; padres e hijos, hombres todos–; ellos dijeron lo que más se espera oír: “Bajar las retenciones es algo necesario, ya no resiste análisis”, regaló Francisco de Narváez a quienes lo atisbaban entre la aglomeración de micrófonos que lo asaltaron no bien entró al predio. Y entonces, también, alguien pidió aplausos, que se dieron tímidos aunque otra voz pidió más. “¿No es divino?”, se sonrojaba una mujer de mediana edad montada sobre sus botas de montar.

“No se puede estar con dios y con el diablo”, dijo la mujer al paso del jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri. “Ahora resulta que está bien lo que propone el Gobierno, que si hacen lo que dicen nos vamos a calmar, ja”. Ella se llama Mercedes Gonet y tiene campos en la Pampa Húmeda. “A éste –señalando a Macri–, algo le dieron”, insiste para justificar su amor platónico por el empresario de origen colombiano. La frase sobre dios y el diablo es una metáfora común durante el mediodía. Los cordobeses la usaron para referirse a la ausencia de su gobernador. Y un grupo de santafesinos, que mira con desprecio el termo de plástico que regala una marca de yerba mate, la repite para referirse a Héctor Binner. “Es una pena, una falta de compromiso que no haya habido ni un solo gobernador, sobre todo entre los que se supone que nos apoyan”, opina Francisco Becerra, cabañero.

Cuatro globos de helio con forma de torpedos se ubican en los cuatro vértices de la arena de exposición. Ahí están representadas las cuatro entidades de la Mesa de Enlace. SRA, Coninagro, Federación Agraria y la Confederación Agraria Argentina. De su unión se jactaron desde el palco, aun cuando el dirigente entrerriano Alfredo De Angeli, haya reclamado con el peso de su popularidad que el dirigente de FAA lo reciba en reunión privada. El, como otros estancieros más elegantes, aluden a las bases para justificar la presión que se sostiene como una amenaza sobre el futuro. “Nos quieren empujar al paro para después irse porque nosotros los debilitamos. Y la verdad es que si no aflojan las bases se van a desbordar”, dice un hombre de pañuelo ecuestre al cuello que prefiere no dar su nombre. Es que el “campo”, dice el hombre repitiendo las palabras del discurso, “ya no es una vaca mansa y no nos vamos a dejar ordeñar”. La pregunta la deja picando el hombre anónimo: ¿Y cómo será ese plan del “campo” para acabar con la pobreza sin entregar leche? Colorado, tomando con un sorbete una gaseosa de siete pesos, dice: “Ya van a ver cuando empiece a sesionar el nuevo Congreso. Ya lo dijo Hugo, la gente opinó en las urnas, pero ya va a llegar el momento de hablar en serio”.

En esta reunión del “campo” que empezó a desarticularse después del pío recorrido de la Virgen de Luján y su “inmaculada presencia” por el pie de las tribunas, curiosamente, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no fue mencionada ni una vez. No mereció opinión sobre su persona ni sobre sus actos. Es como si ya no la vieran. Se habla, sí, del Gobierno, pero apenas para decir que “queda poco”, aun cuando el vaticinio, también repetido, se silencie abruptamente. Será, una vez más, la certeza de estar en casa –la Sociedad Rural– y en familia. A pesar de que el público tiene algunas motas de heterogeneidad, cuando dicen patria todos parecen saber a qué se refieren.

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de por qué la progresía nos martilla la cabeza con el fascismo de lxs gringxs de campo...
Por uno - Monday, Aug. 03, 2009 at 12:25 PM

para que cerremos filas con el gobierno nac&pop que tiene la única "virtud" de no ser "facho".

muéranse de miedo de una vez, progres de mierda!!! asi nos dejan de joder con sus llantos....

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Al campo
Por Campesino - Monday, Aug. 03, 2009 at 6:59 PM

Verbitsky, ayer con Peron-Isabel, hoy con Cristina, nunca trabajaste, como ellos !!!!! te haria bien pasar unos dias en el campo. Cuidado que ahi no vas a poder tomar los tragos caros y el café a 15 pesos que tomás en el barrio Norte con tus amigos progres.... Cariños.

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