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Un 12 de octubre sin “cambios”
Por Florencia Trentini / Notas - Thursday, Oct. 13, 2016 at 5:46 PM

Por Florencia Trentini*. La semana del 12 de octubre es común ver circular en las redes sociales imágenes de carabelas, generalmente remarcando que no hay “Nada que festejar” porque América ya estaba poblada cuando los españoles gritaron “tierra a la vista”. El rechazo y cuestionamiento a la histórica celebración del “Día de la Raza” y el “Descubrimiento de América” es relativamente reciente y se debe principalmente a la lucha de los Pueblos Indígenas de Nuestra América.

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En el caso de nuestro país, el “Día de la Raza” se convirtió en el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” en 2007, a partir de un proyecto presentado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Así, en las escuelas se dejó de conmemorar el “encuentro de dos mundos” para pasar a reflexionar sobre la existencia de “otras” culturas en el territorio nacional.

Este cambio se suma a otros reconocimientos simbólicos que los Pueblos Indígenas han recibido por parte de los gobiernos nacionales de nuestro país en los últimos años, y a los derechos reconocidos tanto en leyes como en la propia Constitución argentina. Sin embargo, entre lo simbólico y los papeles, y la realidad vivida en los territorios sigue existiendo una gran distancia. En este último terreno lo que sigue primando es la violencia, los desalojos, las represiones, los heridos y los muertos. Aunque hoy los medios de comunicación no nos muestren tan seguido eso que repetían tanto hace apenas unos meses.

Muy a grandes rasgos podríamos decir que la relación entre los Pueblos Indígenas y el Estado Nacional desde el retorno de la democracia se ha sostenido en un delicado equilibrio entre un discurso políticamente correcto de restitución de derechos, sanción de leyes específicas, políticas públicas declaradas interculturales y participativas, y las situaciones cotidianas de violentos conflictos territoriales, permanentes intentos de desalojos y criminalización de referentes indígenas. Un escenario que se complejiza cuando entran a escena los poderes provinciales y locales con intereses directos en estas disputas.

En paralelo los Pueblos Indígenas han ido fortaleciendo sus procesos de organización colectiva y política, disputando derechos en condiciones ampliamente desiguales.

¿Qué cambió con Cambiemos?

Este es el primer 12 de octubre con Cambiemos en el gobierno nacional. La mayor modificación en política indígena desde que asumieron fue la creación por decreto de un “Consejo Consultivo y Participativo de los pueblos indígenas de Argentina”. Este organismo está pensado para funcionar como un nexo de comunicación entre las comunidades indígenas y el gobierno nacional y es presidido por Félix Díaz.

El hecho de que quien era reconocido como la figura de la resistencia indígena al gobierno de Cristina Fernández se sumara a participar de una instancia estatal del nuevo gobierno produjo importantes cuestionamientos y fuertes conflictos al interior del movimiento indígena. Muchos apoyaron esta decisión y acompañaron a Díaz, otros manifestaron su desacuerdo y hubo quienes abiertamente lo tildaron de “indio macrista”.

La creación de este Consejo no fue por decisión de Cambiemos, sino por presión y reclamo de algunas comunidades indígenas que le recordaron al presidente Macri sus promesas durante la visita al acampe Qom en Avenida de Mayo y 9 de Julio en pleno ballotage electoral en 2015. De hecho fue necesaria la ocupación de la ex ESMA para terminar de lograr la firma del decreto presidencial. Quienes pelearon por la creación de esta instancia la definen como “un espacio de diálogo logrado por las luchas de los Pueblos Originarios”.

Sin embargo, a 10 meses del nuevo gobierno la pregunta obligada es: ¿qué cambió para los Pueblos Indígenas?

Este 12 de octubre nos encuentra, entre muchos otros conflictos, con una denuncia de la Comunidad Indígena El Mollar en Tucumán y con su cacique, Margarita Mamani encadenada en la Plaza Independencia en defensa de su territorio. Amenazas contra el Pueblo Tolombon, también en Tucumán. Intento de desalojo en una comunidad del Pueblo Comechingón en Córdoba. La continuación del reclamo territorial de la comunidad Campo Maripe en pleno yacimiento de Vaca Muerta, Neuquén. A esto se suma la violencia que están sufriendo las comunidades campesinas en Santiago del Estero.

En el medio, hace aproximadamente un mes, Esteban Bullrich, Ministro de Educación, reivindicó la “Campaña del Desierto”. En plena Patagonia, y en el marco del acto inaugural del Hospital Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro remarcó que este hecho era una “nueva Campaña del Desierto, pero sin espadas, con educación” y continuó profundizando su parecer al destacar que: “Sin profesionales que multipliquen lo que hacemos, no sirve de nada porque no estaríamos poblando este desierto”.

Ante este hecho un comunicado de la Confederación Mapuche Neuquina sostenía que no se podía negar la coherencia de Cambiemos porque “gobiernan para su clase, miran con asco a los que reclamamos derechos, desprecian al interior, hacen folclore con los pueblos indígenas, admiran y sueñan ser como los países imperialistas, reivindican a Roca, Mitre o Sarmiento”.

Algunos afirman que hay que dejar pasar más tiempo para poder caracterizar a este nuevo gobierno, sin embargo es difícil afirmar, por un lado, que la política de ajuste favorezca en algo a los Pueblos Indígenas, históricamente uno de los sectores más vulnerables y empobrecidos de nuestro país. Pero por otro lado, la continua justificación de “la conquista” en los medios de comunicación hegemónicos como La Nación, o en boca del propio ministro de Educación, permite suponer que el discurso de “civilización vs. barbarie” está lejos de desaparecer.

Más que un cambio tal vez todavía haya que repetir: cinco siglos igual.

@flortrentini

*Antropóloga

Foto: Mariano Paiz / DíaADía

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