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¿Cuál democracia?
Por Periódico El Roble - Thursday, Oct. 31, 2013 at 1:54 AM

29/10/2013 · 21:52

¿Cuál democracia?...
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Por Gabriel

A propósito de las elecciones y las campañas, de pomposas promesas y medidas oportunistas, es que tiene lugar la pregunta sobre qué es la democracia. Es decir, ¿cómo puede ser que para todos –los patrones, los políticos y nosotros- la “democracia” sea vista como algo “bueno”? ¿Somos todos realmente iguales en esta sociedad “democrática”? Si la democracia es tan loable ¿por qué nos dan la espalda esos mismos patrones y políticos cuando hablamos de “libertad sindical” o “democracia sindical”? ¿Por qué los jefes, autoridades, policías se asustan cuando somos muchos en una asamblea? ¿Por qué es tan común que las patotas de la burocracia vengan a romperlas? ¿Por qué nos cuesta tanto tener elecciones limpias en nuestros gremios?

Estas preguntas pueden ser importantes para entender de qué hablamos cuando hablamos de democracia.

Claro ejemplo podemos ver en estas épocas electorales. Para los partidos y frentes de izquierda no hay demasiadas trabas para que se puedan presentar a elecciones, tanto parlamentarias como ejecutivas; tampoco para que hagan campaña, se los invite a la tele, etc., etc. Se nos alienta diciendo que es la forma correcta que tenemos para incidir en la realidad, para solucionar nuestros justos reclamos, que la “democracia” del país necesita que haya voces disidentes… Esa democracia la tenemos permitida ¿Por qué la burguesía está tan cómoda con el invite? ¿Por qué se da el lujo de abrirnos las puertas de sus instituciones tan cordialmente? ¿Acaso no conocen cuáles son los reclamos que tiene el pueblo trabajador? Podríamos pensar que este sistema no se ve muy amenazado con nuestra participación en las elecciones.

Pero ¿y si ganamos? Entonces también sobran los ejemplos en los que no hay cambios de fondo por tener algunos diputados; o bien los capitalistas cambian de estrategia acudiendo nuevamente a golpear los cuarteles.

Es erróneo pensar en que nos hacen un favor permitiéndonos ir a las urnas cada tanto. Se encuentra allí una de las claves por la que las clases dominantes consiguieron nuestra obediencia (y con palos, claro). Es la forma de gobierno que les ha cuajado perfecto para garantizar una relativa paz social y altos márgenes de explotación –a nivel mundial luego de la caída del la Unión Soviética; en América en particular luego de la derrota que nos causaran los golpes militares-.

Caso contrario vemos allí donde los compañeros impulsan procesos de organización en sus lugares de trabajo. Lejos de alentar la participación masiva, afloran las sanciones, los aprietes, los despidos, las patoteadas, los intentos de “comprar” a los activistas. No son precisamente fraternos los patrones cuando aparecen las asambleas, la democracia que se construye a mano alzada, la que vota acciones y las lleva a cabo. Cuando sus intereses se ven en peligro se acaba la “democracia”. Allí se acaba nuestro derecho a elegir representantes –los llamados “delegados de base”-.

Ejemplos aparecen por montones: las asambleas barriales luego de la crisis del 2001, la conformación de cuerpos de delegados combativos, las asambleas vecinales contra la mega minería, la solidaridad entre vecinos luego de las recientes inundaciones, las grandes luchas estudiantiles de los últimos dos años. Aún en esta heterogeneidad, aparecen rasgos comunes: el método asambleario, el no dejar que otros decidan por nosotros, el mandato desde las bases, la organización por abajo.

No es arriesgado pensar entonces que nuestra democracia no es la de ellos. Que nuestras formas organizativas, aquellas que aparecen cuando nos toca salir a pelear, no se corresponden con lo que ellos entienden como “democracia”. Encontramos acá una pequeña trampa que han encontrado para dominarnos: a la forma de gobierno democrático-parlamentaria la venden como la verdadera DEMOCRACIA. Pero ésta, que permite que nos contaminen el agua y nos fumiguen, que tengamos que pagar un impuesto por el salario, la que manda a reprimir, la que permite que se llenen los bolsillos de los empresarios, no es nuestra democracia. Para nosotros, como clase trabajadora, la democracia aparece encontrándonos para discutir qué hacer, votando a mano alzada y con la acción directa. Ellos proponen “democracia representativa”. Nosotros decimos “democracia directa”.

La Constitución dice que el pueblo “gobierna sino por sus representantes”. Entonces una de dos: o gobernamos nosotros y aún no nos dimos cuenta; o estamos en presencia de una mentira garrafal.

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